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A, BX. LUNES PAG. ú de Francia ú de Chinchón, rococó, ahora los curtidos obreros discutirán y algún caballero piri la jornada mínima y la legalidad del cade los de grasa en la gorrra, pital. á cambio de ¡Viene el guiri Pero queda otra sorpresa aúa. Y es la anahora dirá: ¡Ahuecandiri, por la calle delBarquillo van pasando unos tigua capilla del palacio aristocrático, conque nos mira el de la porra! cuantos miles de hombres, con las caras vertida por obra del demonio en, escenario curtidas, la ropa tosca y el ademán circuns- del teatro obrero. Y ustedes considerarán el ANTONIO CASERO pecto. Marchan á inaugurar su casa, la Casa cambio: las santas preces elevadas al Altídel Pueblo, como quien dice, su catedral. Y simo, substituidas por las oraciones revolucaminan lentamente, silenciosos y graves, cionarias... bajo un cielo gris y tibio. Pero quién sabe si todo será igual en su Í J eraos recibido el primer número de la Llevan desplegados sus escandartes, que esencia. Aquel pobre mártir de Galilea, ¿ce- revista que con el titula Fentina ha c por rara unanimidad son rojos ó de color rrará acaso el oído cuando suban hasta sus menzpdo á publicarse en Madrid. Está conmorado muy subido; cobijados por sus gran- plantas las anhelantes oraciones de estos sagrada por completo á la mujer, -j tanto des estandartes, los obreros tienen la com- obreros, de estos re iíores inconscientes? por la variedad de sus secciones como por pacta expresión de una muchedumbre cuanlo esmerado de su confeccióa, seguramente JOSÉ M. a SALAVERR 1 A. do celebra un acto religioso. Ellos se figuobtendrá tan completo éxito como la deran que están realizando una manifestación seamos, laica; pero todo el aspecto y toda la esencia Femina aparecerá inensualmente y llevará del acto es puramente de procesión. Y es profusión de grabados y originales literaN que no se pue e cambiar con tanta rapidez, rios. ni es posible atrancar de cuajo los hábitos También hemos recibido el primer núme- -Mia j. e va á tener que ver y sentimientos ancestrales. Todos estos ro del periódico Patria, que ha aparecido á los guindillas con casco obreros han nacido rezando; cuando quieayer, y que dirige el distinguido escritor por orden de Penalver. ren reunirse laicamente, adoptan las forD. Alfonso Ruiz de Grijalba. Uy, qué asco! mas y el espíritu del rezo. Saludamos al nuevo colega, cuya redac- ¡Ya será menos, mujer! Vanpasando los graves y silenciosos obreción y confección merecen toda clase da No estarán tan despreciables ros bajo el cielo tibio y gris. Al llegar frente elogios. los guindillas de la corte í la plaza del Rey, el teniente Ruiz, que está con sus porras y sin sables. de antaño subido en su pedestal, parece re- Vaya un, porte! cibirles con el más ardoroso de los entusias ¡sí que estarán admirables! mos. Parece que se va á caer, de tanto como Gumario del núm. 41. -Pues de tu casa salía, se inclina hacia adelante. Y con la espada Los restos de Ganivet Luis Bello; según dijo la Tomasa, esgrimida y la mana izquierda en alto, vuel La vida: Cuando los óigala Princesa Enun guindilla el otro día. ta la cabeza, en actitud de correr impetuorique de Mesa; Somosierra: Hace cien- ¿De mi casa? samente, el heroico teniente Ruiz, como si años José Ibáñez Marín; El desprestigio ¡tú estás mochales perdía creyese que otra vez se trataba de pelear y de Francia José María Salaverría; Coú, si quieres, trastornada! de morir, parece que arenga á la muchedummentando la actualidad: El libro en EspaMia no sea por casual bre que pasa... Pero no hay cuidado; puede ña Parmenc; Crónica del extranjero: Poel novio de la labrada. el teniente Ruiz envainar su acero. Esta lítica internacional. -Crisis en Oriente ¿Pero cuál? muchedumbre es pacífica. Basta mirar el José María de Alarcón; Aleinasia, Bélgica, ¡Ay, hija, el monecipal! ademán circunspecto, casi tímido, de esos Haiti, Persia, China Menudencias histó- ¿Qué me dices, Nicanora? hombres. ricas? Constantino Román; Gtfía del lec ¿pero tie novio esa chica? Ya han llegado á la Casa del Pueblo, á su tor: Grecia Bernardo Q. Candamo; Cró- -Anda, ¿y te enteras ahora? catedral. Una banda de música se pone á nica social Adolfo Posada; Por las pro ¡Y que pica! entonar la Marsellesa; los arrebatados comvincias: El Congreso de la Exportación. ¡Es picador? pases del himno llenan el corazón de la muUna conferencia El problema de la avia- -No señora. chedumbre de vagos anhelos ideales. Entre ción Ángel Canga Arguelles; A propósito ¿No oyes que es un indigesto tanto, la catnpanita del convento de las Gónde un bosquejo histórico F. de Islarios y sociólogo desabogao, goras repica furiosamente, como si quisiera Toriglia; Crónica judicial Athos; Inforque cobra el odioso impuesto protestar. ¿Por qué protestar. ün el fondo mación política Agricultura: La selección del ruercao? todo es lo mismo. Esa muchedumbre, sin de la simiente. -Nuevas orientaciones s- ¿Y qué quies decir con esto. J darse cuenta de ello, está rezando ahora. Juan Barcia y Trelles. -A tí te ha picao algún bicho Entremos en la Casa del Pueblo, y vereseguramente, chiquilla; Vida económica y financiera, con distin mos inmediatamente un vestíbulo y junto á ¿que el qué quio decir? lo dicho, tas secciones. él una tienda cooperativa. Los obreros que es capricho Suscripción, 5 pesetas trimestre; número meren emanciparse del capital. de ella el picante á guindilla. suelto, 0,50. Después de la cooperativa viene el café, A ver si va á poder ser Redacción y administración, Villa na jna, que es muy capaz y muy claro, con su alta que te lo mande á decir número 2 triplicado. echumbre de cristales. Y en los pisos altos en postal, con un ujier están las secretarías de cada oficio ó Socieó un emir; dad. Aquí los carpinteros, allí los albañilep, vamos, que c lo que hay que ver! más allá ios constructores de carros, más- -Muchacha, no t arrebates, p n un ventorrillo de la Carretera de Exallá los cocheros... Todos tienen su cuarto ni t atufes, ni amontones, tremadura estuvieron ayer tarde sabocorrespondiente, que cada cual ha decorado ni custiones. reando una regular tortilla de escabeche y amueblado á su gusto y según sus medios ¡Ay, hija, que hay erucioneJ y abusando del matacÓM que se expende por Artísticos ó pecuniarios. Aquí s habla de la porra, aquellas latitudes Ángel Rivas Rodríguez y y no hay que considerarlo Aquí tenemos la biblioteca. Se mezclan José López Hernández y sus respectivas adcomo tú p armar camorra, Tolstoi, Galdós, Marx, Julio Verne, etc. Los juntas Josefina González Silva y Petra Cha- ni tomarlo volúmenes, muchos de ellos, se están pemorro. que paeces una cotorra. gando cachetes entre sí; y entre todos ellos Cuando la cabeza estaba poco menos que El hecho es que habrá que ver harán que en el cerebro del meditabundo al rojo blanco, surgió entre los comensales á los guindillas con casco obrero se den asimismo de cachetes las conuna pequeña disputa por si estaba bien ó por orden del Peñalver. tradictorias ideas. Pero así es natural y conmal dispuesto lo del cierre de las tabernas. ¡Y pa chasco veniente que suceda. Como ni uno ni otro se ponían de acuerüe que los dé por morder... Este cuarto conserva aún los artesonadas do, uno de ellos intercaló en el diálogo una- -No has dicho una tontería, del techo. ¿Para qué sirvió este cuarto? Sirformidable- bofetada, y esto fue la señal pues se ven cosas más negras; vió de comedor á los antiguos señores, los para que entre hombres y mujeres se entayo conocí á un policía de Béjar. Antes se oía el ruido argentino de blase una más que regular contienda, en la ¡con dos suegras la noble vajilla; ahora se oyen las voces gue hicieron de proyectiles los vasos, las que eran de caballería! broncas de los obreros que fuman cigarribotellas y los platos. y las logró señalar, llos baratos. No conforme con esto, Ángel Rivas sacó Dios las haiga perdonao, Este otro salón sirve para teatro y para una navaja cabritera y le lira zm viaje al cae- y á una la llagó á matar conferencias públicas. Tiene el techo muy lio á José López, causándole una profunda de un bocao, limpiamente pintado, con figuras, alegorías y grave herida, que muy bien pudo seccio- ¡ruiate tú si era taimao! y guirnaldas, ¿Para qué sirvió antes? Nada arle la yugular. -Pues de una ú de otra manera menos que para salón de baile... Y he ahí lo Repitió la suerte, dandf un corte, en el van á dar el relumbrón jue estos tiempos endemoniados realizan: cuello también, á Josefina. La herida q- s 1 can esa moda extranjera donde bailaban el mintíel s, damiselas estilo sta recibió fue leve. de Lfi dón- LA PROCESIÓN DE LOS PERromcos NUEVOS, OPLAS OEL LUNES. LOS DE LA PORRA. ni iir ffr MXVfT w r- EL VINO DOMINICAL