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A B C VIERNES 29 DE ENERO DE 1909. EDICIÓN PAG. 7. irán y Prat de la Riva no son argumentos ¡políticos; las ideas deben difundirse, y para eso se escriben libros, para que lodo el mun 1 do los lea y los comente. ¡Agrega que la idea de una Federación española no es nueva, porque al establecerse la República en España en 1873, hombres tan importantes como Orense, Salmerón y iCastelai, en las Cortes Constituyentes, trajeon y discutieron y quisieron establecer una epública federativa. (Varias voces: ¡No fue sí! ¡Eso es falsear la Historia! Grandes mores y protestas. 151 presidente consigue mponer orden, Continua su discurso el Sr. Abadal, sosteniendo que ese problema del ser ó no ser no es nuevo; hace muchos años que se pretende en España darle una solución, y nadie puede evitar que aquellos organismos y ¡cuerpos vivos que tienen vida propia quieran vivirla sin estar sometidos á tutela alaguna, porque tienen perfecto derecho á vi yir por sí. Niega que se atente con las ideas y programa de la Solidaridad contra la unión de la patria, porque mil veces se ha dicho que estas doctrinas son lícitas. No niega que en Cataluña naya nacionalistas, porque tienen su razón de ser. Allí existen otras costumbres, hay un idioma distinto, se rigen por algunas leyes que no son iguales á las del resto de España; así es que nada tiene de extraño que se abrigue la idea de la nacionalidad catalana, porque tiene fundamentos sólidos para pedir lo que pide. (Rumores en las oposiciones) Recoge después lo que dijo el Sr. Sol y Ortega acerca del programa de Solidaridad. Defiende calurosamente el programa solidario, por considerar que representa el deseo de un pueblo libre y próspero que quiere progresar, vivir una nueva vida, y el oponeise á esto sería favorecer el suicidio. K Añade que España no es rná- s que el con junto de las regiones, y el que no crea esto tiene muy pobre idea de lo que es España. ¡Lo que hay aquí- -dice- -es una idea muy mezquina, pues se cree que España no puede prosperar á costa de las regiones más ricas y más cultas de la Península, y esto no puede admitirse por nadie que sea verdadero ciudadano y ame á su región. 1 Estudia después lo que es la autonomía Según la definición dada ayer por el señor Sol y Ortega, exponiendo lo que cree á su juicio que debe ser la autonomía, resultando, según afirma el Sr. Abadal, que esa autonomía que quiere el Sr. Sol la ha tomado de los regionalistas catalanes, que quieren la autonomía dentro de la unidad del Estado, y esto mismo se dice en el art. i. de los Estatutos de la Lliga regionalista. t Declara que los solidarios quieren la región porque es una modalidad del Estado, y á estas transformaciones de la vida política de un pueblo no puede nadie oponerse, porqsie resulta insensato el que va contra la corriente; e por eso- -añade- -siempre nos encontraremos frente á frente el Señor Sol y nosotros, pues marchamos porjopuesto camino -Trata después de la hegemonía de las regiones dentro de las nacionalidades españolas, considerando que esto es un ideal noble y elevado porque se consigue por las fuerzas y facultades puestas en lucha para conseguir el triunfo, porque la competencia es noble siempre... (El Sr. Panes; Pero la competencia sin Arancel. fi- Termina elSr. Abadal insistiendo en que no se deben limitar los derechos de ninguna región que quiere ser próspera y libre, porque este es el verdadero patriotismo, no el que se marca en el papel con palabras huecas. (Muy bien, muy bien, en la minoría solidaria. El Sr. Salvador (D. Amos) Muy mal, muy mal. Protestas y rumores. El Sr. SOI, Y ORTEGA, encontrándose afónico, ruega á la Mesa le reserve el derecho de rectificar, y cede la palabra al señor Maestre, con la venia de la presidencia El Sr. MAESTRfS recoge las alusiones de que ha sido objeto por parte de los señores Polo y Abadal, dedicando al primero frases de elogio por las que le dedicó el senador tradicionalista, diciendo que entre ambos hay un punto de conjunción; el ser espa ñoles. SI Sr. ABA. DAL rectifica brevemente, insistiendo en sus anteriores manifestaciones. El Sr. SOL Y ORTEGA (Expectación. rectifica y comienza requiriendo en el debate la opinión de los ilustres jefes señores Montero Ríos y López Domínguez. ¡Decía el Sr. Abadal que llegaríamos á entendernos! Para ello sería preciso que existieran entre nosotros los lazos del patriotismo y de la Constitución, y entre S. S. y yo no existen eses lazos. (Muy bien. Su señoría mira como patria á Cataluña; yo miro como patria á España. (Muy bien. Yo, en mis relaciones internacionales, uso el apellido paterno, que es España; en las nacionales, el paterno y el materno, que es mi región. Eso de la patria chica es sólo un ideal que guardamos todos para nosotros mismos, pero nada más. Decía S. S. que yo no he publicado libros, ni folletos, ni discursos. Vea S. S. lo que yo he hecho y escrito en toda mi vida, y verá como es superior á lo suyo. En 1899 no fue S. S. quie- n habló de concierto económico, sino los Sres. Cruells, Cambó y Sol y Ortega. Entonces era yo más regionalista que es ahora S. S. pero siempre sobre la base de la indivisibilidad déla patria. El Sr. MONTERO RÍOS: El discurso del Sr. Sol y Ortega no ha sido sobre el proyecto de Administración local; ha sido sobre otra cosa más alta, Nos pregunta qué opinión nos merece el debate que se ha producido en esta Cámara, y yo digo que no debió nunca hablarse de nacionalismo y estatismo en el Parlamento español, porque gambos son contranos á la Constitución del Estado. Yo no puedo defender otra cosa que la unidad de mi patria, y creo que los representantes catalanes no son de tal ó cual cosa, sino del país español. Catalanismo significa la constitución de un estado libre, independiente, con sobera nía propia, y á eso van los que se declaran catalanistas y nacionalistas. Eso no puede tolerarse, y yo, antes que tolerarlo, dejaría de ser liberal y de pertenecer á todos los partidos políticos. (Muy bien, muy bien. Refiriéadose á un ilustre publicista francés, hace ver el odio que en 1807 existía entre catalanes, aragoneses y valencianos: Queréis volver á ese estado de odios africanos? Pues votad las mancomunidades y tendréis restablecido aquel estado de cosas que puso tantas veces en peligro la unidad de la patria. (Muy bien. El Sr. LÓPEZ DOMÍNGUEZ: Como hombre de partido no tengo que hacer otra cosa sino suscribir, sin quitar punto ni coma, las palabras de mi ilustre amigo el Sr Montero Ríos. Pero voy á recoger algunas frases del Sr. Abadal. No es la forma dulce que decía el Sr. Abadal lo que germina en Cataluña; lo que germina es el separatismo bajo esa capa de nacionalismo y estatismo. ¿Pretenden los señores nacionalistas imponer la hegemonía catalana á las demás provincias? ¿Por qué causa? ¿Por qué se consideran superiores? Pues yo debo decir que por ese camino vamos á la guerra civil (Atención. y á la anarquía nacional. Por mi parte y la de mis amigos os diré que no podemos ir nunca á la separación de las provincias. Vosotros, amalgama de carlistas, de republicanos y de otras agrupaciones, estáis unidos ante posibles elecciones; lkéi perdido la opinión y 1- cotm uiz, tra provincia, pues no podréis nunca gobernar. Y yo, desde este banco, os digo que repudio el nacionalismo y el estatismo. (Muy bien. El Sr. MAURA: Como mañana tendré la sesión libre, contestaré á todos los puntos que se han debatido en las de estos dos días. El Sr. ABADAL, Muy lejos se ha ido esta tarde, y mucho más de la verdadera acepción de las palabras que yo he pronunciado Yo no he hablado de constitución de Estado dentro del de España, y si he aplicado la palabra estatista ha sido únicamente en su acepción científica. Mal me han comprendido los Sres. Montero Ríos y López Domínguez, tan nial, que yo suscribo sin ningún inconveniente sus discursos. Lejos de mis labios han estado siempre la palabra separatismo y Estado catalán. E 1 mismo Sr. Cambó las ha alejado siempre de sí. Hemos hablado, sí, de núcleos, de cuerpos vivos, de hegemonía catalana; -pero al hablar de esto me he referido únicamente á la diversidad de temperamentos y á las libertades que debe darse á cada nación... (Fuertes rumores. quise decir región, pars su engrandecimiento. No perseguimos más que el fomento, la extensión de cultura, el enaltecimiento de las regiones españolas, á semejanza de le que han hecho Prusia en Alemania y Piamonte eu Italia. Cree que con estas palabras quedan des vanecidas todas las dudas y todos los recelos. El Sr. MONTERO RÍOS rectifica, diciendo que algo ha adelantado la santa causs de la patria, pues el Sr. Abadal acaba de declarar que ni él ni sus amigos políticos son nacionalistas, ni mucho menos quieren á Cataluña como Estado absoluto y soberano. Aquí- -dice- -no hay más que una patria, España. Y termina diciendo que, supuesto que la Solidaridad no es ni nacionalista ni estatista, no queda de su programa más que un cariño regional. El Sr. LÓPEZ DOMÍNGUEZ rectifica, recordando la campaña que la Prensa catalanista ha hecho contra España, resultando de ella que se procura sembrar el odio y la separación. Termina declarando que ama y amará siempre á la región catalana, por conocerla desde que allí ejerció mandos militares. El Sr. ABADAL dice que lo que piden. los solidarios está biea claro, y cree que se llegará á una concordia. El Sr. MONTERO RÍOS: Resulta, y asi lo entiendo, que lo que piden los solidarios es un regionalismo administrativo. Cuando esto llegue ya lo discutiremos y veremos si se os puede dar algo, que yo creo que no; ya no se tiene que daros nada. (Risas) El Sr. SOL y ORTEGA dice que hay que poner el debate en su verdadero estado, pues ya sabemos que los solidarios no sou nacionalistas. El Sr. RUSIÑOL: Yo soy nacionalista, es el bueu sentido de ia palabra; ya lo sabe su señoría, porque yo soy muy claro. El Sr. SOL Y ORTEGA: Muy bien; pero ahora me falta averiguar qué son los demás senadores catalanes. Agrega que si no hubiera nacionalistas catalanes y bizcaitarras pediría que el proyecto fuera inmediatamente ley; pero sabiendo que los hay, hay que oponerse é la ley. Después de un pequeño tiroteo de frasea entre los Sres. Rusiñol y Sol y Ortega, continúa éste diciendo que si piensan ío mismo todos los nacionalistas catalanes, y como esto es un hecho cierto, no puede aproba? la ley, porque con ella se acabará Ja unidad de la t