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CRÓNICA DE LA MODA ENEJ 0 p l tul combinado con los trajes inverna les continúa haciendo un lindo papel; moda es ésta muy práctica para ias damas económicas, puesto que merced á ella las toilettes de años anteriores pueden ser convenientemente modificadas. Sabido es que cuando se trata de seguir fielmente la moda en todas sus prescripciones es mucho más necesario transformar frecuentemente que declararse creadora. Y, lo que es muy de tener en cuenta, resulta de mavor conveniencia para el presupuesto. Concedamos, pues, nuestros favores á esos motivos decorativos de tul. 1 es corsés siguen, naturalmente, el espíri tu general de modificación. Se les hace, por decreto de la Moda, muy largos y de manera que aplanen todo lo posible las caderas, caídas en desuso actualmente. ¡Y pensar que fijamente, dentro de más ó menos años, volverá el furor de las salientes caderas y breves cinturas! Por fuerza que el cuerpo femenino está compuesto blandamente cuando se presta á tan opuestas compresiones. Aparte de lo ilógico q; ie resulta el que en la forma humana, hecha por el Creador, intervenga la Moda dictando modificaciones, hay que confesar que los actuales corsés no son nada molestos ni perjudiciales para el estómago, como algunos de los antiguos. p l negro, tristísimo tono que debiera ser prohibido por nuestra diosecilla, es, por el contrario, al presente, objeto de todas sus preferencias. Las toilettes completamente negras se llevan muchísimo para visitas. Vestidos de pana, de paño, de terciopelo, de liberty, acompáñanse de un sombrero de terciopelo á jareta ornado de magníficas plumas también negras. Actualmente hay otro modelo de sombrero negro, que apasiona verdaderamente á las exquisitas; es una especie de modelo Restauración, con fondo de skungs y borde de terciopelo, con los indispensables plieguecillos; rodéale una drapería de cinta que termina detrás en un chou, cuyas caídas descienden hasta mitad de la falda. Para trajes de noche se hacen faldas altas de raso liberty negro, con cuerpo corto drapeado todo de azabache y largas y ceñidas mangas. Las señoras prácticas tienen motivo para regocijarse con esta boga del negro y del azabache, que, según noticias, ha de ser duradera. Con dichos trajes se usará el calzado de raso negro ó el Luis XIII, de charol; calzado distinguidísimo y que favorece grandemente la finura del pie. VIZCONDESA B. DE NEUILLY i9o9 Ejn el mes de Diciembre se abren las rosas de Navidad; después los eléboros híbridos, especie de rosas con abigarradas flores, atigradas y empenachadas de violeta, de púrpura y granate. El jazmín amarillo de toaos jaspeados abre también sus corales RAMILLETES DE INVIERNO de color de oro, y bajo sus hojas obscuras se abrigan siempre las tímidas violetas. Basta que el termómetro marque uno ó dos grados sobre cero para que todas esaj flores se abran. Puede además asegurarse la cosecha colocando campanas de vidrio sobre los macizos de rosas, ó cubriéndolas con cajones y marcos. Si á todas esas flores y ramas decorativas del jardín se reúnen las de la estufa, y el jardinero se ha cuidado de preparar algunos rosales, la florescencia se prolongará todo el mes, y principalmente la de las plantas más fecundas y resistentes á las bajas temperaturas. Pero hay que contar, ante todo, con las flores forzadas. abiertas en las plantas preparadas al efecto. Las lilas, las ciruelas del Japón, los lirios de las Bennudas, el cyclamen, la primavera de China, el muguet y el clavel, están en ese caso. Aunque sea menos copiosa la flor que en verano, no por eso hay menor variedad que en la estación florida. Las gramíneas recogidas en los paseos en las tardes de estío, aunque secas, reunidas en manojos, conservan su carácter decorativo. Es conveniente que el ramo y el jarrón armonicen perfectamen. e. Para agrupar las flores campestres conviene elegir búcaros sencillos de un color verde intenso y de un solo tono. Se coloca primero un puñado de gramíneas, dejando á cada tallo que tome su posición natural; se pone entre ellos algunas umbelas secas de zanahorias silvestres, y á su lado se presentan algunas líneas de clemátidas con sus sedosos penachos. Una de ellas se enlaza con las gramíneas, y se deja alguna otra colgar sobre la mesa en la libre posición que tenía en el bosque. Esta clase de ramilletes permite dar rienda suelta á la fantasía y hacer composiciones muy difereutes de las que se obtienen con flores elegidas y en formas selectas. La tonalidad de esta composición debe ser muy directa. Es una sinfonía de verde amarillento con las manchas blancas y grises de las clemátidas. Se armoniza perfectamente con los tonos claros lo mismo que con los sombríos colores de las tapicerías. ¿Queréis una nota más vigorosa? Sustituid las gramíneas por dos ó tres ramas grandes de ojicanto cargadas de bayas rojas ó de pincanto, y dejad que dos ó tres lianas escalen este ramo, en tanto que caen otras alrededor. Este contraste de blanco y gris sobre coral de los frutos, líneas tan imprevistas y naturales, es de un efecto delicioso Es evidente que estas composiciones se alian mejor con el decorado del vestíbulo ó del comedor que con el de un salón de ceremonia. La índole de la preparación exige también que no se mueva de un sitio si no se quiere dispersar los ligeros vellones de las clemátidas. Otra combinación deliciosa es la que forman algunas ramas de cedro azul con los jazmines de flores amarillentas y unos tallos de pasionaria. Dará prueba de habilidad y buen gusto quien agrupe las flores de tallo largo y duro con las otras de rama corta y flexible, teniendo en cuenta al hacerlo sus diferentes estructuras. Las lilas, las rosas, los lirios y las violetas, los narcisos y las rosas de Navidad están en este caso. Tomando floreros bajos y de bordes abiertos, se instalan primeramente las flores de tallo corto y flexible. Las violetas deben estar sueltas; las rosas de Navidad y los narcisos, cuyos tallos son ya más largos y esbeltos, pueden estar entre hojas purpuradas ú obs curas, haciendo que las íiores destaquen bien sobre el foliaje. Será hermoso él contrasto del blanco ante el verle, púrpura ó roj izo. No deben mezclarse las flores de largo tallo; para colocarlas en el florero hay que poner primeramente algunas ramas de hojas verdes, tanto para guardar el equilibrio como para mantener á cierta distancia los tallos floridos. Puestas los hojas verdes se colocan tres ó cinco ramas de flores, y luego, repartiéndolas y equilibrándolas, otras ramas con algunas flores entremezcladas. En un vaso ancho de bronce se ponen unas cuatro ó cinco rauias de flores de tonos obscuros y algunas lilas blancas. Es una composición muy rica, contraste muy fuerte y una feliz combinación de líneas. En un, vaso gris se agrupan algunas mimosas amarillentas, y entre ellas unos cuan tos claveles jaspeados, que forman una combinación elegante. Igual cosa sucederá si los claveles se substituyen por anémonas, violetas ó malvas. No debe olvidarse que la decoración de flores exige que haya armonía entre ellas y el mobiliario de la habitación, así como la ocasión en que hayan de lucirse estas composiciones decorativas. No es lo mismo el adorno de mesa en una casa de campo que en la ciudad, ni en una comida de caza que en un banquete de Corte. Tampoco es igual el salón que el boudoir, ni el comedor que la salita de confianza, y dentro del comedor es diferente el adorno de la mesa que el de los aparadores. Sean, pues, unas ú otras las flores que se utilicen, ya las que hayan brotado al abrigo de la estufa, ya las que en el jardín hubieren escapado á ¡los rigores de la estación, el buen gusto puede producir prodigiosos efectos. M VET TEJ CTA. En esta sección se contestará á las consultas que nuestras lectoras gusten dirigirnos, siempre que la pregunta venga acompañada de SIETE CUPONES CO 7 15 LJITIVOS, O SEA DEL i AL j de los que se publican diariamente en las páginas de anuncios de A B C Las consultas habrán de firmarse con un seudónimo ó con iniciales. Las que se firmen con nombres ó apellidos, se contestarán con la inicial de los mismos. 1. a Dirección se reserva el derecho de no contestar d determinadas consultas que exijan gran extensión en la respuesta. La simpática Pihla. ¡Ay, mi dulce amigmta! Bien lamento el ejercicio de paciencia que tiene que hacer mi pubíU quito; pero no hay medio de acortar la espera; ¡recibo 3 q 6 40 cartas diarias! Veo que es usted muy modesta. Ojos y valentías so. i de primera. La advierto que está usted comprometida á no dejarme fea acobardándose; sería un desenr gaño. Mucho me alegrará conocerlos de iiisu, ¡Dichosa usted! Abrácela en nombre de una que adoraba á Ja suya. No se preocupe; nadie dijo nada; pero ¿qué corazón femenino no tendrá sus asuntilJos que ventilar con el dio alado, por heridas peor ó mejor cicatrizadas? Mis creaciones no son basadas en seres vivientes; son fantasías producto ó reflejo de mi amor infinito á la infancia ¿Ñ o l a une í usted un cariño fraternal á esa persona? Si he acertado, puede usted insultarla (cariñosamente) en nombre mío; coa menos de Uamar a ingrata no se contente. Espero que menudee sus cartas, uinque no sea más que para que por mi intercesión gane usted su cachito de gloria esperando las respuestas. Cirulttra. -Colonia á la violeta ó perfume de nardo, carambuco ó milflores. Pueblerina económica. -No existe receta para poder hacer en casa esos productos.