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DE TODO EL, MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUND O POR CABLE POR TELÉGRAFO Y mwm TELEFONO í J 4 Mu. í. i- EL TEMPORAL EN BARCELONA RESTO DE ONCE CASAS DEL BARRIO DE PEKÍN, DE PUEBLO NUEVO, DURANTE EL ULTIMO TEMPORAL DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL 1 ustamente rencoroso, el pueblo francés ha J querido vivir en la ignorancia más absoluta de todo lo que en Alemania sucede, y no ye en el Imperio vecino más que un ESPUES DEL CONFLICTO El cronis- enemigo dispuesto á echarla encima el peso ta regresa de Alemania, donde nadie sospechó que la paz con Francia pudiera estar comprometida, y al entrar en París observa que de nuevo él pueblo francés ha creído que iba á es tallar el siempre temido conflicto. ¿Cómo estando tan cerca de Berlín estas gentes viven ignorantes de lo que la capital prusiana piensa? Porque en Alemania hoy nadie quiere la guerra... El pueblo alemán, trabajador y laborioso, disfruta en la actualidad los beneficios de una paz que le permiten engrandecer su comercio y su industria, y los alemanes saben que una guerra, aunque se decidiesen por una victoria tan definitiva como la del 70, sería un desastre para la producción nacional. Yo no sé por qué, pues, los que dirigen la opinión en Francia se complacen en sembrar el pánico y la alarma apenas surge una dificultad, haciendo, quizá involuntariameate, el juego de los equilibristas de la Bolsa. El asunto de Casablanca, si bien se D. JULIO COilZALEZ HONTOR 1 A mira, no ha tenido más resultado práctico ALFÉREZ DE NAVIO, QUE HA FALLECIDO que la danza de millones cruzados en el pa EN PALAMOS, AL QUERER SALVAR A lacio de la rué Vivianne en el espacio dé UNOS PESCADORES EN PELIGRO. cuarenta y ocho horas. Fot. Cembrahó A B C EÑ PARÍS D DESTRUIDAS POR LAS OLAS Fot. Baile de su Ejército formidable. Los discursos belieosos del Kaiser, la política de amenazas seguida constantemente por la diplomacia alemana, los reproches, las suspicacias, las intromisiones extemporáneas, todo esto excita y enerva á los franceses, que no comprenden que cada nación tiene eso que los hombres de Estado llaman resortes de Gobierno y que el principal resorte que ha utilizado el Kaiser para gobernar su pueblo durante veinte años ha sido el fantasma del conflicto franco- alemán. Con un poco de sangre fría Francia hubiera visto claramente esto. En la ocasión presente, el Kaiser, encontrándose con dificultades de orden interior, apeló para solucionarlas ásu procedimiento favorito y buscó la cuestión á Francia, creyendo que una- vez más los representantés de la República burguesa sacrificaríaa el amor propio á la tranquilidad. Y he aquí que por primera vez le ha salido al Kaiser la criada respondona, y el Gobierno fran- cés, después de mucho deliberar, y contra la voluntad, según se afirma, del propio Fallieres, decidió mantenerse firme frente á Alemania. Con esto no contaban los diplomáticos de la Cancillería berlinesa. Kl pueblo alemán, que, al contrario del francés, vive bien enterado de lo que en Francia sucede, olió el peligro, comprendió que eljue- go de la política como se practica en la Wilhemstíassfe puede ocasionar la guerra