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A B C MIÉRCOLES 20 DE ENERO DE 1909. EDICIÓN i, PAG. en es 6 a! ey; segundo, qué debe ser la ley municipal en España; tercero, el voto corporativo; cuarto, las mancomunidades, y quintos lo que debe ser la hacienda municipal. Del primer punto dijo que su demostración está clarísima con un solo argumento: basta con cotejar el original del proyecto presentado por el Gobierno, las reformas hechas en ¡as anteriores sesiones del cine; después, las modificaciones introducidas por la Comisión, y, á mayor abundamiento, las modificaciones que la ley ha tenido con las enmiendas, aclaraciones y modificaciones que se han hecho en las sesiones públicas de la Cámara popular. Y para demostrar cuanto ha expuesto, añadió que daríalectma de varios artículos, haciéndolo, en efecto, con el i. 2.0 y 5.0, para consignar que cuanto se hizo en el cine fwé una derrota absoluta del Gobierno, siendo lo más lamentable que, además de la derrota del Gobierno, ha quedado prisionero de aquellos que en el cine consiguieron la victoria, con la circunstaneia agravante de que el Sr. Maura no puede dar un paso sin ponerse antes de acuerdo con los senadores. Analizó después con una amplitud verdaderamente extraordinaria lo que han sido las mancomunidades en Castilla, desconocidas después, no sólo cuando se redactó el proyecto que ahora se discute, sino cuando lo discutieron los representantes de la Solidaridad en el cine, donde á cada paso se vio cómo se iban mermando las facultades del Gobierno en lo que á las mancomunidades se refiere. Hizo un paralelo entre las mancomunidades alemanas y las que el proyecto traza, que son única y exclusivamente las que han querido los solidarios catalanes. Así- -dijo, -toda la soberanía del Estado ha ido quedando desquiciada con la obra de la Solidaridad, y el Sr. Maura, sin darse cuenta, ha ido dejando pedazo á pedazo en tre las zarzas regionalistas toda su influencia de hombre de Gobierno. Y gracias á que sólo pedían los solidarios el programa novísimo, el del Tívoli, que no sabemos dónde se iría á parar si se empeñan en que fueran ley las Bases de Manresa. El orador declaró que aun tiene mucho que decir, y rogó á la presidencia que le concediera un largo descanso ó le reservase la palabra para la sesión próxima. Después de algunas vacilaciones, el señor Azcárraga levantó la sesión á las seis y cuarto. El ministro de la GUERXA contesta á la primera pregunta diciendo que la omisión que ha de ir á Marruecos está todavía en embrión y que aun no es prudente hablar de este asunto. Respecto de la segunda cuestión dice que los militares tienen la prohibición de vestir de paisano. Hay 18 Reales órdenes que lo prohiben, y sólo por tolerancia se les deia alguna vez vestir de paisano. Hay una disposición moderna prohibiendo que los militares vayan de uniforme á todos los actos públicos adonde asista el Rey. Dos días antes del baile, ó sea un día antes de la función del teatro Real, en la orden de la plaza se dispuso que todos los militares que asistieran á esa función lo hicieran de uniforme. Esta orden se repitió el día del baile en el palacio de Monistrol. Llegó el Rey de uniforme, y conviene tener en cuenta que en la casa donde está el Rey es siempre el amo, y se extrañó de que después de esa orden hubiera oficiales vestidos de paisano. Tuve que llamar la atención del gobernador de la plaza, el cual hizo la advertencia á los oficiales, y todos se fueron, presentando sus excusas, todos menos uno, que es senador y no está en activo, porque si lo hubiese estado hubiese vestido también el uniforme, porque el militar, aunque sea representante del país, está sometido á la disciplina. El Sr. CERVERA rectifica, diciendo que en ese incidente hay una cuestión de de recho. Se trata- -dice- -de saber si en una casa particular tiene jurisdicción alguna autoridad militar ó civil. Allí, el único que podía disponer era la dueña de la casa. Nadie más que ella podía dar órdenes, y todo lo más, el augusto invitado que asistió á la fiesta; pero estoy seguro de que él no se enteró del incidente. Yo deseo saber si esto puede servir de precedente para todas las situaciones pareddas en que pueden hallarse los oficiales. Si esos oficiales sabían que al baile de Monistrol no podían ir de paisano, cometieron una falta; pero se les ofendió en público, y eso no se puede hacer, porque es un castigo excesivo. El ministro de la GUERRA: Yo aseguro á S. S. que si yo me hubiese hallado en la situación de los oficiales que iban de paisano, al ver entrar al Rey de uniforme, me hubiese retirado sin excitación de nadie. Además, asegura que en la manera de reprender á esos oficiales no ha habido ofensa ninguna para ellos. LOS FOROS SESIÓN DEL DJA 19 DH ENERO Db 1909 El Sr. VINCENTI se ocupa de la cuestión A las tres y media se abre la sesión, bajo de los foros de Galicia, y advierte al Gorx la presidencia del Sr. Dato. bierno que este importante problema se ha Leída el acta de la anterior, es aprobada. agravado porque la nobleza de la región ciEn el banco azul toman asiento los minis- tada se opone á su solución y reforma, hatros de Guerra, obernaeión y Fomento. ciendo temer que se suscite una lucha de clases. RUEGOS Y PREGUNTAS Pide al Gobierno y á la Comisión que El Sr. SÁNCHEZ DE LORA ruega al busquen una fórmula de armonía para dispresidente que se imprima la plantilla de cutirla cuanto antes en el Parlamento. empleados del Canal de Isabel II, que está El ministro de GRACIA Y JUSTICIA en la Cámara. duda el dar una contestación categórica, E) Sr. CERVERA reproduce un ruego, por hallarse el asunto sometido al examen formulado en días anteriores, sobre la Co- de una Comisión parlamentaria que ha cnisión española en Marruecos. ¿Quién sabe abierto información pública sobre una prosi está nombrada esta Comisión y el núme- posición de ley pendiente de dictamen. ro de individuos que han de formarla? Interviene brevemente el Sr. PÓRTELA Repite la pregunta hecha el lunes sobrt y rectifica el ministro de GRACIA Y JUSsi es cierto que el ministro de la Guerra TICIA. hiz ¡retirar del baile dado en casa de la OTROS ASUNTOS marquesa de Monistrol á algunos militares que vestían de paisano. El Sr. BELTRAN dirige un ruego de in ñe trata- -dice- -de una cuestión muy im- erés local. portante, porque así se sabe ¿si el ministro El Sr. NOUGUES pide documentos para de Ja- Querrá, tiene autoridad para haeer sa- discutir el proyecto de ley referente á la ca lir de una casa particular á unos invitados. dncidad de créditos. ORDEN DEL DÍA A petición del Sr. BURELL se aplaza hasta mañana la discusión del proyecto de ley exigiendo determinadas garantías para a exportación de obras de arte. Apruébase, entre otros dictámenes, el del acta del Sr. Giner de los Ríos, por Barcelona. RÉGIMEN LOCAL El Sr. ARIAS DB MIRANDA defiende una enmienda al art. 350; es desechada, y á continuación defiende otra el Sr. ALCALÁ ZAMORA. (Preside el Sr. Aparicio. Se esechan la enmienda del Sr. Alcalá Zamora y otra del Sr. Benítez de Lugo al art. 351, impugnando ambas, por la Comi sión, el Sr. LOMBARDERO. Se suspende el debate, y se levanta la se- sión á las siete menos diez minutos. ENTIERRO DE LA SEÑORA DE MORET I legada del cadáver. El tren que conducía los restos de la señora de Moret llegó á ta estación del Nor te á las siete y dos minutos de ayer mañana. En un coche inmediato al furgón fúnebre venían los Sres, Mompó, Martín (D. Nicolás) Suárez Inclán (D. Heliodoro) Vázquez (D. Venancio) Mazzantini (D. Luis) Aguilera (D. Alberto) y Rivas (D. Natalio) En los andenes de la estación esper- abaa los Sres. Martos, Figueroa, Alba, conde de Garay, Muñoz Chaves, Prado Alegre, Lobo, Aícober, Laserna, Gariño, Castellanos, Qui roga, Prado del Monte, La Chica y Moneada, los cuales velaron el cadáver hasta la hora del entierro. Conducción al cementerio. A las once y cinco se puso en marcha la fúnebre comitiva, precedida por un portacoronas y tres landos llenos también de, coronas, Seguía el clero de la parroquia de la Con cepción, con cruz alzada, y luego la carroza fúnebre, sobre la que había sido colocado el féretro, que los servidores de la casa habían sacado del furgón. Las coronas depositadas por los amigos particulares y políticos del Sr. Moret, por las minorías de ambas Cámaras, el Círculo liberal y otras asociaciones y agrupaciones de provincias se elevaban al número de 32. Presidían el duelo: en nombre del Rey, el marqués de Viana; en el de la Reina María Cristina, el marqués de Aguilar de Campoo; en el de la infanta Isabel, el conde de Berberana; en el de la mfauta María Teresa, el marqués de San Felices; en el del Infante D. Carlos, el marqués de la Mesa de Asta; en el del Gobierno, el ministro de Fomento, 3 r. Sánchez Guerra, y el Sr. Aguilera, por la amilia. Asistieron todos los miembros del Gobier no, los presidentes del Congreso y del Senado y el gobernador civil, señor marqués del Vadillo. Entre los demás concurrentes recorda inos á los obispos de Madrid y Astorga y á los Sres. Canalejas, conde de Romanoues, conde de Sagasta, Salvador (D. Amos y don Miguel) Rodríguez de la Borbolla, Requejo, Pulido, Navarro Reverter (D. Juan) y sus dos hijos, Manani, generales López Domínguez, Luque, Montes Sierra, Polavieja, Bascaran y Weyler; arcía Alix, marqués de Camarines, Barroso, Echegaray, Ruiz Jiménez, Melqtíiades Alvarez, Ortega Munilla, Moya, Paraíso, Almagro; marqueses de Castell Rodrigo, de Jla Mina, de Valdeiglesias, de Pidal y de la Breña; Montero Ríos (don Eugenio) Montero Villegas, Arraiñán, Ro ínero (D. Francisco) Ortiz y Casado, Vicenti. Canalejas (D. Luis) Rolland. García Mo- CONGRESO