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A B C MARTES 24 DE NOVIEMBRE DE 9o8. EDICIÓN 1. PAU. 4 en el rebaño, imponiéndole sumisión y abdicaciones, de que su incorregible espinazo protestaba enderezándose con más fuerza que nunca. Tomó la pluma y escribió, palabra sna ó menos, la siguiente carta: Excmo. Sr. D. Magnate: Distinguido amigo: Desde que la bondad ue tisted se preocupó con mi campaña electoral, temí pasar de persona con su amistad favorecida á molesto pretendiente. Quehaceres perentorios de usted me han impedido en nuestras entrevistas informarle en forma útil de la buena marcha de mis gestiones; y no aviniéndose con mi modo de ser ocupar la atención ajena en abusivos términos, no extrañará que desista de afiliarme entre los elementos activos del partido, pues antes que seguir dando á usted tabarras electorales prefiero continuar disfrutando, cuando su tiempo y el mío lo consientan, de algún rato de agradable conversación como los que su amistad ha proporcionado á su afectísimo amigo, to por quien se cobraba el favor ae meterle servidos verdaderos, c n el primer aüvenedizo que á la mano encontrara, no lo hizo por ser un vividor de la política, pues ya se ha dicho que le adornaban excelentes cualidades, pero todas invalidadas por la soberbia y el endiosamiento, nacidos de un régimen que convierte á nuestros políticos en santones ante los cuales hay que quemar incienso, y para quienes es sacrilego todo subordinado que intente tener personalidad. En cuanto al otro poderoso de menor cuantía, al cacique, mona á los pocos meses allá en su feudo, asesinado por los del otro bando. MORALEJA ¿No aparece bien claro que, por cualquier lado que lo miremos, se nos muestra al sufragio necesitadísimo de que, cual pide el programa del Tívoli, se le dignifique? ¿Ño es elocuente el hecho de que al primer empujón hayan logrado dar los catalanes gallardo ejemplo de cívica energía, arrollando á casi todos los que en pasadas elecciones habían sido por Cataluña diputados cuneros, elegidos por caciquiles artes... Y hasta hoy, ni dos renglones de respuesTan evidente fue desde el primer momenta recibió el gusano del águila. to el triunfo de los regioualistas, que los partidos organizados renunciaron de anteCUARTO CU 4O RO mano á la lucha y ni aun intento hicieron Gran Cacique. -Pues debe tenerte sin cui- de imponer á los pueblos candidatos. dado; los amigos están por ti y en X no se El resultado es de tal entidad, demuestra hace sino lo que yo quiero: en las últimas tal conciencia en la propia fuerza y reconoelecciones, estando en la oposición, le di- cimiento tan explícito de ella por el advermos á ese... (aquí una palabra que no puede sario, que merece la pena de que en ello se transcribirse y el nombre del diputado de ñjen otros pueblos y regiones de España, las cartitas) una mayoría contra la que no agobiados por el caciquismo y la oficial valieron los pucherazos del Gobierno. Con omnipotencia, viendo cuan fácil es á quien tal que tú te presentes como diputado del tiene ideales derribar gigantes que, con partido, aunque sea independiente, y sin toda su imponente apariencia, tienen pierencasillar, sales. Eres un memo si desistes. nas de trapo. Don Rígido. -Pero, hombre, si yo no pueDON NUNO do sufragar ni aun esas elecciones que nada cuestan, y que en vino y cuchipandas se sorben no pocos miles de pesetas. G. C. -Y yo te digo que como nosotros tengamos un diputado á nuestro gusto, nos importan muy poco esas pesetas, que pagará el partido, y tú ya ves á lo que tocare- A lgunas observaciones más se me ocurren A- sobre el acto de Zaragoza. El Sr. Momos cada uno: á una miseria. D. J -De ningún modo: eso sería una ret ha hecho un llamamiento á la juventud; este llamamiento ha sido reforzado por alfalta de delicadeza. 6 C- -Déjate de tonterías. Bastante vale gunos artículos de periódico, profusos y deeso al lado de la utilidad de un diputado clamatorios. Hablaré del llamamiento del que vaya con nosotros á todas partes; que sepa Sr. Moret. Para mayor claridad y precisión, hablar y asustar á los otros; á quien aquí examinaré el asunto en tres fases. Primera no se lo puedan meter en el bolsillo. Ade- fase: al llamamiento. Segunda fase: á que jumás, que en cuanto te elijamos, D. Magna- ventud se llama. Tercera fase: para qué se la te se hace otra vez amigo tuyo. Además, he llama. Primera fase: el llamamiento. Del discurso sabido que como el JEFE le había ya dado el distrito para tí, él no lo suelta, y ahora del Sr. Moret han aparecido: primero, una quiere colarnos por su cuenta otro, que será versión telegráfica autorizada, digna de crétan inútil como el de ahora, pero hechura su- dito, publicada en un periódico afecto al seya: y como ya estamos hasta el moño de mo- ñor Moret; segundo, una versión del disnigotes, y queremos un diputado que zumbe curso íntegro, pero sin corregir; tercero, una versión integra, corregida. De esta versión fuerte, no nos da ¡a gana de más lilas... definitiva, completamente definitiva, tomamos el llamamiento á la juventud. El señor Siguió hablando el cacique, y fue D. Rí- Moret juventud adopte gido enterándose de cuáles eran aquellospac- ideales; desea que la llama á su lado á la sus el Sr. Moret juios qce no era preciso hacer entre caballe- ventud. Copiaremos sus palabras definiros; qué quería decir lo de un diputado á tivas. nuestro gutto, y lo de que vaya con nosotros á Y vosotros, los jóvenes- -dice el Sr. Motodas partes. ret, ¿cómo marcháis? ¿En qué dirección Si D. Magnate pretendía cobrarse en cie- vais? Para muchos de vosotros podría decir ga sumisión ajena y con soñones propios, que he visto el demonio que os guía (Risas. los amigos que á D. Rígido le habís n sali- el demonio de la vanidad y de la soberbia. do pensaban cobrar haciéndole cobertera Podría decir, y citar, y traer aquí trozos de de enjuagues, procurador de chanchullos, literatura- -y recuerdo á los que conmigo amparador de rurales garitos, azote de todo viven en los centros donde se dicurre- -que hombre de bien del opuesto bando) y escudo revelan un vicio de organización intelecde rufianes del propio. tual; y esa desorganización intelectual proY no conviniéndole tampoco llegar a la duce inmediatamente el escepticismo para Diputación por este otro camino, volvióse á la vida pública, porque cuando se encalasu casita, tan molido cual Don Quijote re- brina un cerebro y se le ocurre ir por te r retornó á sus lares. no desconocido, ¿para qué ir en compañía Conviene hacer notar que si Don Magna- de los demás ni andar por caminos trillados? te se condujo cual relatado queda, y se que- La originalidad, la inmensa vanidad, mardó tan fresco reemplazando á quien, se- cada con la degradación del feminismo, es gúu propia opinión, podía prestar á su país el demonio que la atavía. Poseso es pre- ciso que toda esa juventud, si quiere ser algo, se virilice, procurando ante todo lograr esa libertad eivil, que garantice la absoluta independencia de la conciencia. Estas son las palabras del jefe liberal. El discurso del Sr. Moret se presta á múltiples comentarios. Se le podría examinar desde el punto de vista gramatical, retórico y literario; este examen nos ocuparía bastante espacio. Se le ha calificado de maravillosa obra de elocuencia; aun los que, en el campo conservador, le combaten, ponen á salvo sus primores literarios. Pero se puede preguntar: la claridad, la precisión y la coherencia, ¿no son condiciones indispensables de la elocuencia? Estas condiciones, ¿en qué grado se encuentran en el discurso del señor Moret? En el llamamiento citado que hace á la juventud el Sr. Moret, chocan, ante todo, varias cosas. ¿No es curioso ver al Sr. Moret precisamente recomendando á la juventud que Hse virilice? Después, ¿qué es esto de condenar la originalidad? Un jefe de ur partido liberal, ¿condena la originalidad? ¿Sabe el Sr. Moret, antiguo librecambista, antiguo individualista, que el individualismo es la base, la substancia del liberalismo, y que el individualismo, en último término, es la originalidad? La originalidad, condenada- ¡tremenda paradoja! -por un liberal, ¿no es el motor y propulsor del progreso, de las artes, de las ciencias? La juventud llamada es la intelectual. Desde hace pocos años se viene abusando de esta palabra intelectual. ¿Qué se entiende por juventud intelectual? La palabra intetectuai parece monopolizada por literatos, escritores y periodistas (sobre todo, por periodistas) Sin embargo, si se considera bien la palabra, debe extendérsela á cuantos viven del intelecto y para el intelecto, ó sea, tanto á escritores, como á científicos, como á artistas. El Sr. Moret, pues, llama á todos, Sentado esto, resta saber qué jóvenes son los que han de acudir al llamamiento, es decir, qué edad, dentro de la juventud, ha de considerarse aludida. Se es joven á los veinte años. Se es joven á los treinta. Se es también joven á los cuarenta. ¿A cuáles de estos jóvenes llama el Sr. Moret? A los veinte años, el hombre no está formado aún; se puede decir que se acaba de salir de la adolescencia. ¿Qué va á hacer en el partido liberal un joven de veinte años? No llamará á éstos el Sr. Moret. A los treinta se está en la plenitud áe la vida. Un intelectual á los treinta años dispone de todas las energías para el trabajo. A esta edad se encontrará en el gran goce de la creación artística ó de la investigación científica. Ahora bien, á este intelectual, verdadero intelectual, ¿para qué se le llama á la política? Un químico, vm histólogo, un historiador, que se encuentren consagrados con devoción á su trabajo, que acaso se hallen en vías de traer un dato nuevo al acervo científico, ¿con qué objeto se les llama á un partido político, ni qué es io que tienen que hacer en él? En momentos supremos de una invasión de la patria, por ejemplo, estos hombres pueden apartarse de su trabajo para empuñar las armas; pero, ¿qué utilidad podría haber en que el científico y el artista se separen de sus empresas para formar en las filas de un partido? ¿No habrá más bien en ello daño, y daño considerable? Lo práctico y lo patriótico, ¿no será, en vez de llamarles caprichosamente, el darles medios y facilidades para que holgadamente, sin penurias, sin estrecheces, prosigan y amplíen sus trabajos? á la juventud intelectual, ya lo hemos dicho, para que vaya á formar en las filas del partido liberal. El Sr. Moret ha declarado que no formulaba ningún programa; ha declarado también que mantenía reTercera fase: Para qué se la llama. -Se llama Segunda fase: que juventud es la llamada. ALGO MAS SOBRE EL ACTO