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DE TODO E L MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUN D O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELEFONO PRIMER CUADRO DE LA REVISTA A B C LA FACHADA DE LA CASA DE ESTE DIARIO AL PASEO DE LA CASTELLANA. REPRESENTAN LAS LETRAS DE NUESTRO TITULO, POR SU ORDEN, LAS SRTAS. DOMINGO, DOMÍNGUEZ Y MESEJO Fot. R. Cifuentcs. para vivir y no sabe á qué dedicarse. ¿Qué hará? El Sr. Salviere la recomienda que se meta en el teatro, porque para una muchacha que ha sufrido el primer tropezón en la vida y quiere regenerarse, el camino más ini O1 SEAU BLESSÉ Este pá ato herido es dicado es el de los bastidores. Ivonne tiene la joven Ivonne. La un talento indudable; diee las fábulas muy herida infiriósela Jorge, un apreciable mozo bien. Puede ganarse la vida recitando fábuque la sedujo y la abandona al comenzar el las. Conviene que vayan sabiendo esto los primer acto, dejándola como recuerdo otro niños de las escuelas. Jorge chiquitín. Por mucho menos motivo El Sr. Salviere es un literato distinguido hemos visto correr el vitriolo por las aceras; que posee excelentes relaciones en el munpero Ivonne es una mujer nueva en el tea- do oficial y se brinda á lanzar á la joven fatro- -en la vida hay muchas como ella- -que bulista. Precisamente va á dar una gran soiaunque quisiera desesperarse y llorar y has- rée un ministro amigo suyo, el Sr. Villerat: ta adoptar resoluciones trágicas... no puede. en esta fiesta hará su debut Ivonne. ¡Qué quieren ustedes! Ella no tiene la culL, a joven palmotea entusiasmada y ya no pa de que Dios la haya hecho así... se acuerda del seductor... ni de la herida. -El seductor la abandona y encarga á un Pero esa muchacha, ¡no estaba enamorada amigo, al Sr. Salviere, hacérselo saber. Ivon- de su novio! -exclamaréis. -Sí- -os digo yo; ne llora un poquitín, pero se consuela en sí lo estaba, pero... á su manera. A la maneseguida al recordar una fábula de I a Fon ra que se enamoran hoy ciertas muchachas taine, L oiseau blesé, y dice que ella es como de los hombres... Ivonne no sabe ni puede el pájaro herido. En la fábula, un pájaro que tomar en trágico su desgracia. ¿Qué culpa acaba de recibir un flechazo se lamenta de tiene ella de que Dios la haya hecho así. que los hombres arrancan las plumas á las aves j ara fabricar flechas que sirven para 1 a fiesta del ministro Villerat. Ivonne dice herir á otras aves. I,o s pobrecitos pájaros son sus fabulitas y hace sensación entre la como las familias de Jafet, dividida en dos concurrencia masculina, con la cual coquemitades, una de las cuales facilitaba las ar- tea para no perder la costumbre. El Sr. Salmas á la otra, para recibir después los golpes. viere tiene la atención de comunicarnos que IvoMne se consuela, pues, y decide que- está locamente enamorado de la fabulista, darse con su hijo; pero tiene que trabajar y en un arrebato de celos se lo dice á la inDE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN PARÍS teresada, que le rechaza, naturalmente, porque Salviere es casado. ¡Ay, pero no nos hagamos ilusiones! L, s. catástrofe se avecina... Es verdad que Ivonne ha rechazado á Salviere; pero lo ha hecho de esa manera gentil, como nos dicen las mujeres que nos vayamos... cuando quieren que nos quedemos. Y cuando el ministro Villerat viene á ofrecer una Embajada al Sr. Salviere, el señor Salviere la renuncia, porque sabe que la conquista de Ivonne es cuestión de días, y... ¡qué demonio! aquel pajarillo bien vale una Embajada. -Pero ¡esa muchacha no escarmienta! -me diréis- ¿De modo que para regenerarse de la primera caída se deja ahora enamorar por un señor casado? Tienen ustedes razón, amigos míos; pero hay que disculparla... ¿Qué culpa tiene ella de ser asi... HTercer acto. En este entreacto han ocurri do cosas extraordinarias. Ivonne- -ya os lo supondréis- -se ha dejado herir por segunda vez; pero la señora de Salviere se ha enterado de lo que sucede, y nos aproximamos al cataclismo. Se habla de divorcio, de descubrir el lío y confiarlo á la madre de Ivonne, de poner en antecedentes de todo á su hermano, ¡qué se yo! El Sr. Salviere decide abandonar á Ivonne y aceptar la Embajada, que el ministro le vuelve