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A B C. L U N E S 18 D E ENERO D E 1909. EDICIÓN i. PAG. 4 Y, aun trasterminando, copié, entre alsfuaos refranes análogos de Italia, aquel muy lindo de las siets pss que l msalata vitóle: un povero (para cogerla) un pohtc (para lavarla) un perito (para la sal) un parco (para el vinagre) impiodigo (para el aceite) un pazzo (para revolverla bie- n) y... un porco (para comerla) refrán que los andaluces abreviamos paronomásticamente en esta forma: La ensalá, sala; poco braagre y bien aseitá. Y todavía pude citar cien otras cosillas semejantes, como las cuatro efes de la. s b íenas s irdi is, según el estudiante del cuento: rescas, ritas, rías y iadat- las ocho pes en que abundaba Valladolid, por lo que decía el refrán que recogió Enrique Cock en 1592, cuando visitó á España; las seis pes de la Pícara Justina, y las ocho ges con que Lope de Vega alabó á Lucas Gracián Dantisco al elogiar Así, dice un anónimo en cierto soneto ma- pañas aquellas murmuraciones á voz en lamente atribuido á Quevedo, quien jamás grito, aquellos artículos, toda aquella incepuso en un solo verso dos sinéresis, y me- sante labor de mutuo reproche. Nada ka sunos, tan inaguantables para cualquier me- cedido que haga variar las circunstancias. diano oído como las que hay en el verso Ni la libertad ha disminuido, ni la reacción ha aumentado. Señálese la ley fundamental cuarto: que ha sido derogada. En punto á materia El que tiene mujer moza y hermosa, religiosa cítense las estadísticas demostra ¿qué busca en casa de mujer ajena? I, a suya ¿es menos blanca? ¿Es más morena? tivas de que la invasión monástica ha sido ¿Es ría, laca, ea y loja? No hay tal cosa. mayor en días conservadores que en días Y otro anónimo hizo decir á una mujer ce- liberales. losa ea la primera parte del Romancero gene- Se lleva la pasión al extremo de combaral (1600) tir ese proyecto de régimen local que los actuales gobernantes tienen empaño en Quedaré de ti agraviada, mas en nada te mejora, aprobar, diciendo de él que es abominable, que aunque pobre, es la que escoges que es la disolución de la patria, que es la ría, ea, laca y loja, perturbación del espíritu público. Y á renlo cual está de todo en todo conforme con glón seguido, para restarle el mérito mismo una seguidilla popular de principios del si- de la originalidad, se dice que no es ni más glo xvii, publicada con muchas otras por el ni menos que lo que ideó Cánovas, que lo Su Galateo español, Sr. F julché- Delbosc en la Revue Hispanique: que propuso Romero Robledo, que lo que gustoso, feneral, ¿racioso, ¿rato, Cinco efes tienes propuso Moret. Es decir, que ahora es malo Cracián, gr lán, gallardo, Calateo. sin ser Francisca: lo que entonces no lo fue. Se llega á ¡jalear ea, leja, laca, Pero volvamos, tras esta digresión, á al político que, desleal cien veces con sus acil y fría. nuestra copla de las efes, engendrada de un y jefes, y espíritu rebelde siempre, dicho ó bordoncillo proverbial popularísi- Y no extrañe á mis lectores que los versos amigos hoy á disidente; y aunque en jia mo, y que, con muy variadas formas, no impares tengan seis sílabas en lugar de sie- suc- na de carácter local acaricie planes consiempre bien entendidas por críticos y te, porque ésa era de ordinario su medida eu asunto á los intereses del pueblo madriletrarios anotadores, anda como salpicado en toda las seguidillas de aquel tiempo. Pero una mala hembra hubo y hay en el ño, inspira benevolencias sólo por signifinuestra literatura festiva y cómica dal buen mundo que dejó y deja tamañita á la Fran- car una esperanza de perturbación. tiempo. A la verdad, discordes estuvieron, por lo cisca proverbial en lo de tener efes: la Ne- ¿Se quiere mayor testimonio del extravío común, acerca del número de estas efes cuan- cesidad, huésped forzoso y molestísimo en que preside los actos de la gente política, tos las mencionaron, luciéronlas comodín la casa del pobre, y que, al decir de Mateo aparentemente desmemoriada? Menos mal de tira y afloja. Para Quevedo no eran más Alemán, -que, como Cervantes, la trató mu- que en el pecado lleva la penitencia; porque de tres, á juzgar por el remate de su ro- cho tiempo y muy de cerca, -trae en sa com- ese olímpico desdén con que la mira la opimance bwlesco intitulado Vejamen á una pañía mil efes, porque es lera, éa, -fantás- nión es prueba de que ésta sabe dar á cada tica, uriosa, astidiosa, loja, ácil, laca, cual lo suyo. El silencio tiene también su dama: arrebatadora elocuencia. alsa, que sólo le faltaba ser francisca. Por Dios, que estaba de temple mi furiosa Darindana, En conclusión- -y con esto acabo de ressi no llegara un amigo ponder á los dos mudos pero elocuentes á tirarme de la capa. signos interrogativos de mi amable colaboAgradézcaselo á él; que si no me lo rogara, rador incógnito, -el no saber hoy esta frusno parara hasta ponerla lería de Francisca y sus efes sería, si pecado de las tres efes la marca. cuando á la miDon Florencio Janer entendió equivocada- fuera, venialísimo pecado, cual las traían y f ou ve- ninios casi todos los que vivimos en del siglo mente que esta marca se refería á la espa- tad llevaban áXVII, en el civilizados y sociedades mocada triquitraque, no faltó pueblosuna de las libertades más indisda, y no á la dama á quien se da el ve- las quien, trocando barriles, echara por los ce- dernas quelos ciudadanos es la que al trajamen. rros de Ubeda. Un hombrecillo contrahe- cutibles de Tirso de Molina, el más folk- lorista de cho disparó á cierta Constanza esta desco- bajo se refiere. Es indudable verdad de derecho natural que todo individuo debe ser, nuestros dramáticos si se exceptúa á Lope mulgada copla: salvo casos de calamidades en que el auxide Vega, cita aliquando en número de tres Constanza, si eres constante, lio es obligado, único arbitro para resolver las e es de Francisca, verbigracia, en el acto triunfando, como lo haces, cuándo, cómo y por cuánto quiere trabajar, segundo de su saladísima comedia Don Gil de las efes, satisfaces para aceptar ó rechazar horas de jornada, á todo gasto de amante. de las Calzas Verdes- concepto, Y Salvador Jacinto Polo de Medina escri- remuneración, etc. JEn talno, según libre es DOÑA JUANA. ¡vive Dios, que es doña Inés ó le plazá mis ojos ría y ea! bió donairosamente al abominable coplero: cada obrero de trabajartaller, y aun para no ca, en este ó en aquel Si francisca se llamara, todas las efes tuviera. Dime, Sancho sin Panza, trabajar en ninguno; pero entiéndase que ¿en qjié frisan las efes con Constanza, no sólo corresponde á esta libertad del obreMas si por aquí se colige que esas e es eran que si Francisca fuera ro la del patrón para avenirse ó no con dey de Constanza la beldad tuviera, tres para Tirso, añadiendo lo de laca inpor énix española terminadas pretensiones de aquél, sino que dica que eran cuatro en el acto segundo de tuviera con razón una cfs sola? dicha libertad del obrero es meramente indi Quien calla, otorga. Pero, con pensamientos tan perversos, vidual y por lo que á cada uno se refieíe. las efes se cumplieron en tus versos CHINCHILLA. Ahora bien, para que diga y tu copla me acusa De aquí que no pueda admitirse en forma de sí ó 110, dame la mano. que a l3. Tn. iStÁsFrancisca t ú y tu musa. alguna que si Juan, solo ó reunido con PeBRIANUA. De espasa os la doy. CHINCHILLA. ¡Qué ría, ¡Loado sea Dios, que si de las Franciscas dro y Diego, decide no trabajar, ó mover qué laca y qué loja está! sí, de los Franciscos no corrieron tan ruines una huelga, pueda el derecho que le asiste Y, en fin, para ser- francisca, para hacer de su capa un sayo se- r invocamuletillas! ¡qué de nudos de cordón do para atrepellar el que tan indiscutibletraen los dedos por sortijas! FRANC. TM RODRÍGUEZ MARJN mente como él tienen otros obreros para Bien que si por esta cuenta las efes son cuatrabajar en el mismo día que aquéllos hueltro, por otra que hace el propio Tirso en La gan y en el propio taller que abandonaron. celosa de sí misma suben nada menos que á nueve: Sin duda la verdadera libertad debe de VENTURA. Esta es mano, y no la otra 1 AUMAT 1 AS Hemos llegado á un pun- ser cosa dificilísima de practicar, cuando lemática, loja y fría, entre ios mismos obreros, que son los que x rágil, ollona, ullera, t o j e desconcierto tai en iera, regona y francisca. materia política los que de ella se ocupan más han luchado por hacer que se reconozca ia del trabajo, no Y nueve eran, ciertamente, las efes tradicio- y los que. de ella hablamos, que de existir quienes entiendan quefaltan con frecuencia hueluna opinión serena, imparcial, observadora, ga debe producir comosu derecho á lala nenales, según hizo decir el gran Lope á la primer fruto su único comentario sería una sonora carca- gación del más respetable que Otros comRlena de La esclava de su galán: jada. El que la gente política haya perdido pañeros suyos tienen á que sea respetada Quedito y salvo el guante, la memoria no quiere decir que la que no lo su voluntad de trabajo. que soy un poco arisca; y con las nueve efes de Francisca, es la haya perdido también. Y si á aquélla e, yineza, innéza y brtaleza, Nos inspira estas lineas lo ocurrido en la la conviene hacer creer que la ha perdido, soy toda junta un monte de aspereza. no hay razón para aspirar á que la opinión huelga de los obreros de la casa RivadeneyPara otros escritores tales efes no pasaron sucumba á la misma comedia. ra, que ha dado lugar á coacciones, realizade cinco, que eran, además de la invariable Poco tiempo ha, elementos que añora pa- das unas, frustradas otras, eontra el persodel nombre propio, las mismísimas que sa- recen fundidos en estrecho abrazo se odia- nal que desea trabajar en dicha casa. Tales len en el último verso del cantar de marras: ban cordíalmente y exteriorizaban sin reca- coacciones son en absoluto intolerables. Es ea, laca, loja y fría. to sus rencores. Recuérdese aquellas cam- inadmisible que si un padre de familia qule- LA LIBERTAD DEL TRABAJO CRÓNICA