Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C JUEVES 28 DE ENEftO D E j i X E D I C l O N i. PAG. 7. etapezanao por recordar que los catalanistas han colaborado en la obra del Sr. Maura, y tiene que tratar cómo han colaboiado los solidarios. Declara que la Solidaridad nació al promulgarse la malhadada ley de Jurisdicciones, y que en una reunión célebre, llamada del homenaje, nació la idea de la Solidaridad, no con carácter permanente, sino circunstancial, y entonces no sólo se pidió la derogación de la ley de Jurisdicciones, sino que se formularon otras peticiones, principalmente económicas, y entonces se formuló el programa, entrando en la Solidaridad ¡os liberales, que pedían la derogación; silguuos republicanos dirigidos por el Sr. Salmerón, los católicos monárquicos y los carlistas, quedando libres todos ea sus ideas políticas para llevar á la práctica cuando lo creyeran oportuno. Si este programa hubiera sido verdad, si la Solidaridad respondiera al bienestar del pueblo catalán, todos los catalanes hubieran ingresado en ella; pero al convencerse de que era un andamio preparado para asaltar una fortaleza en provecho de la nacionalidad catalana, fue cuando ya vinieron las desmembraciones. Por eso yo- fui solidario; pero al conocer el fin deié de serlo. (Muy bien. Añade que con este equívoco ¿e la Solidaridad, cuando se preguntaba en las Cámaras, por los solidarios, si era lícito su programa, se contestaba afirmativamente por todos, á causa del equívoco en que se vivía. Agrega que con las elecciones del día 13 de Diciembre pasado jha quedado desvencijada la Solidaridad, porqne los repúblicaaos catalanes que de ella formaban parte se aan marchado, haciéndose antisolidarios, y ios republicanos que quedan se han hecho nacionalistas. Todo esto es consecuenciadice- -de la obra del Sr. Maura; el cual está vecibiendo ahora grandes ingratitudes. Y para demostrarlo va recordando todo 10 que ocurrió con el viaje del Rey á Barcelona, consintiendo el Sr. Maura que al jefe del Estado no le fueran tributados los i o nores debidos, pues el alcalde le recibió en su despacho, en el palacio de la Diputación; consintió un verdadero cambio de mensajes, y, por último, llevó al Rey á la casa solariega de los nacionalistas, á los salones de a. I liga. Después de todo esto- -agrega, -el señor Maura continúa ciego, sirviendo de lazarillo, á los solidarios que se presten á sacar adelante este proyecto, que les sirva de auxiliar para que jenazca la nacionalidad catalana, y esto lo dicen á todas horas los- solidarios. I, ee después un articulo publicado por La Veu el día 13 del actual, en el cual se defienden las mancomunidades, porque serán la escuela en donde aprendan los catalanes á gobernarse como nación; y por si faltaba poco, lee además un telegrama publicado hoy por la Prensa, en el que se dice que se trabaja en Barcelona por la unión de Cataluña, Aragón y Valencia. Declara que este proyecto lo considera un peligro, y muy grande, pues si llega á ser ley y cae en manos de los nacionalistas- -agrega- ¡ay de la unidad nacional! ¡ay de la patria española! Por eso combato el proyecto, porque, antes de todo, soy español. Después pasa á estudiar el siguiente punto: el estado actual del derecho público no puede admitir este proyecto, y dala siguiente razón: Si el Estado español no es soberano, no es autónomo, ¿cómo va á conceder 1 a autonomía al Municipio y á la provincia. El Estado español comparte su soberanía con Roma, pues las leyes de la Iglesia son también leyes del reino; comparte el poder judicial, pues para determinados asuntos la Iglesia tiene sus tribunales especiales, y juzga y falla; resulta, pues, que su soberanía no es autónoma. Y después, con un ejemplo práctico, el de la enseñanza, deduce que los Ayuntamientos, si la ley lo manda, pagarán á los maestros; pero naciendo uso de su autorización, concederán subvenciones á las comunidades religiosas, y éstas se quedarán con los mejores alumnos, con las subvenciones y con las gratificaciones por enseñanza. Dice que hace veinticinco años vinieron á España esas comunidades, dedicándose á la beneficencia y á la enseñanza, y que han dado los resultados que se esperaban: esta generación de catalanistas y bizcaitarras. Por eso- -a? rma- -mis electores de Barcelona no quieren que vote esa ley, porque es el triunfo de la reacción. Declara que este proyecto, si llega á ser ley, constituirá el entronizamiento de la teocracia y de la plutocracia, y que para que la autonomía sea un hecho hay que empezar por imponer una instrucción amplia para que el pueblo pueda entender lo que es la autonomía, y por último, que la reforma administrativa que se quiere implantar con el proyecto necesita establecerse gradualmente, empezando por los grandes Municipios. Y termina declarando que si esta ley se aprueba muy pronto, el país entero tendrá que acudir á los Poderes públicos para que no se practique, por los grandes desastres que habrá de causar, pues la revolución no será de arriba, ni necesitarán hacerla los de abajo, porque imperará la más espantosa anarquía. Se suspende el debate. Sin discusión se aprueban varios dictó? tnenes del orden del día, y se levanta la sesión á las siete menos veinte de haber intervenido en una estafa de siete millones de pesetas. Pues bien; á un oficial de Ingenieros se le ha formado tribunal de honor y se la ha echado del Ejército por dejar de pagar cien peset- mensuales que se había com- prometido á abonar por comprar muebles á plazos. Al general Polavieja se le ha acusado de tener relación en lina estafa de siete mi- llones... El señor PRESIDENTE: Aquí no se ha hecho ess casación... I.O S Sres. SORIANO y NOUGUES: Si, y lo hemos probado. El ministro de la GUERRA: Eso. á los Tribunales. El Sr. NOUGUES: Por eso dejó el señor Montero Ríos la presidencia del Tribunal Supremo. El señor PRESIDENTE: Orden, ordeau (Campanillazos. El ministro de la GUERRA: I,o s tribunales debían formarlos los compañeros. El Sr. GERVERA: O lo pide el interesad do; yo, en su caso, lo hubiera pedido. Él ministro de la GUERRA protesta da las acusaciones que se han dirigido al general Polavieja, por prestigio del Ejército. El señor PRESIDENTE: Se reanuda la interpelación sobre este mismo asunto. El conde de ALBAY comienza diciendo que ya á destruir todas las afirmaciones que, á su juico sin fundamento, han hechocon la Vasco- Castellana los Sres. Soriano y. Nougués. Pora probar esta aseveración, insiste como el otro día, en que la Vasco- Castellana está legalmente constituida, y tiene como base de garantía un ferrocarril de 15 kilómetros y unas minas en Burgos, no las da Nerva, como dijo el Sr. Soriano, equivocándose en éste como en otros muchos datos. Recuerda la Asamblea magna que, coit asistencia de representaciones importantísimas, se celebró hace un año en Bilbao para tratar de construir una línea férreaí entre Vizcaya y Madrid, y hace constar que, según los acuerdos tomados en aquella Asamblea, se nombró un Comité ejecutivo, el cual declaró que el único proyecto reali zable era el iniciado por la Vasco- Castellana. I, ee un documento publicado por el cita do Comité en 14 de Abril de 1908 para comprobar lo que ha dicho. Añade que una importante casa inglesa que ha construido grandes obras en Inglaterra y en Egipto dio también dictamen f a- vorable al proyecto de la Vasco- Castellana, que sólo en el trozo construido en la provincia de Burgos invirtió en obras 20 millones de pesetas. Afirma que lo único recaudado en metálico por la Vasco- Castellana son seis millones de pesetas, no quince, como se ha dicho. Defiende el sistema empleado por la Vasco- Castellana, emitiendo obligaciones, coma han hecho otras muchas Compañías ferroviarias, entre ellas la de los Andaluces; Ma drid, Cáceres, Portugal; Tarragona á Barce- r lona y Francia, el de Valencia á I4 ria, Mediodía y Norte, todos los cuales han tenido ingresos por obligaciones cuatro ó cinco veces superiores al capital emitido en acciones l, ee gran número de datos sobre esto. Afirma que un sindicato de obligacionistas que se había comprometido á quedarse con el resto de la emisión, cuando se acabaron los seis millones recaudados no sólo no cumplió lo ofrecido, sino que planteó una cuestión judicial que hubo de ventilarse en Inglaterra. Entonces se fue á buscar el auxilio económico industrial en los Estados Unidos, y estaba á punto de lograrse cuando acaeció la catástrofe de San Francisco de California, y las negociaciones tuvieron que rompersa El Sr. NAUGUES: ¡Cuánta catástrofes CONGRESO SESIÓN DEL DÍA 17 DE ENERO DE 1909 A las tres y treinta y cinco minutos decía- ra el Sr. Dato abierta la sesión. En el banco azul, los ministros de Estado, Gracia y Justicia, Guerra, Gobernación y Fomento. Extraordinaria concurrencia en escaños y tribunas. Se da cuenta del telegrama del presidente de la Cámara italiana expresando su gratitud por el testimonio de pésame que le ha dado la española. El Sr, PACHECO dirige un ruego al ministro de la Gobernación. LA VASCO- CASTELLANA EISr. CERVERA pregunta al ministro de la Guerra si es cierto que el general Polavieja sigue siendo presidente del Consejo Supremo de Guerra y Marina, á pesar de las acusaciones que se le han dirigido y amparándose en personas que viven en el regio Alcázar. Opina que lo menos que se ha debido hacer es formar tribunal de honor al general Polavieja, y afirma que en muchos casos, por menos motivo, se ha hecho salir del Ejército á jefes y oficiales. Termina diciendo que la honra del Ejército exige que el general Polavieja deje el cargo que ocupa. El ministro de la GUERRA contesta que el asunto tratado en el Congreso no afecta al teniente general Polavieja ni como teniente general ni como presidente del Consejo Supremo de Guerra y Marina. Agrega que el día en que los tribunales- den su fallo, él, como ministro de la Guerra, decidirá á lo que haya lugar. Mientras tanto, se mega á dar oídos á la maledicencia, aunque sin prejuzgar la cuestión de la Compañía Vasco- Castellana. ílespecto de los tribunales de honor dice que corresponde á los compañeros de los acusadas el formarlos. m Sr. CERVERA: El general Polavieja ha sidq acusado por diputados de la nación