Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. L U N E S 25 D E E N E R O DE 1909. E D I C I Ó N i. PAG. 14. de ellas adquieren en el colegio benéfico varias enseñanzas de adorna, y muchas jóvenes llegan á ser habilísimas bordadoras; pero esto- no les basta vivir con independencia. Conviene advertir que, convencidas de esta urgencia, algunas Asociaciones benéficas han montado talleres diversos en Madrid y en algunas otras provincias, viéndose impresoras, encuadernadoras, tejedoras de objetos de punto, floristas, cartoneras, etcétera (hasta fabrican plumas metálicas) pero fuerza es decir que las tales industrias persiguen más bien un fin utilitario para sostener, con los recursos de la industria el establecimiento. Protegen á las jóvenes, las privan de la miseria y del vicio; pero por disposiciones benéfico- reglamentarias, aquéllas se hallan casi de por vida en perpetua tutela. No dar á la mujer elementos para que en el seno, de la familia sea un ser digno de realizar sus nobles tareas de hermana, esposa y madre, exigiéndola á toda hora toda suerte de cualidades y deberes, es una insigne torpeza por parte del hombre. Asilar y recluir á las niñas en un establecimiento benéfico, sin concederles ni el cariño ni los cuidados que en toda familia honrada se prodigan á lospequeñuelos y no proporcionarles la educación é instrucción indispensables para que puedan ganarse la subsistencia cuando la edad, por precepto legal, les otorga independencia de toda tutela, es una vergonzosa villanía por parte de la sociedad. Es, pues, urgente reformar la educación de la mujer; pero entre tanto que esta reíorma racional se emprenda, guiada por la Pedagogía y la Ciencia médica, convendría crear ciertos organismos mixtos que remediaran la suerte de muchos niños desventurados, aliviar la situación de las madres pobres y servir de lazo de unión entre los huérfanos y las restantes clases sociales. 1 A CASA MATERNA Ya h a b r á usted -comprendido, con su claro talento, mi querida señora y amiga, que me refiero á lo que llamé Casa Materna A ella llevaríamos esos niños de su protegida, seguros de que habrían de hallar cuidados y pan, en tanto que su madre buscaba medios de proporcionárselos, I, a tal casa no sería un asilo más, sino transitorio refugio protector. En la familia obrera caen enfermos el padre ó la madre, ó ambos á la par. ¿Dónde van los niños? Más desgraciados que los huérfanos, no los admiten en parte alguna. Ocurre un crimen de los llamados pasionales, por desgracia tan frecuentes, que deshacen un hogar: la víctima va al hospital ó ai Depósito; el agresor, á la cárcel, y quedan abandonados unos inocentes, que oirán de labios de gentes desalmadas frases de oprobio y ludibrio para sus padres. En tribulación tan espantable, ¿quién se ocupa de consolarles y hacerles olvidar la horrible tragedia que acaso presenciaron? Nuestra Sociedad Protectora de los Niños se fundó coa estos fines y sostiene en funciones un hermoso Refugio, que las innumerables desventuras convirtió casi en asilo de huérfanos. Allí se acogen siempre que és posible esos desgraciados ejerciendo amorosa tutoría. Pero la Casa Materna es y debe ser otra cosa. Ella será una Criandería ó Niñería, como quiera llamársele, distinta de la Casa Cuna, donde con procedimientos pedagógicos sencillos se les instruyera y educara, sir viendo todo ello de base para una Escuela EL MILLONARIO DOCTOR ENRIQUE DE 1 LD EN EL DISPENSARIO PARA NIÑOS FUNDADO Y SOSTENIDO POR EL EN PARÍS tándoles el bochorno de que, al verlas ignorantes, bellas y pobres, se les niegue hasta la limosna, ante el temor de que dediquen el dinero á vicios, como decía irritada y egoísta el elegante figurín del euadro que usted me refirió. Contemple esta instantánea, que representa al millonario doctor Enrique de Rothschild en el Dispensario por él fundado en París. Personalmente se ocupa de cuidar á sus protegidos; le acompañan en sus tareas inP 7 L PORVENIR Varias señoras aristo- teligentes enfermeras y entusiastas discípu cráticas de la corte aca- los. Aun le sobra tiempo para gozar de la ban de fundar una Asociación Matritense vida y ocupar en la sociedad el puesto que de Enfermeras, con la base de servidoras le corresponde por su cuantiosa fortuna. Nuestros ricos, en su mayoría, creen que inglesas. I a pacífica penetración de lo extranjero, que no hemos de censurar cuando cumplen con su deber dando de vez ea sea útil y conveniente, debiera avivar el cuando, y no muy copiosamente, algunas seso, de los buenos patriotas, procurando sumas para el sostenimiento de obras benéque nuestras mujeres puedan desempeñar, ficas. Repito, una y mii veces, que es preeicon ventaja sobre cualesquiera otras, los so, para que sea fecunda la siembra de oro, menesteres humanitarios de que tan necesi- que nos acompañen siquiera breves motados estamos, proporcionándolas asimismo. mentos, otorgándonos su prestigio personal un medio decoroso de vivir. I, a tantas veces citada damisela del cuenLa Casa Materna puede y debe ser el prin- to no será feliz jamás, aun cuando la rodeen todas las venturas que sueñe su fantasía, cipio de esta obra. Una dama piadosísima y de gran talento, I, a pobrecita no tiene corazón. Tratemos de al oir cómo se lamentaba alguien de que los que abunden los corazones maternos y ponpadres pudientes acudiesen á los estableci- gámosles casa. mientos educativos regidos por religiosas ¿No le parece que estoy en lo justo, resextranjeras, decía: I, as nuestras son muy petable y buena amiga mía? buenas, pero continúan con los sistemas de ¿No cree usted que pensarán como nosenseñanza del siglo XV. J otros las benévolas lectoras de La Madre y Triste es confesarlo, pero es verdad. I, a el JSliño? piedad no está reñida con el saber. I os tiempos han cambiado, y es absolutamente indispensable, si esta pobre patria ha de progresar debidamente, que enseñemos á nuestras mujeres á vivir por sí mismas, sin menoscabo de su honradez y decoro, evidos de madre, en los cuales hallarían madrecitas en las desgraciadas que no la tuvieron. Vea usted de qué modo podría crearse un lazo de unión entre los que sufren orfandad de momento y los que la padecen toda su vida. Así se iría formando un planta! ae buenas criadoras de niños, que serían á su vez excelentes enfermeras. práctica de puericultura, economía doméstica é higiene culinaria. No sería un asilo más, ni una tienda- asilo, sería el hogar de niños con familia, priva-