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DE TODO EL, MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUNDO POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y EL HUNDIMIENTO DEL CUARTEL DE SAN GIL celente administrador que, después de pasar mucha hambre y sufrir innumerables penalidades en su juventud, supo arreglárselas de manera que sus obras producían en los últimos años más de un millón AS PREVISIONES -i Sarüou no ha anual. muerto! -Así diee Sus companeros, envidiosos sin duda- -el DEL SR. SARDOU un cartel colocado compañerismo y la envidia son amigos inen el bulevar. Sardou confió su voz al separables, -le gastaban bromas pesadas y fonógrafo... ¡Entrad! Aquí podéis escuchar de mal gusto; llamábanle avaro, y en ocaal gran autor. siones llegaron á deslizar en los periódicos Y por la módica cantidad de 10 céntimos noticias tendenciosas, anunciando obras de oímos, efectivamente, al autor de La Corte caridad y filantropía que Sardou se propode Napoleón recitar algunos trozos de sus nía acometer, por lo cual le llenaban de elomás famosas obras. gios. L. a situación de Sardou era crítica, L. a Sociedad Fonográfica en cuestión está porque, ó rectificaba y se ponía en ridículo, haciendo un excelente negocio, y Sardou, ó... no tenía más remedio que dar el dinero desde la eternidad, debe ver con íntima sa- para la obra filantrópica que le atribuían. tisfacción que el buen pueblo parisién no le No ocurría una cosa ni otra. Sardou se caolvida, ni siquiera en estos días, en que el llaba y el público se reía. proceso de la viuda trágica lo absorbe todo. Cuantas tentativas se hicieron contra la Yo no sé en qué condiciones cedería Sar- caja donde encerraba sus millones el viejo dou su voz al fonógrafo, pero supongo que autor fueron inútiles... Sardou se acordaba de rositas no fue, y casi estoy por asegu- de los días en que iba hambriento al jardín, rar que cobra un tanto por ciento, porque de Luxemburgo y engañaba el hambre masel insigne autor de Divorciémonos era un ex- cando los tallos de las plantas que cogía... DE NUESTRO ENVIADO ESPECIA Fot. R. Cifuento. EL GOBERNADOR CIVIL (X) PRESENCIANDO LOS TRABAJOS DE DESESCOMBRAMIENTO REALIZADOS POR LOS BOMBEROS ABCEN PARÍS Estos recuerdos de su juventud miserable ahogaban sus impulsos generosos. ¡No quería volver á comer hierba! Y poco á poco fue haciéndose la reputa. ción de avaro de que gozaba, reputación que él no trató nunca de desmentir, sino que, por el contrario, procuraba confirmar, como si le gustara que las gentes creyesen que poseía una fortuna mayor que la que en realidad tenía. Su amor al dinero fue más grande aún que su amor á la vida, porque, según se asegura, horas antes de morir todavía se ocupaba en dar disposiciones para la mejor administración de Sus bienes, ni más ni menos que podría hacerlo un banquero que tuviese necesidad de emprender un largo viaje y quisiera encontrar sus asuntos en perfeeto estado al regresar. Bien es verdad que Sardou era un convencido espiritista, que creía haber vivido ya en la época del Terror. Probablemente pensaba que su espíritu resucitaría un día de estos, viniendo al mundo otra vez en la envoltura de un niño pequeño, y por si nace en la misma familia no quiere que ésta se arruine.