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E TODO E L MUNO, POR CABLE, TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL DE TODO EL MUNU D O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELEFONO -A B C EN PARÍS- que canta melodías sentimentales y fuma inglesa Calthrop; y precisamente al concluir la lectura de la traducción nos ha dado como un carretero. La G 4 gektje eljago de Ja mujer apache la chtfiid? ra de comentarla para los lectores tal y como sale por las noches á la busca de A B C, que acostumbran á honrar mi firdel burgués de los bulevares exteriores. Lle ASIONES DE ARTE El cinematógrafo se va el clásico peinado de perro grandes ma con su atención. Y perfecciona, induda- cocas á los lados y moño muy alto sobre l ice Caltiirop, en su sobrio proemio, que blemente; pero el público comienza á ale- sobre la frente, que se sostiene por un verpasmaría lo moderno, lo actual de las garse de este espectáculo. A contemplar las dadero prodigio de equilibrio. Se adorna ideas y máximas de San y Wu, si no fuese Visiones- de arte que anuncia la Sala Charras con un pequeño delantal y esconde las ma- lugar común que la estrategia, ó sea la doc) TO por las tardes un público elegante, es nos en los bolsillos. trmatque preside el acto de la guerra, es inverdad, pero que se aburre mortalmente, variable, como lo es la naturaleza humana. ¡Canta, Gigolette! -la dicen. sin que le interesen las películas de TerpsíY Gtgolette se arranca con una canción Asiento á esto, con la ligera corrección de eore ni El asesinato del duque de Guisa- Si no en la que hay siempre un policía que la naturaleza humana, no es absolutafuera por el pretexto de tomar una taza de tristísima, un apache bello como un amor mente invariable, y sí muy lentamente vacochon y té, á la Sala Charras no iría un alma. riable, ocurriendo lo mismo y paralelamenEn el Los organizadores de las Visiones d arte che, el último cupléen policía prende al apa- te con la estrategia. y éste perece la guillotina. El asunto pretendieron dar un golpe de muerte al tea- no me negaréis que es muy á propósito para Después de todo, mi corrección es aquí tro, y para ello buscaron la colaboración de ofrecerle á las gentes que van á divertirse. ociosa, porque las doctrinas estratégicas de los autores más afamados, de los músicos Su a y Wu prueban que la Chma del siglo v- ¡Baila, Gigolette! -la dicen de pnés. snás célebres, de los artistas más en boga. Y entonces sale un bailarín vestido de antes de Jesucristo, no sólo en estar diviEn efecto, estas películas han sido com- apache. Pantalón abotinado, alpargatas, cha- did a en pequeños, rivales y belicosos prinpuestas or Rostand, por Hervieu, por La- queta corta, gorra de visera y un pañuelo cipados se parecía á la Italia del tiempo de vedan; tienen música de Saint- Saéns, de rojo al cuello. Los ¿ziganes ejecutan un vals, los Pedro Navarro, Gonzalo de Córdoba, Paul Vidal, de Le Borne; las escenas las mitad Gastón Monblut, etc. sino también en las por un han mimado Le Bargy, Albert Lambert, sicanterobado, mitad arreglado robadasmu- condiciones intelectuales y morales de soparisino. Las melodías son Max Dearli, Regina Badet, la Trouhanowa, beranos y subditos militares y paisanos, á Severin y Cleo de Merode... Y, sin embargo, de los Cuentos de Hoffman, de Offembach. -pe? ar de una distancia histórica de veinte I Pobre Offembach! -Y Gigolette y su apache las Visiones de Arte no ofrecen el menor inte- bailan dándose puñetazos y patadas, acari- siglos; tiene, pues, realmente interés comrés artístico. ciándose y maltratándose á un tiempo mis- probar, tnuj á la ligera, la inmutabilidad de Las escenas dramáticas no nos impresio- mo El público enloquece de entusiasmo. los principios esenciales de la doctrina esnan quizá porque vemos á los artistas que Este baile, que lanzaron hace poco tiem- tratégica hasta la fecha. las interpretan, á los cuales conocemos, y la po en una revista del Moulin Rouge Mistinmúsica que han escrito esos grandes maes- guet y Max Dearly, llámase La valsa chalu- Cua y Wu coinciden en declarar que la tros es tan incolora, tan vulgar, que no pa- pee, y ha sido reproducida en una película guerra, á la larga, es tan perjudicial ¡ce sino que la han hecho á propósito para para ofrecerla á la aristocrática concurren- para el vencedor como para el vencido, y íe el público se duerma. debe dejarse los profesioLuego, la ejecución deja mucho que de- cia que asiste á las Visiones de Arte de la Sala que por eso nodecidir de suá oportunidad. nales de ella sear. Ni por casualidad se ponen una vez de Charras. Pues bien; repugnante y todo, es lo único Esto, así como estudiar y buscar las alianacuerdo las figuras con la orquesta, y esto, zas convenientes, decidir también de los reartístico del espectáculo en los bailables, sobre todo, es de un efecto cursos propios que ala fuerza militar deben j desastroso. Yo creí que este punto habrían, es asunto del príncipe, el sólo le resuelto los organizadoies de las Visiones Y e s que el cinematógrafo no podrá nunca dedicars aconsejar del caudillo para cualforse ha de dar de arte, porque ya en Berlín se explota hace competir con el teatro. El cine cumple ma adecuada á esos recursos. ¿Quién no ve tiempo el cinematógrafo combinado con el una misión educadora, pero separadamente en estas sentencias que los chinos de hace gramófono, de tal suerte perfeccionado, que de la obra teatral. Sirve para satisfacer la veintitrés siglos comprendían mejor que los el gesto del artista no discrepa de la músi- curiosidad de la multitud; pero una pelícu- españoles de ahora la esencia estratégica ca un solo instante. la no es una comedia, aunque la película de un Consejo de la Defensa Nacional y de Aquí, no. Aquí la música va por un lado y haya sido confeccionada por Rostand y re- un Estado Mayor Central? las bailarinas por otro. Bien es verdad que presentada por la Sorel y Le Bargy. y siguen Sun y Wu diciendo que, una vez Las Visiones de Arte no logran despertar la esto siempre hace reir. curiosidad del gran público, y, en cambio, el Ejército en campaña, el príncipe no deb El asesinato del duque de Guisa, una de las dar orden ninguna, ni, si las diese, debe mejores películas compuestas, es de induda- las películas de la catástrofe de Messina el general obedecerla. Con esto quedan atraen á la gente, que hace cola á la puerta condenados los consejos áulicos de hace un ble fuerza dramática, pero cansa por su excesiva duración. No podemos acostumbrar- de los cinematógrafos del bulevar. par de siglos, y que ahora intentan resuciNo. El cinematógrafo no es, como se ha tar los que pretenden que es función del Es- nos á ver á Le Bargy, por ejemplo, tanto tiempo silencioso, y quisiéramos que habla- dicho, el teatro del porvenir. És el periódi- tado Mayor Central hacer en tiempo de paz se, que lanzara una exclamación, un grito, co del porvenir. planes de campaña que, cuidadosamente José JUAN CADENAS algo... Esta película ha sido justamente la embotellados, habrían de abrirse é imponerParís- Enero. que ha convencido al público de que jamás se al general en jefe cuando llegue el caso el cinematógrafo podrá sostener la lucha de guerra. que pretenden entablar con el teatro los orSun y Wu consideran como condición inganizadores de las Visioiies de arte, y en vano dispensable de la victoria el cuidado más llenan de anuncios luminosos el bulevar, y stos señores, á quienes creo yo que po- exquisito de que el soldado conserve á todo la Prensa de reclamos sabiamente elabotrance la fuerza física, base también inexcullamar el Cid Sun y rados: la gente que va una vez á la Sala Wu, dríamos dos famosos condottieriel Cid sable de la fuerza moral, subordinando en fueron chinos, Charras no vuelve porque se aburre. que pelearon y escribieron sobre arte de la la campaña toda tentación de batallar, aun guerra allá por el siglo v antes de Jesucris- con probabilidades de ventaja, á la. segurina sola película distrae á los espectado- to; es decir, que como caudillos fueron con- dad de que se cumple la coadición dicha, res: el vals chalupa que bailan Mistin- temporáneos de los griegos Cimón, Peri- ¿Qué dirían los chinos an teriores á Aníbal y guet y Max Dearly. ¿No conocéis el vals cles, Aristes y de los romanos que hicieron a César del absoluto desprecio con que los chalupée, ó, peor dicho, la valsa chalupíe la guerra de los Samnitas, entre los cuales generales españoles, sucesores, hasta cierto eoiuo la l a uan aquí? Es un baile de apa- no recuerdo en este momento más que á punto, del duque de Alba, miran cuanto hace ches, salvaje- brutal y lascivo, pero que Camilo; de escritores militares no creo que posible el cumplimiento de aquella tan enatrae y seduce. Estas cosas de los apaches se haya en el mundo mediterráneo más que Je- salzada- -y con razón- -condición del triunestán poniendo de uioda en París, y ya te- nofonte que sea tan antiguo como los dos fo definitivo í Sun y Wu prodigan sentencias respecte á nemos en los restaurants de íama, al lado de chinos. De sus obras estratégicas, que son las tradicionales bailarinas españolas, una todavía clásicas en China (y lo han sido la educación adecuada de las tropas- -délas Gigolette, una muchacha vestida de negro, hasta hace pocos años en el Japón) nos ha que es fácil sacar condena contra nuestra eoa inedias rojas y lazos rojos en el pelo, dado una traducción el capitáu de Artillería vida de cuartel- -y respecto á la necesidad D SUNTZENYWUTZUS E U