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DE TODO EL MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL DE TODO EL MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELEFONO llámente una bola de tamaño natural, y los parisienses no se indignan ni protestan; sonríen y siguen comprando el periódico para ver cómo se justifica. Naturalmente, todas las actuaciones! que los periódicos han publicado á propósito del sumario son fantasías periodísticas más ó menos hábilmente confeccionadas; de manera que el público cree en este momento en la culpabilidad casi confesada de la viuda del pintor, cuando en realidad no existe tal cosa y el juez mismo no ha podifluencias. ¿Quién tiene la culpa de esto? ¿La media docena de trota- cuartillas que reunidos en el fondo de un infecto café inventan un sumario á su gusto? ¿Los propietarios de los periódicos que abren sus columnas á tales informaciones? No... Yo culparía á los Tribunales que consienten que una parte de la Prensa extravíe la opinión porque juéces y magistrados viven en el santo temor de la letra de imprenta, convencidos de que oastaque un periódico se lo proponga para aue un funcionario perezca. ¡El santo temor á la iJren- sa! En ninguna p a r t e del mundo existe este temor como en Francia. No parece sino que todo el mundo tiene alguna cosa que callar, pues de otro modo no se ex- 1 plica el pánico de políticos, de banqueros, de comerciantes, de empresarios. Todos se arrodillan ante su majestad la Prensa, la temen, la agasajan... Un director de periódico rotativo es mueho más importante que el mismísimo Fallieres. El Gobier- no, con Clemenceau á la cabeza, no se atrevió á negar á Le Matin el certifi ado de honorabilidad que el diario de BunanVarile le exigía para presentarle en el proceso del senador Humbert. Y así dejan que la Prensa haga mangas y capirotes de todo y no protestan ni castigan á los periódicos que á sabiendas falsifican un sumario entero y extravían la opinión. Hacer tres revoluciones para acabar poniendo los decantados derechos del hombre á los pies de media docena de contratistas de papel impreso me parece triste cosa. Todas las tiranías son malas; pero de todas ellas la peor es la de estos señores feudales de la rotativa á tanto la línea... José JUAN CADENAS A B C EN PARÍS A PRENSA Y EL PRO- Como no hay CESO S T E I I N H E I L asuntos más importantes de qué tratar, una parte de la Prensa, la que necesita poner todos los días en primera plana dos títulos á tres columnas, ha vuelto á hinchar el crimen del callejón Rousin, inventando nuevas peripecias sensacionales. Ustedes habrán leído las declaraciones que el telégrafo transmite todos ios días, y, confiados en la honradez de la Prensa que las publica, las creerán auténticas indudablemente. Pues no hay tal cosa. Todas esas declaraciones, las preguntas del juez, las contestaciones de la acusada y lo que dicen los testigos, todo es un puro infundio. El juez no dice nada a nadie y prosigue cautamente la formación del nuevo sumario; el abogado de Mad. Steinheiltampoco abre su boca, por la cuenta que le tiene; á los testigos se les recomienda el silencio, amenazándoles con penas severísimas, y, sin embargo, la Prensa parisina publica columnas y columnas de preguntas y respuestas, como si todo lo actuado hubiera sido recogido por un taquígrafo. Es asombroso, ¿verdad? El secreto de todo esto es muy fácil de descubrir. Cada vez que el juez interroga á Mad. Steinheil ó á un testigo cualquiera, los redactores de la media docena de periódicos de mayor circulación se reúnen en el rincón de un café y. redactan las declaraciones á su gusto, dejando que corra libre laiantasía. Puestos de acuerdo todos ellos, publican al día siguiente la misma versión de París, Enero, 1909. lo ocurrido en el gabinete del juez, versión que, naturalmente, es fantástica, pero NUESTROS que el público cree, porque la ve reproducida á un tiemGRABADOS po en varios rotativos. l a Exposición Coullaut VaEste procederincorrecto- os parece bien que le llamePor separado damos cuen inos inoorrectn? -no le he mos incorrecto? -no TIR ta de la inauguración verivisto jamás empleado por ficada ayer tarde en el hah LA EXCMA. SRA. DOÑA MARÍA BERUETE DE MORET ningún periódico del mundo, de nuestra casa de la nota- Fot. Freudenthal y sospecho que si en Alemable Exposición de Escultunia, enEspaña ó en Italia la Prensa se atre- do adquirir la más insignificante prueba. ras del inspirado artista D. Lorenzo Couviera á imitarle, los Tribunales se apresu- Supongamos que del sumario resultara la Uaut Valera. rarían á exigir las responsabilidades de ri- no culpabilidad de Mad. Steinheil, y que gor. El público de estos países volvería las dentro de ocho, diez ó quince días el juez la 1 a señora de Moret. espaldas á los periódicos. pusiera en la calle. El mundo entero se Antes hubiésemos deseado publicar e Pero este público parisién tiene unas tra asombraría, porque en el mundo entero se retrato de la virtuosa dama, esposa del jefe gaderas que Dios se las conserve, ya que no han reproducido las versiones publicadas del partido liberal, doña María Beruete de pueda aumentárselas, y le sucede lo que á por la Prensa de París, que afirman la exis- Moret, cuyo fallecimiento ha producido duelos maridos que salen en las comedias del tencia de indicios que son casi pruebas. Y lo general y sincero. No hemos podido reteatro francés: que les gusta que los enga- la opinión se indignaría seguramente con- producir la fotografía hasta hoy por no hañen sus mujeres. Hoy, por ejemplo, se ha tra los Tribunales y contra el Gobieruo, berla recibido oportunamente. enterado de que la última confesión que acusándolos de querer enterrar el asunto y La señora de Moret, que, no obstante su Le Matin atribuye á Mad. Stijmheil es sen- de obedecer á misteriosas y decisivas in- posición preeminente, vivía sin ostentación