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A B C JUEVES 4 DE FEBRERO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 8. sociedad madrileña con ua cotillón, para el cual ha recibido ya de París muchos y valiosos objetos de arte. Ya sabe usted que tan egregia dama sabe hacer las cosas en grande. ¿Quién dirigirá el cotillón? -Todavía no se sabe, pero quizá pueda decírselo en breve. -En Madrid debía adoptarse una costumbre impuesta desde hace años en otras cortes, que onsiste en designar cada año aos personalidades de gran posición social Y de resonó sida destreza en el arte de Terp ¡sícore para dirigir los cotillones en s bailes de la Corte, en los Ministerios, Embajadas y casas de la alta nobleza. Así han sido nombrados recientemente jefes de cotillón en la Corte de Prusia el teniente; coude Wend de Eulenburgo y el barón Mauricio Knyphaussen, dos jóvenes y distirfg idosy militares q e por obtener ese codiciado car- go han sido dispensados del servició active en el Ejército durante un año. -Pues entonces, tenga un poco de pa ciencia, que todo se andará; es deeir, que todo se bailará. HANS. El fiscal, en vista de tales manifestaciones, retiró la acusación para José Menéndez. PARRÍC 1 DÍO Juan Antonio Díaz- I ópez disputó con su mujer, Consuelo Fernández Villar, el día 18 de Junio último, y como éste, según él afirma, intentó agredirle con un formón, se apoderó de otra herramienta igual, y con ella dio á su esposa un pinchazo en la región mamaria, que produjo la muerte instantáneamente á Consuelo por haberle interesado el corazón. H a vista de esta causa comenzó á celeü brarse ayer tarde eiw- ia Sección segunda y terminará hoy probablemente. El procesado dijo oue había herido á su njujer defendiendo sí vida, amenazada por aquélla, peio sin intención de causarla la muerte. I os peritos afirmaron que la lesión se produjo hallándose agresor y víctima de frente y en un mismo plano, y por último, los testigos onfirmaron que Juan y Consuelo r e ñían frecuentemente porque la mujer era poco limpia y no hacía caso alguno del marido. El fiscal califica el hecho considerándolo constitutivo de un parrfcic sin circunstancias modificativas, y- e. 1 Sfcrado Sr. Díaz y ti Barrio entiende fcsu patrocin ido obró en legítima Táefensaí En la Sección cuarta dio el Jurado un veredicto da inculpabilidad en la causa que se seguía contra os sujetos á quienes se acusaba de haber etainetidó un robo de ropas en el Arroyo ASroñigal. I, a prueba practicada en el juicio no demostró realmente que los procesados fueran los autores del delito. UN PASANTE R OBO DE ROPAS nial y los morales ante la mlsetia que rodeaba la hacían llora sin cesar. Esta tarde me llamó y me dijo: -Escucha, Alfonso; yo no me curaré jamás, t o s médicos no se atreven á decimos lo; pero yo sé más que ellos. ¿Para qué prolongar mi miseria y la tuya? ¡Hazme el último favor! Con él cesarán mis horribles sufrimientos. Abre aquel cajón, coge el revólver que hay en él y ven... Yo obedecí, tomé el arma, me acerqué á la cama, y entonces la enfeima, presentándome su cabeza, me dijo: ¡Mátame, te lo ruego! Disparé y cayó sin exhalar un solo grito, Usted me toma por un loco, ¿verdad, señor comisario? Envíe usted un agente á mi casa. El comisario lo hizo así. El enviado tornó diciendo que, en efecto, en la cama había una mujer ínueita de un tiro en la cabeza, Y Alfonso Baudin fue conducido á la piisión. ¿Qué hará la justicia? cI, e absolvciá 5 cI, e condenará? ¿Ha dicho la veidad? Sólo la víctima podría confirmarlo, y nadie tampoco más que ella podría decir si ha sido un asesinato. En el primer caso es un drama de verdad. En el segundo, una comedia de la que su autor es también actor. BN EL ASILO DE MARÍA CRISTINA 4 ISJTA REGIA J a Reina doña Cristina y v la infanta doña Teresa, acompañadas de la duquesa de. la Conquista, y llevando al estribo del coche al áballerízo de ampo Sr. Pérez de fSeoane, fueron ayer, á las tres de la tarde, á visitar el Asilo de María Cristina, sitiado en la carrerera de Extremadura. Recibieron á S. M. y á S. A. las damas de ia. Junta, ondesa de Peña Ramiro, señora l, e Rolland, marquesas de Borja y viudae de Martoroll, y el gobernador civil, marqués 4 el Vadillo. f Recorrieron las augustas damas todas las dependencias del local, y en el salón de estudios recitaron varios diálogos ¡as niñas Ayer se- verificó el bautizo del hijo de los marqueses de Quirós, á quien se impuso el nombre de Juan. Apadrinaron al neófito sus abuelos los marqueses de Campo Sagrado, representando al padrino el marqués de Santa Cristina. Ha regresado á San Sebastián el gobernador civil de Guipúzcoa, marqués de Velilla de Ebro. Ha sido pedida la mano de la bella señorita doña Jacinta Bascaran y Ruiz de Grijalba para D. Virgilio Martín Aguilera, hija de los condes de Oliva de Gaytán. I, a boda se celebrará el próximo verano Anoche se celebró el anunciado Banquete en la Embajada de Italia. Han regresado de Aviles los marqueses de Ferrera. aseadas. BANQUETE A LÜCA DE TENA tpntre las adhesiones últimamente recibi das y de las cuales no pudimos dar cuenta ayer ni anteayer figuran la de los Sres. Adame (Serafín) Comba (Juan) Estelat (Eduardo) Mateo (Joaquín) Aguilera y Arjona (Alberto) Monteserín (Demetrio) Sandoval (Manuel) Torres Cobo (Miguel de los Santos) Suárez de Figueroa (Adolfo) y Urquía (Juan) p o r un error se incluyó en la lista de asis tentes al banquete en honor del señor I uca de Tena á D. Natalio Rivas, que no pudo asistir, aunque se había adherido, por impedirlo un reciente luto. Verií óse luego el reparto de premios por propia mano de la Reina madre, y después pasaron á la iglesia S. M. y S. A. y oraron un rato. Al salir las Reales personas fueron vitoreadas con gran entusiasmo por el vecindario de aquellos lugares, y las niñas del Asilo llenaron el carruaje de flores. TRIBUNALES EL JUICIO DE UN USURERO Ayer mañana se celebró en el Juzgada r municipal de Buenavista un juicio verbal entre D. Federico Barros, prestamista habilitado de Clases pasivas, y un cliente suyo I,l egó la hora del juicio, y como no hubiera comparecido el Sr. Barros, el juez dio el acto por terminado. Una hora después sa presentó el habilitado, y al enterarse de la ocurrido puso el grito en el cielo; insultó al juez, increpó al secretario, arremetió contra los alguaciles y armó un escándalo de todos los demonios. El hombre debía estar en los horrores da una digestión abundante y sobre todo copiosa; pero el juez no quiso tomarlo en cuenta y le envió á disposición del de guardia, en unión de la oportunas diligencias, en las que se hacía constar la desobediencia y desacato á su persona. El Sr. Barros, á quien esta determinación había 11 acabado de excitar los nervios, entró en la escribanía decidido á repetir el escándalo; pero cual no sería su sorpresa al ver que el escribano le salía al paso diciéndole: -Hombre, me alegro verle á usted, porque así cumplimentaré un mandamiento de prisión que hay aquí contra usted. Fn efecfo, el Sr. Barros está procesado h LOS DIEZ AÑOS... El día 19 de Mayo del año 1899 tuvieron una cuestión en cierto establecimiento de la calle de las Minas los hermanos José V Francisco JMenéndezy un sujeto llamado José Vega. I os tres habían recorrido buen número de tabernas, libando en, todas ellas más de lo debido, y efecto de ello promovieron una disputa, que terminó de modo fune to para Vega, pues el estado de excitación alcohólica en que se hallaban hizo que vinieran á las manos, sacando uno de los contendientes la navaja para agredir, como 10 liizo, á su enemigo. Realizado su delito, huyeron los Menénüez, y nada volvió á saberse de ellos hasta b 2 ce pocos meses, en que se detuvo á José, y éste manifestó que su hermano Francisco iicbía muerto. Señalada la vista del proceso, ayer se celebró en la Sección primera de la Audiencia si juicio correspondiente; pero tanto el procesado como los testigos afirmaron que el que causó la muerte á Vega fue el difunto francisco, si bien lo hizo en defensa del que ahora comparecía á responder del hecho criminoso mencionado. A TRAVÉS DE LA FRONTERA 11 N DRAMA Un verdadero drama es el que el domingo último se ha desarrollado en París. Un hombre de treinta años, vestido de obrero, se presenta al comisario de Policía de Puteanx pidiendo hacer una revelación urgente. -Acabo de matar á mi mujer- -dice. -Puede usted mandar que me aten y me consideren como á un homicida. Preguntado por el jefe de la Policía, se explica así: -Me llamo Alfonso Baudin; soy jornalero; me casé hace varios años. Mi mujer es Julia Marna, de treinta y seis años. Vivíamos en una pequeña habitación de la calle de Hoche, núm, 2. Con mí jornal vivíamos sin holguras. Pero mi mujer cayó enferma, y lo; gastos de su curación nos puso en grandes apuros. Iva enfermedad de Julia se ag d ó. Sus subimientos materiales por su