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Para las bebidas hace falta menos hielo v en el hielo menos sal. CRÓNICA DE LA MODA (ONCHE IMPERIAL En un litro de aiP J 1 S, EJVE O 9o a míbar de pina se pone una cascara de limón, otra de naran on los vestidos ceñidos, que cada día exa- ja, un palo de vainilla, el zumo de tres na gera más la moda, no queda sitio para ranjas y el de tres limones, se deja en infulos bolsillos. Algunas señoras creen que sió h durante una hora esta mezcla, que debe hace tiempo se habían suprimido totalmen- marcar en los pesaj árabes, después de cote, y jnada más lejos de la verdad; los bolsi- lado, 20 grados; en el momento de ir á pollos persistían, perfectamente disimulados, nerla en la heladora, se añaden cuatro claunas veces en los pliegues de las faldas, ras de huevo batidas á la nieve. Cuando tieotras en las jaretas de las plisas, y no pocas ne la bastante consistencia para ir á serviren el interior de las levitasiv Esto no impedía le, se agrega, moviéndolo bien, una copa ciertamente el que se estilasen ¿grandes y de champagne, ó un par de copas de noyó ó artísticos bolsones de mano, bien de mallas curacao ó marrasquino. de oro ó plata, ó bien de gamuza flexible. A. 1 presente, y procediendo bien ilógicamente por cierto, la moda ordena la disminu- r REMA INGLESA Un cuarto de kilo de- -almíbar de pina, la- -ción de los saquitos de mano, coincidiendo v con el exagerado ceñimiento de las toilettes; misma cantidad de almíbar de grosella, la sin duda nuestra graciosa deidad se siente misma cantidad de almíbar de vainilla y la Dromista y se complace en dificultar cuanto misma de almíbar de manzana ó cualquiera puede las galas de sus iieles subditas. A otra fruta, con el zumo de cmatro naranjas y bien que éstas no se preocupan demasiado unas tiras de cascara; se tiene en infusión de tales dificultades, de las que triunfan por dos horas, bien tapadas; se cuela y ha de marcar el pesajarabes 28 grados. su inagotable empeño. Cuando La verdadera elegante lleva hoysu dine- claras bienestá bien helado se añaden cinco subidas, trabajando la heladora ro y todos los accesorios de toilette en el hue- otros diez minutos, y al sacar el helado se co de la mano, gracias a entronizamiento media de una minúscula cartera, que tiene un gran le echa kirs copa de Campagne y una coparecido con las petacas para cigarrillos, en pita de cuyo interior caben, claro es que de reduci dísimas proporciones, la borlita de polvos, el monedero, el estuchito del colorete... la AWE 7 TETiC lA. En esta sección se contestará que lo use; las tarjetas, el espejillo, el menuá tas consultas que nuestras lectoras gusten dirigirnos, do pañolillo. etc. Estos estuches, perfectos modelos de la siempre que la pregunta venga acompañada de STETE más acabada monería, se hacen de oro ó de CUPONES C 01 VÍE. LAT 1 Y 0 S, 0 SEA DEL 1 AL 7, de los que se publican diariamente en las páginas de metal, dorado al mercurio. anuncios de A B C. K l siglo práctico por excelencia no podía dar otro resultado más que el triunfo del oro de todos modos y maneras. En las toilettes triunfa el oro, tanto como color como en calidad de bordado. Los tules negros y blancos bordados en oro hacen verdadero furor, y las toilettes transoarentes deben ponerse siempre sobre viso dorado. Con gasa de oro se ejecutan flores, con las que se adornan muy lindamente los trajes de teatro, que producen así soberbio efecto. Tienen ahora las toilettes femeniles una suntuosidad que se inspira en las de corte; creeríase que revivimos los días del primer Imperio; tantos son los recamados bordados, plumeros airosos, flexibles tejidos y cortos talles. VIZCONDESA B. DE NEU 1 LLY entera. Acusé el recibo de su petsomu que tanta dulzura ¿inteligencia denoia; estoy con ¿t muy satisfecha. ¿Recibió usted la carta? i L a muestra es muy linda v de gran dís- s tinción, 2. a Una levita Directorio. 3. n Ahora se estilan mucho de étamine bordada coi grueso algodón perlél Créame, que es una verdadera alegría para mi esta Corres- 1 pendencia; pero las demoras que sufre su aparición, á, causa de otros originales de momento v la gran cantidad de cartas que esperan, me obliga, bien á mi pesar, i comprimirán poco Jas respuestas. Comparto su amistoso deseo. tirso el gigante le desea muchas felicidades. -Yo agradezco su deseo, del cuál me permito dudar, pues sus cartas parecen escritas con el deliberado propósito de impacientarme, lo que le advierto no conseguirá. Dé usted las gracias, de mi parte, á su hermosa amiguita y dígala que más estaría el alivio en su benévolo ánimo que en mis pobres consejos, Jo que usted puede afirmar con profunda conviccián, puesto que no los cree útiles ni necesarios. Por la demás, siempre estoy dispuesta á consolar tristezas con mí buena voluntad, que en ocasiones lamento no sea una vertía- dera sabiduría. La palabra bueno iba sin segunda; lo creo í usted detenido á tiempo. No crea usted eso; lo que ocurre es que procuro identificarme con el tono de Jas cajSas y q ¿sea la respuesta como quiso el comunicante; pero mi espS. ritu particular se aisla durante la tarea, y jamás élta siente el influjo de aquél. Los golpes, pues, se dan á los que lo solicitan. Para la jaqueca, que tome sellos de medio gramo de Venacelina. Conste, como final, que escriUe usted muy bien, sobre todo cuando se trata de misterios y melancólico sueños, en los que es usted maestro. EJ alma citada se muestra reconocida á la cabalgadura, por lo suavemente que la condujo á la difícil contemplación del río de lágrimas. Tin ex calavera. -Lo primero, debo advertirle que no soy caballero, sino señora, con lo cual se explicará perfectamente el que mi consejo quede reducido á esto: consulte usted con un médico Una que desea ponerse un poco guaptta. -i. -Tíñasela con Mixtura Emilmat. 2 Un preparado de hierro. Mil gracias. Una donostiarra. -No se refiere al dolor; para é! es necesaria la intervención de un buen dentista. Carvimental- Lo que ocurre es que resalta muy difídf sostener la ilusión sólo por cartas. Necesita usted ir á veri y, sobre todo, procurar hallarse en posición de poderse casar con ella. Para el bigote, fricciones con un cocimiento compuesto de ino blanco, quina y unas gotas de aceite ricino. No hay de qué Ckindasvinto. 1. Como regla general, agradan más IOJ primeros que usted cita. 2. a Sólo de tarde en tarde. 3 a hf mundo la juzgará mal. 4. Como verá usted, es tarde parí esta respuesta. 5. a Si la trata, de palabra. 6. a Según la circunstancias. 7. a No. A sus órdenes. Sinceridad. -Propóngaselo primero á ellos, y más tarde, á ellas. Consúlteme cuanto quiera, Moscardón. -1. Debe usted pensar que, ó existe algo oculto que no la deja ser franca y leal, ó cree sencillamente que una joven digna debe resistir por tal ó cual tiempo determinado. Advierto á usted que esto último es muy frecuente en las poblaciones pequeñas. 2. a Entérese discretamente, por amigos ó conocidos, de si hay por su familia alguna prohibición ó imposición. 3 a Debe usted esperar si ella Je agrada de veras y le alienta con su conducta, 4. Siempre correcto y con afectuoso interés. 5. a De ningún modo, mientras la situación no lo imponga por negativa rotunda Celebraré que se desoeje la incógnita del modo que más favorable le sea. Una mozuela de Dalias. -Han debido perderse las cartas á que alude, porque yo no Jas he recibido. Para I que la ocurre, Jo radical es la electrólisis. Mas si en ese punto no puede aplicarla, use los Polvos Cosméticos de Franch, que venden en la Puerta del Sol, 5, Madrid, Seño Borrel. Doce reales. Dos morenas que esperan blanquear con sua consejos. g Darse fricciones con un cepiJJito mojado en sublimado al 1 por 1.000. 2. a Belleza Venus Emilmat. 3. a No 4. a Par esto es de absoluta necesidad un dentista. Una desesperada. Ay, discreta comunicante! Eso n s puede ser mientras no se establezca socialmente lo que y llamo ley cilindrica; por ahora sólo está en vigor la ley embudesca. Mire: De su honor en menoscabo faltó un esposo á su esposa ella perdonó amorosa, y el público dijo: Bravol Faltó Ja mujer, al cabo, harta de tanto desdén, y el falso esposo, ¿también perdonó á la esposa? ¡Nol El esposo la mató, y el público dijo: ¡Biem Las consultas habrán de firmarse con un seudónimo ó con iniciales. Zas que se firmen con nombres ó apellidos, se contestarán con la inicial de los mismos. La Dirección se reserva el derecho de no contestar á determinadas consultas que exijan gran extensión en la respuesta. Manolo TI. 3. -Sublimado corrosivo a! 1 por 1.000. Para el labio, compresas de agua boricada muy caliente. 32 Mayo. -Chalinas de punto inglés de un solo color, ó de seda marrón ó verde reseda con dibujos blancos. No hay de qué. tina tonta, fea y cursi. -Grandes gorras morriones de piel, con preferencia blanca. Sí hermosea el cutis. En las buenas perfumerías; creo que seis ú ocho pesetas, Pida Belleza Venus Emilmat. A sus órdenes. Él. -No puedo remediar su melancólica situación Ayer sudé por ganar lo que hoy me causa desgana, y hoy sudo por alcanzar lo que me aburra mañana. Tres pedestres. -Agua de salvado. Une page d amour; á dos, pero supongo que lo habrá á cuatro Hueco, rizoso y raya á un Jado. Para los primeros, no hay nada; para el segundo, despedirle enérgicamente. Aun no la he visto, pero he oído decir que puede verse. M e permito no opinar. Itn desesperado. -Puesto que en coplas, y bonitas por cierto, me cuenta usted su desesperación, con una copia voy á marcarle la línea de conducta que, á mi humilde juicio, debe seguir usted. A mi corazón vencí en las luchas por tu amor. Ahora manda la cabeza y obedece el corazón. tino que adora á una figlia, efe- ¡Ay, y que está más chifladito que una tahona vieja! ¿Conque me ha visto usted muy de cerca en uiupueblecillo de las playas guipuzcoanas? ¡Santa Lucía mejore? su vistaSamigo, porque á este paso se verá usted con lazarillo, perrr y guitarra! Diga á su hermana que nada de astracanadas, que se la haga de armiño, zorro, marabú ó petit- gris. ¿Conque suicidio, amor imposible, hada ingrávida... ¡Que el manicomio le sea leve! María. -Gracias mil, dulce amiguíta, por su linda posta! v cariñosa felicitación. Dios haíja que todas ¡as dichas yjuegrids a c u m í n e a- a usted durante su existencia RECETAS CULINARIAS P ó n g a s e en infusión durante dos horas 750 gramos de almidón, á 28 rraüos, con una copa de zumo de limón, otra de zumo de naranja y bastantes tiritas i cascaras de ambas cosas. Pasado este tiímpo se cuela y se hiela; cuando está casi fi- tado se añaden cuatro claras de huevo á pn to de nieve y se mueve la heladora como otros diez minutos. Al servir el ponche se agrega una buena copa de ron mezclándola bien con lo demás. HELADOS Los ponches helados se sirven en las comidas, antes de iservir el asado, en copas de cristal. P ONCHE A LA ROMANA P ONCHES