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A B C DOMINGO ¿9 DE NOVIEMBRE DE 1908. EDICIÓN i. PAG. 10. en el tercero, no es culpa de la obra, cuya Soberana hermosura nadie pone ya en duda, i Tampoco lo es de los intérpretes, que pusieron toda su alma y todas sus facultades al servicio de Wagner. Una desgracia, y no otra cosa, de las Jrompas que simulan el toque de cuerno de Sigfredo comprometieron la bellísima página musical de la selva; acaso el abrir cortes con los que se nos sirvió antes de ahora la obra produjo alguna fatiga, lo que prueba que aun nos falta algo para sacudir vicios de oído adquiridos á fuerza de italianizarnos el paladar artístico. 331 público, amo y señor, estimó el trabajo ae anoche de este modo: Rabí, admirable orno direetor; la orquesta, superior; la Grispi, hizo una Brunilda excelente; Cigada, un Wotan verdaderamente notable; Pini- Corsi, un Mimo inmejorable; Claverío, un buen ÍLlberico, y Giraud, un Sigfredo á quien Sada hay que pedir como artista, porque fiacer su papel con más propiedad y con nás fe no es posible. jL) a ovación que hubo al final del primer acto á director, orquesta y cantantes fue justa. No desmerecieron los otros dos actos del ¿primero, salvo inevitables accidentes, y, sin fctabargo, no se renoyó aquélla. ¿Será exacta sa leyenda que existe sobre el mal humor tta V onal del público de los sábados? mas contra Mad. Steinhel, que me hicieron grandísimo día Decidido á saber lo que hubiera de cierto, abordé francamente la cuestión con ella. EUa se echó á llorar, y me dijo: Todo os guardias de policía Urbana números eso es un tejido de infamias. Juro ante Dios 492, Alfredo Serrano; 486, Juan García, que no he tenido más amante que tú. I, e cité el nombre de Félix Faure y lo y 475, Fernando Olid, han realizado un im portante servicio que hace algún tiempo que relacionado con él se contaba en París. ¡Falso, todo eso es falso! Félix Faure perseguían. En la calle de Lista detuvieron á Francis- era. amigo de mi marido; yo le conocí tamco Hernández Pérez y á su hijo, Francisco bién, pero jamás hubo entre no otros más Hernández Huete, los cuales hace tiempo que una amistad superficial. lluego me parece que se dedicaban al cambio de mo- contó detalladamente su historia, una historia dolorosa y triste, de la cual se des neda falsa, Al ser detenidos, no sólo confesaron su prendía un odio terrible contra su marido y delito, sino que manifestaron que la mone- su madrastra. Yo, lo confieso francamente, me conmoví; da no era suya, y sí de un frutero establecido en la calle de la Cruz, núrn. 34, que se la llegué á creer en su inocencia, y olvidé por completo las murmuraciones que había entregaba á ellos para que la cambiasen. -Inmediatamente fueron los guardias en oído. Pocos días después me dijo que, después busca del frutero, á quien no hallaron en su casa y sí en una taberna de la calle de Bar- de pensarlo, había decidido divorciarse de su esposo y casarse conmigo. Yo le hice celona. Pedro Hernández, que es el nombre del comprender lo peligroso de este acto, el esfrutero, mostróse al principio sorprendido; cándalo á que daría motivo, las circunstanpero poco á poco fue explayándose y llegó cias difíciles en que ella se encontraba; traá ofrecer á los referidos guardias una fuer- té de disuadirla y me marché á mi castillo de Ardennes. te suma para que le dejasen en libertad. Una vez allí, acudí á un amigo mío que I os guardias, al registrar á los detenidos, les ocuparon 100 pesetas en billetes del conoce mucho la vida parisiense, pidiéndoBanco, 19 pesetas en plata y 60 céntimos en le que me informara lealmente acerca de calderilla, de esas últimas, tres monedas de Mad. Steinhel. Este amigo no sólo me confirmó cuanto yo había oído, sino que termicinco pesetas ilegítimas. I,o s tres detenidos, en unión del corres- naba su carta con estas palabras: Es una pondiente atestado y de las monedas ocu- mujer peligrosísima. Desconfía de ella. Entre unas cosas y otras, llegó la tepadas, fueron conducidos al Juzgado de guardia, en cuyos calabozos quedaron en- rrible tragedia del r. de Junio. Impwlsado por el interés, por la curiosidad, por la com ¡cerrados. pasión, por el afecto que, á pesar de todo, continuaba yo sintiendo por Mad. Steinhel, volví á París y fui á verla á su casa. E 1 relato que me hizo del crimen, los detalles tan extraños, tan absurdos, que me refirió, sumados á los rumores que había oído en cuanto llegué á París, me hicieron conPOR CABLE cebir grandísimas sospechas. DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR Señora- -le dije, -todo el mundo os acu WASHINGTON, S O 2 Al. sa de haber sido cómplice en el asesinato 1 nformes de carácter oficial recibidos esca de vuestro marido y de vuestra madrastra; noche en el ministerio de Estado dicen no volveré á veros hasta que no os hayáis que las tropas gubernamentales de Haiti justificado plenamente. han sido de nuevo derrotadas por los revo Desde aquel día no he vuelto á ver á lucionarios, y se dirigen sobre la capital. Mad. Steinhel. I, a situación es muy grave. I a muerte de Félix Faure Siguen los periódicos publicando detalles relacionados con el fallecimiento del presidente de la República. 1,0 más interesante es una interviú cele POR TELÉGRAFO brada con un redactor de Le ParisJournal con DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR la doncella qae Mad. Steinhel tenía en aquella época. PARÍS, iS, X T pfl amante de la viuda. Esta mujer ha dicho que la tarde en que I as manifestaciones hechas ayer por murió Félix Faure, Mad. Steinhel entró en Mariette Wolf asegurando que, en efecto, su casa en un estado tal de excitación, que su señora tenía un amante fueron, como era tuvo que acostarse inmediatamente. de esperar, una nueva pista interesantísima Al otro día pidió los periódicos, y al ver para los reporten parisienses. que decían que al morir Félix Faure se enUno de los de Le Matin ha conseguido contraba á su lado una conocida actiiz, se dar con esta persona y celebrar con ella tranquilizó un tanto y dijo á la doncella una larga interviú. que guardase la mayor reserva acerca de Tratase, según parece, de un noble pro- su salida el día anterior. Es muy convevinciano qjie vive en un viejo castillo de liente- -agregó- -que circulen estas versioArdennes. nes 1 Este señor, cuyo nombre reserva el perióLIntransigeant insiste en que el Presiden dico, ha hecho una larga y detallada histo- te fue envenenado con un cigarro que conria de sus relaciones con Mad. Steinhel. tenía cianuro de potasio, y para corroborar I a conocí- -ha dicho- -en el mes de Mar- lo cita el aserto ae un amigo del príncipe zo, en uno de los viajes que hice á París. de Monaco, que fue recibido en el Elíseo Simpatizamos tanto, que no quise volver á por Mr. Faure momentos antes de la visita mi castillo, y me quedé á vivir aquí defini- de Mad. Steinhel. tivamente. Esta persona parece que ha dicho que no Nos veíamos en Bellevue, en la villa se pudo fotografiar al Presidente después Vestlogis, en donde era conocida por mada- de muerto porque su rostro contraído preme Prevost. sentaba claramente las huellas del veneno, 1 Un día, sorprendiendo casualmente Hüa y no hubieran faltado médicos que reconoconversación entre dos personas desconoci- ciesen en él las contracciones reveladoras d a s para mí. escuché apreciaciones graxísi del er ¿YenenamientQ por el cianuro. UN BUEN SERVICIO MONEDEROS FALSOS DETENIDOS EL CRIMEN DEL P 1 UL era el muerto. ¿Gracias á las pesquisas realizadas por í teniente de la Guardia civil jefe de la lífcea de Chinchón, Sr. Sánchez de Castilla, fempieza á entreverse alguna luz en este Asunto, que tan enmarañado se presentó al principio. JEstá ya fuera de toda duda que el muerto Se llamaba Antonio Gómez y era natural de in pueblo de la provincia de Jaén. liste individuo se presentó pidiendo trabajo á mepiados del mes pasado en una finca de Tecuán, conocida por Casas de Córdoba, propiedad de Juan Andrés Cabrero. Estuvo trabajando en ella hasta el día 31, vea que pidió la cuenta porque, según dijo, f enía precisión de ir al Piul para recoger un iinero que le debía cierto sujeto que era secundo mayoral de la Azucarera de Madrid, iábrica establecida frente á la finca donde aan aparecido los restos. Y, en efecto, aquel mismo día partió, deíjando en la finca los siguientes objetos, que Shan sido enviados al Juzgado de Alcalá: Unas alforjas de lona blanca á rayas encarnadas y azules y añadida en el centro, ranos pantalones de los que en el Ejército se fiíaman de faena, un bote de harina lacteada, fotro con pimentón y un saco de arpillera icón listas azules y moradas, en el que se fiee: Garantía Agrícola é Industrial. -Grandes fábricas de abonos de Vallecas. REVOLUCIÓN EN HAITÍ ASESINATO DE UN PINTOR confirmado que, en efecto, Antonio Gómez fue á la finca á reclamar 18 pesetas, una manta y varias ropas que le retenía un individuo, segundo mayoral de la Azucarera. Sobre este individuo recaen vehementes ¡sospechas, y, según nuestros últimos inforInes, debe estar ya detenido. POS TELÉGRAFO Quién es el agresor. El capataz del Piul. Balbino Alonso, ha D 3 NUESTRO CORRESPONSAL ALCALÁ DE HENARES, 2 8 2 T. pljuzgauo. 5? Sigue SÍH ingresar en esta cárcel el de tenido por el crimen de El Piul, lo cual di- íiculta la labor del Juzgado, puesto que nof pnsíe amp. líar sus declaraciones,