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A B C LUNES 1 DE FEBRERO P E tgog. EDICtON i. PAG. 6. alumnos de doña María Tubaa representaron el segundo acto de la comedia de Narciso Serra Don Temas, que valió calurosos aplausos á sus intérpretes las señoritas Esteban, Paúl y Barrio y á los Sres. Reina, Dressel y Callol, que contribuyeron con gran acierto á la excelencia del conjunto. El preludio de la quinta Faga de Bach y on estudio de Czerny valieron, por su irreprochable ejecución al piano, calurosísimos aplausos á la señorita Villaclán, que, á pesar de ser casi una niña, demostró poseer gran conocimiento de la técnica y un elevado espíritu attístieo. Notabilísimos la señorita Trelles, que es una excelente cantante, y el Sr. Martínez en el dúo de tiple y bajo de Los Puritanos, de Bellini. El Sr. Sanz, músico de Cazadores, tocó con mucho gusto un capricho para clarinete, LasfloresrosinianaSt deCavallíni. siendo muy aplaudido. Completaron el programa una Légende para violín, de Wienawsky, muy bien ejecutada por la señorita Ferrant; Vaci de Primavera, vals de concierto, de Straus, que cantó de modo inmejorable la señorita Trelles, y el Final de la sonata en sol mayor, de Rubinstein, maravillosamente ejecutado al piano y violín por la señorita Borrell y el señor Alegría. Todos fueron muy aplaudidos. Merecen sinceros elogios los Sres. Blasco, González Val, Fernández Bordas y Zubiaurre, profesores de los alumnos que han tomado parte en la velada, por el acierto que lian tenido al organizar estos concursos escolares, que tanto redundan en. beneficio de la enseñanza artística que se da en el Conservatorio. tro barbero había prohijado, ya qtte hablar no sabía, silbaba más que un solano en un cañaveral. En este mirlo, tanto como en sus hijos y en su mujer, tenía puestos sus sentidos y potencias nuestro rapabarbas, y á su enseñanza dedicaba los ratos de ocio, silbándole, como cariñoso maestro, junto a l a jaula, horas y horas. Y, á la verdad, el diablo del mirlo- -Juaniyo, como le decían, -aprovechaba muy bien aquellas lecciones: silbaba de corrido el himno de Riego y medio sabía la Marsellesa; mas el barbero, por dar gusto á sus mejores parroquianos, hombres amigos del orden y de las prácticas religiosas, dejó en tal estado la enseñanza del himno francés y comenzó la del Tantum ergo, que, á su decir, no cabía cosa más devota A esta barbería iba de ordinario á afeitarse el Doctor Thebussem. A. afeitarse y, de camino, usurpando atribuciones, á tomar elpelo al rapador y á quien buenamente se terciaba. Y solía ser lo primero, al entrar, contemplar la jaula en que el mirlo, descansando un ratillo entre una y otra silbata, parecía adormido y tristón, y preguntar al barbero con cómica inquietud: ¿Qué tiene Juanillo? I o encuentro amodorrado. ¿Se te irá á desgraciar este animal, que está de nones en el mundo? Y el barbero, que era andaluz cerrado, respondía: ¡Quiá! ¡Es que está cansaíyo! ¡Pos si esta mañana ha echao por ese pico to el ripirtorio: el hírno e Riego, las coplas der Moso crúo, la marsiyesa... -Pero, hombre- -advertía severamente el Doctor, -tú no quieres bien Juanillo, pues le enseñas esas cosas tau subversivas. ¿Tú no ves que cuando menos te percates da España un vuelco, entran á mandar los reaccionarios, ponen á la nación en estado- ontáronmelo, amable lector, como cosa de guerra y te cogen el mirlo y te lo fusilan del Doctor Thebussem, y, sin quitarle ni en un santiamén... ¡Qué me han de afusilar... -replicaba ponerle, incrédulamente el barbero. -fuaniyo chifla como me lo contaron telo cuento, deba ó no colgarse el milagro á mi ilustre de tó; fuaniyo es lo que se yaraa un porpuamigo el culto y ameno escritor de Medina rrí. Pos ¿usté no lo ha bisto chifla er TanSidonia. Vivo y sano está él, aunque acha- tum ergotqu. e escuchándolo dan ganas de jincosíllo del mal de los años; si el lance fue carse e roíyas, Otras veces, mudando de bisiesto, el carsuyo, vea, allá enl. su Huerta de Cigarra, cómo lo han traído de boca en boca hasta caer una tero honorario de España preguntábale: ¿En cuánto me venderías áJuanillo? vez de boca en pluma; y sí suyo no fue, huelY el barbero, mudando de coior, resgúese de que, como á Queyedo en lo antiguo, le atribuyan la paternidad de las ocu- pondía: -Don Mariano, usté me perdone; pero ni rrencias más ingeniosas. Muy ganado es preciso tener el señorío del donaire para á mi padre que gorbiera á lebantá la cabesá ue tal cosa acontezca. Y basta de preám- le bendía yo este pájaro por ningunos dineros der mundo. ¿Aónde iba yo aluego á enlilo. contrá otro iguá, si ar lao de este músico se Así como quea en pañales Palatín er de Sebiya? ¡Ni 3 n Arcos de la Frontera un molinero afamado benderlo, ni darlo; pero que es más: ni emse buscaba su sustento prestarlo á aaide! ¡Me estoy yo mirando en con un molino alquilado, mi Juaniyo como en un espejo! así, á pocas leguas de esta ciudad, en MediY puesto na Sidonia, se lo buscaba con sus tijeras y acababa en á encarecer su amor al mirlo, no media hora. sus navajas un barbero, locuaz como todos el Doctor llegó á los de su oficio, de quienes, ponderando el la Una mañana tempranollamó con ademán puerta del poder del oro, decía el insigne dramaturgo misterioso, y barbero, lo á boca de jarro le espetó la siRuiz de Alarcón: guiente demanda. cQné fuerza hay contra el dinero? -Vengo á pedirte un favor muy grande. tQué escudo contra un escudo? Como en mi casa me han oído elogiar tanHará el oro hablar á un mudo; liará callar á un barbero. tas veces á Juanillo, desean escucharlo un Mas este rapista de rni relato no se limi- rato. Se trata de mujeres y no es cosa de taba á charlar por los codos, sino que pre- que vengan aquí á oírlo. Préstamelo por un tendía que nadie en su casa estuviese calla- par de horas, que yo te respondo de que do ni un instante, porque, como él decía, nada le sucederá. el silencio es pariente propinro de la muerEl barbero, demudado el semblante, hilte Sus niños- -pues era casado nuestro vanó algunas excusas; pero al cabo, y como hombre- -balbucían a o á las veinticuatro Thebussem porfiase, dijo con gesto de rehoras de bautizados; su mujer le daba á la signación: sin hueso con las vecinas, de sol á sol; sus- -Don Mariano, duriya es la prueba de aprendices, cuando se cansaban de parlar, amista; pero ¡baya! Ni al Rey ert persona le cantaban, que era seguir parlando por pun- emprestaba yo er pájaro por un minuto. tos de solfa; charloteaba más que veinte Y descolgando la jaula, echó una mirada viejas una cotorra que e la ventana de triste al animal, dio un hondo suspiro, la arriba se negaba con vanos pretextos á ir á entregó á uno de los aprendices para que la la escuela y pedía la patita á todos los tran- llevara y encargó al Doctor, á quien había seúntes, y, para colino, un mirlo que nues- de acompañar el muchacho: -Mucho cuida dito, don Mariana Se mf anua; que eso que ese niño yeba inetío en la jaula, ahí donde usté lo be, ao es tm mirlo, sino un ala de mi corasón. Media hora después, Thebussem entraba en ía barbería. El rapista, desemblanta! le preguntó: ¿Y Juaniyo... ¿ke ha pasao argo á Jua- -Nada, hombre- -respondió jovialmente el Doctor. -Allí quedan encantadas las mujeres escuchando aquella delicia. ¿No ha estrañao er sitio? -interrogó ya tranquilo el barbero. -Al contrario- -repuso el Doctor; -en seguida que colgaron la jaula empezó á cantar: está dando un gran concierto. Afeítame. Hizo su oficio el barbero, ponderando p; or millonésima vez las habilidades de fuarñ e, y cuando quitó el paño al Doctor, dijo éste: -Ahora mismo te traerán el mirlo. Porque ¡valgan verdades! nadie de mi casa tenía gana ninguna de escucharlo. ¡Y gracias á Dios que me he afeitado una vez siquiera sin oir silbar á Juanillo, que maldito Sea él y su música por siempre jamás! EL BACHILLER FRANCISCO DE QSWNA niyo... EL MIRLO sia del hospital de San Pedro, perteneciente á la Congregación de Presbíteros seculares naturales de Madrid. A las once llegó al templo S. A. el íafarxte D. Fernando, en representación del Rey, acompañado del marqués de Sanfeliees y de su ayudante, Sr. Pulido, siendo recibido por los obispos de Madrid- Alcalá, Sión y Astorga, gobernador civil y una comisió de la Cruz Roja del distrito. El capellán mayor dijo una misa íeaada, cantándose después un Tedeum. En la nueva iglesia quedará instaladla ía parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. El hospital para sacerdotes pobres, enclavado en el mismo edificio, consta de una sala coa 20 camas. En él están recogidos siete sacerdotes. Esta tarde, á las cuatro, se trasladará procesionalmente la imagen de su Titular desde la antigua parroquia á la nueva iglesia. El templo inaugurado se encuentra situado en la calle de San Bernardo, al lado de la fábrica de luz eléctrica. E E la mañana de ayer se inauguró ía igien NUEVA IGLESIA f A TRAVÉS DE LA FRONTERA pl AUTOMÓVIL, MAMÁ! En las ladias hay na estado que se llama Hyderobad, y en Hyderobad hay un nyzan que es de los más ric js raaharadjas de las Indias. El pobrecito no tiene más que unos treinta millones de pesetas de renta para andar por casa. Y para andar á la más rápida de las velocidades, porque el hombre siente pasión por los automóviles. I,o s compr, y los desecha por docenas. Pero tiene entre sus subditos algunos taa inmensamente ricos, que le hacea la competencia eu punto á automóviles y á velocidades. Inútil es decir lo que lo sentirán los fabricantes de estos chismes. Eso no puede consentirlo el ayzan de Hyderobad. Por algo es maharadja. Elot ro díase le ocurrió aun milloaario correr más que su soberano. Apretó de firme y adelantó al automóvil de aquél. ¿Nunca lo hubiera hecho! Montó en cólera ei señor y mandó prender al osado vasallo. A la mañana siguiente compareció ante tiu Tribunal Supremo, acusado de irreverencia y de burla al augusto nyzat rf