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A B C VIERNES 27 DE NOVIEMBRE DE 1908. EDICIÓN t. PAG, 8. 3o se hallaba también en el lecho, en posición decúbito supino. I,o s forenses manifiestan que practicaron la autopsia de los cadáveres y que Santiago de la Torre tenía dos fracturas en el cráneo, con salida de la masa cerebral. Ambas heridas eran mortales de necesidad. Antonio presentaba diez y seis heridas en la cabeza y cuello, la mayor parte mortales, y además, heridas leves en ambas muñecas. Fiscal. ¿Creen los peritos que las víctimas se hallarían dormidas cuando las agredió el procesado? Perito. -Santiago déla Torre sí estaba durmiendo; Antonio debía hallarse despierto. El médico de la cárcel, D. Antonio Torres, afirma que por el tiempo que ha observado en la prisión á Herminio Cerrillo puede asegurar que éste ni ha padecido enfermedades nerviosas ni es sonámbulo. Respecto á su intervención en esta caiisa, dijo que venía propuesto por el letrado defensor, pero que nada tenía que defender. Esta afirmación produjo extraordinaria sensación en el público. Acto continuo interroga el fiscal á los médicos para que éstos manifiesten si Herminio es neurósico ó sonámbulo, y el de la defensa contesta afirmativamente, extendiéndose en largas consideraciones científicas, para venir á sentar que el sonambulismo y el histerismo, fuente éste de aquél, son estados patológicos que se adquieren hasta por contagio, pero nunca por herencia. I,o s forenses no están conformes con esta opinión y disertan también extensamente para probar que existe en el histerismo la ley de herencia, que niega el doctor Mata, oponiéndose de un modo rotundo y categórico al contagio. Interviene preguntando el defensor del procesado, y el debate continúa cada vez más vivo, más apasionado. El presidente córtalo, sin emDargo, porque afirma que uña discusión con tal carácter científico es más propia de la Academia de Medicina que de una Sala de Justicia. Concretemos- -dice- -la cuestión. ¿Herminio Cerrillo es un sonámbulo? El perito de la defensa entiende que sí; los restantes facultativos opinan que no lo es. En cuanto á la locura, dicen los forenses: no lo hemos examinado; pero no hay más que mirarle para convencerse de que no es un demento L, a prueba pericial no ha podido, pues, ser más desfavorable al procesado. os testigos. El primer testigo que comparece es Abdón Casero, guardia de Seguridad, que se hallaba el día de autos de servicio en la plaza Mayor. Dice que á las cuatro de la madrugada se le presentó el procesado, manifestando que estaba herido por haber vengado su honra, y que en la tienda de la calle de Ciudad Rodrisro había otro 3 dos heridos. No sé- -replicó el guardia; -pero él dice que ha sido por cuestiones de honra. Entonces IJamé al timbre de la puerta de la tienda, sin obtener contestación. Confieso que todo aquello me parecía muy raro, pues eso de discutir la honra á las cuatro de la madrugada... (Risas. A 1 fin, y porque no creyera el que conmigo estaba que tenía miedo, me decidí á entrar en el establecimiento. Fuí á dar luz en las habitaciones, y estaban las llaves descompuestas. Encendí cerillas, y con ellas y mi farol pude ver que D. Santiago se hallaba herido en la cabeza, y que el dependiente Antonio se encontraba acostado y lanzando débiles quejidos. En las habitaciones de laño y otro se advertían grandes manchas de sangre... En el suelo vi también la enorme hacha y el cuchillo con los cuales se había realizado, indudablemente, el doble asesinato... 131 ujier llama en seguida á Jenaro Pérez, y éste declara que es paisano y pariente indirecto del procesado. Añade que el día antes del crimen le dirigió Santiago una tarjeta, en la cual le rogaba que visitase á un tío de Herminio para que recogiese á éste y lo condujera al pueblo, pues no quería tener un ladrón en su casa. Presidente. ¿Qué hizo usted de esa tarjeta? Testigo. -La rompí al tener notic a, por los periódicos, del doble asesinato. P. -Pues hizo usted muy mal. Después comparece José de la Torre, pariente de una de las víctimas. Afirma que la víspera del día de autos supo que Santiago estaba disgustadísimo con sus dependientes porque fumaban, cogían dinero del cajón y, en una palabra, observaban una conducta muy censurable. Agrega que el dependiente Antonio confesó á su principal que con dinero hurtado al mostrador habían ido varias veces á los cinematógrafos, siendo esta declaración causa de la cólera de Herminio, quien quiso golpear á su compañero, y lo hubiera realizado á no interponerse el amo. Después declara Gonzalo Cerrillo, padre del procesado. El pobre hombre preséntase llorando, y en los primeros momentos no le permite casi hablar la emoción. Ya tranquilo, afirma que su hijo ha sufrido varias enfermedades, entre ellas el sarampión. Añade que el muchacho comenzó á estudiar contando apenas cuatro años, y ha obtenido algunos premios en la escuela por su aplicación y comportamiento. Defensor. ¿Por qué lo mandó usted al comercio de Madrid? Testigo. -Porque tengo ocho hijos y necesito que cada uno me ayude con su trabajo. D. ¿Le amenazó usted cuando se separaron en el pueblo? T. -Sí, señor; le dije que fuera siempre Después comparece otro guardia, quien bueno, trabajador y honrado, y que si lo acompañó á Herminio á la Casa de Soco- echaban de ía tienda por ladrón lo colgaría rro, y asegura que el procesado le dijo que de un árbol ó le pegaría un tiro. Acusador. ¿Tenía usted miedo de que su había reñido por su honra. Sigue á este testigo el sereno de la calle hijo pudiera llegar un día á ser ladrón? T. -No, señor; pero estas advertencias se de Ciudad Rodrigo, Antonio I ópez. I a noche de autos- -dice- -vi que los de- las hago siempre á mis hijos por temor á la pendientes cerraban la tienda á la hora de iHexperiencia de los pocos añot... costumbre; pero no advertí que regañaran prueba documental. con el amo. Esta es breve y de poco interés, pues A cosa de las cuatro de la madrugada oi nacimiento del descorrer la cortina metálica y poco des- se limita á la partida decual se deduce prola que pués se me acercó el procesado pidiéndome cesado, partida detenía al cometer su doble Herminio Cerrillo que tuviera cuidado del establecimiento crimen diez y seis años de edad; á la hoja niectras iba él á la Casa de Socorro. Hícelo así, y cuando me hallaba vigilan- de antecedentes penales (que no constan) y do se aproximó un guardia á referirme que j otros documentos sin importancia. el dependiente Herminio estaba curándose p i ñ a l de la sesión. una herida. ¿Las partes- -pregunta el Sr. Rubio ¿Pues quien le ha lesionado? -pregar- sostienen ó modifican sus conclusiones en vis o T J- -El fiscal las sostiene- -alee el Sf. T Martín, -con la pequeña modificación dé apreciar la nocturnidad ea la comisión del delito. El Sr. Arimón hace suya la modificación precedente. ¿Y la defensa? -interroga el presidente? de la Sala- -Eleva las suyas á definitivas- -contesta el Sr. Barriovero! Y en vista de lo avanzado de la hora, se suspende el juicio. UN PASANTE C O N F E REÑCTA A cte tina numerosa concurrencia, en la que predominaban bellas y elegantes damas, dio anoche el Sf. Cambó en el Centre Cátala su anunciada conferencia sobre Política realista Una salva de aplausos acogió su presencia. Habló el conferenciante en catalán 3 empezó felicitándose de que el Centro Catalán de Madrid no sea, como otros, un Centro regionalista, que sirva como lugar de tertulia más que para otra cosa, y desea que, por el contrario, sirva para dar una idea en Madrid de lo que son el pensamiento, la industria, la cultura y la fuerza catalanas, con objeto de que en la capital de la Monarquía se haga justicia á Cataluña y á los catalanes. Estudió la división que establece Desmoulins con relación á los pueblos, de pueblos de estructura individualista y de pueblos de estructura colectivista, afirmaado que no es exacta, pues ambas notas pueden darse en ellos á la vez, bien en perfecto equilibrio, ó ya predominando unafde ellas sobre la otra, y añadió que constituye un progreso el predominio de ia acción colectiva sobre ia individual, pues cuando aquélla impera es cuando los pueblos son aptos para la vida política. Refiriéndose á Cataluña, declaró que no ha llegado todavía, como Egipto y como Grecia, á informar con su espíritu á la humanida d entera, porque su nota preponderante, según la clasificación de Désmoulins, es la individualista, aunque ya se halla en vías de llegar á la acción colectiva y, por consiguiente, en aptitud para la vida política. Un punto muy inteiesante fue el que desenvolvió á continuación al preguntarse si la política de Cataluña había de ser sólo para los catalanes, ó también había de extenderse al resto de España. La política- -dijo- -no es un vestido para andar por casa, sino que es una bandera y es además una religión, no concibiéndose una religión sin prosehtismo y sin el anhelo de avasallar á las deinás religiones. Dedujo de estas afirmaciones que la política de Cataluña debe ser expansiva. Nunca- -añadió- -he tenido la concepción separatista para Cataluña; el separatismo es para los pueblos lo que el suicidio para los individuos. (Grandes y prolongados aplausos. Dedicó su última parte á censurar con frase acerada que Í. la política española predomine un criterio de igualdad que mata todo estímulo y agosta en flor todo ideal, pues en España hay regiones con plétora de vitalidad y otras que apenas tienen vida, -La característica de la política en Espa ña es la falta de realidad, pues aquí, en donde se han derramado ríos de sangre parS defender el constitucionalismo, el sufragio y tantos otros principios, no tenemos sino vanas apariencias de todos ellos, y nuestra Congreso, nuestro Senado, nuestro mismo sufragio universal, no son más que ficciones. Termiaó exoresando su deseo de yue los íutoir- i l: i: á que ü modo tan. pu- DE CAMBO