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A B C DOMINGO i5 NOVIEMBRE DE 1908. EDICIÓN 1 PAG. 4. se bajado á protestar contra aquella injusticia y á llorar sobre el cadáver del pobre toro... Sin duda que los toros están de actualidad. Paralelamente con la cuestión de Cataluña y con la cuestión de Martitegui, tenemos la cuestión de los miuras. Dicen los toreros que no quieren lidiar esa clase de bestias porque son demasiado peligrosas, y ellos estiman su pellejo. Pero el asunto de los miuras ha revuelto otra gran porción de asuntos taurinos que antes sólo pertenecían á unos pocos iniciados; el público se ha podido enterar de que existen puyas de verano y puyas de invierno; de que hay una raya convencional para los picadores; de que, en una palabra, los maestros de lidia han industrializado excesivamente su profesión. Pero ignoran, los muy imprudentes, que ciertas faenas tradicionales, en cuanto se industrializan, se van al cuerno: La lidia de toros era un algo excepcional, fantástico, aéreo, inefable, como la misma poesía; estaba formada de leyenda, de amor, de unción, de religiosidad pudiera decirse; los toreros venían á ser unos entes irreales y maravillosos que el pueblo español cultivaba como á un ídolo. Desde que eí público se entera de todas estas minuciosidades prosaicas y viles, adiós el encanto. Adiós la poesía y la leyenda y la unción del torero; el torero será ante nuestros ojos un industrial que torea matemáticamente; le veremos, le pagaremos, y nada más. Adiós la fantasía. Y cuando la fantasía huye de ciertas cosas, adiós también las cosas; sus días están contados. Podrán celebrarse más corridas que nunca; podrán ganar los toreros más dinero que sus antepasados todos; no importa; los días están contados. Lo que era fiesta ideal y semirreligiosa degenerará eri un espectáculo metódico y frío. Los toreros serán unos saltimbanquis que distraen un rato. Sucesivamente, la fiesta nos producirá fatiga. Hasta que nuestro cansancio concluya por abolir una fiesta que carece de toda fantasía, que sólo tiene la fantasía de la sangre. Hasta la sangre nos fati e- irá, ¡v adiós los toros entonces! J. M. SALAVERRiA rio. En el Congreso, amagos, sofocados á tiempo, de incidentes con ruido, debate marítimo con un tratado de geografía intercalado en el texto y debate de presupuestos, y jcosa rara! con mucha concurrencia. En el Senado, aprobación de los créditos para Guerra y para la otra guerra al cólera. De sucesos notables, un robo en una sastrería, con fractura de caja de caudales, dejando los ladrones sus herramientas y hasta su tarjeta de visita, á fuer de corteses, y una intoxicación con pastillas para la tos. ¡Cualquiera se constipa! ¡Y si se constipa toma pastillas, como no sean de sublimado, que vienen acreditándose en Madrid de inofensivas! Y una salvajada que provocará la indignación general. Los propietarios se reunieron para hablar de la higienización de las viviendas, de los solares y de otros asuntos cuyo arreglo les pide el Ayuntamiento. Tantos fueron, que no hubo local suficiente para los reunidos, y acordaron congregarse para segunda convocatoria en un teatro. Están disgustadísimos por lo que se les exige. Dicen que no se puede ser casero en Madrid. Acaso un día de estos determinen ceder gratuitamente sus casas y solares. Por la noche, inauguración del Real con La Walkyría en italiano. Un lleno y un exitazo. En Pnce, resurrección de El molinero de Subiza y debut de un tenor. En el Príncipe Alfonso, en el Salón Regio, etc. LInvia de estrenos. Y de las nubes. NUESTROS GRABADOS e l hospital de Basurto. Reseñamos ayer extensamente la solemne inauguración del nuevo hospital civil de Bilbao, que ha presidido el infante D. Fernando en representación de S. M. el Rey, y á este mismo asunto se refiere la primera de las fotografías del presente número. onsejo de guerra. Se ha celebrado en Córdoba el consejo de guerra para ver y fallar la causa instruida contra seis gitanos (cuatro hombres y dos mujeres) que el i. de Mayo último dieron muerte ai cabo de la Guardia civil Joaquín García Mures y al guardia José Sosa López, en una choza próxima ai Bueblo de Valenzuela. Presidió el consejo el coronel del segundo Establecimiento de Remonta, D. José ChacÓB. v IMPRESIONES PARLAMENTARIAS I J N DISCURSO Las sesiones de la Cama ra popular eo las tardes del viernes y del sábado pueden resumirse en los siguientes apartados: a) en la política española se inicia una nueva era según dicen los liberales; b) la nueva era se debe al resurgimiento de las sanas doctrinas económicas; c) dicho resurgimiento lo produce coa un discurso el Sr. Moret Vamos á aplicar el reactivo del sentido práctico á estos tres apartados. Apartado a- En la vida política de un pueblo se puede iniciar una nueva era cuando surge un acontecimiento excepcional, extraordinario, que innova, que revoluciona lo existente, que hace que aparezca algo nuevo y fecundante en el país. Un discurso, por maravilloso que sea, por admirable que sea, ¿puede inaugurar, iniciar una nueva era en la vida política de un pueblo? Los discursos son palabras, más ó menos bien coordinadas; las palabras si no van acompañadas de las obras no tienen eficacia ninguna. Un discurso puede impeler á una multitud en determinado sentido; esa multitud puede hacer una algarada, un motín. El discurso tiene, pues, una trascendeaeia. Sobre el alcance de la trascendencia de un discurso cabe discutir. Con un discurso se puede promover- -como se ha dicho- -una algarada. Pero un discurso, un simple discurso, ¿será bastante para iniciar en un país una nueva era, para hacer época en la marcha de uu pueblo? ¿Cuántos discursos se han pronunciado en nuestro país en todo el siglo xix? Alguno de ellos, por sí solo, ¿ha iniciado alguna nueva era? Apartado b. La nueva era se debe al resurgimiento de sanas doctrinas económicas. De las doctrinas se puede decir lo que de los discursos; no basta proclamar buenas doctrinas: es preciso llevarlas á la práctica. Mientras las doctrinas permanecen siendo doctrinas, es decir, en la esfera de la abstracción, lo mismo da que las doctrinas sean éstas ó sean aquéllas. La bondad de las doctrinas sólo se aprecia cuando empiezan á influir sobre los espíritus, cuando encarnan en la realidad. Las sanas doctrinas que ahora dicea que han reaparecido sou aúu pura y simplemente doctrinas. Estas doctrinas existían desde hace mucho tiempo. Consisten en ad ministrar bien el Erario público y en invertir el dinero de los contribuyentes en gastos útiles á la nación. En España- -como decía D. Francisco Pi y Margall- -no parece sino que la vida y la salud del país dependen de la nivelación de los presupuestos. La ciencia económica eu nuestro país se reduce á esta nivelación; los gobernantes tienden á CRÓNICA JABÉATE DE ALTURA La discusión eco nómica ha tomado altos vuelos desde su comienzo. Se los han dado Moret, con su discurso de franca oposición en la tarde del viernes, y el señor Azcárate con su intervención en la de ayer. No siempre tuvieron esas discusiones tanta solemnidad con ser acaso las más interesantes de cuantas se plantean en el Parlameato. Lástima es que á campaña que tan brillantemente se inicia no corresponda la magnitud del asunto discutido; porque, ya se sabe, los presupuestos objeto del litigio no son nuevos. Circunstancias especiales han. hecho que no pueda examinarse labor original. Razones que no nos toca examinar ahora impiden que no se discuta un plan ó varios planes de mayor trascendencia que el planteado meses pasados sobre la reconstrucción de la escuadra. Un debate sobre el empleo de doscientos millones en reorganizar y fomentar la enseñanza, en desarrollar las obras públicas, provocaría en el país mayor atención que la suscitada con el proyecto de adquisición de barcos de guerra. Entonces sí que el debate sería de altura, y entonces sí que la opinión le seguiría con verdadero ioterés. Porque piensa ella que, del mismo modo que entidades técnicas estudian é informan sobre la reorganización naval, entidades técnicas podrían estudiar é informar sobre instrucción y sobre obras públicas; de igual manera que se obtienen los millones necesarios para escuadra y arsenales, se obtendrían para esas indiscutibles necesidades del país. Y habría una diferencia notable: que el sacrificio se haría sin violencia, con mayor gusto, con la satisfacción que produce el propio bien. Entonces sí que los debates serian de altura, no sólo por las personalidades que los sostuviesen, sino por lo grande y por lo santo de su misión. ¡De esas discusiones st que siente invencible sed la opinión! MADRID AL DÍA o s permitimos ayer el lujo de disfrutar tm sábado de Londres. La moda inglesa lo puede todo. Desde que los elegantes dieron en remangarse los pantalones aunque tueste el sol, pocos días como el de ayer nos han dado la ilusión de la gran metrópoli. Cielo entoldado, niebla tenue, un día enteramente gris, completamente londinense. Habrá también quienes afirmen que vieron muchos ingleses. Para día tan triste se reservó el Municipio la sombría noticia de que á los guardias municipales se les ha hecho uniformes aegros, por completo negros, sin un vivo, sin un cordón de color que les anime y les despoje de tanta lugubrez. No había necesidad de esa nueva indumentaria para que Madrid, al mirar á cuanto es municipal, lo vea todo negro. En los Tribunales compareció una de esas figuras tan frecuentes de la vida chulesca, cuya misión es echárselas de valiente y tirar para el presidio, y un subdito austríaco que vino á decir á los jueces, poco más órnenos, aquello de si oís contar de un náufrago la triste historia... No hubo lugar á que la contase y acreditase su pericia en la natación. Quedó probado que sabe nadar y guardar la ropa... y cuanto se le ponga por delante. De política, nada realajente extraordina-