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JUEVES 19 DE NOVIEMBRE DE 1908. EDICIÓN 1. PAG. 4 ten que adivinar el padecimiento que sufre, sin hablar ni tocarle. Así, mientras el infeliz Hijo del Cielo se moría á chorros, los sabios chinos miraban á las estrellas para buscar el diagnóstico de la enfermedad, y como los astros permanecieron silenciosos, el Monarca exhaló el último suspiro rodeado de eunucos, de lindas muchachas y de nubes de opio. Muerto el Emperador, alóse cumplimiento á una ley antiquísima. Los 30 médicos astrólogos colocáronse en fila, y puestos en facha recibieron una tremenda azotaina por ao haber sabido combatir la enfermedad. Las leyes chinas son bárbaras. mados quedaríamos si por un momento pu diésemos obligar la imaginación á que nos descubriera la infinita serie de estudios, de fracasos, de tormentos y de heroicas tentativas que han precedido á este estado de perfección de las máquinas! Hay mucha gente por el mundo que no se entretiene en vocear, ni en guerrear, ni en lanzarse á ruidosas y públicas y triunfantes divagaciones. Hay mucha gente esparcida sobre la tierra, cuya vida es un continuo batallar con los obstáculos; sus batallas no procuran éxitos y triunfos ruidosos; los obstáculos son vencidos sin que ningún historiador escriba los secretos y humildes triunfos de esos soldados. Pero, en cambio, ¡ved qué resaltados más espléndidos... Sin necesidad A la cabecera del gran duque Alejo acude que, dos ejércitos se destruyan, he ahí dieron, en cambio, los mas célebres cómo surgen las máquinas, y cómo las mádoctores, que le auscultaron, le vieron, le quinas, á semejanza de unos dóciles monspreguntaron. El gran duque no sabía más JOSF IUAN CADENAS truos, vomitan suavemente las hojas impresino que al salir del Círculo aristocrático de París- Noviembre. sas que luego han de conmover á la muchela rué Royal se había sentido un poco desdumbre de los hombres. templado. Una bocanada de aire frío, algo de fiebre, tos... La robusta naturaleza del Pero el Rey ha subido á lo alto de una EL REY coloso ruso podría vencer aquello... máquina. De dos brincos salva la escalerilla Pero al tercer día se presentó la congesY LA IMPRENTA de hierro, y ya le tienen ustedes en la platión pulmonar, que es el mote con que aquí p n el palacio de Blanco y Negro y A B C taforma de la máquina. Es una rotativa. se conoce nuestra acreditada pulmonía, y el se ha inaugurado una Exposición ar- Grande, reluciente, moviéndose con grave gran duque Alejo expiró. A estas horas es- tística, y para que la inauguración tuviera estrépito, la rotativa comienza á funcionar tará vestido de gran almirante y en presen- suficiente resonancia fue invitado el Rey, en honor al Rey. Dijérase un gigante que se cia del Divino Tribunal dando cuenta á y, en efecto, acudió el Rey. on su esposa la siente cortés y que accede á exhibir su fuerza Dios del desastre de Tsutsima, es decir, de Reina. con un gesto de amable condescendencia. El la pérdida de treinta barcos de guerra y de Vieron los cuadros, palparon las escultu- papel sale limpio, incólume, de una enorme doscientas mil vidas. ras, y seguidamente sintieron deseos de co- bobina; se sumerge en un caos de cilindros Bl fallecimiento del gran duque ha sido nocer ese extraño mundo de la imprenta. y planchas, y surge rápidamente á la supersentidísimo en París, donde gozaba de gran- En ninguna otra ocasión hubieran podido ficie, impreso ya por cuatro planas distintas; des simpatías, como todo gran señor que se cumplir mejor su deseo; en la casa de Blanco recorre otro caos de cilindros y planchas, gasta el dinero alegremente. Están, pues, y Negro y A B C, por lo mismo que allí se aparece otra vez, y... de duelo la familia Imperial de Rusia, va- editan cinco periódicos diferentes, se hallan El periódico está impreso, cortado y donos joyeros parisinos, unos cuantos restau- reunidos todos los elementos del arte de im- blado. A B C se halla en disposición de sei rants... y Lina Cavalieri. primir, estampar, estereotipar, grabar, etcé- leído. Y hasta la hora presente no se sabe que tera, etc. Allí nada falta en lo que se refiere El Rey mira todo esto desde lo alto de la los doctores que asistieron al augusto en- al oficio del periódico; toda la ciencia ema- rotativa. A sus plantas se mueven veinte ó fermo hayan recibido ningún azote. Están nada de Gutenberg, con sus incontables de- cuarenta máquinas distintas, con un sonido redactando la cuenta que han de presentar rivaciones, se encuentra en esta casa repre- continuo, grave y profundo. Los obreros á la familia. Nuestras leyes son sabias... atienden á la maniobra sin acelerarse; todo sentada. ¿Vio el Rey alguna vez una imprenta? Se- se encuentra allí calculado, medido; todo es 11 nido á esLos dos grandes muertos va el guramente que no. ¿Y cuál seria la impre- allí matemático y natural. Parece que en nombre del compañero Libertad, el sión que le causara una imprenta por den- todo aquello no existe esfuerzo alguno. Se feroz revolucionario, el anarquista rabioso, tro. J Fuera temerario querer saberlo. Lo diría que todo se mueve en virtud de una el demagogo sanguinario y cruel... ¡Qué bo- que sí puede asegurarles á ustedes el que votuntad supraterrena y misteriosa. nita ocasión para escribir un articulito ha- firma este artículo es que el espectáculo fue El Rey mira detenidamente. ¿Cuáles seblando de la parca niveladora, que iguala á bien interesante. Un Rey vestido de gene- rían- sus comentarios... Nadie lo sabe. Su grandes y chicos! La Prensa parisina da ral atravesando por entre la maquinaria; figura alta y escueta sobresale por encima etienta de estos tres fallecimientos en la el rojo y oro del atalaje militar destacando de la balumba de la maquinaria. El rojo y misma columna, y los nombres del Monarca sobre el gris obscuro de las ruedas; el sím- el oro de su marcial uniforme destacan sochino, del gran duque ruso y del anarquista bolo del poder y de la tradición marcial ro- bre la obscura uniformidad de los cilindros francés han pasado juntos á la eternidad. zándose con el otro símbolo del poder ideo- y de las planchas. Infinidad de siglos están El Hijo del Cielo muere en su palacio de lógico: la tradición y el porvenir juntos... representados en aquel vestido de guerrero Pekín; el duque Alejo, en su hotel de los Esto era un espectáculo bien interesante. y de legislador: ¡qué infinidad de futuros Campos Elíseos; el compagnon Libertad, en Primeramente, todos los obreros que traji- siglos están representados en aquellas dóuna sala del hospital Lariboisiere. Los dos naban en la ancha nave se pusieron en ciles y rugientes máquinas... augustos cuerpos son embalsamados... El fila, formando calle. Unos eran muchachos El Rey, por pega dos brincos y cuerpo de Libertad pasa por voluntad ex- vivaces, otros eran hombres barbudos, al- desciende de lo último, la rotativa. Después presa del finado á la sala de anatomía de la gunos eran ancianos; pero sin distinción de se marcha. Subealto de á su carruaje, y todo acaba. Facultad de Medicina para que estudien en edad, todos á una murmuraron, cuando pasó Las máquinas continúan rodando, impriél los doctores, para que sea de alguna uti- la Reina, estas palabras: ¡Qué hermosa es! miendo, lanzando hojas, esas hojas imprelidad... Porque el pueblo es tan gráfico y quiere sas, saltarinas y vivaces como unos genios ¡Pobre compagnon Libertad! Con sus bar- sintetizar de tal modo su emoción, que al diabólicos, cuya secreta misión consiste en as lacias, sus pelos largos y sus ojos tristes, mirar una Reina sólo se le ocurre hablar lo trastornar y perturbar á los hombres. parecía un Cristo. Su cuerpo enfermizo, más humanamente posible, y nada hay tan 1. J U SALAVERRIA V achacoso y débil apoyábase en dos gruesos humano en un hombre como manifesterle á bastones. Cuando no se le veía en los miti- una mujer su devoción llamándola hermosa, aes y reuniones revolucionarios era que esPero ahí está el Rey. Marcha de aquí para taba en la cárcel ó en el hospital. allá, y todo lo examina y palpa, lo mismo NUESTROS GRABADOS Su partido era una banda de hombres de- que un muchacho curioso. Le enseñan el progresos de la navegación aerea. cididos que acababan casi todas las discu- aparato de la estereotipia, y ante la inge- r El globo dirigible del conde de Zeppesiones á palos ó cuchilladas, y, ¡cosa curio- niosidad de tan simple aparato se queda un llin va de triunfo en triunfo y tiene enorsa! Libertad, que mientras se trataba de largo instante admirado, dando cabezadas gullecida á Alemania entera, del Kaiser perorar permanecía á la cabeza de la parti- de asentimiento y de maravilla; le enseñan abajo. Guillermo II se interesa tanto por el da hablando de bombas Ae dinamita y pi- luego la otra vez diendo una degollina general, en cuanto se queda máquina de estampar, y qué sim- invento del ilustre conde, que ha asistido á maravillado al ver con llegaba la hora de los estacazos corría como pleza, naturalidad y premura salen las pla- todas las pruebas y ha autorizado al Príncipe heredero para tomar parte en una de las un conejo... á pesar de las muletas. nas llenas de dibujos pintados. El ritmo En los días de elecciones, Libertad era el exacto, lo matemático del ritmo por que se ascensiones. terror de los colegios. mueve la imprenta, le produce al Rev asom- I a catástrofe de Hamni. -rjQue viene Libertad! -gritaban los mu- bro y agrado. Los telegramas han dado cuenta de una ñidores electorales. ¡Ah, el ritmo de las máquinas! Realmente, espantosa catástrofe minera ocurrida, en Y el pánico se extendiajoor todo el barrio. es cosa que pasma. ¡Pero cuánto más pas- Alemania. Un incendio, consecuencia dt porque la banda del anarquista no dejaba títere con cabeza, y rompía las urnas, hacía añicos los muebles y á veces se teñía las manos en sangre republicana. En una de estas bagarres que el compañero Libertad y su partida suscitaron últimamente, el anarquista recibió una patada en el vientre, de algún cipal sin duda, y como generalmente las coces de caballo y las de municipal son mortales de necesidad, el compagnon Libertad tuvo que irse á un asilo, y allí sucumbió á la misma hora que abandonaban este valle de lágrimas el Hijo del Cielo y el gran duque Alejo. Pero estos dos últimos han muerto mejor, porque hasta para morir hay clases, por lo visto. Al pobre ciudadano Libertad parece que le han echado del mundo de una patada...