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A B C L U N E S 3o D E N O V I E M B R E D E 1908. E D I C I Ó N i. P A G 4 fectos del mundo; pero una nación que na Sabido reunir tantos inest ma bles tesoros de arte y que sabe conservarlos merece el más profundo respeto. El Sr. Adolfo Rossi, no nay que dudarlo, es un buen amigo de España y de los españoles. el Visitado unaMuseo y ciar corrida preocupó solamente de reunir unos cuantos millones. a opinión que poco á poco se va forman do en Europa á propósito de nuestras costumbres políticas es la que reflejan esos párrafos que acabo de traducir, y lo triste del caso es que este juicio no descansa en hechos tan notoriamente falsos como lo eran las crueldades de la guerra y los tormentos de Montjuich. Aquellas crueldades, aquellos tormentos, pudieron y debieron ser rectificados. ¿Quién podrá, en cambio, negar en absoluto que el Sr. Adolfo Rossi ha sabido observar las costumbres de nuestra farándula política? Pues vean ustedes cómo por culpa de unos cuantos se juzga á España. cionar los elogios que en loor de unas y otros andan impresos en lengua castellana, formaría, reuniéndolos, voluminosa biblioteca; mas, por desgracia, de algún tiempo á esta parte, hay poca afición en Cataluña á leer castellano; é insistimos en calificarlo de desgraeia, porque á no ser por ella no habría cundido esa preocupación de la enemiga de Castilla. Esto por lo que hace á la opinión de gentes ilustradas que en letra impresa consignan su sentir. Tómese quien lo dude el trabajo de rebuscar, por ejemplo, lo publicado con ocasión de la Exposición Universal de Barcelona, y se convencerá de que los juicios favorables por castellanos formulados son mucho más numerosos y entusiastas que los que aquel hermoso acontecimiento inspiró á los propios catalanes. Mirando ahora al pueblo, conviene, por expresivo, recordar un hecho acaecido hace muy pocos años, precisamente en la época más agresiva del catalanismo. Vino á Madrid una compañía dramática catalana, y no por propio impulso, sino traída por gente madrileña, lo cual ya es prueba de que en lugar del pretendido desdén sentían los madrileños interés y deseo de conocer el teatro catalán, bien demostrados con el hecho de que, en el mes ó mes y medio que en el teatro de la Comedia estuvo actuando, se contaron por llenos las representaciones, y á una ovación estruendosa sucedían otra y otra que aun lo eran más. Quien esto escribe recuerda perfectamente haber oído á catalanes, que de Barcelona vinieron exprofeso, con sus miajitas de recelo, á presenciar el acontecimiento, decir verdaderamente impresionados: Ésto hace más para estrechar lazos entre Barcelona y Madrid que cien leyes y aun recuerda con intensa y agradable emoción la noche en que los actores catalanes se despedían del público, aquella noche en que el teatro entero, puesto en pie, se deshacía en vítores, que, proferidos por bocas catalanas, eran vivas á España, y contestados por nosotros, vivas á Cataluña. A Madrid habían venido con anterioridad Novelli, Zacconi, Coquelioi, S a r a Bernhardt, la Réjane y otros actores de universal renombre, sin que nunca el aplauso alcanzara los delirantes entusiasmos por Borras provocados; porque aun ao hablando eu castellano, aplaudíamos en él á un compatriota y en él veíamos uno de los nuestros. Y nos deshacíamos en elogios de Capdevila y la Morera y otros y otros actores catalanes. Y aplaudían hasta romperse los guantes el elegante aristócrata y la encopetada dama que habitual mente se desdeñan de darla menor muestra de interés en el teatro, y q ¿ie á los astros de la dramática ó la linca no íes conceden á lo sumo sino frío ademán de unir las manos simulando el aplauso; y aplaudían desaforadamente las butacas, y en el anfiteatro desbordábanse en gritos los entusiasmos provocados por frases pronunciadas en lengua no entendida. ¿Sería todo esto prevención y enemiga contra los catalanes... Iva Prensa madrileña agotó el repertorio de alabanzas en favor üe actores y de autores; subimos á los cuernos de la luna los nombres de Guímerá, Rusiñoi, Iglesias y otros, no obstante no adaptarse su teatro al gusto entre nosotros predominante; y por si aun era poco diéronse literatos castellanos á la tarea de traducir, casi á destajo, obras y obras catalanas, para que aquí pudieran competir con las de autores castellanos. ¿Serían estas pruebas también de inquina contra los catalanes? Anualmente se verifican en Madrid Exposiciones de pintura, escultura, grabado, y jamao se dio el caso de que sistemática ó injustamente fueran preteridos los artistas de una región á los de otras, cual habría de ocurrir de ser fundada esa preocupación de enemistad contra alguna de ellas. Madrid escá lleno de comerciantes é ia- después de presende toros- -el espectáculo de los caballos despanzurrados es lo único que le ha disgustado, -el Sr. Rossi se encamina ai Congreso de los diputados. Era un día de debate político, y tribunas y escaños estaban llenos de gente. Iyos diputados- -observa el Sr. Rossi- -son, por lo general, hombres elegantemente vestidos. Todos llevan sombrero de copa y entran en el JOSÉ JUAN CADENAS salón de sesiones con bastón. París- NovU. ii re. A continuación el Sr. Rossi entona un canto á la elocuencia española; pero no os regocijéis, oradores parlamentarios, porque este corresponsal italiano e un hombre de tsprit y resulta un guasón completo. España- -escribe- -fue siempre famosa por sus oradores. Ya en la época de StraI A ENEMIGA CASTELLANA Uno de los bone casi todos los españoles se romanizaí e r r o r e s ó, ban rápidamente y hablaban un latín per- mejor, injusticias que más ha retrasado la fecto. Eran españoles Séneca, Marzzíale, propaganda regionalista en España ha sido Luciano, Quintiliano, que en Roma fueron la prevención, falta de base real, que no polos verdaderos maestros de la elocuencia cos propagandistas catalanes han conseguien el foro, en la poesía y en la retórica. Hoy do difundir entre sus paisanos, de que en todavía en ningún país goza el arte oratoCastilla existe instintiva enemistad contra ria de tantos prestigios como en España. El Cataluña, propensión á regatearle méritos y público asiste alas sesiones de las Cámaras tendencia á abultar sus defectos, cuando como podría acudir á una función teatral: nada hay más lejos de la verdad. Ño Espapara oir á los buenos parlanchines, y las se- ña, que no se reduce á Castilla; no Castilla, siones tienen tal parecido con los espec- que es mucho más que Madrid, pero ni aun táculos, que en las dos primeras horas no el mismo Madrid, es culpable de tales sentitemáis que hable jamás ninguno de los mientos de desafección á Cataluña. Es inteoradores célebres. El orador es la diva que resantísimo y patriótico deshacer esa equisale á cantar la lomanza ó el rondó, cuando vocada idea, que, por desgracia, es asi artodo el mundo está en escena. ticulo de fe para machos catalanes que (en El orador habla, pues, y para decir cosas contraposición con la tendencia analizadoque podrían exponerse en cinco ó diez mi- ra y particularista de su carácter, poco dado nutos pronuncia un discurso largo, larguí- á pagarse de generalidades y amigos de simo, pero con tal habilidad, que la asam- de desmenuzar hechos y razones) caen en blea y el público le escuchan con avidez, in- errores nacidos del vicio de generalizar con dudablemente complacidos. exceso, lo cual es fruto y prueba dé preocuEs curiosísimo el espectáculo que ofrece pación de espíritu por virtud de la cual este Parlamento español, en el que faltan confunden á España con Castilla, á ésta con por completo los partidos de la extrema izMadrid, y con España, con Castilla y con quierda, y donde el más torpe puede ver Madrid á los hombres del ceritrahsmo, que que sólo están enjuego las ambiciones y no pierden ocasión ni resquicio para aprolos intereses personales. Aquíse piensa poco, vecharse de aquella prevención, en daño pero se habla mucho. El arte oratoria se ha de cuantos defendemos soluciones regionaconvertido en una verdadera manía. Los listas, ni se descuidan en enconar los escoprincipales parlamentarios, los jefes de par- zores por la injusticia provocados, exacertido, cuidan más que de las ideas que van á bando reacciones para excitar antagoniS exponer de la forma de exponerlas, y en los mos, en cuyo arraigo y extensión fundan momentos más graves hacen el efecto de sus esperanzas de triunfar de quienes aspicomediantes... ¡Hay que verlos cómo se ramos á libertad á España de su yugo. preocupan del gesto, cómo se mueven y paSooran pruebas de que esa idea de la enesean por el escaño, cómoestudian las pausas miga de Castilla no es sino preocupación y los cambios de voz... catalana, falta de base. No hace un castella ¿Eh? ¿Qué tal? No me negaran ustedes no un viaje á Cataluña, no visita un madri Jue el apunte está tomado magistralmente. leño Barcelona, que no retorne haciéndose Pero el Sr. Adolfo Rossi es pariodista, y lenguas de la actividad, de la energía, de la después de presenciar la sesión ha querido laboriosidad, la inteligencia y el progreso conocer un poco los bastidores de la polítide aquella tierra y aquellas poblaciones; ca y ha frecuentado el salón de conferencias. que á boca llena no pondere cuanto ha vis- t, o más asombroso- -dice el Sr. Rosi- -to, que no lo muestre como ejemplo digno es que no existe en ningún país una Cáma- de imitación, y no se enorgullezca de todo ra que menos represente el verdadero espí- ello como de obra española. ritu público como la Cámara española. En Se podrá contestar que el reconocimiento el salón los oradores Fulano, Zutano y Pe- de la verdad no es merced, sino justicia rengano son alabados, aplaudidos, admira- seca. Cierto, pero haciéndola damos aquí la dos. Entrad en el salón de conferencias y mejor prueba de no tener la menor enemiga oíd lo que se dice de esas tres eminencias. á Cataluña, porque precisamente la enemis 5 ¿De Fulano? Es un ambicioso, que cuantad se manifiesta cerrando los ojos á la verdo fue ministro lo hizo peor que todos sus dad, negando la evidencia. antecesores. Su sistema de gobierno era el Sólo desconociendo por completo las made la corrupción. No aspira á otra cosa que nifestaciones del pensamiento nacional en á tornar al Poder. los veinte últimos años, exteriorizado en li ¿De Zutano? Ni tiene programa, ni se íe bros, periódicos, discursos, puede sostener curre. No quiere más que derribar al Go- se que los españoles no catalanes hayamos bierno actual para ocupar su puesto. mirado, no ya con prevención, pero ni aun ¿De Perengano? Es un general muy con indiferencia, las actividades y progreenérgico que en Cuba y en Filipinas se sos de Cataluña. Quien internara colec- EL PLEITO DEL REGIONALISMO