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A B C MARTES 12 DE ENERO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 4 me habían entusiasmado. Al cambiar de esEN FAVOR BE ITALIA cuela, cambié de nombre y volví á coger el apellido de mis antepasados: Mayol. U L NUMERO EXTRA Animado por mis éxitos como camarero- -mailre d hotel, -cantor, todo en una pieza, me ORDINARIO DE A B C arriesgué á hacer algunas toumees por los Desde que hicimos público el propósito pueblos inmediatos á Marsella, siempre con de contribuir al socorro de las víctimas de el repertorio de Mevisto. En estas tourne es Italia con el producto íntegro de la venta de iban conmigo unos cuantos pobres diablos un número especial extraordinario de A BC, como yo, que cultivaban géneros diversos. son innumerables las cartas que recibimos Uno de ellos, Arthur, que en sus tiempos felicitándonos por nuestra iniciativa, alenhabía sido comediante y tenor, se presenta- tándonos en ella y ofreciéndonos personaba entonces en calidad de hombre salvaje, y les concursos que con el alma agradecemos. su especialidad consistía en comerse conejos Entre ellos hay uno para nosotros verda erados. ¡Tenía un éxito loco en todas partesl deramente valiosísimo: el de los vendedo Un día Arthur me comunicó sus apuros: res. Algunos de estos modestos industria ¿Ves? -me dijo, enseñando un montón les se han acercado ayer á nuestra Redacde papelotes. -Son contratos firmados que ción para manifestarnos su propósito de yo no sé cómo voy á cumplir. vender el número sin retribución de ningu En aquel momento, yo, ¡pobre de mí! no na clase, teniendo en cuenta el objeto á que tenía ninguno, y se me ocurrió decirle en destinamos el producto y el fin benéfico broma: que pjrseguiuios. -Danie uno v yo iré en substitución Aunque desde luego teníamos descontada tuya. esta noble actitud de nuestros vendedores, Arthur lo tomó en serio, y, como la cosa no por eso la agradecemos menos, porque más natural del mundo, sacó uno al azar y ella viene á asegurar completamente el éxime lo dio. Era el contrato del café corcert de to feliz de nuestra iniciativa. Chateau- Renard, cerca de Avignon. En efecto, A B C tiene el propósito, como Llegué y quise ensayar. El patrón me ya ha anticipado, de que las 50.000 pesetas presentó á mi acompagnateur, un viejo de producto de la venta de los 50.000 ejemplamuy malas pulgas, que no tocaba más que res de que ha de constar este número espean instrumento: el tambor. cial lleguen íntegramente á manos de la Aquello me sorprendió un poco. reina Eiena para que, por su conducto, se E 1 músico lanzó un redoble, y me dijo: constituyan cinco pensiones de 10.000 pese -Bueno... Cuando usted quiera. tas que aseguren la situación de cinco huér Yo canté... Por toda música no había más fanos desamparados, que los coloque en que aquello: un redoble entre cuplé y cuplé. condiciones de luchar por la vida, de ser Sin embargo, lo peor no fue esto... Lo peor útiles á su patria y de bendecir el nombre es que la noche del debut, y cuando había de la nuestra. comenzado mi segunda canción, el patrón, Para este noble fin, cuantos contribuyaque creía, naturalmente, que yo era el verda- mos á la confección de este número, Em? dero Arthur, se me acercó, tendiéndome un presa, redactores, colaboradores, dibujanconejo crudo: tes, fotógrafos, proveedores de todos los ¡Eh! tú... cantor- me dijo. ¿Comes artículos que se necesiten y obreros lo haahora tu conejo ó no? remos gratuita y desinteresadamente, po Afortunadamente, le saqué de su error... y niendo en esta obra todo nuestro entusiasno se incomodó. mo y nuestro afán. Los vendedores, como ¡Y al fin llegué á París! Era, exactamente, esperábamos, nos secundan también con su el i. de Mayo de 1895. Anochecía. Hice pa- actitud desinteresada. No podía ser de otro irar un fiacre y le di las señas de mi hote! modo desde el momento en que saben que Como no conocía el camino, no me preocupé la utilidad que nos proponemos obtener no del itinerario... Al cabo de una hora el co- es para lucro nuestro, sino para asegurar el che se detiene, desciendo y me encuentro á porvenir de unas cuantas criaturas desva ¡a puerta del cementerio del Pire- Lachaise. lidas en la edad en que más lo necesita E 1 cochero dormía. Le despierto malhu- ban. Todos debemos pensar que si hoy son morado, diciéndole: aquéllos los que lloran, quién sabe si el día ¡Eh! cochero... ¿Está usted loco? de mañana tendremos que llorar nosotros No... No estaba loco el pobre hombre. Se por igual ó análogo motivo: que la s hecahabía quedado dormido, y el caballo, que tombes de la Naturaleza no tienen lugar hasta hacía dos días estuvo enganchado á determinado ni pueblo preferido. Y ese día, los coches fúnebres, no conocía más camino lo que nosotros hacemos por Italia, Italia que aquél y quiso hacer el viaje de cos- lo haría por nosotros. tumbre. Distinguidas artistas de los principales A 1 día siguiente encontré á una amiga teatros y coliseos de Madrid se nos han ofreque colocó en mi bcutomere, para darme suer- cido también galantemente á vender ejemte, un pequeño ramito de muguet porte- bon- plares del número durante las representahem. Con ese ramito debuté dos horas des- ciones que se celebren en los días siguienpués en el Concert Parisién. Luego yo he he- tes al de su publicación. sho del muguet va flor preferida, mi flor adoAgradecemos con el alma esta oferta varada, y como aquella amiguita mía- ya ha liosísima, y esperamos que la secunden las muerto, en los primeros días de Mayo todos artistas de provincias, á las cuales, desde k s años voy á colocar un bouquet, un peque- luego, suplicamos también su concurso. fiito bouquet de muguet en la tumba de mi gentil camarada. MayoL merece Como veis, sólo porque esvuestros aplau- IMPRESIONES sos, no un artista, sino PARLAMENTARIAS porque es además un hombre de corazón. No es la primera vez que adivinamos á tra- f TRA DECEPCIÓN A pocas palabras se puede reducirlo vés de la alegre sonrisa de estos hombres, que tanto nos hacen reir, un dolor ocult que paso ayer en el Congreso. No pasó nada. tan grande, tan grande, que, si le conocié- A primera hora se hizo una pregunta sobre ramos en todos sus detalles, nos haría llorar, el proyecto de caducidad de créditos. El Pero ¡bah! ¿Qu ién piensa en eso? Riamos, ministro de Hacienda manifestó en su resriamos y cantemos con el alegre ckansonier: puesta que se había interpretado mal este proyecto. El Gobierno lo mantiene en todas ¡Ahl Mademoiselle Rosse... sus partes. Cuando se discuta se deshará el ai unjolipetit obseque, error en que están algunos prelados; es preá vous offrir. ciso no confundir los intereses de la Iglesia José JUAM CADENAS con los de los agentes de negocios eclesiásticos. El proyecto afecta á estos úUimos, no á los primeros. ¿Van ¡os prelados españoles á defender la bolsa de los negociadores é intermediarios eclesiásticos? Se entró en el orden del día. El Sr. Canalejas se levantó á cumplir un encargo; se vio claramente que el ex presidente de la Cámara no hablaba por cuenta propia, no había calor ni convicción en sus palabras. Pretendía el Sr. Canalejas que se aplazara la discusión del proyecto de Administración local hasta que vengan al Congreso los diputados electos antisolidanos de Barcelona. Le parecía al Sr. Canalejas que el presidente del Consejo sentía impaciencia por la discusión de este proyecto. ¿Qué iba á contestar á esto el Sr. Maura? Dijo que el país juzgaría sobre quiénes proceden con parcialidad y apasionamiento: si el Gobierno ó las oposiciones. Este asunto ni siquiera valía la pena de que se hubiese gastado en él cuatro palabras. Se celebraron las elecciones parciales de Barcelona el día 13 de Diciembre. Desde entonces, ¿no ha habido tiempo para que los diputados electos vengan á la Cámara? No sólo no han venido, sino que ni siquiera han enviado las actas. Si no vienen, ¿es porque no pueden ó porque no quieren? Y si dos ó tres diputados, tengan la representación que tengan, sean quienes sean, no quieren venir al Congreso, ¿va el Congreuo á suspender sus deliberaciones? La cosa no podría ser más absurda. Yo creo que los liberales que ponen cierto empeño en esto de la venida de los antisolidarios, se forjan algunas candidas ilusiones. ¿Qué es lo que esperan ellos de esta venida? ¿Qué es lo que estos diputados pueden hacer en el Congreso? La oposición liberal anda en estos últunos tiempos un poco desconcertada; se pretende hacer plataforma hasta de las cosas más insignificantes. Hay que tener en cuenta que de los tres diputados elegidos últimamente en Barcelona, uno, el Sr. Lerroux, es director de un periódico que lleva el subtítulo de autonomista otro, el Sr. Sol y Ortega, se ha declarado regionalista en un manifiesto electoral, y el tercero, el Sr. Giner de los Ríos, ha propugnado y defendido en el Ayuntamiento barcelonés el famoso presupuesto de cultura, en que se instituía la enseñanza de la lengua catalana, cosa que tanto enardeció, por cierto, al Sr. Canalejas. ¿Qué es lo que los liberales esperan de estas sesiones? La petición de ayer carecía en absoluto de fundamento. El Sr. Lerroux está en América; se dice que no volverá á España hasta fines de Febrero. Su periódico, El Progreso, escribía en su número del día 9 del presente que los otros dos diputados electos 1 0 vendrán sino en compañía 1 del Sr. Lerroux, puesto que el pueblo ios ha elegido á los tres juntos, constituyéndolos en tres mandatarios, cuya labor han de realizar juntos, sin desmembraciones que harían perder al acto del día 13 de Diciembre la grandiosa significación que tuvo ¿Habíamos, según esto, de esperar, para seguir discutiendo el Régimen local hasta fines de Febrero... ó hasta que el Sr. Lerroux quiera venir? Pensando sobre esto, acaso no fuera aventurado suponer que los diputados electos antisolidarios se hallan en una situación crítica. Se ha hecho por ios liberales á su alrededor una atmósfera de artificio que les perjudica; se encuentran por otra parte con las aspiraciones de Cataluña. ¿Cómo gobernarse en este trance? ¡No será lo más prudente, lo más directo, dejar que el tiempo resuelva este conflicto? Una vez más ven defraudados los libera les sus esperanzas. Desde hace algún tiempo caminan por una falsa ruta; van por ella empujados por voceros y pregoneros que les hacen decir y hacer lo que ellos mismos no quisieran ni hacer ni decir. AZOK 1 N