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A B C VIERNES 22 DE ENERO DE 1909. EDICIÓN i. PAG 4; de la esclavitud del obrero, de tiempos ominosos que no pueden volver, sin encontrar cosa mejor para substituir aquella esclavitud que una dictadura á palos y puñadas ejercida. Antiguamente, en tiempos con razón condenados, el trabajo no era un derecho ni una honra, sino carga: trabajaban el siervo y el esclavo á latigazos; ahora basta que unos cuantos de los que contra aquello abominan resuelvan, por la fuerte razón de que les da la gana, que no trabajen los obreros de tal ó cual taller para que se crean autorizados á impedir 1 o por la fuerza; esos señores han decidido reemplazar el látigo del capataz por el garrote del huelguista. priesta íntima. Esclavitud por esclavitud, Janto vale una Por separado reseñamos el banquete como otra, y si aquélla murió, no es posible con que los periodistas que hacen informa- que viva ésta. ción en el Senado obsequiaron ayer á nuesRepetimos á esos obreros descarriados lo tro director. que ya les dijimos; reflexionen que quien tiene razón tiene fuerza, y que quien sólo se preocupa de ésta lleva la de perder, pues EL MODERNO siempre acaba por encontrar quien tiene DESPOTISMO más. D ecientemente en A B C hemos censurado la conducta, no de los obreros, sino de MAS SOBRE EL una exigua minoría de ellos que, con motiTEATRO NACIONAL vo de la huelga de Rivadeneyra y de sus frustrados intentos para soliviantar los ániFEATRO RESTRICTIVO Voy á hacer a! mos de nuestros operarios, se ha propuesto gunas reflexioimponerse por el matonismo á los compañe- nes más soDie 10 dei Teatro Nacional. Alros que sabiendo como se les considera y rededor de este asunto se han creado algutrata en esta casa han preferido continuar nas fantasías; conviene desvanecerlas; partrabajando honrada y pacíficamente á se- ticipan de ellas espíritus que se creen libeIjuir el camino que los perturbadores han rales é independientes. tomado. Ante todo, ¿qué es lo que significa Teatro En términos generales tratamos en nues- Nacional? ¿Qué papel ha de representar este tro artículo La libertad del habajo de esta Teatro entre todos ios demás teatros? Se innovísima manera que de entender tal liber- voca en esta cuestión el ejemplo de Frantad tienen ciertas Sociedades obreras; con- cia. En España, ó, mejor dicho, en Madrid, cretamente denunciábamos la coacción que existen varios teatros; dos ó tres de ellos se ejerció en el obrero Alfonso Larrea, obli- están dedicados á la literatura dramática; gándole un día á inscribirse en una Socie- se cultiva en dichos coliseos la comedia y dad con el convincente argumento que si el drama. En ellos tienen libre acceso todos no lo hacía le calentarían é intentando al los autores; si un dramaturgo lleva á uno de siguiente impedirle por la fuerza el acceso estos teatros una obra excelente, es seguro al taller, al cual llegó por la energía de su que dicha obra será representada. No se madre, que, en carta que A B C publicó, de- mirará la tendencia del drama ó comedia; importará poco que sea clásica ó romántica, nunció el atropello. Si la obra Pero no para aquí, pues por dos veces ha que sea reaccionaria ó progresista. puesta en es lo que bido dicho obrero atajado y perseguido poi escena. se llama teatral será grupos de huelguistas en actitud amenazadora, de los que sólo por la agilidad de sus No existen en nuestros teatros restricciopiernas Jogró escapar. Los hechos ocurrie- nes de ningún género. Todos ellos son acron en las calles de Almagro y del general cesibles al ingenio y é. la pericia dramática. Arrando. Por este lado, la creación de un teatro más, Otro obrero nuestro, Ángel Sisial, faltó protegido por el Estado, no tiene razón de ayer al trabajo de la tarde por haber sido ser. Pero no hay que mirar la cuestión desdetenido por otro grupo donde formaban de el punto de vista de la libertad artística. algunos de los Héroes de las anteriores ha- Si los periodistas que lo propugnan hacen zañas, y arrastrado por ellos hacia la calle esto, se engañan de medio á medio. Un teadel Barquillo, según nos consta por decla- tro del Estado, un Teatro Nacional, debe jración de dos compañeros suyos que desde ser, es lógico que sea un teatro restrictivo, abierto sólo á unos pocos, á los ya sancioel tranvía presenciaron la escena. Otro de nuestros encuadernadores fue nados y consagrados por el público. El Teaayer rodeado también por los huelguistas, tro Nacional es á la escena lo que la Acaá los que consiguió imponerse haciéndoles demia Española á la literatura. Sería abcomprender que no era manco; y, finalmen- surdo que el Estado ciease y sostuviese un te, á un aprendiz le propinó hace dos días teatro para dar en su escena el espectáculo Kna buena ración de varazos un chiquillo, de tanteos, ensavos y probaturas. Al Teatro que tenía guardadas las espaldas por hom- Nacional no puede ir sino lo que otrece una fces barbados y que, poniéndole el palo en segura y tradicional garantía de éxito. No puede ser nunca paia los principiantes, la mano, reíaD la gracia para los que aun no se han afirmado defiDada la noticia de estos hechos, dignos del África, conviene agregar la de que co- nitivamente en su carrera. nocemos los nombres de casi todos susautoEl Teatro Nacional ha de ser, aparte de res, y que pondremos dichos nombres en co- esto- -que ya es bastante, -algo más. Al ser nocimiento de las autoridades, pues claro es una tradición ó un creador de tradición, toda que no podemos dejar de amparar y defen- fórmula nueva de arte, toda innovación esáer á los buenos obreros de esta casa que tética ha de ser de él rechazada. Si no hay acaban de probarnos que, al negar oídos á tradición, ¿cómo va á ser nacional este tea las propagandas que algunas entidades obre- tro? Si se quiere que él encarne una fórmuras han querido hacer entre ellos en contra la de arte, un cuerpo de doctrina estética, ísuestra, nos prueban que nos pagan el afec- un ambiente peculiar, (icómo se van á admito que por ellos sentimos. tir en él fórmulas, doctrinas y estéticas que Y para terminar, dos palabras no más so- le nieguen y estén en pugna con el ambienbre el triste espectáculo dado por los que á te de la casa? cada paso, y venga á cuento ó no, hablan No se necesita mucho esfuerzo para deg consagrada al hogar y á la familia, era una ilustre dama. Tenía á la sazón sesenta y cinco años, y era prima carnal de su esposo. De su matrimonio nacieron seis hijos: don lorenzo, doña María y D. Fernando, ya difuntos; doña- Aurora, casada coa D. Juan Rózpide; doña Mercedes, viuda de D. José áe la Bastilla y Fernández, y doña Angela, que permanece soltera. Era hermana de D. Aureliano de Beruete, casado con su prima doña Teresa Moret, y de los ya difuntos doña Angela, condesa viuda de Muguiro, y D. Tomás, esposo que fue de doña Victoria de Udaeta. mostrar lo evidente: n teatro oreado y protegido por el Estado ha de ser un teatro tradicionalista, anti- innovador. Mire ahora el lector qué autores en España- -qué autores, ya definitivamente sancionados y consagraddos, -podrían y tendrían que llenar el repertorio de la casa. 1 OS AUTORES Con estos autores y las representaciones de clásicos tendría que formarse el cartel del Teatro Nacional. ¿Cuál sería su vida? ¿Cuál sería su duración? ¿Cómo respondería el público á un cartel formado según se acaba de indicar? He dicho que en Madrid existen dos ó tres teatros literarios; estos teatros no dejarían de funcionar al mismo tiempo que el Nacional. Los autores jóvenes é independientes irían á ellos; en el Nacional figurarían los consagrados. El público, ¿acudiría al Nacional ó á los otros? Téngase presente que el público de Madrid es muy reducido; en otras grandes capitales existen varios públicos; en Madrid no hay más que uno. La competencia escénica dejaría sentir sus efectos en seguida. El Teatro Nacional, tradicionahsta, cerrado á toda innovación, arrastraría una vida lánguida y tendría al cabo que perecer. Esto en el supaesto de que esos autores consagrados llevaran, escribieran obras, primero, y las llevaran allí, luego. Lo seguro sería que aun estos autores, en el caso de escribir obras, las llevaran al teatro donde más provecho les reportasen, sin cuidarse del arte nacional para nada. Influirían en esta elección también, y en mueba parte, los actores. 1 OS ACTORFS Los actores merecen caLJ pítulo aparte. ¿Qué actores se iba á llevar á ese teatro? Indudablemente, los mejores. Pero ¿cómo nos íbamos á industriar para recoger en un solo haz á los mejores actores de España? Y si no llevábamos allí los mejores actores, ¿qué espectáculo íbamos á dar en nuestra primera escena dramática? En España hay muy pocos actores buenos; los que hay están diseminados en diversas compañías. El Teatro Francés- -que se cita como modelo- -se creó en un tiempo en que el arte no estaba industrializado. Ha vivido hasta ahora gracias á la fuerza tradicional. Hoy los actores se mueven en vista del major beneficio posible y del mayor público posible. Representar en un teatro ó en otro, con una ú otra compañía, será completamente indiferente, si se obtiene con ello un beneficio cuantioso. ¿Qué garantías económicas podrá ofrecer el Teatro Nacional á un actor notable? Si él con su compañía obtiene mejor resultado que figurando en un teatro restringido, tradición alista, ¿cómo le vamos á convencer de que debe dejar su compañía para ir, araso á figurar en segunda línea, al Teatro Nacional? ¿Serán alicientes bastantes la participación moderada en las ganancias- -problemáticas- -y la perspectiva de un modestísimo retiro para lo porvenir? No nos engañemos y no nos nagamos ilusiones. El ejemplo de Francia, que se trae y se lleva, está bien cerca; el teatro de la Comedia Francesa se halla en la actualidad en disolución; los disturbios y desavenencias de estos últimos tiempos lo demuestran. Ese teatro no sirve para nada; no representa hoy nada en el arte dramático francés. ¿Seremos tan inocentes que queramos que se repita aquí el caso? Y sobre todo, ¿vamos á gastar una millonada en construir un edificio, en sostener un organismo inútil, en crear algunos sueldos pingües para tales ó cuales fracasados de la política ó de la literatura? ¿Se puede emplear de este modo el dinero cuando en Madrid mismo existen barrios donde hay más de novecientos niños sin escuelas? AZORIN