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ABC. DOMINGO 27 DE DICIEMBRE DE 1908. EDICIÓN 1. PAG. i 4 BOTADURA D E UN B U Q U E BILBAO. EL VAPOR CABO BLANCO QUE ACABA DE SER PUESTO A FLOTE DE NUESTRO CORRESPONSAL Fot. Santaló A B C EN LISBOA I A SITUACIÓN Entre los bulos de DE MACAU alarma propalados estos días acerca de Macau se ha llegado á decir hasta que los chinos habían bombardeado el puerto aludido. L. a especie causó aquí sensación; pero no extrañó á nadie. Mas, ¿cómo explicar tal hecho? Porque el rumor, á tener visos de verdad, no hubiera sido más que confirmación de las conjeturas que había inspirado la pusilanimidad del Gobierno de Amaral frente al problema del Extremo Oriente. A la hora que tales cosas se decían y co mentaban, el Gabinete formado á raíz de la tragedia del 1. de Febrero moría por consunción, víctima de sus propias torpezas; pero, en cambio, nos legaba un rosario de deudas, la perspectiva de problemas difíciles, el espectro del déficit y, para colmo de males, una serie de conflictos diplomáticos, de los cuales no cmeda á la zaga el planteado por China. En los momentos actuales, afortunadamente, las noticias llegadas de Macau no dan á la cuestión el sesgo de crítica gravedad que hubo de atribuírsele. Cierto que la especie del bombardeo, acogida en firme por algunos periódicos de Berlín, parecía revestir cierto carácter semioficial. Pero, no obstante la supuesta autenticidad, que produjo aquí hondas preocupaciones, el telegrama que se acaba de recibir en el ministerio de Marina es terminante. 1,0 suscribe el gobernador de la misma provincia de Macau, y no se limita á desmentir los despachos berlineses, sino que asegura se mantienen en la más cordial armonía las relaciones de China con nuestro país. p L PLEITO POLÍTICO Al escribir estas líneas, el pleito político está más enredado que al dimitir el Gobierno presidido por el Sr. Ferreira. Cuantos más días pasan, más lejos se ve la solución. El país asiste á un espectáculo que movería á risa por lo cómico si las circunstancias presentes no impusiesen tristeza, temor y meditación. I os altos personajes se vienen dedicando á la caza de ministros, y no hay quien se deje coger ni á lazo para ocupar una poltrona del Gobierno. En vano se esfuerza nuestro joven Monarca por encontrar un hombre que, al aceptar las responsabilidades del Poder, satisfaga con su sola presencia en el Gobierno las esperanzas y anhelos de la opinión. Porque los jefes primates de los desacreditados partidos históricos entorpecen toda labor provechosa en tal sentido y colocan la situación de forma que quien suceda á Amaral tenga que ser forzosamente un resellado del rotativismo, Por esto los trabajos que hayan de poner término á la crisis han de ser llevados por otro camino que el de los viejos partidos, de los que el país nada espera, porque ellos nos trajeron al actual estado de confusión y desconcierto. Aun espera la Corona hallar entre los más distinguidos y leales al Régimen el hombre que necesita, y que acabe, en el ambiente de las nuevas ideas, coa los obstáculos, to: s pezas y egoísmos que, al servicio de intereses personalísimos, han minado la vida de la nación. El mal esta en que los que individualmente no pueden ser inculpados son culpables solidariamente. Y en tanto, la indiferencia, el desaliento 5 la duda no dejan en el alma de nuestro pueblo un resquicio por donde entre la confianza en una solución satisfactoria. Esta, en la actual perturbación política, no puede ser más que una situación de carácter y espíritu netamente liberal. Gente nueva é independiente, un Ministerio íntegro, viril y homogéneo, del cual, ni en todo ni en parte, se pueda formar opinión desfavorable ni advertir flacos á poco de constituirse. Una pléyade de hombres honestos, concienzudos, no tachados ni aun por la sospecha, que hablen poco y realicen una labor patriótica. No es menester otra cosa. Un Gabinete moralizador, con un programa de reformas de indiscutible alcance, cuya sola anunciación entrañe una lección y un ejemplo. 1,0 contrario será fomentar la discordia y arrojarnos á los peligros. El espíritu nacional reclama que quienes hayan de gobernarlo vengan dispuestos á trabajar desinteresadamente, acepten las carteras como misión de lucha y sacrificio y respeten y hagan respetar ante el mando á este hermoso y desgraciado país, azotado por una racha de infortunios. ArroNSo GAYO Lisboa, i 3 ij, tjoS.