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ANO NUEVO... VIDA VIEJA E DE ERRATAS F- La notoria bondad del lector- -pues muy bueao ha de ser quiea preste alguna atención á estos escritos, desprovistos de las livianas andrologías y andromanías al uso- -habrá jin duda disculpado las erratas de pluma otnetidas en la última hoja. Mi amigo, abusando de la premura con que se redacta para el público, no me dio tiempo á comprobar las noticias que inocentemente acogí, á las cuales se puede aplicar la conocida frase periodística: carecen en absoluto de fundamento. Pero no es esto lo peor. Aparece en la parte gráfica como Sanatorio- escuela en la sierra de Guadarrama la fotografía de una magnífica escuela de Ginebra! Sirva esta espontánea rectificación de íespuesta á los que han escrito preguntando con iaterés respecto á estos particulares. Coincidiendo con el artículo, la Prensa voda se ha apresurado á dar cuenta de rasgos generosos ya conocidos de insignes personalidades, y esto es sin duda consolador, como lo es asimismo ese movimiento altruista que el mundo entero demuestra en favor de Italia, tan digna de ser amada y protegida, I N PUEBLO HERMANO Én aquella w hermosa tierra, tan semejante á la nuestra, aletea nuestro espíritu, y precisamente eu la costa de Ñapóles y Sicilia diríase que corre sangre española. ¿Quién puede olvidar, una vez contempladas, aquellas grandezas legendarias tan bellas y admiradas, confundidas con la moderna miseria más criminal y espantable? 1 misma mezcla de fanático heroísmo, pasiva resignación y apasionados impulsos obsérvase en las almas populares de ambos países, y hasta la tierra, fecunda y trágica como una de esas histéricas hermosas á quienes se adora y se teme á un tiempo, brinda al placer con su riqueza nativa, pero se estremece en convulsiones epilépticas como nuestras regiones meridionales en épocas no muy lejanas. En aquel país hermano resurgió desde 1865 un amplio movimiento de protección á la infancia, de que se dio cuenta ampliamente en A B C hace dos- años. En estas ho jas se han publicado vistas de diferentes fundaciones en Ñapóles y otros puntos de Italia. Sin embargo, falta mucho por hacer. Sicilia, á pesar de que en sus varias provincias de Caltanisetta, Catania, Girgenti, Messina, Palermo, Siracusa y Trapaui existen varios hospitales, hasta el número de setenta, en la mayoría no se admiten á los niños, y puede afirmarse con Mandelli que en toda la región el problema de la infancia pobre y dolorida es casi desconocido por las gentes y lo más absurdo que puede darse. Sin embargo, en Palermo, un insigne y malogrado médico, el profesor Enrique AÍbanese, fundó con grandes trabajos un Hospicio marino, del que nos hemos de ocupar algún día con mayor detenimiento. ¡Ojalá no haya sufrido en esta gran catástrofe! Era nuestro propósito al indicar lo ex puesto hacer resaltar el parecido que en lo referente á protección déla infancia ofrecen ambos países. A CARIDAD Y LAS Una vez más se LIMOSNAS J la Caridad. El mundo entero, aterrado y conmovido, acude á socorrer con grandes su mas á los pueblos dolientes, y los millonarios tienen ocasión de demostrar su generosidad enviando copiosas limosnas á las suscripciones. Por muy abundante que sea la corriente de oro, parecerá mezquina si no va acompañada de algo que vale mucho más que los cheques: el amor a l a humanidad. Más conmovedor y meritorio es ei esfuerzo de un pobre hombre, que con exposición de su vida, tropezando entre los escombros, trabaja obscuramente por salvar una criatura, que el admirable gesto de un plutócrata que por telégrafo remite un puñado de miles de francos. Por esta causa han realizado una gran obra Cristiana los Reyes, que han sabido acudir ea los primeros momentos al sitio de la catástrofe á llorar por los muertos y á. infundir ánimos á los supervivientes. Así lo hizo el inolvidable D. Alfonso XII en Granada, cuando los terremotos, y así acaban de hacerlo los jóvenes monarcas doña Elena y D. Víctor Manuel en Messina. Cuando se excita á los poderosos para que contribuyan á las obras pías no se les pide dinero tan sólo, sino cooperación moral. Si no han sabida ó no han querido hacerlo, á diario y á todas horas, por muy generosos que aparezcan en determinados momentos, siempre serán tachados de pigricia y ruin dad. Cuando estamos doloridos, enfermos y tristes; cuando lloramos la muerte de un ser querido y sentimos que á torrentes perdemos energías, necesitamos el auxilio personal, inmediato, del amigo del alma, no la tarjeta del conocido que vive lejos de nosotros, compadeciéndonos fríamente. Lo mismo ocurre en los pueblos, y añora se observa la urgencia en el reparto de socorros, haciéndolo discreta y amorosamente. to Hurtado, saber cómo se produce el mal j prevenirlo y aislar á los atacados; pues siendo, al parecer, el hombre un animal con malos instintos, puede y debe convertirse en animal bueno, empleando la misma rudeza de frase de mi compañero. El secreto para obtener esa admirable me tamorfosis estriba en poseer voluntad que refrene, guíe y conduzca al bien. Ño en balde se considera á los vencidos, á los deltacuentes y á los perturbados como enfermo? de la voluntad. pUNDACIONES Y Para consegair es- daciones diversas, verdaderos talleres y f ibricas de energía, para cuya creación es necesario el dinero, como importantísima auxiliar; pero á despecho de éste, si no hay al frente una inteligencia y un corazón que las dirijan, no darán resultados prácticos ni adquirirán el necesario incrementa L, os ricos jgnotan casi siempre, de buena fe, claro está, su verdadera misión sobre 1 tierra. Apegados á la riqueza, la recogen y oprimen como esas bolsas de seda antiguas bien rellenas de oro, que, semejantes á sierpes, se ocultaban en el cinto de los hombres rudos. Gran trabajo les solía costar á sas dueños extraer ana moneda de entre las mallas, prietas como esfínteres; pero cuando se relajaban éstas, fácil era que la bolsa se vaciara de golpe, muy contra la volunta de su dueño. Bien puede afirmarse que e ocasiones, ciertos rasgos que tanto se elogian en algunos poderosos fueron provocados por un oportuno azar, que relajó la luntad, antes inquebrantable y cicatera. Por esto no suelen saber fundar, y cuando lo hacen es después de muertos, encargándose otros espíritus en dar vida y apariencias al frío caudal testamentario. Oa piadoso albacea suele ser el alma de la faaj A PATOLOGÍA SOCIAL Un m é d i c o dación. m u y inteliPero ¡cuánto más hermoso es piantar pergente que se ha dedicado á la difícil espe- sonalmente el arbqlillo y verle crecer y decialidad ortopédica, el doctor García Hurta- fenderse de los peligros, para morir después do, acaba de publicar un libro interesante, tranquilos resguardados por su sombra! inspirado sin duda en la observación de las lauchas sin cuento, desirecios, perseaL dolorosas imperfecciones del ser humano ciones y calumnias suelea acompañar en los primeros tiempos de la vida. Titúlase todo el que trata de realizar una fundado Ensayo de patología social, y en sus páginas, fecunda para el bien; pero ese ludir desesel autor, con estilo llano y sincero, discurre perado es rudo asperón que afina y perfecy se lamenta en alta voz, con la frase conci- ciona la voluntad y la convierte en espada sa y ruda del clínico que no disfraza la ver- triunfadora, á la cual siguen otras voluntadad. Al tratar de la caridad privada, proclama como medios para estudiar las condicio- des, inmortalizando la obra. nes en que la pobreza se produce: Saber i J NA FUNDADORA CON- El día primg cómo y por qué se hacen los pobres; averiTEMPORÁNEA TM T guar cómo y por qué se hacen los ricos. Es un siglo que indudable que así como la sequedad de los campos origina ía ruina de un pueblo, la nació en Madrid, de familia linajuda y opaestancación de las aguas muertas fomenta lenta, una mujer extraordinaria. I, a relacióa el paludismo. La pobreza tiene su lepra casi de su vida es una admirable y sugestionadoincurable ea la mendicidad, y es positivo ra novela. Amantísima de su madre, y proque la avaricia fomenta la usura. Ambas fundamente piadosa, al perderla, y sintié dolencias sociales son el origen de todas las dose muy enferma, se dedicó á obras de oa desventuras humanas en el orden colectivo, ridad para distraerse y hallar lenitivo á s s y así se observa que, instintivamente, al pa- hondas penas. Hizo varios viajes al extranrásito se le persigue y al egoísta se le exe- jero con su hermano, grande de España, ticra. Cuando se emprende una campaña con- quísimo procer, y al regresar de uno d ¿tra los mendigos profesionales, se practica ellos acompañó á una excelente señora a uu acto de defensa social, tan lógico corno visitar á los enfermos del clásico hospital la recriminación tácita ó expresa de que es de San Juan de Dios. Allí encontró infivíctima el plutócrata que acapara riquezas nidad de casos espantables, algunos taa conmovedores que la indujeron á proteged sin pensar en el dolor ajeno. á no pocas desgraciadas víctimas de la ig La limosna no bastará jamás para comba- norancia ó Je la debilidad y ansiosas de tir el pauperismo, con ser muy meritoria; sacudir las cadenas del vicio que las opri. es indispensable, como dice con gran acier- mían y deshonraban. SSSEüSR