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ABC. JUEVES 4 DE FEBRERO DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 4 ción, acordaron seguir en su actual actitud. Por la noche hubo nueva reunión de Sanidad en Gobernación para ocuparse del tifus, sin perjuicio de decirnos luego las autoridades qus aquí no hay más tifus que los de los teatros. Kl termómetro, por los suelos. ¡Buena heladita de madrugada! fueran precisos el ets- renenatniento de Carlos de Viana, la deshonra de Enrique IV de Castilla, la ínieua expoliación de su hija Juana y la falsificación de una bula pontificia, que sirvió de fundamento á la conquista de Navarra. Ni aquello otro de que la voz pública de entonces atribuyese á envenenamiento la muerte de los hermanos Alfonso y Enrique IV de Castilla. Cuando palpita en las esferas del catolicismo el propósito de elevar á los altares á la mujer que más servicios prestó á la reliA i GRANOI El desdichado asunto del gión, á la que expulsó á los judíos, á la que r -ferrocarril vasco- castella- acabó con el poderoso mahometano en Esno, de cuyo proyecto no ha habido jamás paña, es una impiedad que un desacreditaconcesión, según públicamente declaró ayer do catalanista mancille la augusta figura de ei Gobierno, embarga la atención de la Cá- aquella Reina excelsa, sobre todo ahora, en mara. No terminó ayer el debate, y, lejos de tiempos cuya única preocupación es ver de eso, se anunció en los pasillos que e trata mermar prestigios á la religión y en qu 2 la de ampliarle trayendo á colación otras Em- propaganda más activa se reduce, no a expresas y otros Consejos de administración. pulsar moras ni judíos, sino nefandas monSería lamentable que esto sucediese, por- jas y vitandos frailes. que á la opinión lo qae la interesa no es reImposible parece que el Gobierno del sevolver lo pasado, sino fijar claramente el ñor Maura haya osado condecorar á tal porvenir. Ni las Cortes han de depurar las libelista con la gran cruz de Isabel la Catóresponsabilidades, ni aun depurándolas se lica. Bueno que tan preciada banda cruce el obtendría un fin práctico, base de un nuevo pecho infiel de turcos, persas, birmanes, y severo proceder. A él puede y debe llegar- egipcios, japoneses y siameses, que de tose por lo pasado y á pesar de lo pasado. dos ellos hay caballeros grandes cruces en Acordar la incompatibilidad de la repre- las listas de la Guía oficial; pero ¡quién pensentación parlamentaria con todo cargo en sará nunca en otorgarla á un catalán! Bien los Consejos de administración de las Em- está que en ella se agraciase á alemanes, á presas y Compañías cüyo. s negocios están yanquis y á ingleses, protestantes todos relacionados con los servicios públicos debe ellos; pero ¿quién puede aplaudir que la osser el objeto de estos dejpates. tente un católico? Y aunque no está mal Cierto que no debería darse ocasión á ese que con ella se honren portugueses, argentiacuerdo. La renuncia espontánea sería más nos, brasileños, cubanos, renegados efectiairosa. Pero la falta de espontaneidad se vos de la patria unida que nos legó la Reisuple con el ejercicio de una saludable ener- na imponderable, nada de esto puede comgía que, además, hace justicia á nobles y ra- pararse con el descaro que se necesita para zonados anhelos de la moral popular. pertenecer á tan ilustre Orden y ser al propio tiempo presidente presunto de la futura mancomunidad catalana, secesión parricida de España. H n honor del general Moore. ¿Qaién que se precie de historiador y de En la Coruña se ha verificado solemnemente él descubrimientp de una lápida patriota puede acoger patrañas tan absurconmemorativa en la casa en que el ilus- das como las amparadas por el Sr. Prat de tre general inglés sir John M. opre falleció la Riva? Leed, leed estas líneas, tomadas al azar; á consecuencia de las heridas recibidas en la batalla de Klvina el 16 de Enero de 1809. Así como el destronamiento de D. Enrique El general lloore se batió en defensa de en Avila había sido el más sarcástico ludila independencia de España contra el Ejér- brio, que pudo hacerse de la dignidad regia, así el Tratado y ceremonia de los toros de cito francés. Guisando fue el acto más lastimoso de proíleneficío desgraciado. én 0 Itn el hipódromo de Tablada, en Sevi- pia degradación que Enrique IV hizocometí lla, se ha jugado mn partido foot- ball, desti- trelos muchos de su vida... Crímenes dos por los hombres nándose los ingresos de la entrada á bene- los tronos de Aragónkicieroti recaer la sucesión de y dos Príncificio de las víctimas de los terremotos de pes que sólo habían Castilla en derecho retenido un Italia. moto ó indirecto á ellos. Sin el odio injusto Jugaron los teams de Sevilla y Huelva. y criminal de un padre hacia su hijo primoEste último tuvo poca fortuna, no sólo por- génito, Fernando no hubiera heredado el qwe perdió el partido, sino porque tres de reino de Aragón. Si 1 0 se hubiera creído 1 sus jugadores resultaron lesionados durante manchado de impureza el tálamo de Enriel juego, siendo el qae sufrió la lesión de que IV, Isabel no hubiera podido heredar mayor importancia I) Gregorio Navarro, el reino de Castilla. El principe de Viana, herque en una caída se ocasionó la fractura do- mano mayor de Fernando, murió prematuramenble del antebrazo derecho. te: la fama pública atribuyó á un tósigo su muerJ a invernada en Chamonix. te. Ei príncipe Alfonso, hermano mayor de Isabel, Más animada que ningún año está en pasó precozmente á otra mda; atribuida fue su el actual la temporada de invierno en Cha- muerteá un veneno... ¿Era doñajuanahija lemonix, donde se han celebrado interesantes gítiüia de D. Enrique? Hay misterios de fay concurridos certámenes deportivos de milia que escapan á las investigaciones hisskis, de iuges y de bobsleighs. tóricas... La conquista de Navarra por el Rey Católico ha dado larga materia de cuestión á los escritores, calificándola algunos de injusto despojo y usurpación aleve. ¿No es verdad que sonroja leer todo esto Pues bien, lector; no agotes toda tu indig T jenen razón, extremadísima razón, los nación con el Sr. Prat de la Riva, catalán, que, en señal de duelo, rajan sus vesetc. ettiduras y lanzan parole di dolor, accenti d ira, diputado provincial por Barcelona, transcrip cétera. Quien escribió los párrafos al leer las herejías que en su Competidlo de tos debe llevar en tu la historia catalanista escribe el menguado jo. Y no fue él. también su parteCerveraenoFue un hijo de de! presidente de la Diputación provincial de Río Pisuerga, un diputado por Astorga, que Barcelona acerca de la formación del Esta- intrigando, llegó á ser académico de la Hisdo español en tiempos de Fernando V é Isatoria. bel la Católica. Un tal D. Modesto Lafuente. No, no puede leerse con paciencia aqueF. QB LLANOS Y TORR 1 GLJA llo de que para formar la unidad nacional A sa alrededor todo respiraba dicha, mor, felicidad... Veían pasar á las gentes alegres ó afanosas durante las horas del día; por la noehe recorrían los teatros, donde ana multitud satisfecha disfrutaba del espectáculo; por todas partes encontraban parejas de enamorados que, como ellos, iban á gozar en el paisaje italiano las delicias de n luna de miel. Un día, visto todo, decidieron trasladar sas arrullos á otras ciudades para descubrir nuevos panoramas, y abandonaron Mesina risueños, despidiéndose con la mirada de todos los lugares visitados, acariciando con el pensamiento el jardín donde pasearon, el feote ea que fueron á hacer una excursión por la costa, el restaurant donde comieron. 8 s la despedida silenciosa y dulce que íntimamente hacemos á todos aquellos sitios 3o nde fuimos felices el día que los abandonamos. Así partieron de Mesina los enamorados Bdwsrds y Luisa. ¿No creéis que debió er ar. í? Horas después, cuando el tren los dejaba en otra ciudad quizá del extranjero, se enteraron de la espantosa catástrofe acaecida de repente... Diez mil muertos, cincuenta mil muertos, cien mil nmertos... Y las casas, destruidas; los teatros, en ruinas; el hotel donde albergaron su amor convertido en scombros. Por todas partes ei pánico, la desolación, el dolor... Y llueven los donativos y se abren suscripciones en los Bancos, en los periódicos, en los cafés... Edwards y Luisa dan. gracias al cielo, que los salvó, y corren á depositar su óbolo; pero anonadados a n por el recuerdo del peligro en qme estuvieron, dejan escapar un grito sincero, salvajemente íramano, y escriben en las listas: Por uaber escapado á tiempo de la catástrofe de Mesina... I a labor pacienzuda llevada á cabo por los curiosos periodistas parisinos merece plácemes, aunque no sea más que por haber descubierto este documento humano José JUAN CADENAS París Febrero, CRÓNICA N U ESTROS RABAD O S MADRID AL DÍA C l tema preferente de todas las conversa ciones es en estos momentos el de la salud pública en Madrid. Como siempre, ha sido preciso que aprieten las enfermedades Infecciosas para percatarnos de que tenemos pocos hospitales, y éstos pequeños. jBah! pero, en cambio, proyectamos tener tsn Teatro Nacional modelo. Menos mal si en su día sirve para instalar en él camas, y en las camas enfermos, si los hay, que sí los Sabrá, porque eso de la higienización de Madrid y la Cara de Dios están en Jaén. En el Senado hubo una discusión sobre ti mismo asunto, conviniendo todos los oradores en que hace falta higiene, mucha higiene. En el Congreso no se habló de la salud; pero sí de otra cosa, que también está piáiendo á voces desaforadas higiene, mucha higiene: lo del ferrocarril de la Vasco- Castellana. En ¡os Tribunales se vieron dos cansas por homicidiOj como para hacer patente que también por esa parte hace falta higiene aioral. Algo se ñizo en favor de ésta, deteniendo a un- usurero que sobre insolentarse con la justicia municipal resultó un pájaro de cuesíaj ó de cuentas, procesado por denuncia falsa y falso testimonio. El angelito había prestado 25 pesetas, haciendo firmar 125, y encima encausó á la víctima. No hay para é decir que las masas aplauden esta vez á justicia. Los toreros se reunieron en Asamblea para tratar del pleito que se traen con ios ganaderos. Y como está de moda la obstruc- i s ABELTATCATOLI CA Y PRAT DE LA RIVA r