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ABC. M I É R C O L E S i 3 D E E N E R O D E 1909. E D I C I Ó N i. P A G 8. ruz Roja Española. Siiscripción á favor de las víctimas de Calabria (sexta lista) Un española, 100 pesetas; D. Antonio Martínez trillen, 1,25; D. Celestino Moliaer Aedo, 5; D. Antonio de Lequerica, 10; don Manuel Zaldívar, 5; D. Enriqme Rodríguez Cosnien, 5; capitán D. Miguel Martín Fragoso, 5; D. Nicolás Díaz Herrera de Berzocana, 5; conde de Camilleros, presidente de la Cruz Roja de Cáceres, so; D. Arsenio Estévez, delegado de la Cruz Roja en Nava del Rey, 10; D. Pascual Muñoz, 2; D. Enrique de Andrés Tomé, 5; doctor Márquez, 10; don Francisco de P. Cáceres Pía, 5; D. Jorge Benito (obrero) 7,50; D. Félix Áoaricio Sánchez, 5. I, as 100 pesetas de Un español han sido recibidas por el general Polavieja, con una carta afectuosísima y bajo sobre, con sello del correo interior. ¿3 éptiina lista. Excelentísima señora duquesa de Eeruán- Núñez, 100 pesetas; señor marqués de la Mina, 50; Sociedad de alquiladores de coches de lujo, 50: -presbítero D. Osmundo Sánchez Cordobés, 5; beneficiado D. Manuel Belda 10; D. Fabriciano Calzadilla, 5; don Victoriano del Castillo, 0,50; p Emilio Calan, jefe de la Guardia municipal montada, 5; D. Luis I ópez de Arce, 4; D. Emilio Bertanga, delegado de la Cruz Roja de Aguilar, 25; D. Enrique Ribés, presidente de la Cruz Roja de Castellón, 25; D. José Agudo, álealde y presidente de la Cruz Roja de Villargordo, 5,10; Comisión déla Cruz Roja de Cenicero (su recaudación) 26,50; segundo teniente de Infantería D. José Rodríguez Medel, 5; un pobre presbítero de Navarra; 20; doctor Oria y Esteve, presidente de la Cruz Roja de Cartaya, 15; D. Rafael Ibarra, 2; D. Juan Molina, 5; Comisión de la Cruz Roja de Tabernes de Válldigna, 50; Comisión de la Cruz Roja del distrito de la Inclusa (segunda entrega) es tercera, 24,55; doña A. M. D. 5, y D. Antonio Cappa, 2. v El Sr. Delgado Cea ha regalado una caja conteniendo ocho ampollas de suero fisiológico Hayem, dos aparatos inyectores, dos cajas de ampollas hipodérmicas; dos de cafeína, dos de morfina y dos de éter oleoso alcanforado; y el Sr. Manuel Saavedra de la Peña, de Sevilla, doce mantas. positivismo iba descendiendo; otras ge- aeraciones aparecieron que no sentían tan- 1 tos entusiasmos por el positivismo. Se co- j menzó á ver que la antropología criminal no era ninguna ciencia, sino un conjunto de observaciones más ó menos exactas. En los Tribunales los jueces y magistrados- -con muy buen acuerdo- -no se amilanaban y azoraban ante los abogados trapisondistas y. pedantes que citaban teorías antropológicas y traían y llevaban el nombre de Sombroso. Ha pasado más tiempo. Ahora todas estas pretendidas ciencias antropológicas y sociológicas han quedado reducidas á sus exactas proporciones. Advertimos ya que muchos señores qsie escriben libros (Jifvísos y hablan en tono hseco no son más que vulgares y presuntsosgs palabreros. Para exponer sna observación no hacen falta tanto aparato ridis lo de nombres técnicos y bárbaros, ni tal copia abrumadora de. palabras. I O que pasa hoy por sociología no es más que hueca y desabrida verborrea. 1,0 que pasa por antropología no es otra cosa que conjanto de mediciones y mensuraciones más ó menos amenas. Ni en uno ni en otro campo se puede llegar á una conclusión seria y exacta. No existe el tipo de criminal nato. No existen caragteíísticas que nos denuncien que tal ó cual individuo es un criminal. A posterion es cuando decimos que el que ha cometido un crimen- ¡claro está! -es un criminal. Muchas personas que tienen las características que los antropólogos asignan á los criminales, son honradas, buenas y correctas personas; otras que han cometido horrendos crímenes no presentan ninguna anormalidad en su cuerpo. I a Antropología del Sr. Carpena tiene una parte, la dedicada á historias de criminales, que es interesante. Sobran á mi entender en el libro algunas páginas, y aun capítulos, de un carácter lírico y sentimental. El lirismo novelesco y los cuadros de costumbres no tienen nada que hacer en este género de obras. A mi juicio, el autor del libro debió limitarse á hacer un resumen ó tratado, completamente impersonal y sincero, del estado en que se encuentran estos estudios, y á corroborar lo expuesto con lo observado por él en los Centros penitenciarios que ha visitado. AZORIN c) Les noces de Fígaro. Vov che sapeíe y Fob tame Vía, por la Storchio. d) Raconto de Hugonotes, por el tenor! Uva, y acompañamiento de orquesta. e) Non pensó a lei, de Ferrandino, y Lo. mia dama (canciones toscanás) por Titta Ruffo. 4.0 Preludio de Lohengrin y tercer acto dé la misma ópera, cantado éste cor la Boninsegna y Cristalli. 5.0 lamentación de Gallia, por todos los artistas de la compañía. Como se ve, el programa es magno. Aparte- -en la sección -En favor de Italia -damos otras noticias referentes á las localidades, limitándonos á consignar aquí que la Empresa no ha intervenido para nada en la venta, limitándose á entregar á la Junta de damas organizadora de la fiesta el billetaje corármete para que ella disponga á su arbitrio de el NOTAS TEATRALES f OMED ¡A. MAYOL El cuplé, entre- nos V -otros, carece del ambiente y de la importancia que le conceden nuestros vecinos los franceses. El cuplé es en el género chico un aliciente que, según el acierto del músico, contribuye más ó menos al buen éxito de una zarzueüta. El cuplé nuestro, casi siempre es un motivo buscado para encajar unas cuantas coplas de actualidad, las más de las veces aderezadas coa alusiones políticas; coplas que invariablemente se cantan, la primera parte, en la batería de la derecha, y la segunda, en la de la izquierda, sin duda para que el público no se moleste por determinada preferencia, ya que todos los espectadores pagan y tienen igual derecho. ¿Quiere esto decir que nuestros actores cómicos no tengan gesto ni maneras para interpretar el espíritu y la aeción de un cuplé? No; entre otros, aun recuerdo á Pinedo, al malogrado, Pinedo, que cantaba y decía cu- ¡plés con arte inimitable, dándoles la frivolidad y la ligereza que requieren. El cuplé- -y ésta es la diferencia- -constituye en Francia, y principalmente en París, el alma bulevardesca; el cuplé es la historia del día, el comentario picante de la crónica mundana, que encuentra en el music- hall de moda el más apropiado y característico intérprete en el diseur ó la diseusse que gozan del favor del público. Y el cuplé corre, alado por el éxito, de boca en boca, y París entero lo corea eu los UN LIBRO NUEVO C e ha publicado estos días un grueso voluDEL REAL mea titulado Antropología criminal su autor es D. Fructuoso Carpena. Sobre este i a segunda Linda de Chamounix valió ano- cabarets y brasseries. libro se me pide cortésmente mi opinión. che á sus intérpretes, y especialmente á Esto justifica su importancia y que en PaHace algún tiempo que yo no sigo estos es- la Storchio y á Titta Ruffo, las ovaciones rís los cupletistas como Paulus, Polin, ila tudios á que el citado libro se refiere; no he que en la noche del sábado. Pero la obra yol, Meyer y otros afortunados cultivadores sido nunca, por otra parte, perito en estas pesa mucho para el gusto de nuestro públi- del género puedan vanagloriarse de sus materias. L, o qae yo diga, por lo tanto, lo co. I ¿a labor excelente, excelentísima, que grandes éxitos personales en la creación de hace la Storchio, y que en otros teatros la un repertorio enorme de canciones. pviede decir el primer llegado. v A mi pfarecer, alrededor de esto de la an- valdría ovaciones más inmensas, no basta s Mayol, al que admiramos anoche en ía tropología criminal se ha hecho mucho rui- para que el público madrileño soporte la in- Comedia, posee como 1 ninguno de sus com áo. Hace años, en Italia se creyó descubrir sulsez de una ópera que ha bajado definiti- pañeros la soberanía del cuplé, la distinuna ciencia nueva. Se dijo que los crimina- vamente al foso. ción, el buen gusto, propiamente el chic, el les presentaban tales ó cuales característiY cuando la precede un Lohengrin, á mu- tono qué sabe ennoblecer cuanto aso: na á cas; se midieron muchos cráneos; se toma- cha más profundidad del foso. sus labios. ron muchas medidas de caras humanas; se Esa es la condición más personal de Ma observó la forma de las orejas, de los ojos, p 1 programa de ia función de mañana á yol: lo aristocrático de sus maneras, lo señode las manos, etc. Sobre todas estas obser- beneficio de las víctimas de los terre- ril de su gesto y, sobre todo, lo amable y vaciones, se escribieron numerosos libros, motos de Italia es el siguiente: tolerante de su expresión para disculpar lo monografías, memorias. I o que se afirmaba 1.o Suite Peer Gint, de Grieg, por la or- atrevido de una frase, la picardía de un tenía un gran atractivo, de novedad. El na- questa dirigida por el maestro Solari. cuplé. cimiento de esta nueva ciencia se operaba 2.0 Acto segundo de El barbero de Sevilla, Un cuplé cantado por Mayol es tan inte en un período en que predominaba lo que se por la Pareto, 1? Barea, Perea, Titta Rufío, resante como una obra. Con un gesto, con llamó positivismo y lo que, en literatura, Mansuetto, Verdaguer y Oliver. Director, el una actitud, pinta y describe un personaje, se denomino naturalismo maestro Villa. y su mímica es tan maravillosa, que al hilo Duró algún tiempo todo este estrépito. 3.0 a) Obertura Eleonora, de Beethoven, de su acción podemos seguir cuanto vive y Pronto, en Francia co. menzaron algunos por la orquesta. Director, el maestro Rabí. pasa en el cuplé que oímos. observadores á decir que no eza exacto todo b) Leyenda Valacca, de Gaetano Braga, Las manos sobre todo, son para Mayol lo que se afirmaba en Italia. Se hicieron á por la señora Parsi- Petinella, acompañada de una formidable elecuencia, manos ágiles la doctrina italiana muchas y serias objecio- por violoncello (Sr. Calvo) y por piano y flexibles, que mueve y acciona con arta nes. Paralelamente á esta crítica, el llamado (maestro Mateos) supremo. LAS NOCHES