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DE TODO E L MUNDO, POR CABLE, tPOR TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y m W TELEFONO y- apartar del género todo motivo de censura... DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL Recomiendan los fabulistas, en efecto, la p I ruidoso éxito alcanzado en el teatro Es- observancia de algunas reglas morales ne pañol por la fábula de Linares Rivas cesarias para la humana convivencia; pero dES caballero Lobo ha puesto de actualidad junto á estas pequeñas máximas, ¿cómo I OS LINOTIPISTAS Después d e la yl recuerdo de ese género literario, que pa- aplaudir que se les enseñe á los niños el huel de los rece aspirar en nuestra época á una renova- desprecio á la ilusión y á la poesía, que son eléctricos que dejaron la ViUe- Lumüre á ción más bien que á su renacimiento. los mayores encantos de la vida? Ésta es la obscuras por obra y gracia del ciudadano De actualidad entre los hombres, natu- moral que resplandece, como es sabido, en Pataud, hemos padecido la huelga de los ralmente, porque éntrelos niños jamás dejó La cigarra y la hormiga, Las ranas sedientas, basureros, que metamorfosearon París, conde serlo. Sobre todo nosotros, los publicis- La lechera, El ciervo en la fuente, El ratón de la virtiéndole en todo lo contrario de un boutas de todas clases y tamaños, forzados nos corte y el del campo, y otras parecidas. Con- quet. Por espaeio de una semana tuvimos vemos á comentar el tema para aburrir ó vengamos en que es un poco deprimente. que chapotear en el fango que formaron las entretener al público. Nadie extrañará, por Convengamos también en que, por lo mis- nieves y el barro, y para erazar de una acelo tanto, que yo también me sienta comen- mo, no es mujr á propósito para moldear los ra á otra era preciso saltar por encima de tarista y procure embarcarme en el segundo corazones ansiosos de emprender su vuelo. las montañas de inmundicias depositadas á- verbo, aunque, por equivocación, me emPor fortuna, en las tiernas criaturas la la puerta de cada casa. barque en el primero. Ahora nos anuncian la huelga de los lipoderosa voz del instinto apaga el molesto Declararé, ante todo, con franqueza, que ruido de las sentencias filosóficas. Con las noti istas que amenazan con dejarnos sin no creo en la sinceridad de las personas ma- aventuras de los animales se ríen y se di- periódicos. Y teníais que ver los conciliábuyores cuando confiesan su gusto por las fá- vierten; pero su misma risa, por franca é los en las redacciones de la Prensa parisibulas. Pasada la inocencia que nos hizo reir inocente, avenía de las fábulas todo propó- na, las reuniones para buscar los medios de y divertirnos con las leves aventuras de los sito didascálico. Pronto se enteran, además, imprimir los periódicos el día que los linoanimales, en el mundo aprendimos que nun- de que los animales que discurren por su tipistas se negaran á trabajar. ¡Ssto ha ca triunfa la moraleja correspondiente. Re- libro favorito son análogos á los que duer- sido épico! I os linotipistas sin embargo, no han conocemos la bondad de propósitos del fa- men en su caja de juguetes; y sólo sacan de bulista; pero ya no pueden engañarnos sus estas relaciones prematuras el gusto á la sabido hacer las cosas bien, y el peligro está lecciones, porque estamos en el secreto. l l e- metáfora semoviente, que ha de durarles casi conjurado; porque ellos se declararán gado el caso de buscar ejemplos que impul- toda la vida. Así ha nacido en nosotros el en huelga, seguramente, pero los periódisen ó justifiquen nuestra conducta, no acu- deseo del adjetivo zoológico, que satisface- cos continuarán publicándose todos los días, dimos, ciertamente, á ninguno de los otros mos al llamar paloma á la mujer amada, hie- á excepción de aquellas hojas que por su Beres de la escala zoológica, sino á cual- na á su madre, burro á cualquiera de nues- escasa importancia no poseen medios que quiera de los hombres; no tanto porque es- tros profesores y congrio al compañero de las permita operar la substitución, i o s grandes rotativos no se han amilanado, y tán más cérea como por dar á nuestras ac- letras, por ejemplo. ciones el natural prestigio. Este fracaso didáctico de las fábulas, com- cada cual tiene resuelto el problema. UnosAsí, pues, ya que la fábula no nos ofrece probado queda con el espectáculo de la vida. cuentan con equipos de linotipistas sepaninguna de las dos utilidades que le son Desde su infancia hasta nuestros días, el rados de la Federación, otros han adquiriprivativas, divertir el ánimo y dar pruden- mundo ha tenido una sucesión de fabulistas do máquinas para hacer la composición con tes consejos para aprender á vivir, ó, como que se fusilaron por orden cronológico; lo dactilógrafos, y todos, en fin, se han decique quiere decir que todos insistieron en dido á dar de una vez la batalla, negándose ¿iría un erudito, copiando á Pedro: los puntos cardinales de la moral humana... á aceptar las exigencias de los linotipis... quodrisum movet, Y, sin embargo, la humanidad es cada vez tas sindicados. et quodpvudenti vitam consilio monet... peor, en vez de ser un trasunto del Paraíso, París, pues, que se quedó sin luz y que ¿a qué mentir diciendo que el género nos como era de esperar de tan dulce y no in- tuvo delante de las narices toda la basura encanta? No. El gusto por las fábulas, en terrumpida propaganda. Tal vez sea éste un de dos millones de almas por espacio de nuestra edad madura, no pa a de ser una castigo merecido por haber otorgado á los ocho días, no se quedará sin periódicos, pose, que yo también adoptaré si en ello animales la palabra, para que respondieran aunque se lo propongan todas las Confedeconvenimos ó si ella es necesaria; pero de nuestros propios vicios... raciones del Trabajo reunidas. nada más. ¿No sería conveniente, en vista de esto, Y el caso es que, si bien se mira, para to- alterar el reparto tradicional, ya que no se ué harán los linotipistas I, a perspec das las edades menos para la infancia se es- pueda cambiar la moraleja... ¿Por qué he- Q tiva que se les ofrece antes de declacriben las fábulas, aunque aseguren lo con- mos de asignar siempre al burro la ignoran- rarse en huelga no es nada agradable, y, ó trario sus autores... ¡Ya se echa de ver en el cia, la astucia al zorro, al sapo la bajeza, la renuncian á la proyectada holganza, en visesmero con que los verdaderos maestros timidez á la liebre, y así sucesivamente? JSi ta de que el daño que pensaban ocasionar cuidan la forma y buscan alguna novedad es verdad que ha llegado el momento de la no se va á producir, ó se deciden á cotransmutación de todos los valores, justo merse los fondos de reserva y á buscar, de t en el asunto! No piensan en los chicos, que no entienden de tales requilorios, sino en será extender á todas las especies el juicio paso, otro ofieio. los grandes, únicos capaces de la censura ó de revisión y aplicarles después la nueva Porque si los linotipistas abandonan del elogio que al eseritor importan. Y de los tabla. Mientras tanto, atribuir á cualquier ahora los periódicos, donde por seis horas hombres se acuerdan también más que de animal una sola virtud ó un solo vicio, re- escasas de trabajo cobran un salario mínilos niños al condensar en unos cuantos sulta un poco fuerte después de haber ma- mo de diez francos cincuenta céntimos, es versos la filosofía que no quisieron ó no su- tado á disgustos la vieja escuela de los ca- de temer que luego no sean recibidos, aunpieion exponer en los amplios capítulos de racteres sostenidos. Si tomamos á un cone- que reduzcan el jornal á la mitad. Tin tratado. fundamental... ¡Bien, lo demues- j o para que nos represente en una lección Esta misma tarde, el director de un periótra elprudentt consilio, que s S i musa inspi- moral, ¿por qué no hemos de suponerle tan dico de gran circulación, una vez terminada radora... ¡De sobra saben que la prudencia microcosmos como nosotros mismos... Sa- la tirada del número, bajó á la sala de máes unadlor silvestre y brota espontánea en bido es que todo hombre sufre diversas me- quinas, y reuniendo á todo el personal le los corazones que han vivido, pero no pue- tempsícosis diarias, lo que le convierte en habló en estos ó parecidos términos: de eultivarse en ninguno 1 Tal es la verda- una especie de arca de Noe, aunque en al Señores, ya, advertí á ustedes el lunes padera misión de los consejos: llegar tarde. gunos falta precisamente el propietario... sado que yo no aceptaré ningún ultimátum ¡Sólo cuando las cosas no tienen remedio Señalo estas reformas á los entusiastas de de los directores del Sindicato... Al pedir á nos inpiran esa dulce virtud que se llama tan inocente género literario por si las con- ustedes su colaboración he tratado con usremordimiento! sideran precisas para su vida. Bien merece tedes directamente, no con aquellos que hoy Supongo que estas sencillas reflexiones eternizarse, después de todo, puesto que nos quieren provocar rebeliones deplorables. no extrañarán á nadie, porque á todo el recuerda el origen de la Humanidad. Pué Nuestra administración asegura á sus opemundo se le habrán ocurrido alguna vez. una fábula, como nadie ignora: La serpiente, rarios mn salario de 10 francos 50 céntimos Pero si hay quien las juzgue equivocadas, la mujery el hombre. Habló el repugnante ani- al día por un trabajo de seis horas apenas, y tómese el trabajo de releer las fábulas que mal, y Adán y Eva le oyeron, portándose les concede el derecho de ausentarse cuanguste, y eti ellas hallará la razón de mis ra- después como unos animales. do les parece, con tal que el servicio no suzones. Y conste que al exponerlas quiero ANTONIO PALOMERO fra retraso. Yo deseo con toda mi alma eme LA FÁBULA A B C EN PARÍS