Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
FIN DE AÑO Recogiéronse todos los de casa, después de la colación, y me dispuse á pasar á solas la velada de Nochebuena. Llovía copiosamente, y por dentro tiritaba de frío mi alma. Fueron cruzando ante mis ojos cerrados cuadros de otras épocas. Las plácidas horas de la infancia, durante las cuales la alegría nos embriagaba, atentos tan sólo á disfrutar de un presente venturoso; los momentos inolvidables en que cenaban con nosotros personas amigas y queridas; más tarde, las primeras angustias de los desengaños, la ruda labor de trabajo. Aquella Nochebuena del hospital, accidentada y novelesca; aquel sombrío amanecer de un día de Pascua, siendo ya médico, en el tren, entre nieve, para asistir á una consulta á fin de cumplir un deber y ganar un poco de ese pan amargo que proporciona la profesión. La noche serena, estrellada, primaveral, á orillas del mar, entre los- niños pobrecitos que cantaban gozosos, olvidando sus males y proporcionando dulcísimas emociones... ¡todo pasó! ¡Cuántos muertos y cuántos vivos, peor que muertos; es decir, ingratos y trai- dores! ¿Qué ocurrirá dentro de un año? ¡Un año! ¡Es menos que una hora para la Humanidad, y suele parecemos largo plazo cuando nuestros deseos son vehementes, á reserva de llorar desconsolados la rapidez con que transcurrió después de sentir defraudadas nuestras esperanzas! En tales días no hay nadie en este pueblo infantil y bonachón que no sueñe con el albur de la lotería. Antes hacíamos proyectos fantásticos; ya no. Buscamos en los periódicos el desenlace de la dorada leyenda; pero ni siquiera envidiamos á los afortunados. Quedamos tantos pobres, qué los ricos suelen parecemos casos de una enfermedad epidémica, grave y mortal. Todos los millones del mundo no producen un minuto de felicidad si nuestro corazón está seco. Pidamos á Dios que no se agote en él la savia del amor verdadero, que es entusiasta, fiel y creyente. Gracias á él debemos perseverar en nuestros ideales y propósitos, sin desfallecer, sin volver los ojos atrás, fija la mirada en el camino recto hasta que llegue- el instante de la inevitable y definitiva detención. estos propósitos, alejando de la mente toda idea triste, me proponía á los poeos días escribir algo alegre y regocijado para los lectores, pues harto me pesa advertir el tono melancólico que suelen adoptar, involuntariamente, estos articulilJos, cuando tuve la satisfacción de abrazar un amigo muy estimado, que venía de un largo viaje por Europa. Es un hombre misterioso, que conoce á todo el mundo y tiene entrada en todas partes. No se sabe si posee fortuna; pero aparece rico, no por el lujo de su traje, sino por el galano bienestar que disfruta, uuido á una generosidad discreta y á un perpetuo buen humor. Sabe de todo, ac aso superficialmente; pero baraja con tal arte los asuntos, que nunca se le puede coger en renuncio, olvido ó contradicción. En pocas horas realiza muchos quehaceres, sin apresuramiento; cuando nos visita siempre es oportuno, am. euv, no iusga- A- Sin pedante- R ECORDANDO BALANCE DE PROGRESO ¿limado con ría, y sus gacetillas mundanas distraen sin herir ni calumniar á nadie. Venía de recorrer medio mundo y se acercó á París, donde permaneció una temporada; se había orientado perfectamente y conocía al dedillo cuanto ocurría en España. -Ya veo- -me dijo- -que andáis muy atareados con la higiene. No os podéis quejar de los resultados de las propagandas de antaño. Siento no haber asistido á la inauguración de vuestra Sociedad de Higiene, en la cual se reparten premios muy importantes. El discurso de este año ha versado sobre la importancia de las modernas leyes del trabajo en nuestro país, ¿Lo leíste? ¡Ya lo creo! Su autor, Ubeda y Correal, es hombre de ciencia y de conciencia, y ha hecho labor substanciosa y buena. -También dicen que las Memorias acerca de mendicidad son notables, especialmente la premiada, escrita por D. Julián Juderías. -Es también autor de un libro interesan- te y muy bien documentado referente á la protección á la infancia en el extranjero, redactado para el próximo Congreso Nacional de Educación protectora de la infancia abandonada, viciosa y delincuente. ¿Cuándo se celebra? -Probablemente, en la primavera, Lo organiza una comisión, de la que es secretario Salillas, y se están imprimiendo las ponencias. É ¡1 libro correspondiente á la Protección de la Infancia en España, -debido á López Núñez, es también muy notable. -Prometo asistir. Volviendo á la Sociedad de Higiene. Si no recuerdo mal, en su seno se discutió el proyecto de ley de Protección á la Infancia, que ya rige. ¿Trabajáis en eso? -Aunque no se vea al exterior actualmente la labor, no por eso deja de prepararse la gran campaña. Se han constituido las Juntas de provincia, y en breve se esparcirán por todos los pueblos, y en las grandes capitales, en los barrios y distritos, Juntas locales que servirán de lazo de unión entre las numerosas obr s venéficas y Corporaciones caritativas y los desgraciados. Es indispensable que la acción popular coadyuve á la oficial. Así, por ejemplo, las disposiciones recientes relacionadas con la defensa sanitaria exigen cooperación de todas las clases sociales. Acaba de discutirse detenidamente por el. Consejo de Sanidad un deereto encaminado á perseguir los fraudes de la alimentación, como se hace en todos los pueblos cultos; pero si el público no denuncia los hechos punibles y se aprovecha de estos medios de defensa poderosos, ¿qué podrá hacer el Estado? -Según eso, todo ciudadano debe ser un agente de la autoridad. -Por lo menos un auxiliar, y si me apuras, un censor y vigilante del cumplimiento de las leyes. El Consejo Superior de Protección á la Infancia ha confeccionado unas tarjetas de identificación, con el retrato de las personas elegidas por él, que voluntariamente se presten á este servicio, las cuales, cuando vean en la vía pública un hecho de explotación de la infancia, podrán redamar el auxilio de los agentes para que pongan remedio y en su día sea castigada la falta. Hasta ahora son muchos los que no se atreven á intervenir y denunciar hechos que abochornan y avergüenzan. -Es verdad, abochorna y avergüenza la descarada mendicidad que padecéis. -Pues esta misión, que el Ministro ha encomendado al dbnsejo, no puede ser eficaz si tgütfíj lgs iiviafeítí ue OASUO. vyiuntmi no acuden en socorro del indigente que puede hacerse mendigo incorregible y vicioso. No sólo es ¡necesario dinero, sino cooperación moral, trabajo, ánimos para los que desfallecen, recompensa al que obra bien. -Oye, y á los denunciadores de obras buenas, ¿les dais alguna propinilla? -No te entiendo. -Pues más claro, ni agua. Reclamo una recompensa de vosotros y de ti un abrazo, que será gratísimo regalo para mi diligencia. Dámelo y no te arrepentirás en cuanto me oigas. I? e abracé sorprendido, y mientras me zarandeaba de lo lindo, riéndose de mi turbación, prosiguió diciendo: de saber, doctórculo amigo, q g que i ya no tienes motivo alguno para venir con jeremiadas y lamentaciones. Esa cooperación que pedís y todas esas zarandajas de cuartejos y donativos para obras benéficas que imploráis á diario de los poderosos y adinerados ojs la tienen concedida con creces. Así como las quejas que lanzabais en público, reclamando apoyo de los Gobiernos, ahora se os concede, no diré á manos llenas, pero sí con gran benevolencia y agrado, has de saber, repito, que ya no tienes motivo para desesperarte y afligirte, como si fueras la propia Madre y el mismísimo Niño, que sirve de lema á tus trabajos. ¡No te entiendo! -Pues oye y calla. Ya sabes que soy un ser errante, aunque no judío, y que me precio de bien informado, sin que hasta la hora presente me hayáis cogido en error ó renuncio. Pues bien, en París acabo de saber que mientras vosotros andáis aquí organizando Consejos de Emigración y vigiláis la salida de los infelices, un comité de los que llamamos indianos, compatriotas que se enriquecieron en América y tienen allá sus fortunas, han creado en distintos puntos de aquellos países: Méjico, Buenos Aires, Panamá, Cuba... hasta Nueva York, Juntas protectoras de- emigrantes que cuidan especialmente de las madres y de los niños españoles. ¿Qué me dices? -Lo que oyes. Hajr mas; proyectan amparar á los vencidos, á tantos como vuelven sin alientos, á quienes la patria debe auxiliar como auxilió á los pobrecitos repatriados. Pero lo mejor es lo siguiente: El otro día vi en varias estaciones de España señoras elegantes que tenían como distintivo una cruz azul. Esperaban la llegada de los trenes correos y mixtos, recogiendo las muchachas que emigran de sus pueblos para servir en las grandes poblaciones. Son las perseguidoras de la infame trata de blancas, y se han convencido de que es más económico y racional prevenir que corregir. -Existen muchos espíritus rebeldes, seres profundamente viciosos, muy difíciles de regenerar y redimir; pero, en cambio, ¡cuántos seres débiles, sin voluntad, pero de buen fondo, necesitan que se les guíe y se les consuele! A BUENA NUEVA K L TRABAJO FEMENINO Para las inu j e r e s honradas que ni caen ni caerán, por innato decoro, pero que desean trabajar para vivir y no hallan trabajo suficientemente renumerador, se ha creado una I, ea, cuyos efectos han de ser admirables. As omo ya se comprometen las adheridas áfr ía á no comprar comestibles eni. lua, estabfeílniieatoadoncie