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A B C. MI ERCOLES a El Sr. BÜRELI Pero la recocida se nizo las mueve. El ministro de la GOBERNACIÓN. Espere S. S. que al final verá una cosa canosa. (Risas. Sigue leyendo el acta el Sr. La Cieri a, eonstando en el documento que la recogida se hacía previo mandamiento iudicial Y en la debida fornia, ¿Sabéis quiénfinna este acta? Pues el director interino de España Nueva, D. Augusto Vivero y Rodríguez. (Rumores y risas. El Sr. BURELL: ¿Y lo curioso que anunciaba S. S. El ministro de la GOBERNACIÓN: Pues ahí está: la firma. Y de esto, ¿qué he de decir? ¿Hay alguien que sostenga que los ejemplares recogidos no llevaban el telegrama del corresponsal de Oviedo? ¿Qué atropello legal se lia cometido, pues? El Sr. ROMERO: Muy nábil. El ministro de la GOBERNACIÓN: No hay habilidad por mi parte; no hago más que exponer la verdad, y con un poco de aire puro derribar los castillos fantásticos que se han levantado; la habilidad es la vuestra. Y vamos con la Real orden del conde de itoinanones; yo aseguro que no dice nada de que se tiene que haeer una notificación inmediata. Lee el Sr. La Cierva algunos párrafos de la disposición citada; de ellos resulta que lo que tienen que hacer los jueces es concretar el suelto ó articulo que es objeto de la denuncia para que se pueda substituir en las sucesivas ediciones del periódico. El Sr. BURELL: Su señoría dijo ayer que la denuncia se había hecho sobre la edición de provincias. El ministro de la GOBERNACIÓN: Ya ne dicho lo que ha ocurrido, y por lo que he oído y por los documentos que tengo, no creo que se haya cometido atropello alguno. (Muy bien, en la mayoría. Rectifica el Sr. BURELI El ministro de la obernaeión ha procedido como lo que es, como un excelente abogado, y del relato del Sr. Llari ha recogido parte, que le convenía, y otra oarte no la ha tenido en cuenta. Para mí está claro que no se debe entrar en una redacción por la Policía sin mandamiento judicial. A las nueve se recogieron los ejemplares de España Nueva; hasta las -mee no llegó el auto... El ministro de la GOBERNACIÓN: Y la firma del Sr. Vivero, director gerente, al ie del acta que he leído, redaccada x las diez de la noche, ¿no dice nada? El Sr. BURElX: Eso es una argucia, lo eierto es que acudís á procedimientos inquisitoriales... (Grandes risas y rumores. Vuelve á insistir el orador en que se ha xaltado á la Real borden del conde de Romanones, y agrega que para los asuntos de Gobierno él dispone de ofieiales complacientes para usos domésticos. (Rumores. Se dirige á los ministros, y dice que son jioStípausantes de la decadencia intelectual de España. (Risas en la mayoría. 8,1 ministro de la (GOBERNACIÓN: Vos cros creéis que la opinión está dormida. Til Sr. BURELL: La opinión juzgará ea í te caso esa denuncia sospechosa realizada contra el órgano del Sr. Soriano. Lo que yo afirmo es que al fiscal se le reserva un alto puesto ett el ministerio de la Gobernación como premio á su parcialidad. Contra funcionarios eonio ése se pueden aplicar tos duros inris que lanzaba antes el señor Maura contra la justicia en España. ¿Es que uc sabéis de un caso en que después de entablada la denuncia se retiró y no se hizo proceso porque un senador amigo del director de un periódico que había sido mandado recoger por orden del fiscal puso el caso en conocimiento de un ministro? Pues ha r aabido un ministro que dijo: No se Ocupe usted de eso, corre de mi cuenta, se retirará la denuncia Y así fue. ¿Sabéis quién es ese ministro? El marqués de Figueroa; ¿qué dice á eso el presidente del Consejo? El Sr. MAURA: Mi obligación es dudar. El Sr. BURELL: Vamos á otra cosa. Ayer, al concluir su discurso el Sr. La Cierva, dijo que tenía grandes deseos de discutir la conducta del Gobierno en relación eonla Prensa. ¿Qué quería decir con eso? ¿Qué tiene su señoría que decir de la Prensa en general ó de los periodistas en particular? Diee que el espíritu donjuanesco, desterrado de los teatros, se ha posesionado desde ayer del ministro de la Gobernación, que cree que fuera de él no hay inteligencia, üi valor, ni verdad, adoptando siempre actitudes desdeñosas y compasivas para toda idea que no sea suya. ¿Qué tiene S. S. que decir, señor ministro de la Gobernación, de la Prensa en general y de los periodistas en en particular? El señor ministro de la GOBERNACIÓN: No sé cómo habré de expresarme para que su señoría no vea en mí actitudes desdeñosas. Ayer dije ya que en mí no había ironía ni falta de consideración. Lo que sucede es que su señoría pertenece á una escuela vieja. El Sr. BURELL: Somos del mismo tiempo. -EL señor ministro de la GOBERNACIÓN: Pero su señoría la sigue practicando y yo no. Su señoría se pasa la vida entonando himnos á la Prensa como reflejo exacto de la opinión, y estos himnos han pasado de moda. Su señoría me invita á que discutamos todo lo que se refiere á la Prensa. Yo, á mi vez, tengo que preguntar á su señoría: ¿qué tiene su señoría que decir de la conducta del ministro de la Gobernación en sus relaciones con la Prensa? Conste que, sin espíritu donjuanesco, sin reto de ninguna clase, yo estoy siempre dispuesto á demostrar la conducta correcta, correctísima, del Gobierno. Por lo que se refiere al caso concreto de España Nueva, dice que cuando se hace una denuncia por el ministerio fiscal, se comunica inmediatamente á las autoridades gubernativas para que éstas procedan á la recogida, de los ejemplares denunciados en donde quiera que estén y que se encuentren. El comisario del Congreso, que realizó la recogida, tenía el mandamiento en su poder, y por lo tanto, estaba autorizado para recoger los ejemplares. No discutamos si procedía ó no procedía la denuncia; pero una vez hecha, ¿qué importancia puede tener todo eso de la cuestión de horas y de las ediciones de provincias? Los ejemplares secuestrados, ¿tenían ó no el telegrama denunciado? Esto es lo importante. ¿Es que se va á mostrar el mandamiento judicial á cada vendedor para recogerle los ejemplares que lleve en la mano? El Sr. BURELI dice que para que un mandamiento pueda tener eficacia jurídica se necesita la notificación, y que los ejemplares fueron secuestrados antes de las nueve de la noche y la notificación del auto no se hizo hasta después de las diez. Siempre que he discutido yo aquí cuestiones relacionadas con la Prensa me he referido á casos concretos, que es de la única manera como puede discutirse. En cambio, S. S. señor ministro de la Gobernación, siempre que habla de la Prensa es para generalizar. Yo deseo, pues, ahora que conste que el ministro de la Gobernación no tiene ningún pleito que ventilar con la Prensa y con los periodistas ni le separan más diferencias que las relacionadas con el interés público. ¿Es eso? (El ministro calla) ¿Por qué no contesta S. S. No se para cuando se reserva S. S. contestar. E señor ministro de la GOBERNACIÓN: Yo n jueJo contestar con un monosílabo. El Sr BURELL: Pues conste que esta tarde los diputados periodistas han venido á discutir con el ministro de la Gobernación. El señor ministro de la GOBERNACIÓN insiste en que él siempre que ha hablado de este asunto se ha referido á la conducta del ministro de la Gobernación. Nada más. ¿Es que quiere S. S. que no interpele á los diputados? El Sr. BURELL: Conste que del espíritu donjuanesco uo ha quedado nada. El señor ministro de la GOBERNACIÓN: Nada podía quedar porque no ha estado nunca en este banco. Por lo demás, ya sabe S. S. que siempre que se me ataque me encontrará aquí. El Sr. BURELI Pues estamos en la misma posición y en la misma línea. (Rumores en la mayoría. No sé qué quiere esa mayoría. (Más rumores. Las minorías protestan y se cruzan de banco á banco frases que no se oyen. El Sr. ALONSO MARTÍNEZ dice algo que no se entiende bien, y luego, dirigiéndose al Sr. Burell, dice muy claramente: No soy partidario de perder el tiempo. El Sr. BURELL: Evidentemente; no lo pierde S. S. (Se reproduce el escándalo. Todos loa di putados hablan á la vez. El Sr. Dato golpea en vano la campanilla contra la mesa reclamando orden. Entre el escándalo se oye al Sr. Alonso Martínez, que pide que consten las últimas palabras del Sr. Buiell; al señor Dato, que invita al Sr. Burell á que las explique, y al Sr. Burell, que dice que puesto que las primeras frases molestas partieron del señor Alonso Martínez, él debe, ser quien empiece por dar explicaciones. Así lo hace el Sr. Alonso Martínez, á instancias de la Presidencia; y como á pesar de eso la confusión continúa, el Sr. Dato da un fuerte golpe con la campanilla, y dice: Queda terminado este incidente. ADMINISTRACIÓN LOCAL El Sr. ROMERO pide que se aplace el debate. La Presidencia no accede en vista de la uora, y en vista de ello el Sr. Romero defiende una enmienda que no se toma en consideración. El Sr. MUÑOZ CHAVES apoya otra. Se suspende el debate, se procede al sorteo de secciones, se da cuenta de él y se levanta la sesión. SESIÓN DEL DÍA 2 DE DICIEMBRE Db 1908 on escasa concurrencia en escaños y tri bunas, y en el banco azul el ministro de Fomento, declara el Sr. DATO abierta la sesión á las tres en punto. ORDEN DEL DÍA PRESUPUESTOS Reanúdase la discusión del presupuesto del ministerio de Fomento, rectificando el Sr. IRANZO, á quien contestan los señores ministros de FOMENTO y REDONET, por la Comisión. El Sr. SUAREZ INCLAN consume el tercer turno en contra del capítulo 6. y se queja de que no se dé la debida proteceióa á la industria nacional á pesar de la ley de tal título. El ministro de FOMENTO le contesta asegurando que el Gobierno protege á la industria nacional todo lo posible. El Sr. MORÓTE habla para alusiones y solicita que se consignen 50.000 pesetas ea lugar de 30.000 que la Comisión propone para el pago de los intereses y amortizaciones de las obligaciones de la Bolsa Nueva de Madrid. La Comisión manifiesta que no se puede acceder á lo solicitado. Pasa sin debate el capítulo 7. en el 8 st acepta parte Je un voto particular del señor Rodés; el g. no se discute, y en el 10. a retira vanos votos particulares y enmiendas y defiende otro el Sr. RODES. (Continúa la sesión.