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ABC. LUNES 23 DE NOVIEMBRE DE 1908. EDICIÓN i. PAG. rarse de que los pactos no formulados, por creerle más despierto de lo que el pobrecillo era, implicaban tácita obligación de amparar todo abuso, atropello é inmoral granjeria que allá en sus feudos pluguiera cometer á los seis caciques que le ofrecían el acta, Omitiendo detalles, viajes, conferencias, que ni ponen ni quitan al asunto, y harían su narración prolija y enojosa, llegamos al momento en que, personándose en Madrid, los caciquillos acaudillados por el gran cacique hacían saber al j SE las hazañas del diputado de las cartitas, le entregaban tan f anacientes documentos, y le manifestaban su decisión de no votar de nuevo á quien era la causa de que votaran ellos. No siendo á aiuél, darían sus sufragios á quien el jefe ordenara; pero hacían presente que andaba recorriendo el distrito un Don Rígido, que, á sus recomendables circunstancias personales, reunía mucho prestigio en aquellos pueblos, donde sin ajeno auxilio podría obtener no pocos votos, y siendo persona grata á muchos, suplicaban al JÍÍPS que lo encasillara. (Concluirá mañana. EN LA ACADEMIA ESPAÑOLA, clendo entre los personajes que llevamos presentados, y un día tuvo lugar entre ellos el diálogo que se verá en el siguiente PRIMER CUADRO Dan Magnate. -labros, periódicos, tribunas de Ateneos, son medios secundarios de que los hombres de buena voluntad, saber y convicciones trabajen por su país: donde esos hombres son verdaderamente útiles es en el Parlamento, y allí debe usted ir. D. Rígido. -Está bien; pero yo vivo de mi trabajo; las elecciones son caras para quien no piensa explotar el acta... D- M. -No le costará á usted la suya un buarto. Sus ideas son las nuestras. Será usted candidato del partido; se le encasillará. ¿No tiene usted algúa distrito? D. R. -El de X, y allí amigos, parientes y prestigio. D. M. ¿El de X? Bueno; me enteraré de si por él tenemos diputado. En último caso, buscaríamos otro. Tres días después: D. M. -Hay diputado del partido por X, un imbécil que de nada sirve; de modo gue puede usted me allá comenzar los trabajos. El JEFE; no quiere recomendar candidatos que no tengan alguna base. Poca cosa, conque me traiga usted indicaciones de unos cuantos amigos suyos dicien do que es usted persona conocida y grata en el distrito, no necesito más; y como en X tenemos siempre abrumadora mayoría, cuéntelo usted hecho; Conque, al distrito. D i? -Hasta la vista. SEGUNDO CUADRO Al llegar á X yióse D. Rígido agradablemente sorprendido: el Gran Cacique era un su antiguó compañero de la infancia, por el que fue acogido cpn verdadera cordialidad. El diputado, inútil para el partido, era para los pueblos despierta sanguijuela; andaban por el distrito carias, recibos y documentos cotí su firma, que hubieran constituido prueba plena en un proceso por cohecho. F, s imposible que ande el expediente de consumos si no envían en seguida 2.000 pesetas. -escribía á un pueblo; decía á otro: Hace ya dos semanas que no recibo aquelh (1) Dígale á Fulano que procure no descuidarse y que lo remita en seguida, adelantando lo de las dos siguientes semanas, porque me urge, porque se casa una hija de H (el nombre de un prohombre político) y lo necesito para el vestido de mi señora. t I o anterior es rigurosamente histórico. El Gran Cacique ylos caciquillos menores, á él subordinados, estaban hartos de su representante, al que, por no servirles tampoco á ellos para nada, le hahían. limpiado ya los diversos comederos. Parecióles D. Rígido de perlas, esperando que una vez diputado amansaría en las obras la dureza del nombre, disimulando ó amparando ciertas flaquecillas de los que se aprestaban á encumbrarle; mas sin decir palabra de semejantes debilidades, sin duda por pensar que tales cosas se catan de su peso, y por creer que don Rígido (que al meterse en aquellos trotes sería buen entendedor) entendería aquello de que entre caballeros no hacen faltapactos Pero se equivocaron de medio á medio, pues el buen señor, con sus cuarenta á cuestas, tenía en tales lances la candidez de los niños del limbo, porque tal fue la corrección del caciquil conclave, tal se invocaron los intereses de los pueblos, tal solapada discreción pusieron en sus frases aquellos abuelos de la patria (puesto que engendran á los padres de ella) que sólo más tarde, y ya se verá cuándo, llegó D. Rígido á ente (1) Aquclle era aa tanto semanal para que se dejara jugai ts anquilamente en uno cte los pueblos. bien imbuido en el asunto, como el aatígtíflT arúspice; requiérese que el oyente se hañ capacitado gara comprender su grandíosil dad y requiérese que el asunto la posea y se haya difluido algún tanto, hecho materia artística, perdido la rigidez del molde; á la vez, el poeta, convertido en divinidad, le infunde un alma derivada de la suya. El Sr. Palau fue muy aplaudido I e contestó el presidente de la Acacie- mia, D. Alejandro Pidal, con otro elocuentí- simo discurso, en el cual estudió la personalidad del nuevo académico, para el que tuvo muy justos y sincerísimos elogios. A niniadíbisna y visitada por selecto púbtó co, en el que figuraban bellas damas, estuvo ayer la Exposición que á beneficio de la Asociacióu de la Prensa se viene celebrando en el kallde nuestra casa de Blanco y Negro y A B C. LA EXPOSICIÓN DE LA PRENSA RECEPCIÓN DE DE PALAU Dajo la presidencia de D. Alejandro Pidal se celebró ayer tarde en la Real Academia Española la recepción del nuevo académico, ingeniero y poeta D. Melchor de Palau. Al acto asistieron los académicos señores Saavedra, Catalina, Gonde de Casa- Valencia, Padre Mir, Octavio Picón, Fernández y González, Cotarelo, Menéndez Pidal, Ortega Munilla, conde de Reparaz, Carracido, el electo Padre Coloma, el ministro de Gracia y Justicia, marqués de Figueroa; el gobernador civil, marqués del Vadillo, y otras distinguidas personalidades. Enlossillonesdestinados al público tomaron también asiento muchas señoras. El discurso del Sr. Palau, muy notable, muy interesante y muy bien escrito, versó acerca del tema, paciencia como fuente de inspiración poética A juicio del Sr. Palau, la poesía ha de acudir á la ciencia en demanda de base, no 1 para la demostración de sus teoremas, sino porque gastados ya y sólo nuevos ó redivivos en los grandes genios los temas que produjeron encanto indecible, cabe que las magnificencias de los descubrimientos científicos sean descriptas poéticamente; cabe que la fantasía, ahondando á su manera, logre deducciones y corolarios que la ciencia no consiguió, ó que herida por el genio prorrumpa en arrebatos líricos que la inmortalicen. I, a ciencia influye en la forma, eti el método y en el asunto de la composición poética. Al descubrimiento de una verdad, á la resolución de un problema arduo, á la vista de una impensada aplicación, se produce una aureola, como la que circunda el sol al alborear; chispa luminosa al choque del error vencido; venere de inspiración poética, más frecuente en nuestros días que en íos antiguos, cuando la Naturaleza y la casualidad eran easi sus únicos orígenes, y no la labor incesante, el afán innovador, el experimento y la experiencia, produciendo efectos que canta el arte, á veces con antelación, á la manera que la alondra, aun antes de que el astro diurno aparezca realmente en el horizonte. I a ciencia, por su majestad, tiende á la épica, como muchas de sus aplicaciones, por lo rítmicas, llevan á la lírica y á la versificación, que es, en cierto modo, la mecánica de la poesía. Se avecina una forma líricoépica; pero es necesario que el autor esté Como siempre, el amphion de Ureña entretuvo agradabilísirnaniente á la concu rrencia, que cada día es mayor. Bien puede decirse que hoy el punto de cita de la buena sociedad madrileña es la Exposición- subasta, que alcanza ya una cifra muy respetable. Se preparan algunos espectáculos y fiestas íntimas que darán mayor brillantez y animación á estas reuniones. He aquí las últimas ofertas, desde 25 pe setas en adelante: El Sr. Suaces, por el grabado núm. 16, de B. Maura, 25, y por el núm. 98, del mismo autor, otras 25; el doctor Decref, por el paisaje de Agustín L, hardy, 50; por la cabeza dé moro, de R. Madrazo, 50; por el paisaje dé Borrell, 60; la condesa de Superunda, por la acuarela de Busato, 30; el Sr. Mollinedo, por la gitana de J. A. Benlliure, 90; por la lectu- ra, de Saint- Aubin, 160; la marquesa de Ve- 1 lázquez, por el paje de Llaneces, 350; el señor Francos Rodríguez, por el cuadro da J. Romero de Torres, 100; el Sr. Benjumea, por el de Gonzalo Bilbao, 75; el Sr. Jacobo, por el de Tordesillas, 50; el Sr. Maltrana, por el paisaje de Larrocha, 25; el Sr. Avilés ¡cor la Margheritina, de Blay, 500. EN EL CONSERVATORIO on las solemnidades de costumbre y ua público numerosísimo, que llenaba el salón de actos del Conservatorio y se agolpaba en los, pasillos inmediatos al niisrno 3 se celebró ayer, día de Santa Cecilia, el tradicional reparto de premios á los alumnos de Música y Declamación. Comenzó el acto por la obertura La Vcí, tal, de Spontini, interpretada por los alumnos de la clase de Conjunto instrumental, dirigidos por su profesor, el Sr. Zubiaurre. Púsose luego en escena la comedia de presentaron con gran acierto las señoritas Moreno y Ríos y los Sres. Rico é Infante, alumnos de la señora Alvarez Tubau. Después, la señorita Ibarra, alumna de la señora Tormo, tocó la Marcha triunfal, para arpa, de Godefroid; el Sr. Ruiz, un notabilísimo discípulo del Sr. Mirecki, ejecutó en el violoncello la Revene, de Dankler, y Vito de Popper. 1,3. señorita Elisa Fernández, á quien ya habíamos oído en el Ateneo, en la interesante velada sobre las tonadillas que organizó Cecilio de Roda, cantó á continuación el aria de Raquel, de Bretón, y demostró que además de sus excelentes condiciones naturales aprovecha con fruto las lecciones de su profesora, la señora Casanova de Cepeda. Tamayo Más vale maña que fuerza, que re- DISTRIBUCIÓN DE PREMIOS