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A B C MARTES 8 DE DICIEMBRE DE 1908. EDICIÓN i. PAG. 7. taelón envidiable de escritor cultísimo, castizo y personal como muy pocos; los cuentos publicados en La Lectura, en La Ilustración Española y Americana, en Blanco y Negro y A B C confirmaron que su victoria no había Sido circunstancial, sino ganada á pulso, justa y merecidísiina. Su novela Mariquita León, editada por la casa Maucci, le colocó de un golpe en las avanzadas de nuestros novelistas contemporáneos. Coa la muerte de Nogales, El Liberal tSe uno de sus mejores redactores; España, un escritor; nosotros, un amigo. Con toda el alma nos asociamos al dolor que en estos momentos aflige á su familia, y enviamos á ésta y á nuestro colega El Liberal expresión smcerísima de nuestro sentimiento. deja engañar fácilmente, llamó á Peragalla y le dijo: -Eres un farsante, no has cometido el crimen, pues la víctima es un hombre que vive en el quinto piso y que no tiene armario de luna. Además, el crimen se cometió á las doce del día. ¿Por qué mentías. Denis. Riegas demasiado tarde? ¡GuataiasF Echad á ese hombre á la calle. A Peragalla se retiró. Y ahora vive del producto de sus crímenes. P. VEBEF TRIBUNALES TRAVÉS DE LA FRONTERA TlKANO REPUBUCANO En los tiempos 1 presentes parece un contrasentido decir republicano y titano. Pues no lo es tratándose del presidente Castro, de Venezuela Además de republicano, de tirano y de dictador, es un vivo. Prueba al canto. No va al teatro como un simple Emperador de Alemania ó de Austria. ¡Un demonio irá! L, e rodea una guardia de diez hombres, armados hasta los dientes. I e sigue su música, una banda que se ha creado para an- 1 dar por casa, por la calle y por el teatro. En los entreactos hace que sus músicos toquen lo que á él le agrada. Y el resto del público que se chinche. Mientras está en el palco tiene siempre en la mano el pañuelo. Una vez se le cayó el pañuelo y con él un, pequeño revólver que iba envuelto en la fina holanda. De todos los espectáculos prefiere las corridas de toros. Si un espada le brinda la muerte de un toro y acierta á dar una estocada de muerte, el tirano se entusiasma y le echa cuanta lleva de valor encima: sortijas, reloj, portamonedas ¡Para lo que le cuesta ganarlo! Su grosería es tanta, que se complace en calzar zapatos rotos y sucios en las ceremonias. I os diplomáticos europeos están indignados. JBa los bailes á los cuales es invitado no se contenta con asistir. Baila con las damas, las convida, y en ocasiones hace que los huéspedes é invitados abandonen la fiesta por no hacer con él una que sea sonada. El edificio que le sirve de residencia es el palacio de Miraflores, que no ha construido ai comprado. Pertenecía al general Crespo. Se le antojó á Castro, y se limitó á invitar á la viuda de aquél á que ahuecase. Y sin otra formalidad, el palacio quedó por suyo. El tirano venezolano ha hecho más: ha hecho una fortuna de más de treinta millones. ¿Cómo? Fácil es presumirlo diciendo que hace ocho años no tenía para hacer cantar á un ciego. Es, pues, un vivo. X, as uñas le pesan poco. ¡Y cuidado que las tiene largas! CUENTOS ILUSTRADOS iy lEj OR DERECHO En tóbala primera A DOS TÍTULOS d e c i v i l se dis- -cutio ayer tarde la apelación de la Sentencia recaída en pleito sobre mejor derecho á la posesión de los títulos de marqués de San Felipe y Santiago y de conde de Castelló, este último con grandeza de España. Ambas ejecutorias de nobleza fueron concedidas administrativamente á un subdito italiano; pero el conde de Casa Montalvo acudió á los Tribunales alegando que aquéllas le correspondían legítimamente, entablándose, en virtud de dicha reclamación, un litigio que terminó por sentencia del Tribunal Supremo favorable á las pretensiones del demandante. La condesa de Buenavista se consideró perjudicada por esta declaración, y demandó á su vez al conde de Casa Montalvo, solicitando se le reconociera la pertenencia de los títulos en cuestión. -Porque tenía hambre y quería hallar alSeguido el Juzgado de primera bergue en alguna de esas hermosas cárce- instancia del pleito, el del Hospital dictó redistrito les donde se duerme cómodamente y no se solución absolviendo al demandado, funcome mal. -Ya, ya- -replico el comisario; -intentas dándose en que la parte actora había perdila nacionalidad colarte como si fueras un criminal legítimo, doindependencia deespañola al proclamarse Cuba. y eso es una verdadera estafa. I árgate, y la En nombre de apelante y apelado inforque no te vuelva á ver. Peragalla se fue; pero dos días después, maron, y respectivamente, los Sres. García Prieto Díaz Cobeña. aguijoneado por el hambre, pensó: L Dos sujf- -Puesto que es indispensable merecer la p TIMO DEL ENTIERRO tos escricárcel para obtenerla, vamos allá. Se emboscó en la carretera de Saint De- bieron á un francés llamado Mr. Alex Pierre Marie brindándole la crecida de nis. Hacia las doce de la noche, un señor, 400.000 francos si entregaba 8.000 suma hacubierto con un hernioso abrigo de pieles, cían falta para conseguir la libertadque un de pasó por allí. Iba guiando una elegante cha- banquero preso en la cárcel de Madrid, rette. Peragalla saltó al estribo y hundió la quien conocía el lugar donde la maleta que acerada hoja de un puñal en ei vientre del encerraba aquella cantidad estaba oeulta. burgués. Registró los bolsillos de su víctiEl el lazo ma y halló una cartera repleta de billetes corte; extranjero cayó enla treta, y vino á la rjero descubierta denunció el del Banco. hecho á la Policía, que no pudo dar con los timadores, siendo procesados más tarde los (Sueños y un camarero de la fonda donde el incauto Pierre se hospedaba, por suponérseles complicados en la tentativa de estafa. Así lo entendió ayer el fiscal, que les acusó en la Sección cuarta, contra la opinión de los letrados defensores Sres. Giraldo y Fernández, que sostuvieron la inocencia de sus patrocinados. A las tres de la tarde de ayer, y en la ex n planada de las Reales Caballerizas, maniobró ante S. M. una compañía del regimiento de Covadonga. Al presentarse D. Alfonso, seguido de toda su Casa Militar, fue recibido por eícapitán general y el gobernador militar, general Bascaran, rindiéndole la tropa los honores de ordenanza. Revistó S. M. la compañía, y acto seguido dio orden de que se ejecutase el manejo del arma, pidiendo la repetición del movimiento de cambiar de hombro el fusil; maniobró después la compañía en orden cerrado con precisión admirable; desplegó luego en orden abierto, evolucionando por señales y por toques de silbato del capitán, y desfiló, por último, en columna de honor ante S. M. Estando maniobrando en orden abierto, regresó de paseo S. A. el príncipe de Asturias, que contestó eon infantil donosura á los saludos de los generales, jefes y oficiales allí congregados. Su Majestad felicitó cordialmente al coronel de Covadonga, Sr. Diez Vicario, qu ECOS MILITARES LAS AVENTURAS DE PERAGALLA peragalla, que se moría de hambre, sepre sentó en la Comisaría. -Soy el autor del crimen de la calle Michel- -dijo al comisario. -Penetré en la portería á las doce de la noche, sujeté con una mano á la portera y con la otra fracturé el armario de luna. Lo llevaion al calabozo. Al di? siguiente el comisario, que no se Peragalla era honrado. No tocó los billetes. Al día siguiente se presentó ante el comisario y, mostrándole la cartera, se confesó autor del crimen. -Aquí estoy- -dijo, -y esta vez va de veras. Soy yo quien he matado á un hombre en la carn. era de Saint- Denis. He aquí su dinero; no falta un solo billete. -Por lo visto, es una idea fija- -le contestó el comisario. ¿De manera que cada vez que se cometa un crimen piensas presentarte y embrollar los trabajos de la Policía? Han detenido al autor del crimen de Saint-