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A B C J U E V E S 14 D E E N E R O D E 1909. EDICIÓN i. P A u 4, I os arícionados á este género de etnocio- nes- -y en París son una legión- -emprendieron ayer el viaje á Bethune al mismo tiempo que los corresponsales de los periódicos. No es un espectáculo que puede ser gustado á diario este de ver caer cuatro cabezas bajo la cuchilla de la guillotina, Mientras los romeros recorrían las tabernas de la población y el Sr. Deibler montaba el aparato á la puerta de la cárcel, los condenados dormían como unos benditos. Sólo Abel Pollet, el jefe de la banda, se despertó sobresaltado, y al escuchar los ruidos de la calle, las cauciones, los insultos y el patalear de los caballos comprendió que el momento fatal había llegado. Estremecido de espanto, llamó ásus guardianes, pregsntó qué quería decir aquello... Precisamente aquel dia Abel Pollet se había sentido más alegre que nunca, y hasta dicen qwe pasó la tarde entera cantando. Cuando se enteró de la verdad repúsose, queriendo dominarse, y prometió ir á la muerte con valor. Los otros tres condenados despertaron para caer en el idiotismo más absoluto. Hwbo que arrastrarlas hasta la guillotina. La rn chedu 1i re aplaudía al terminar cada ejecxoión, gritando: A mort! ¡Asesinos! ¡Apaches! ¿Os asombra que no se haya dejado oir una sola palabra de piedad? ¡Recordad que estos bandidos habían cometido 118 crímenes! Abel Pollet prometió someterse con resiglación; pero apenas salió de la prisión y vio relucir en lo alto del tablado la afilada cuchilla dio un salto atrás, queriendo escapar... Y entonces comenzó una lucha desesperada y rápida. Le ataron y echáronle como un fardo, mientras su boca vomitaba las peores injurias... Hízose un silencio en la multitud y se oyó gritar al bandido: Vive la Sociale! Un segundo después la cuchilla caía y un verdadero surtidor de sangre se escapaba del tronco. ¡Pobre Social! Lo único que la falta es yue los bandidos la vitoreen pii 5 e desacreditarla. fin circunsta cias normales, la cuádruple ejecución de esta mañana no hubiera enido importancia. Los crímenes cometidos por la banda de Pollet son tantos, que la pena de muerte parece un castigo demasiado suave. Pero la resistencia que hasta ahora habían hecho Fallieres y CKsnenceau á aplicar la guillotina, la frecuencia escandalosa ion que los crímenes se suceden, la impunidad de que vienen disfrutando los bandi 3o s y, por último, el voto reciente de la Cáiitóra ordenando al presidente de la República que restablezca la pena capital, haaían desertado en la opinión un interés enorme. ¿Qué hará Fallieres? preguntábase todo el mundo. ¿Dimitirá? ¿Y Clemenceau? ¿Y el ministro de Justicia? Todos partidarios decididos de la abolición de la pena g muerte. a se ha visto lo que han hecho: acatar el yuto de la Cámara y dar á la opinión pública la satisfacción que pedía... Esperemos ahora los resultados del saludable escarmiento de esta mañana... Por lo pronto, el responsable de la malsana curiosidad de la multitud ha sido el Gobierno con sus dudas y sus vacilaciones... Hubo un momento en que se temió que surgiera una crisis. ¡Una crisis ministerial para dejar impunes n 8 crímenes! Por eso la opinión comenzaba. á mostrarse irritada; por eso las cuatro ejecuciones de Bethune han tenido tanta resonancia; por eso ha sido tan impacientemente esperada esta resurrección de la muerte... José JUAN CADENAS París, Enera co que tan á pecho tómalo de pasar por Jetvenal, j es esa dictadura que ejerce desde la C on nieblas como la de ayer por la nxafia- Dirección del Canal, y de la que hace vícti na, nos consideramos poco menos que ma propiciatoria al pueblo de Madrid. De hombre al día, de pensador á la moen Londres; con Mayol en la Comedia, poco menos que en París; con los proyectos del derna, de gobernante progresivo, es poner Canal, poco menos que en el Rif. Así da los medios á fin de dotar á los pueblos del agua que requieren para sus necesidades, gusto. ¡Albricias! Se ha girado una visita al Asilo para higienizar su vida. El ideal de las bueTovar, y resulta que se ha exagerado mucho nas administraciones populares es el de dar en las denuncias hechas, pero... Pero se ha á las localidades ese elemento sin tasa, con ordenado que todos los enfermos que allí esplendidez, graciosamente, á ser posible, hay, porque los hay, eso sí, sean traslada- como se las da aire, luz, vida. En país algudos al hospital. De modo que no es nada... no civilizado se tolera la explotación de las unos asilados enfermos... puede el baile con- necesidades públicas. Conquista del progreso se reputa el lograr un aumento del cautinuar. Más albricias. El Ayuntamiento ha liqui- dal de agua para regalo del vecindario y dado el presupuesto del año último y toda- desarrollo de su higiene. Aumentar s prevía le han quedado unos cuantos miles de cio, en parte alguna; rebajarle, en todo el pesetas para andar por casa. Que es lo que- mundo. Sólo Madrid tiene el triste priviletodo Madrid venía reconociendo desde hace gio de verse sometido al yugo de una instiuna atrocidad de tiempo: que tenernos un tución que de benéfica se convierte en dicMunicipio que no nos le merecemos. Es, tadura de un negocio insoportable. Ese es el verdadero triunfo de la más pues, deber de conciencia renunciar á él. En los Tribunales la vista más interesan- amarga ironía. El de la retórica puede dar te fue de una causa instruida con motivo que reír. El de la explotación puede dar que de haber sido bárbaramente atropellado un sentir. Contra éste se comprende la protesta hombre que entró en nn ventorro del camino de El Pardo á comprar pan. No le dieron enérgica, unánime, no solamente en nombre pan, pero sí una tanda de palos como para de intereses generales, sino en el del proentrar en calor. El hombre resultó con una greso y de la humanidad. pierna rota y varias heridas en la cabeza. Hechos sobre los cuales no cabe duda, como tampoco de que, según lo actuado ayer, nadie le pegó ni nadie le hirió. Le dieron rosquillas. Las Cámaras, calientes, por la calefac- rxecivhdamente no tasan lósanos pornuesción. En el Congreso usa de la palabra el tros vecinos los franceses, los ¿espaindispensable Ñongues, que, por meterse ñoles con dinero según la conocida frase en todo, se metió á hablar de los trigos, en de Cánovas. Decimos esto porque parece q. ue estamos vez de hablar de los cafés torrefactos, que es de lo que debe entender más que de las co- aún en los tiempos de Dumas padre ó de sas de Castilla; y en el Senado se habló de Theophile Gautier, cuando al referir cosas la catedral de T ledo, cuyo peligro festá con- de sus viajes por España nos pintaban como jurado graciatj a la actividad del Inimstro un país de abanico, en el que las señoras de de Instrucción ylíblica, que suela ser una la aristocracia llevan todas la navaja en la fiera para eso de las grandes resoluciones y liga y fuman en pipa. Han pasado doce ó de los grandes presupuestas. Eso y obstruc- quince lustros, y nada... siguen incorregibles ción en ambas Cámaras, para recreo de los en sus fantásticas relaciones cuando de nos otros tratan, y un día y otro la Prensa puseñores. ¡Hagan juego! errores que Por poco no hay Gaceta, porque sus obre Islica inexactitudes y otra cosa. dan ganas ros se declararon en huelga; pero se arregló de reir, por no hacer Como no es cuestión de salir todos los Capa- rota. Falta saber si la geate, al saberlo, hubiera dicho: huelga en la Gaceta ó días con la escopeta en busca de gazapos, pasan en silencio, por docenas, de distintos huelga la Gaceta Sucesos, el más saliente, el intento de robo tamaños, y así, un día vemos la efigie del es del termómetro de la estación del Norte. Sr. Besada con el epígrafe de que otroel ministro de Negocios Extranjeros, y conMuy original, porque ¿qué se propondría templamos extasiados el retrato de la gitahacer el caco con el aparato? ¿Medir la tem- na María, de Granada, encargada de echar peratura? De todos modos, el robo deber ser la buenaventura al Rey Alfonso XIII. de los que dejan á uno helado. Pero, francamente, hay pruebas tales de? Por la noche, como novedad, nuevos cuplés de Mayol y La Papillonne, más vieja desconocimiento, sensible, con que hablan y que la moda de gastarnos todo lo f H, escriben de España nuestros amigos de allende los Pirineos, que conviene que se finque sea malo divulguen. Y vamos á presentar á nuestros lectores como muestra un botón, que parece una catedral por lo grande. Textos cantan: En el número del 10 de Enero de la revista Le Gaulois des dimanckss, p L TRIUNFO DE LA IRONÍA Celebran en su página 14, y firmado por un tal Ltt algunospe- cien Cler, se publica uu artículo ameno é riódicos el discurso del or. isanchez de Toca interesante, eso sí, pero cuya documentaen el Senado, n por lo que tenga de ense- ción no debe ser muy digna de fe, á juzgai ñanza, si la tiene, sino por la ironía que; á por lo que de nuestro país se dice. su juicio, encerró la oración del famoso ex Trátase en el citado trabajo de lo que gaministro, y actual famoso también comisa- nan con sus obras los más notables literato? rio regio del Canal de Isabel II, contra el del mundo, y después de dar muchos detaGobierno. Siempre nos irró lo irónico, lles de lo que cobran por sus producciones aunque su espíritu demo edor no pase de la literarias algunas celebridades inglesas y intención. Tuvieron jaleadores las ironías yanquis, el autor pasa somera revista á los de la misma procedencia que pudieron literatos de otras naciones, y al llegar á Esamargar un día á Villaverde, á Silvela, á Pi- paña, ¡agarrarse, caballeros! el articulista dal, á Cánovas; que ha recorrido su humo- dice textualmente, rismo toda la escala social como el amor Ibáñez, depuis la mort de Pérez Galdós (donjuanesco. etcétera, porque ¿para qué segoirí ¡Ironía fina y hasta mortal, la de la inteNuestros ojos no dan crédito á lo que ven, rrupción de D. Amos Salvador! Pero hay y vuelven á recorrer la linea transcrita. No otra ironía más aguda es- eL- bombre públi- cabe dada, las palabras son las cornadas; MADRID AL DÍA ¡SIEMPRE LO MISMO! CRÓNICA