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A B C MIÉRCOLES 6 DE ENERO DE 1909. EDICIÓN 1 PAG. 4, estacionáronse á lo largo de los bulevares, Asociaciones) estaban para siempre juzgadisfrutando. na inocentísima distracción: dos. Donde debió decir antimonaquismo, se Yer pasar los autos y los coches de punto. estampó antimonarqmsmo. Decía yo también I ¿os pobres matalones avanzaban despacio, que en la misma época y con referencia al reculaban, no se decidían á arrancar, se es- mismo asunto, el Heraldo de Madrid escribía currían una, dos, tres veces, y al fin caían que sólo una vez y por excepción se podía pesadamente... Al llegar este momento, ¿qué jugar con la inocencia y la buena fe de la hacían los millares de personas que estaban España liberal Donde debió decir jugar, contemplando el espectáculo? ¡Rompían á apareció juzgar. silbar estrepitosamente, insultaban al coY nada mas. Ahora, á propósito de erratas chero, que descendía presuroso del pescan- y para amenizar esta nota, se podrían eitar, te para acariciar al pobre cocotte, medio según se suele hacer, numerosas anécdotas muerto sobre la nieve, con una astilla cla- referentes al caso. Él lector de periódicos vada en el vientre ó las patas rotas! ha visto ya referidas muchas veces estas Momentos después sonaba la bocina de históricas equivocaciones tipográficas. Yo 4 n auto que se deslizaba majestuoso, be- tengo una idea singular sobre las erratas; biéndose el obstáculo como rezan los anun- si el que lee es inteligente, la errata es salcios; aplastando los montones de basura, vada en el acto. Si el lector no se distingue abriendo anchos y profundos surcos en la por su agudeza, entonces la errata pasa innieve, y el público apartaba las miradas del advertida. En uno y otro caso, ¿para qué caballo moribundo y aclamaba al automó- salvar la errata? ¿Para qué llamar la atenvil, aplaudiendo al chauffeur, que sonreía ción sobre ella con un día ó dos de intertriunfador. ¡Oh! No sonrieron más satisfe- valo? chos los triunfantes conductores que llevaAdemás, la corrección de una errata suban s s carros á la meta en el circo romano pone el dar un valor excesivo á un trabajo y eran cubiertos de ñores por las cortesanas periodístico. El artículo ó la crónica de peadmiradoras de su corpulencia. Aquí, en vez riódico, sea como sea, no tienen sino una ée ñores, tiraban á los autos bolas de nieve. vida muy breve; duran tan sólo unas horas. Y entregado á esta diversión ha dejado De un artículo oportuno y exacto se habla París transcurrir el día. Por la noche he- un día, acaso dos. Pero ¿quién se acuerda mos sabido que han ingresado en los mata- de él pasado este tiempo? Y ¿quién se acuerderos 800 matalones, 800 caballejos heridos, da transcurrido un día de un artículo coinservibles, que ibaa en busca de la punti- rriente, normal, sin gran relieve? No nos hagamos ilusiones los que escrilla redentora. Mañana serán servidos en muchos restaurants en forma de biftecks SKGU- bimos en los periódicos; nuestra labor es lentos ó de boeuf á la mode; y cuando el puramente circunstancial; un poema, una cliente se queje al mozo, diciéndole: ¿Qué novela, pueden quedar. ¿Qué quedará de tiene esta carne, que está dulce? ¿Es de ca- toda esta labor brillante y fastuosa del peballo? -El mozo contestará, dibujando una riodista? Todas las cosas tienen su comenigmática sonrisa: ¡Oh! No señor... Ese pensación; el poeta y el artista verdaderamente originales (la originalidad es innogustillo dulzarrón ¡es la zanahoria! vación, y la innovación es oposición, oposiV o quiero también, lectoras y lectores, fe- ción á lo estatuido) el poeta y el artista licitaros en esta entrada del año que ha verdaderamente originales, habrán de vicomenzado, deseándoos todo género de vir en la obscuridad, sólo conocidos y aprebienandanzas... No os diré, como Gustave ciados por unos pocos, cuando no escarneFlauber: ¡Que el año os sea ligero! No... cidos y vejados por el público medio; pero Prefiero hacer míos aquellos votos de ma- sus obras pasarán á las generaciones sucedanie Stael, que fue una experimentada cu- sivas, llegarán con el tiempo á ser consideriosa de la vida... Mad. Staél, al llegar este radas por todos. El periodista y el cronista día, escribía á sus amantes pasados, presen- brillante, en cambio, son halagados, cono tes y futuros: Yo os deseo en el año que cidos, ensalzados por un público grande, comienza salud, prosperidad, amor, alegría pero sus obras son tan transitorias y fugay felicidad. ces como el humo. Como veis, no son más que cinco palaLa corrección de las erratas supone otra bras, cinco pequeneces... El cronista, volun- preocupación: la del estilo. Se puede corretariamente desterrado, en estos días, en los gir una errata que altere un texto legal, un que más que nunca echa de menos la lejana texto histórico. Pero, ¿para qué enmendar patria, las afecciones ausentes, os desea esas la que afecte un texto literario, el texto de que llamamos las cinco cosas de madame una crónica, de un cuento? ¿Qué puede inStael... La salud, la prosperidad, el amor, la teresar esto? El estilo es la vanidad de mualegría, la felicidad... chos periodistas; se puede tener estilo en un ¿Existen? ¡Ay! El cronista no ha logrado libro; pero es absurdo hacer estilo en un verlas reunidas ja 11 as... 1 periódico. Los periódicos son para una masa JOSÉ JUAN CADENAS vasta de lectores. Lo que debe importar es París, Í 909. decir las cosas de una manera clara, concreta y concisa. Todo lo demás son vanidades y niñerías. Yo quiero- -escribía Montaigne- -que las cosas que diga sean subsTEORÍA tanciosas, y que llenen de tal modo la imaDE LAS ERRATAS ginación del que las escuche, que no dejen os palabras tan sólo para hacer una bre- ningún rastro de las palabras usadas para vísima rectificación. En mi artículo de decirlas No otra aebe ser la divisa de todo ayer se han deslizado algunas erratas; unas buen periodista. En Esp 3 se podría escriafectan á las palabras, otras á la concordan- bir mucho sobre est: no ¿encontramos aún cia. El lector sabe de antiguo que al autor los periodistas españoles en el período del de estas líneas no le preocupan las erratas; estilo brillante y de la presunción erudino leo mis artículos impresos; no hablo ni ta. ¿Qué cara pondrían multitud de lectores sto que me hablen de ellos, é ignoro, por españoles ante las coruscantes y quintasentanto, si llevan ó no alguna falta. Sobre ciadas figuras retóricas que todos los días el de ayer se me ha hecho una advertencia; se le sirven; ante las citas incontables de se refiere á unos textos que se citaban en autores extranjeros; ante las cultas y erudiél. Tratándose de un texto ajeno, y no pro- tas alusiones á cosas que no conocen; ante pio, justo es restablecer escrupulosamente el aluvión de palabras de uso puramente lila versión primitiva. Decía yo en mi artícu- terario y poético, ó recluidas desde largo lo que en 1906, en Noviembre, El Liberai tiempo en los Diccionarios? Diríase que la escribía, hablando de los liberales, que los mayoría de estos artículos y crónicas están que habían hecho fracasar el primer inten- hechos para los profesionales y no- ara el to serio de antimonaquismo (la ley de público. Hasta aquí llega mi teoría de erratas. 9i en ella se comete alguna, yo no la voy á corregir. Ni creo que mis artículos de periódico tienen más valor que el del momeato, ni me atormenta ó me desazona la preocupación del estilo. AZORIN e esfile general por las calles de la villa y corte del abundante equipaje de loé Reyes Magos. Para mayor solemnidad, el sol brilló con todo su esplendor. A la gente menuda le pareció que con más. A los felices padres que pudieron actuar de monarcas de Oriente también se les antojó que éí cielo mostraba mayor alegría. Para los bazares de juguetes, esta afirmación era indiscutible... Menos mal que todavía quedan ilusiones para los unos y negocios para los otros... La nota trágica del día, en la cárcel: eljo ven que el domingo fue detenido al pretender escaparse con una pequeña cantidad de su principal se colgó en la celda de la cárcel. ¡Buen regalo de Reyes, sobre todo para los infelices padres de la atolondrada víctima! En los Tribunales, vista de tres procesos: uno, por incendio del automóvil del alcalde en la tarde del Corpus; otro, por atentado á la autoridad, siendo protagonista del hecho una mujer ligera de cascos y de ropa, y otro, instruido contra el director de un colegio, á quien se le acusa de haberse comido varios muebles y útiles de estudio, amén de unos cuantos cientos de pesetas La llegada de la princesa de Battenberg, madre de la Reina Victoria, fue el acontecí miento de corte que se registró en la jornada. El gobernador civil siguió dedicado á IB tarea de conjurar huelgas. Ayer conjuró dos de albañiles. Para desfacer entuertos se pinta solo el buen marqués. Corrió el rumor de un atentado contr- a Pablo Iglesias; pero, afortunadamente, no se confirmó, y el jefe de los socialistas n tuvo que decir lo de ¡Guarda, Pablo! Por la noche, nada de particular. Llegaron los Reyes á las doce en punto; no buba Tedeum, ni recepción, ni primera piedra. Hicieron el reparto de prisa y corriendo, porque, naturalmente, á las doce y media tuvieron que cerrar el establecimiento. MADRID AL DÍA D INFORMACIÓN POLÍTICA g u a n d o ayer salió de Palacio el Sr. Maura confirmó la noticia que recogimos respecto de que el día 11 será la reanudación de las sesiones de Cortes, según lo acordado por éstas al acordar las vacaciones de Navidad. Añadía el presidente del Consejo que desde el primer día de sesión se pondrá á discusión el proyecto de régimen local, prosiguiendo este debate sin interrupción hasta que quede aprobado. Estas manifestaciones del Sr. Maura circularon rápidamente por los centros políticos, y no hubo durante toda la tarde otro tema de conversación. Los liberales no saben la actitud que adoptará su jefe. Algunos creen que el señor Moret se opondrá resueltamente á la discusión del proyecto de Administración local. Oíros, sin embargo, más en lo cierto, comprenden ue no hay motivo para tal oposición y que el Sr. Moret se limitará á seguir en la actitud en que hasta ahora se ha mostrado. El Gobierno, por su parte, cree que no ha de transcurrir mucho tiempo sin que el proyeeto de Administración local auede aprobado LAS CORTES D r