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DE TODO L MUNE DO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO k W m DE JrODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y fcg TELEFONO DESPUÉS DE LOS TERREMOTOS (De 7 í e Graphic, MESINA. MJSA DE DIFUNTOS REZADA POR EL ARZOBISPO ENTRE LAS RUINAS DIEZ DÍAS DESPUÉS DE LA CATÁSTROFE I A NACIONALIZACIÓN DEL T E A T R O ESPAÑOL Entre el cúmulo de problemas fundamentales que en España tenemos por resolver, es de los más interesantes el formulado en el epígrafe del presente escrito. Si la política española hubiera sido en el pasado siglo arte de gobernar pueblos en vez de mera contienda por el disfrute del poder, ó torneo de filosóficas especulaciones, faltas por lo común de positivo influjo en la vida nacional, los años de aquel siglo habrían sido para España lo que fueron para otros países: etapas de progreso, creación y crecimiento de fuerzas y riqueza, de robustecimiento de iniciativas y actividades propias, únicas bases de efectivo adelanto y bienestar nacional. Por desdicha, los partidos políticos españoles, moviéndose en su origen á impulsos de utópico romanticismo, respetable por la buena fe de quienes con inocente candidez lo profesaban, pero completamente ineficacespara constituir la vida y promover reales progresos, degeneraron luego, y al curarse de aquel romanticismo perdieron el amor á la patria, pasando á ser no más que agrupaciones organizadas para ejercer el mando, no en beneficio de la nación, sino en provecho, de quienes las formaban, alistándose en RAFAEL DE UREÑA, ellas para hacer carrera política, frase co- NUEVO ACADÉMICO DE LA HISTORIA rriente tan expresiva, que hace innecesario el insistir sobre el carácter de la política que ella por sí define. Entre quien busca el bien de la nación y el de un partido hay la diferencia de ¡que la consecución del Poder es para uno medio y para otro fin; comienzo para aquél de estudios, de esfuerzos, de trabajos; logro para ste de satisfacciones, sin más preocupación ni otros cuidados que los de hacerlas amplias y duraderas. Entre las cualidades necesarias al hombre que aspira á desarrollar política nacional, que interese á los pueblos y los empuje por caminos de prosperidad, y el político de todos conocidos qué sólo busca artificiosos éxitos de pomposa oratoria, menudos triunfos en lo que aquí se llama travesura política, aplauso fácilmente obtenido de los que de él esperan mercedes, posición, materiales provechos, hay la enorme diferencia de que para lo uno se requieren sólidas condiciones: percepción, antes que viva justa, estudio hondo é insistente de cosas poco amenas, espíritu analítico, laboriosidad incansable, especialización de conocimientos, insistencia de esfuerzos, es decir, todo lo contrario de lo que aquí caracteriza á la mayoría de los políticos, á quieues sólo piden los prohombres que los alistan en sus huestes viveza, ingenio, sumisión, fácil palabra, tenue barniz de cultura enciclopédica, descascarado apenas enéí se rasca un poco, y, sin embargo, reputado suficiente para que quien tras de él oculta verdadera inopia de útiles conocimientos desempeñe hoy la Dirección de Correos mañana la de Obras públicas y pasado la de Agricultura, sin ser ni geógrafo, ni ingeniero, ni agricultor, para que salte luego d. e Subsecretaría en Subsecretaría, y sea más tarde, y sucesivamente, ministro de los más diversos y heterogéneos ministerios, sin la menor preparación especial para ellos.