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DE TODO E L MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO jg jg jg ABC DE TODO ELN MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y 12 S TELEFONO LA EXPOSICIÓN REGIONAL D E VALENCIA PRIMER PREMIO DEL CONCURSO DE CARTELES ANUNCIADORES DE LA EXPOSICIÓN DEL AÑO PRÓXIMO. AUTOR, D. VICENTE CL 1 MENT Fot. Barbera. medida de justicia que na puede dilatarse y que se facilitaría con la misma amortización; la necesidad también de que las plantillas conyenientes para la eficacia militar de la nación con proporción á los gastos pocas veces un pleito llevado desde el pe- militares tengan como precedente una orriódico á la opinión se resuelve tan ganización ajustada á una política exterior pronto y bien como el que hace dos días es- y financiera maduramente determinada, y tudié en mi artículo: ¿Sobran ó faltan ofi- la tercera necesidad, la de que exista una ciales? 131 fallo ha sido unánime en el sen- entidad superior al ministro de la uerra y tido que yo defendía. Sobran oficiales, como con un elemento técnico competente y perha confesado en el Senado el propio gene- durable que determine esa política y su ral Martitegui, que únicamente ha defendi- consecuencia, que es la organización milido la propuesta de aumento de oficialidad tar del Estado. Este último pleito encierra alegando que el aumento sería de oficiales el planteado en el Senado: ¿debe conservarde reserva, es decir, de aquellos que sólo se se, ó suprimirse, el Estado Mayor Central? movilizan en caso de guerra, y éstos caen dentro de la segunda proposición de mi citado artículo. Tales oficiales no figuran en p o r muy poca memoria que se conceda (y ningún presupuesto de la Guerra, salvo en r es justo concederla) para los artículos los parciales de Austria y Hungría, que pa- de periódico, creo que los lectores de A B C gan entre los dos unos 6.000 oficiales de conocen en estos tres asuntos mi modesta, Landwehr y Honved por motivos políticos pero muy, madurada, opinión; no insisto en largos de explicar; en los demás Estados las dos primeras cuestiones, y diré sólo dos sólo se pagan los oficiales de primera línea, palabras de la tercera. ó cuando más, algunos centenares de gratiNo puede el ministro déla Guerra definir ficaciones á oficiales retirados para oficinas la política exterior y financiera; esto es función de Gobierno; luego el ministro de la de reclutamiento y análogas. Pero al lado del pleito de actualidad han Guerra no puede definir la organización misurgido otros tres, que en estos artículos litar de v un Estado, que debe definirla el han sido tratados hasta la saciedad, y que Gobierno especializado para ello (como debeconfío en que la opinión, si se fija en ellos (y ría estarlo para la pedagógica, la comercial, en esto ya no confío fallará igualmente en la industrial, etc. Pero esa. comisión de miel sentido que yo defiendo. Son éstos: la ne- nistros especializada necesita un elemento cesidad de que al mismo tiempo que se im- técnico y perdurable que proponga la orgaponga á la oficialidad el sacrificio de una nización militar, y ese elemento es el Estaimprescindible amortización se le dé la sa- do Mayor Central (cerebro militar, dicen los tisfacción debida de un aumento de sueldo, anglo- sajones) que así ni es superior ni in- OTROS TRES PLEITOS MILITARES ferior al ministro de la Guerra, sino igual en el Consejo de la Defensa Nacional, órgano del Gobierno, especializado para la política militar, consecuencia de la exterior y de la financiera. Un Estado Mayor Central así entendido no es exótico aquí ni en ninguna parte; decir que lo es equivale á que cuando aun no había ferrocarriles en España se hubiera dicho que ese medio de comunicación era exótico. Sería exótico siempre el trineo, como lo sería un Estado Mayor Central á la alemana en la España constitucional; pero no lo es un Estado Mayor Central á la inglesa, á la francesa, etc. El Estado Mayor Central, como hoy lo tenemos, no es exótico, es simplemente inútily aveces perjudicial. rvesgraciadamente, la opinión dejará de fijarse en estos asuntos, desvanecido el pugilato entre dos generales. Pasa en España para las cuestiones militares en el mundo político lo mismo que con las muchedumbres que discurren por las calles: suena la banda de un regimiento, todos se paran, forman filas y contemplan con deleite la marcialidad de nuestros soldados; entran éstos en el cuartel, y la gente marcha á sus ocupaciones sin volver á acordarse de aquella tropa. Tal indiferencia (la de los políticos) es el mayor enemigo de una. bnena organización militar, eu la cual el Estado y el país entero debían poner sus cinco sentidos. JENARO ALAS