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ABC. M A R T E S 26 D E ENERO D E 1909. EDICIÓN 1. PAG. 14. nos para mesa, en la cual con una docena de mantelerías tiene suficiente. El día de la petición, una sortija, y para la boda, aiSíer ó botonadura. La alcoba, y á lo sumo el gabinete, es Jo que debe comprar ella. Puede prescindirse si no son ea exceso susceptibles. Sí; los padres de él deben declarar con qué elementos de vida cuenta, y los de ella deben decir si lleva ó no dote. El novio dzbz regalar el traje de boda y uno ó dos más, un sombrero y un abrigo, á lo menos, aparte de las alhajas y los muebles. A sus órdenes. A una andaluza feílla casada con un navarro. -Créame usted sí la afirmo que he tenido una verdadera satisfacción de que se haya decidido á escribirme. Deben llevarlo todos, tengan ó no piedra. La loza no debe verse. Los dueños de la casa; en caso de no hacerlo puede usted efectuarlo, pero en voz casi baja, para evitar lo que pudiéramos llamar censura. Las iniciales son esas, en efecto. Syrie. -Gracias; yo se las deseo en todos los anos de su vida. ¡J y, triste! Efectivamente, f Ay de usted, triste! y ¡ay, cuánta tontería falta de chisíel Tin guapo ¿Conque es usted precioso, lindo y guapiío, y le duele á usted eJ alma por rebonito? jjesús qué encantol Présteme usted atractivo si tiene tanto! mizS ptáctícamente, ¿ínJca enseñanza fructífera en todos Jos Casos y en todas las cosas. Cictamen. -Recibí la postal, dulce amíguita; como tardan, tanto en aparecer las respuestas, nada llega á tiempo. Insisto en que vale usted mucho, y el tiempo me dar. la tazón. Recibiré con gran cariño el envío. La deseo de todo corazón muchas alegrías y éxitos. 5. 7 C. -Después de meditar durante muchos días, he resuelto desobedecer á usted y contestar á su ultima y á su postal de felicitación. Agradezco profundamente sus buenos deseos, de los que participo en sentido recíproco. Lamento de veras lo que ha padecido al escribir algunos párrafos, padecimiento innecesario, porque sabía yo cuanto usted dice JVle ha entristecido su melancólico y casi desesperado relato; permítame que le diga que peca ds exagerado, y que quizá su espíritu se alegrase sí hiciera usted algo por conseguirlo, considerando que eí mundo puede reservaría aún muchos desquites. Sus sueños no son realmente imposibles, aunque sí ds difícil realización por el género de vida de febril trabajo que hace la aparición con que piensa, y por el lamentable estado de espíritu en que cayó después de repetidísimas desgracias. Dispense usted la desobediencia; pero después de todas las expansiones ¿olorosas, resultaba inhumano y cruel el silencio. Gardenia 1? Cibeles. a Qucdzn preciosos con la misma mezcla de cera y aguarrás que se da al parquet. 2. 0 Electrólisis. 3. a Bien; por io menos, ciara. Todas las senas jue piden me está vedado el darías; lo siento. ¿Cómo se han figurado ustedes? Díganmelo. La postal, que agradeceré mucho, pueden enviaría á la Redacción. Son ustedes muy afectuosas y simpáticas, íína madre que espera en eí consejo de ta Secretaria, Debí cortárselo, y cuando la comience á 5 SÍÍr de nuevo, lavarla diariamente la cabzcita con agua y jabón moreno, frotándola duiante mucho rato con la palma de la mano; Jas tres cosas las obtendrá usted así. 2. a Creo que, dada la poca edad de la nina, no dzbe usted hacer nada, pues el tiempo seguramente corregirá eso, 3. a Lávela con sublimado 51 1 por J. OOO, y déla Espuma de nieve; siempre á su disposición. Sí hombre que ríe. -Gracias por la galante comparanza con el rubicundo Febo, Lamento el insomnio... y me permito no creerlo. Tengo ia mala costumbre de no creer So que no me parece creíble, aunque me Jo aseguren trescientas veces y pico. POT esta razón continúo sin dar crédito al pendentif, ni al nombre; cambíele usted por Femando, Luís ó Jaime, Continúa usted en ios espacios imaginarios; le aseguro que la compañera no asistió al té por enfermedad; su empeño en afirmarlo me demuestra que usted tampoco; además, no fue posible que usted estuviera, porque... jayi, iolo hubo... coro de señoras; ¿se convence usted? oh, barbudo comunicante! Jt. A la media hora. B. Dígala que veré si el encargado de las recetas puede hacerlo; yo aquí, 510. C. La conozco; es peor ésta. D. Costará aproxímadajnente eso. El Izsprit; el capricho. Creo que sí. F. La de Raso, G Desde luego. Jf. De ¡o á ¡5 duros mensuales. 1. Son antihigiénicas, y ya no de moda, J. No. 7 C- Digo lo de antes; no puedo en esta sección. X. Opino que si refleja Ja verdad, y ella un perfecto equilibrio de espíritu, está usted de enhorabuena. Tin enamorado 4 e -Si ella quiere a otro, eí asunto no tíene arreglo. Sí no, insista usted, pues quizá á fuerza de constancia logre convencerla. lina ignorante. -Mala compustura tienen, pero prueije usted á que laven muy bien, las mantas con jabón y agua corriente. El de las manos. No hay de qué. lina vecina del solar de la espadaña. -t a Con legia. a. B Con fricciones de sublimado a 1 t por 1,00o. No hay áe qué, M. y. -Humedézcase el cabello con infusión de ruibarbo, y si esto no fuese suficiente, con cocimiento de hojas de Ainé, Lávese todos Jos días por mañana y noche con agua sublimada, templada, al Í por J. OOO. Es usted muy gmable y muy cariñosa amiga Cádiz, 3 J 5- $O5. M. C. S. -Mil gracias por sus amables frases. La infusión de ruibarbo ó cocimiento de hojas de Ainé que recomiendo á Jl. T De diez y seis á diez y siete años. Polvos Angelina. Miga de pan mojada en limón. Grandes, ingleses. Está muy bien si va por lo menos hasta el tobillo. A la griega. Tengo muchísimo gusto. Don Saturio y doña Dolores. -La Mixtura Eimlmat; puede usted elegirla del color que que la plazca. tina antiquísima suscripiora de JIU C. -Muy complacida con la amable amistad que me brinda. 1. a Siendo las amistades de absoluta confianza, todo está bien; sí no, sólo p o r ías mañanas ó estando sola. 2. 0 Sólo el nombre. 3. a Lo mismo. 4 a Manos de prelado. 5. Del color del traje. 6. a Apergamínad o. v La ilusa. -J. Pídala á Madrid, Instituto de Belleza, Alcalá, a 2. a Sí creo qiiz cuesia eso, y en el mismo sitio. a 3. Los polvos Angelina los venden en la perfumería de Varonat, calíe de Fuencarral, 3o, Madrid. 4 a Es excelente; eso es Ja Belleza Venus marca Envlmat. 5. a Haga usted un cocimiento de hojas de nogal muy concentrado, y humedézcalos con él. Es usted muy afectuosa. No me conoce nadie. Ya ve usted los retrasos que sufre la aparición de MUJER y CASA; entre esto y la enorme cantidad de cartas, no es posible la rápida aparición. Mucho me satisfaría. La Tieatriz del Dante, -Creo que Ja mancha no ha de tener remedio; mas pruebe con Leche Candé. Para lo otro dése á diario suaves fricciones con buena agua de Colonia. JH. V. -Das docenas de cada prenda para todo, me- Las señoras que sientan verdadera vocación por la costura harán bien en confeccionar por sí mismas sus toilettes. No es del todo fácil la tarea; pero tampoco es imposible con auxilio de un buen patrón y teniendo buen gusto. Esto, eomo todo en el mundo, es más bien cuestión de práctica, y si al principio sienten vacilaciones, no tardan éstas en desaparecer, sobre todo después de conseguidos los primeros éxitos. iSi la economía no viene á nosotras, vayamos nosotras á la economía. VIZCONDESA B. DE NEU 1 LLY LEER EN EL ROSTRO p o r las Repúblicas americanas existe una Mad. Bessonnet- Farze que descifra el alma humana por la inspección del rostro. Las almas son impenetrables unas para otras ha dicho Anatole France; pero este aforismo de un gran desilusionado, recibe de una mujer la más completa y victoriosa de las negativas. Es una mujer que parece á primera vista una monjita. Sus ojos, vivos y penetrantes; al fijarse en un rostro, le escudrinan de tal manera, que parece que abren de par en par las puertas del alma. En una palabra, esa mirada penetrante y fría se lleva de vosotros no sólo aquello que consentís en abandonarle, sino, lo que es peor, lo que apenas sospecháis, lo inconsciente de vuestra personalidad. No tratéis de defenderos; Mad. Bessonnet, la lectora de almas, no os interroga, os mira. Os mira entrar en el salón, marchar, sentaros; observa el porte de vuestra cabeza, vuestros dos perfiles, vuestra actitud y gestos; se ha fijado ya en vuestras proporciones, y os toma la mano, no para estudiar las líneas, sino para darse cuenta de su fuerza nerviosa ó su debilidad. Habiendo visto todo de una rápida ojeada, os dice: Señor, señora ó señorita: Sois un sei fuerte por tal y cuál razón, que encuentro- en la conformación de vuestra cabeza y en i sus relaciones con el cuerpo... ó bien sois un ser espontáneo y ardiente; pero os plegáis con harta facilidad á los obstáculos, por esta y la otra razón... ó bien: en vos hay dos personalidades, y de su dualismo nace una falta de armonía, etc. Partiendo de esos indicios fisiológicos, la lectora de almas deducirá todos los matices de vuestro carácter, espíritu y temperamento, y llega á esta conclusión: ¿Qué será para vos la vida? Si yo desmonto ante vos todos los rodajes de vuestro mecanismo, es porque quiero mostraros vuestro valor é indicaros el mejor medio de emplearlo. Desde luego se comprende que una mujer de tal potencia de observación no es una maga ni una quiromántica. Se prohibe á sí misma ser otra cosa que mujer de ciencia. Ha estudiado medicina con su padre, el doctor Favre, que fue el médico de Jorge Sand y de Alejandro Dumas, y que acostumbraba á diagnosticar de una ojeada el estado fisiológico y moral de sus clientes. Cierto día dijo á una dama muy rica, pero conocida de él: -Ya os veo ea una guardilla y trabajando para vivir. La dama se echó á reir; sus millones la protegían contra tal infortunio. Mas al poco tiempo estaba completamente arruinada. ¿Cómo habéis podido predecir semejante catástrofe? -se le preguntó. -De un modo muy sencillo; he observado su condición floja y negligente en extremo; sabía que el marido era hombre em- prendedor, demasiado atrevido en sus negocios; en caso de una desgracia, su. mujer no podía servirle de contrapeso, y esto era la ruina segura. Yo he deducido; esto es todo. Esta frase yo he deducido es el secreto de la ciencia, que ha llegado á su hija y que ésta refuerza con su intuición. S. R. CRÓNICA DE LA MODA PXRJS, BNE 0 9o9 yodas las parisienses se quejan, y con ras zón sobrada, del encarecimiento de vestidos y tocados. Supongo que en todas partes ocurrirá lo mismo, pues de antiguo viene el hecho de la indiscutible influencia que las modas de París tienen en el mundo entero. ¡llegaremos ano poder engalanarnos! -dicen todas las elegantes, verdaderamente preocupadas. Alguien insinúa muy bajito que parte de la eulpa la tienen las riquísimas americanas, que, al no tener que hacer números, han acostumbrado mal á las modistas, pues pagan sumas fabulosas por las toilettes, sin discutirlas siquiera. Pero no todo consiste en esto; mucha, machísima parte la tiene el refinamiento de elegancia que actuaimente se exige á las exquisitas. Aunque ahora se necesita menos género para confeccionar un vestido, en cambio, es de rigor que ese género sea muy bello, muy flexible, muy satinado y, por consecuencia, de elevado coste. Para guarnecer las estrechas toittettes que hoy imperan son indispensables soberbios bordados, muchos de ellos de verdadero oro ó cenefas de costosas pieles. En los presupuestos caseros de hoy se ha borrado la palabra economía y la útilísima que dice ahorro, con lo cual esa equis que se llama porvenir queda envuelta en nieblas obscuras, amenazadoras, puesto que al menor desnivel, producido por algún acontecimiento adverso, la frase quiebra tiene que aparecer, con toda su corte de negruras. Las modistas, por su parte, tampoco se muestran satisfechas, pues aseguran que la carestía actual retrae no poco á las señoras que conservan el don de equilibrio, y que muchas de sus parroquianas no hacen más que composturas. -Nuestra esperanza- -dicen muchas modistas- -consiste en la certeza de que el año que viene no podrán utilizarse estas toilettes fundas, y tendrán que arrinconarlas forzó- sámente. En resumen, que todo el mundo se queja, y como los gastos aumentan para todas, la distancia entre las fortunas permanece siempre la misma.