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A B C JUEVES 21 DE ENERO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. i3. TRIBUNALES p N DEFENSA DE SU HONOR Comoanufflciamos hace dos días, ayer comenzó á verse en la Sección tercera, que preside el magistrado señor Martí Correa, la causa instruida contra la joven francesa Lueía Cauchoix por muerte de su novio, Jesús Fernández. La vista, como también afirmamos, des pertaba expectación extraordinaria, viéndose un gentío inmenso en los pasillos de la Audiencia desde una hora antes de la señalada para la sesión. A las dos de la tarde entraron en la Sala los jurados, el fiscal y el defensor, leyéndose inmediatamente los nombres de los llamados por la ley á constituir el Tribunal popular. Hecho esto, se procedió al sorteo de jurados, resultando elegidos los señores siguientes: Don Antonio Morales, D. Daniel Jorro, D. Artsro García, D. Baltasar Navarro, don José Díaz, D. Guillermo Alonso Gracia; don José Pérez Bernal. D. Ceferino Peco, D. Pedro Pardo Albarca, D. Felipe Vara, D. Dotningo Herrero Bermejo y D. Manuel García. Suplentes: D. Alejandro Cos Fernández y D. Juan Cámara Perdiguero. Una vez constituido el Tribunal, el público entró en la sala, ocupándola inmediatamente, pues, como en otras ocasiones hemos dicho, el espacio que á los espectadores se destina es sumamente reducido. El relator habilitado Sr. Peso dio lectura á los escritos de conclusiones de las partes, escritos que, aunque en síntesis, hemos adelantado á nuestros lectores, y á continuación comenzó el fiscal á interrogar. j a procesada. Es una agraciada muchacha de ojos azules y rubio pelo. Preséntase á sus juzgadores con un aspecto de humildad y modestia que la granjea en el acto todas las simpatías. Viste coquetonamente, falda de color y abrigo azul, adornando su cabeza con una mantilla, que permite ver apenas sus rizados cabellos. Pausadamente, y con marcadísima pronunciación francesa, va contestando á las preguntas que el fiscal la dirige; pero lo h ice en voz tan débil que el presidente tiene que rogarla que hable con más energía. Venciendo su emoción, dice que conoció á Je s Fernández en el mes de Febrero del Año 1907. S ñcal. ¿Dónde le conoció usted? rocesada. -En la casa donde yo vivía. El servía en la habitación del duque de Pla encia, y yo en la de los señores de Cuadra. Refirió después cómo se hicieron íntimas las relaciones que entablara con el ayuda de cámara, y dio algunos detalles de que hacemos gracia al lector por lo escabrosos. F. -Iva habitación que usted ocupaba hallábase próxima á la de Jesús? P. -Una y otra estaban situadas, como las de toda la servidumbre, en el piso bajo de a finca; pero la ventana de la alcoba de mi novio se hallaba frente á la puerta de mi uarto. F. ¿Podía salir Jesús por la ventana? P. -Sí, señor, y salió varias veces, porque tío había rejas ni alambrado que lo impidiera. F. ¿Usted cerraba la puerta con cerrojo? P. -No, señor, porque todos los sirvientes me inspiraban confianza. F. ¿Cuándo advirtió la procesada que su novio se había cansado de las relaciones que con usted sostenía? P. -Poco antes de oeurrir el hecho de autos. F. ¿Manifestó Jesús deseos de terminar sus amoríos? P. -Decirlo, no lo decía; pero yo observaba en él un desvío que no podía disimular. F. -Así las cosas, llega el 28 de Mayo, y Jesús escribe una carta citándola á usted, ¿no es esto? P. -Sí, señor. F. ¿Usted no le había escrito á él? P. -Sí; yo le escribí citándole en la plaza de Santa Bárbara; pero me contestó, y á esta carta me refiero, diciéadome que no podía acudir aquella mañana porque estaba muy ocupado guardando y acondicionando la plata de sus amos para el viaie que proyectaban á Sau Sebastián. F. ¿Y por la tarde, qué ocurrió? P. -Pues que fui yo a la Bombilla en compañía de una amiga, y allí nos encontramos á Jesús con dos mujeres á quienes yo no conocía. F. ¿I, es dijo á ustedes algo? P. -No, señor; nos vio en el merendero, pero se marchó al poco sin dirigirnos la palabra. F. -Al siguiente día, 29, ¿fue usted á esperar á su novio? P. -Sí, señor, porque me decía en la carta que me esperaría, ya que por la razón indicada no acudía á mi llamamiento. Fui á la plaza de Santa Bárbara, esperé largo rato, y como me impacientaba, me dirigí á la calle de Zurbano, donde lo encontré. F. ¿Qué le dijo á usted? P. le aseguró que iba á llevar unos encargos, pero que volvería en seguida. Volví de nuevo á la plaza de Santa Bárbara, y temiendo ser chasqueada, regresé á Zurbano, á tiempo que Jesús iba á entrar en su casa. Le hablé, echándole en cara su desvío, y me conteetó que nada tenía ya que ver conmigo. Rogué, supliqué; pero él, tratándome de usted, me replicó en forma despectiva... Entonces no sé lo que pasó por mí; me cegó una ráfaga de sangre y saqué un revólver para suicidarme, pero se me disparó y herí á Jesús... F. ¿Recuerda usted haber dicho en el Juzgado que empuñó usted el arma con propósito de disparar contra su novio? P. -No lo recuerdo. El fiscal pidió que se diera lectura de la declaración, en que así consta, y eontinuó interrogando. Fiscal. ¿Con qué fin compró usted el revólver? Procesada. -Para suicidarme, porque el desvío de Jesús me tenia desesperada. F. ¿Cuándo lo compró usted? P. -Poco tiempo antesdel hecho de autos. F. ¿Y se proponía usted suicidarse en la calle! 1 P. -Sí, señor; por eso llevaba el arma eu la bolsa de mano. A preguntas del letrado defensor, Sr. Aragón, dijo Lucía que vivió en París una temporada, hasta que Tino á España con los señores de Cuadra. Refirió detalladamente cuanto con los amores con Jesús se relaciona, y añadió que su novio había solicitado de ¿la en diierentes épocas cantidades que se apresuró á entregarle y no la devolvió. Defensor. ¿Usted dio á su novio algunas alhajas que pertenecieron á su madre? Procesada. -Sí, señor, y en una ocasión se apoderó jugando de una sortija que no he vuelto á ver. D. ¿Le había hecho á usted Jesús promesas de matrimonio? P. -Sí, señor; eu muchas ocasiones. D. -Apesar del desvío que advirtió usted en su novio, ¿conservaba esperanzas de casarse con él? P. -Sí, señor. D. ¿Cuándo se convenció usted de que no cumpliría esas promesas? P. -Bl día de autos. D. -La tarde anterior, a v. uovio en la Bombilla, ¿le dijo usted algo? P. -No, señor. Terminado el interrogatorio comenzó la prueba pericial. Comparecieron los peritos médicos señores D. Cipriano Moreno y D. Jesús Canseco y afirmaron que Jesús Fernández presentaba en la cabeza dos heridas producidas por arma de fuego y otra que indudablemente se causó en la caída. La muerte sobrevino á consecuencia de tneningo encefalitis traumática, determinada por los proyectiles del revólver. Por último, aseguraron que la agresióa se realizó hallándose Lucía frente á su navio y en un mismo plano Respecto á la procesada dijeron los mé dicos que presentaba tres heridas de bala en la cabeza, habiéndole sido extraídos dos de los proyectiles. Defensor. -El proyectil que tiene Luc ÍÁ alojado en el cerebro ¿puede constituir ua peligro para su vida? Médico. -Si se desprende, desde luego produciría un peligrosísimo trastorno, auuque ignoramos el sitio donde se halla ís bala. D. ¿Pueden asegurar los peritos que la procesada se hizo los disparos con propósito de matarse? M. -Tanto por el número de tiros coma por el sitio donde Lucía se disparó, que es el que busca siempre el que se propone desertar de la vida, puede afirmarse con seguridad completa que la procesada traté de matarse. D. ¿Lucía es un ser equilibrado? M. -Nosotros así lo creemos, porque n hemos advertido en ella signos de pertur bación ni de degeneración. 1 os testigos. Como algunos de los testigos citados por el fiscal no han podido comparerer poi hallarse ausentes, el Sr. Martí Correa acordó que se diera lectura de las declaraciones. fíi relator leyó en primer término ia de D. Joaquín Velarde, quien dijo ante el Juzgado que al pasar el día 29 de Mayo, y á cosa de las doce y media de la mañana, por la calle de Zurbano oyó algunos disparos y vio caer al suelo á una mujer, quien, según le dijeron, acababa de herir al hombre que junto á ella se encontraba tendido. El testigo Mariano Veíázquez, que tampoco compareció, hizo al juez instructor análogas manifestaciones, y otro tanto puede afirmarse de Salvador Picó, pues, como Velarde, pasaban ambos por las inmediacioaea del lugar del suceso el día de autos, y por esta circunstancia presenciaron parte de 1 ocurrido, aunque ignoran lo que hablaros los novios y quiénes fueran éstos. Terminada la lectura de las declaraciones, preséntase el agente de Vigilancia do José López. Fiscal. Usted presenció lo ocurrido entre la procesada y su novio Jesús Fernández el día 29 de Mayo último en la calle de Z urbano? Testigo. -Cuando yo llegué á ese punto vi un grupo numeroso de personas que rodeaba el cuerpo de un hombreque se hallaba en tierra. Pregunté lo que había sucedido, y me dijeron que Lucía, una joven á quien acababan de subir á un carruaje, había disparada dos tiros sobre su amante. Este arrojaba bastante sangre de dos heridas que presentaba en la cabeza, y por elia rogué á dos ó tres individuos desconocidos que me ayudasen á conducirlo á la Casa d Socorro. Hiriéronlo así, y nada más puede decir, porque ignoro las causas que deter ¿minaron la agresión. F, ¿Usted supo que la joven Lucía había resultado también lesionada? T. -Me lo dijeron, pues repito que están do yo llegué estaba ya en el coche! a pro cesada. F. ¿Lss 4 joá usífeiies algo Jesús Peí-