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DE TODO E L MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO l y 4 ABC JOSÉ ZAFRA MUÑOZ DE TODO EL MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO J ü TELEFONO LOS REOS EJECUTADOS AYER EN CÓRDOBA ANTONJO ZAFRA MUÑOZ DE NUESTRO ENVIADO ESPECIA! A B C EN PARÍS I A PENA D E MUERTE Por una maf yoría abrumadora, la Cámara ha acordado mantener en ¡vigor la pena, de muerte. Los representantes del país han tenido que optar entre aboliría, como quería el Gobierno, ó mantenerla, como solicitaban todos los Municipios de Francia casi unánimemente. Se había asegurado que Mr. Fallieres dimitiría si se le obligaba á firmar una sentencia de muerte, y el interés del público está ahora en ver qué hará el presidente cuando la ocasión llegue de hacer Uso de la guillotina. ¿Firmará la sentencia? ¿Indultará al condenado? La voluntad de la nación y la de la Cámara se han pronunciado bien claramente. Sería dé desear que no se presentara esta ocasión; pero, desgraciadamente, no pasará mucho tiempo sin que los Tribunales tengan que descargar el peso de la ley sobre alguna de esas fieras que en París matan por matar y porque cuentan ya de antemano con la gracia del indulto. La criminalidad ha aumentado en Francia en proporciones tales, que asusta, y es indudable que el aumento no obedece á otra razón que á la impunidad de que gozan los criminales. Sólo en París, según rezan las estadísticas, se ha duplicado el número de crímenes ¿lesde que la guillotina no funciona: en 1901 se cometieron 795; en 1905 aumentó la cifra i 1.313, y el pasado año de 1907 no hubo niás que 1.434 asesinatos. Si esto no es vivir de milagro, que venga Dios y lo vea. No; el ministro Briand no se había molestado en pedir esta estadística á sus empleados, pues de otro modo no se comprende cómo se atrevió á deeir en la Cámara el día de la memorable sesión: La pena de muerte no ha ejercido jamás ninguna acción eficaz sobre el aumento de (a criminalidad en ningún país. Pues en Francia, sí, señor ministro; en Francia basta mirar las estadísticas oficiales- ¡gracias á Dios que sirven para algo las estadísticas! -para convencerse de que la guilfotina inspiraba un saludable terror á JOSB CORTES JIMÉNEZ Fots. Montilla. los asesinos. Ellos mismos lo confiesan u VKU etc. etc. Los prisioneros no pueden -S rucamente, porque conviene hacer constar echar de menos nada... La libertad únicaque en cada banda de apaches hay dos ó tres mente. El que quiere trabajar, trabaja y hace aminches que se saben de memoria el Códi- economías; el que no quiere, se pasa el tiemgo penal, de manera que cuando caen en po reposando. manos de la justicia no ignoran el castigo En Inglaterra, por ejemplo, suceden las que les va á ser impuesto, y conocen al pie cosas de otro modo, porque allí las penas de la letra los artículos en los cuales entra son breves, pero enérgicas y eficaces, para de lleno el delito que cometieron. convencer á los criminales. Los prisioneros El asesino de Leuthereau- -para no citar han de trabajar forzosamente, y si ÍIO quiemás que un hecho de los recientes- -confesó ren se les aplica el látigo de las nueve coque había asesinado, en efecto, porque es- las, que tengo entendido que es un remedio taba seguro de que no le guillotinarían; y que obra como mano de santo. En Londres no arriesgando la vida- -dijo- -no pierdo no se ha conocido más que una banda de gran cosa. Las responsabilidades las conoz- apaches, ¡una sola! Pues con el látigo y el co. Me enviarán á la Guyana ó á Nueva had labour, aplicados sin contemplaciones Caledonia, y como yo soy una persona, desobre los que prendían, la banda desaparecente cuando quiero, al cabo de un año ó ció en pocas semanas. Las autoridades indos de buena conducta me emplearán en la glesas piensan que no hay guillotina que administración de la Penitenciaría... Diez valga con los malandrines; los castigos coraños después me darán una concesión y porales son los únicos que producen un sapodré hacerme una vida nueva, una vida ludable resaltado probablemente más dichosa que la que de Hace dos años, en la tranquila Dinamarseguro hubiera arrastrado en Francia. ca comenzaron á sembrar el pánico varias partidas de atracadores y bandidos. Las auY e l caso es que yo no soy partidario ae la toridades, cuando vieron que los ataques se pena de muerte y he temblado de inremetían, implantaron el famoso látigo indignación con Víctor Hugo al leer los subliglés con sus colas correspondientes, y en la mes apostrofes del gran poeta- ¡ay, cuánto actualidad aquel país es un encanto. tiempo hace de esto! -y estov convencido, Pero estos señores ministros franceses son convencidísimo, de que la pena de muerte una delicia: echan á los sacerdotes de las es un crimen; que un hombre no tiene dereiglesias y á las monjas de los hospitales, y cho á matar á otro; que no es moralizadora, hacen confortables las prisiones y suprimen que 1 0 es ejemplar, que no se aplica más 1 élpasseá tabac en las Comisarías, que era que por la idea de venganza; que deshonra una serie de espoliques en las espinillas que más á los que la aplican qué á los que la sulos municipales regalaban á los chulos, soufrem; que no garantiza a l a sociedad; que te? uurs, rateros y vagabundos que pululan quita, á veces, la vida á verdaderos irrespor París. El Gabinete de Clemenceau se ponsables... Sé todas estas eosas, y porque apresuró á prohibir las tabaqueras á pelas sé no soy partidario de la pena de sar de que está demostrado que el que recimuerte... bía la segunda somanta en la Delegación Pero en los países donde no existe hay no volvía por tercera vez. ¿Se regeneraba? otros castigos verdaderamente ejemplares, Por lo menos, se dedicaba al trabajo. Los mientras en Francia, no. Bn Francia, al ericasos registrados son innumerables. minal, ya han leído ustedes lo que le espera Y en un país así hay que ser partidario en Nueva Caledonia ó en la Guyana: casi, de la pena de muerte. casi la felicidad. Y á los bandidos de menor cuantía se los encierra en Fresnes ó en las A hora, sin guillotina, sin espoliques, con otras, cárceles de la República, recogiditos las prisiones respirando confort y la en sus celdas, bien ventiladas, con excelente perspectiva de la Guyana como tierra de calefacción en invierno, baños higiénicos, promisión, les aseguro á ustedes que daban soberbios jardines para pasear, cantina, reganas de meterse á bandido. Además, los