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A B C. VIERNES 4 DÉ DICIEMBRE DE 1908. EDICIÓN 1. PAG. 4. dad que no es licito poner eti duda. El Gobierno portugués ha puesto ea juego habilidades que, si descargan la cuestión, no resuelven el asunto, en que peligra nuestra autonomía colonial. Cierto que no se impone el país por una organización naval portentosa, ni posee minie rosos ejércitos; mas no era así corno se debía llevar á cabo el incidente iniciado. Si hubiese li? bido la necesaria é indispensable energía en el momento en que las autoridades chinas se opusieron á que la autoridad marítima de Macau hiciese valer su intervención en el lugar del apresamiento del Fatsu- Afaru, comprendido dentro de la jurisdicción lusitana, no tendríamos que capear nuevos conflictos. Porque los chinos, percatados ahora de que pueden burlarse impunemente de la soberanía portuguesa en aquellas posesiones del archipiélago de Macau, propónense fortificar algunos puntos que les pertenecen y rehuyen pagar derechos de ninguna clase cuando atraviesan aguas portuguesas, no importándoseles un ardite de leyes y tratados firmados y vigentes tiempo ha. Y así, por descuido y tibieza del Gobierno, viene sufriendo enormes perjuicios la provincia de Macau, y en los actuales momentos no es posible prever cuál será el porvenir de aquella posesión lusitana, caso de que las negociaciones que tieaen en jaque á Portugal con China no ofreciesen, como es de temer, resultado completamente satisfactorio. sus poco ordenadas compilaciones, tampoco lo era aventurarse en el fárrago y laberinto de la legislación común; si ao abundaban fuera de los despachos de los letrados los tratados de legislación aragonesa, aun más escaseaban los de derecho castellano. Hoy, desde la publicación del Código civil, el derecho común aparece vestido con más moderno ropaje; el orden de su codificación hace facilísima la busca de sus preceptos; su lenguaje en castellano claro vulgariza en Aragón sus disposiciones, en contraposición á las dificultades que para tal vulgarización presenta la lengua latina en que está redactada la mayoría de nuestros fueros y observancias, que exige para su simple lectura conocimientos especiales; el Código civil no falta sobre la mesa de despacho del más modesto secretario del más rural de los Juzgados municipales de Aragón. Y todos esos infinitos pequeños asuntos que por su escasísima importancia no llegan al despacho del letrado, resolviéndose en la aldea con el consejo del secretario del Juzgado municipal (la única persona que coooce y tiene un libro de leyes, el Código) asuntos que envuelven á veces, dentro de su escasa importancia económica, altos v difíciles problemas jurídicos, empiezan á no resolverse en Aragón por nuestro derecho regional, sino por la legislación común. Y éste es el comienzo de la lenta enlermedad, que, á no ponerle pronto remedio, conducirá insensiblemente á la muerte segura AFFONSO GAYO de nuestros fueros civiles; y éstos son heLísbaz. z Diciembre, 908, chos que vienen prácticamente á uniformar lo que es un axioma jurídico: que dos legislaciones, una codificada y otra sin codifiear, no pueden coexistir; la primera mata á la segunda. Y estas lógicas consecuencias que estamos L DERECHO ARAGONÉS En a r t í c u l o palpando las preveyó sabiamente el legispublicado en lador al fijar el plazo más breve posible para la A B C el 13 de Noviembre indiqué mi inten- codificación de nuestro derecho aragonés ción de ocuparme otro día de la convenien- y al ordenar que en esa modificación se cia y urgencia de modificar el Derecho civil comprendería lo que de él conviniere conseraragonés. var. I o que con estas palabras indica la ley En rigor, no es preciso fundamentar una es, al mismo tiempo que la necesidad de y otra, sino solamente recordarlas, pues des- conservarlo intangible en su esencia, mode que se dictó la ley de Bases de u de dernizarlo en sus detalles, podar en él lo Mayo de 1888 han pasado á la categoría de que hoy es superfluo, lo que no está en recosa juzgada. El legislador aprecia una y lación con la modificación que han sufrido otra al establecer en el art. 7.0 de la citada después que se ¡dictaron sus disposiciones, ley que en el plazo más breve posible, acontar la vida y costumbres, traducir su lenguaje de la publicación del nuevo Código, presen- arcaico en lenguaje usual y ponerlo é i relatará el Gobierno á las Cortes el proyecto de ción con los preceptos de carácter adjetivo ley en que han de contenerse las institucio- de leyes de universal aplicación, como la nes civiles de Aragón é islas Baleares que de Enjuiciamiento civil é Hipotecaria. Y convenga conservar querer todo esto es querer que, intangible Yo ignoro qué interpretación habrán en su esencia y rejuvenecido en sus detadado los Gobiernos que de entonces á ahora lles, tenga nuestro derecho la mentalidad se han sucedido á la frase terminante dentro que merece y que Aragón quiere que tendel plazo más breve posible; lo que es induda- ga; esto es: lo que pretendía la ley de 11 de ble es que, transcurridos más de veinte años, Mayo de 1888. no pueda tacharse al que sostenga que el Gratitud eterna merecieron siempre de plazo marcado prudencialmente ha pasado Aragón sus representantes en Cortes en con exceso, ni tampoco al q e llame la aten- aquella época, que á tal obra de justicia ción acerca de una ley sancionada y pro- coadyuvaron; gratitud eterna también tomulgada, que afecta á lo más íntimo, esen- dos los que llevados á los Cuerpos Colegiscial é importante de una región (sus insti- ladores por regiones distintas de la aragotuciones civiles) y que ha quedado incum- nesa pusieron su voz y su voto en favor de nlida. Tardar más en poner los medios para tal obra. conseguir que el precepto de la ley se conPero después de tan larga fecha apena el vierta en realidad equivaldría á una com- ánimo observar cuan poco camino se ha plicidad en la muerte lenta de nuestra sabia adelantado. Para pedir una orientación delegislación aragonesa. terminada y futura en cualquier orden de Y la muerte lenta en la situación actual la vida pública hace falta autoridad que no tiene que venir, viene de un modo necesa- tengo; pero para pedir algo que convenga á rio. Antes del Código civil, nuestra legisla- Aragón basta ser aragonés; para pedir que ción aragonesa, siempre joven en su esen- se cumpla una ley de la nación española cia y espíritu, pero anticuada en algunos de basta ser español; sin más títulos que los de sus detalles, coexistía perfectamente, sin aragonés y español, me creo, pues, con aupeligro de su vida, con la legislación común, toridad bastante para pedir que se cumpla, también en muchos detalles anticuada; si en lo referente á la codificación de nuestro no era fácil sino para las personas may ver- derecho en el plazo más breve posible, la ley sadas en nuestro derecho caminar en busca de 11 de Mavo de 1888 de las disposiciones pertinentes á través de Esto deseara taiu ién toda aquel que no se sienta alejado de este ambiente de san regionalismo que empieza á respirarse eu Aragón; ese regionalismo que quiere ser 5 es muy español, pero á la vez muy aragonés, José M. BASCONES Zaragoza, Noviembre, 1908. IMPRESIONES PARLAMENTARIAS I I N EPILOGO Ha comenzado el reparto del discurso del Sr. Moret; á mis manos ha llegado una hoja volante que lo contiene. I a hoja que ha llegado á mis manos es una hoja de papel corriente, mediano, más bien malo que bueno; la impresión estampada en dicha hoja no ofrece tampoco nada de extraordinario. Del discurso del Sr. Moret ya sabe el lector que se han publicado varias versiones; primero, una telegráfica; después, una íntegra, pero sin corregir; más tarde, otra íntegra también y ya corregida y autorizada; finalmente, se anunció otra asimismo definitiva, pero especial. Esta última edición la anunciaron en una proclama las principales figuras del partido liberal. L, a prosa de esta proclama, aunque escasa, dejaba bastaate que desear; campeaba en este documento ese estilo hiperbólico é hinchado que suelen usar la generalidad de los oradores cuando escriben. En la proclama se anunciaba que del discurso del Sr. Moret se imprimiría y repartiría un millón de ejemplares. ¿Pertenece á esta edición especial, con tanto énfasis anunciada, esta modesta y pobre hoja que ahora se reparte? Si pertenece, ¿se juntaron para este insignificante alarde tipográfico ex ministros y ex subsecretarios liberales, firmantes de la rumbosa proclama? I, a nueva edición del discurso del señor Moret, sea ó no la especial, me da pie para algunos breves comentarios. Serán estos comentarios como el epílogo que un observador modesto (tan modesto como la hoja que ahora se reparte) pone al acto de Zaragoza, Para ser completamente exacto, debo añadir que el epílogo no lo voy á hacer yo: me lo va á dar hecho una revista que tengo sobre la mesa. De ella corto el siguiente juicio sobre el discurso del jefe liberal: El discurso del Sr. Moret en Zaragoza que ha sido el acontecimiento de la semana, ha tenido el don de agradar á todo el mundo, por diferentes razones. Al Sr. Maura, porque, convencido de que en esas elucubraciones galo- religiosas no ha de seguir nadie al Sr. Moret y se ha de encontrar aislado en la opinión, se evita el peligro de que se implanten abusando del Poder y por sorpresa. A los conservadores, porque lo conside ran como una póliza de seguro de vida puesto que el Sr. Blaura, que es un convencido y entusiasta creyente, desechará toda veleidad de retiro y descanso, permaneciendo en el Poder todo el tiempo necesario á que se demuestre que la pública opinión ni se entusiasma m sigue á los del bloque, ni le importa todo ello ua ardite. A los liberales templados, porque para ellos la cuestión se planteaba entre la libertad de cultos, que lleva consigo la reforma constitucional, ó la tolerancia religiosa es tablecida en el Código fundamental; y como ei Sr. Moret, abandonando el programa de Mayo de 1906, opta por lo segundo, se quedan muy tranquilos, pues ya saben que e 3 nacimiento y sus formalidades se secularizó por ei Sr. Montero Ríos con la creación del Registro civil; que el matrimonio civil cristalizó en la fórmula de los Sres. Alonso Martínez y Montero, que es el régimen de la absoluta libertad; que los cementerios se han ido secularizando, sin otro límite que los recursos de los Ayuntamientos para construirlos, CÜÍÜO son. buena muestra el de la EL PLEITO DEL REGIONALISMO E