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ABC. L U N E S 25 D E E N E R O D E 1909. EDICIÓN i. PAG. 4 nio de la arquitectura. El Teatro Nacional es una de esas construcciones presuntuosas y amazacotadas que ahora levantan nuestros arquitectos. El público no ha logrado simpatizar con esta nueva sala de espectáculos; había en ella algo de llamativo, de chillón y de frío que no invitaba á la intimidad y al recogimiento propios de estos locales. Diríase que no se hallaba á gusto el espectador en aquel salón vasto y profusamente decorado. Se dice que la construcción del Teatro Nacional ha sido muy onerosa para el Estado; personas inteligentes afirman que con lo que se ha gastado en su construcción pu dieron haberse construido tres edificios exactamente iguales al existente. sas costaban tres ó cuatro veces más que ea los otros teatros, y eran siempre de peor calidad. 1 OS ACTORES A pesar de los esfuerL, -z o s fechos al crearse d Teatro Nacional, no fue posible reunir la excelente compañía que se pensó. Había algún actor bueno en este teatfo; pero en general se reconoce que la compañía era bastante mediana. Aparte de esto, las representaciones se resentían por falta de ensayos. En el Teatro Nacional se puede decir que los actores estaban como en su casa; es decir, que cada uno hacía lo que quería. Algunos conflictos se han presentado por querer la Dirección en algunas ocasiones imponer disciplina; la disciplina a se impuso, pero tuvieron que suspenderse varias representaciones por retiradas momentáneas de algunas primeras partes. So transigió porque no habiendo actores disponibles, la retirada definitiva hubiera ocasionado la clausura del teatro. DALANCE FINAL El Estado ha invertí i- -do algunos millones en la creación y sostenimiento del Teatro Nacional. Nos encontramos ahora con que este teatro no sirve para nada. Queda en pie el conflicto de los actores Se trajo á estos actores con dos condiciones reglamentarias: la participación en las ganancias y el retiro para la vejez. En cuaato á la participación, no ha habido caso, porque las ganancias han sido nulas. Respecto al retiro, disuelto el Teatro Nacional, no habrá otro recurso que conceder una indemnización á los actores que en él han figurado. Estos actores np han tenido más beneficios que sus sueldos. Parece elemental que para constituir todo Gobierno debiera contarse imprescindiblemente c 6 n hombres de capacidad acreditada en ios asuntos encomendados á cada ministerio de los que exigen competencia especial; que no se admitieran esos sajtos de la poltrona de Fomento á la de Gracia y Justicia, de la de Hacienda á la de Estado; pero como tal especialización llevaría consigo el empleo de hombres que al Gobierno llegaran por merecimientos propios, base para ellos de digna independencia, serían mucho más difíciles las soluciones de disidencias que el egoísta interés personal zurce mediante cabildeos é hipócritas fórmulas donde apenas juegan las convicciones, substituidas por móviles mucho menos nobles. Además ¿qué iba á ser de hijos, yernos, sobrinos y paniaguados de magnates, si para ocupar puesto en la política se exigieran sólidas cualidades? ¿qué de tanto parlanchín huero? ¿qué de los que suben y medran gracias á servicios casi, casi domésticos, que los magnates recompensan con actas y prebendas? ¿qué de esas mesnadas de gentes que prefieren al nombre que pudiera designarlos como agrupados alrededor de una idea el que los marca como sujetos á un caudillo? ¿Ni qué esperar, por último, de quien orondo se echa encima, cual signo de servidumbre personal, el dictado de moretista, canalejista, monterista, maurista? A la verdad, poco les falta para grabarlo en un collar, ciñéndoselo al cuello. Pero ¿dónde se queda la nacionalización del trabajo... Pues es verdad; me he ido por los cerros de Ubeda; atendiendo á la causa inicial de que en gran parte no sea para españoles el beneficio de sus afanes y laboriosidad, y burla burlando, se me acabaron el tiempo y el espacio para tratar en concreto el asunto. Otro día será. DON ÑUÑO p L DIRECTOR Pretendió primitivamen -tela dirección del Teatro Nacional un autor dramático de segunda ó tercera fila no pudo serlo en virtud de una enmienda incorporada al proyecto, en la cual se estableció la incompatibilidad con la dirección de todo el que fuera ó hubiese sido autor dramático. El actual director era una persona excelente, autor de libros muy dignos de atención. Pero una cosa es ser excelente literato y otra ei tener uua voluntad firme para luchar con cómicos y danzantes. La fortuna no ha acompañado al actual director en su gestión. Los asuntos de aquella casa iban un tanto desbarajustados. Para colmo de desdichas todo el inundo recuerda, porque hace dos meses que ha ocurrido, el caso de uno de nuestros más ilustres autores dramáticos. El director tuvo que rechazar una obra de este autor porque en ella se fustigaban instituciones é ideas respetables; llevada esta obra á otro teatro, ha sido uno de los éxitos más grandes de estos últimos tiempos, y todavía está proporcionando un río de dinero al afortunado empresario que la acogió. 1 AS OBR 3 REPRE- Se han representaSENTADAS Das tantes obras 1 clásicas. Aunque NUESTROS GRABADOS triste el confesarlo, hemos de decir que sea el preparativos de guerra. público no acudía á estas representaciones. No obstante la solución aparentemente Las obras de nuestros clásicos son todas lo pacífica que se ha dado al conflicto entre mismo; vista una, están vistas todas. Se. reAustria y Turquía, la situación en el Extre- duce todo á embozados, tapadas, equivocamo Oriente sigue preocupando la atención ciones, cuchilladas y casamiento, al final, de las Cancillerías. El mundo tiene fijas sus de los protagonistas, con casamiento tammiradas especialmente en Servia y en Mon- bién de los criados. tenegro. Se han puesto igualmente en escena alguEn los puertos dálmatas se ha estableci- nas obras de autores consagrados; dichas do un estado de defensa excepcional. En obras de autores que aun viven, tuvieron Cattaro hay cuatro mil soldados austría- un momento de boga en su tiempo; fueron cos y cuatro buques de guerra de la misma entonces justamente aplaudidas y ensalzanacionalidad. das; pero hoy, con otras corrientes artísticas, con otros gustos en el público, no han espués de los terremotos. El imponente cuadro que con este tí- logrado interesar á nadie. Algunos estrenos hemos visto en nuestra tulo reproducimos ha dado una nota conmovedora al desastre de Messina. Diez días primera escena dramática que no quisiéradespués de la catástrofe, el arzobispo cele- mos haber visto; no del Teatro Nacional, bró misa de difuntos sobre las mismas rui- sino de cualquier otro teatro serio, eran imnas de la Paiiazzata, dando su bendición á propias estas obras. Ni ei más lejano rastro de arte y de ingenio había en ellas. El dilas víctimas. rector se ha excasado diciendo que presiones é influencias políticas le habían obligado á estrenarlas. Todo el mundo lo ha visCIERRE DEL to. La política, ó, mejor dicho, el caciquismo TEATRO NACIONAL político ha dejado sentir aquí su influencia L EDIFICIO Anoche, con la última re- como en cualquier Ayuntamiento. presentación de El esclavo p L DECORADO A decir. verdad, nuesr e de su culpa, cerró definitivamente sus puerY VKSTiiduiii tm a t lP rai m o r b escena draY VESTUARIO á c n r i i l a b a p o r tas el Teatro Nacional; era un hecho previsto, del que se venía hablando desde hace la riqueza y propiedad de su vestuario y algún tiempo. Ocasión es ésta para echar decorado. Las obras se ponían mezquina y ana mirada retrospectiva sobre este asunto. descuidadamente. Ua periódico h a llegado Para Teatro Nacional se había construido á hablar, refiriéndose á este asunto, de irreun edificio nuevo. El Ayuntamiento, con gularidades y filtraciones. En el Teatro Namuy buen acuerdo, se negó á ceder para cional se gastaba bastante dinero. No direeste objeto el Teatro Español. El nuevo edi- mos nosotros, como el colega aludido, que ficio construido hay que reconocer que no se irregularizase. Lo que si afirman persoes del mejor gusto. No brillamos por el ge- nas enteradas es que en dicho teatro las co- En La Correspondencia de anoche publía Caramanchel un largo y bien informado artículo bobre este asunto del cierre; recomiendo su lectura; de él tomo algunas de las noticias de esta crónica. AZORIN CRÓNICA A CERCA DE LA ALIANZA Gran expecta ción despierta la actitud que haya de adoptar el ilustre jefe del partido liberal al volver á la vida parlamentaria, arrancado á la del dolor íntimo por las exigencias de la política. Ha habido mucho revuelo, se han barajado muchas de ducciones, se ha exteriorizado un estado de incertidumbre en el transcurso de una veintena de días, para que deje de inspirar interés lo que el Sr. Moret diga solemnemente ante la representación más alta del país. Entre tanto, bueno es orientarse con lo que juicios tan serenos y tan autorizados como el de Troyano, nada sospechoso ea materia liberal, piensan y dicen. He aquí cómo discurre el veterano é ia signe escritor desde las columnas de nuestro ilustrado colega Faro: No todos los elementos del partido liberal tienen igual entusiasmo; evidentemente, las fuerzas que más se han movilizado son las que todavía conservan ardores de juventud y las izquierdas no monárquicas. Aquí reside la gran fuerza y esperanza de este movimiento. Tal vez éste será el medio de que el partido liberal sufra la modificación que las necesidades de nuestra política exige: es más, lo creemos seguro. Las afirmaciones, un poco temerosas, opacas, inconcretas, que el Sr. Moret hiciera en Zaragoza, cayeroa en medio de la nación como los guijarros de una altura en la corriente del río; y sus furnias se han ido precisando, y hoy algunas de ellas son terminantes. No era posible que fueran rodando por el canee un día y otro sin alterarse. Y así acontecerá con todo; porque la campaña, mientras más se mantenga, más atmósfera de seriedad irá formando; r D E