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DE TODO E L MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO DO POR CA CHOQUE DE TRENES ESPANTOSO LA ESTACIÓN DE HAMBURGO INMEDIATAMENTE DESPUÉS DEL CHOQUE DEL RÁPIDO DE BERLÍN CON EL TREN DE VIAJEROS DE LUBECK Fot. Tramous. DE NUESTRO t ü í ESPONSAL A B C EN LISBOA f? L SESGO D E L V I A J E REGIO D i a r i a rúentenos transmite el telégrafo amplias noticias de la excelente acogida que en su viaje al Norte se le dispensa en todas partes á nuestro joven Monarca. De todos los informes recibidos se colige la singular importancia política de este viaje, y de ello debiera aprovecharse hábilmente el Gobierno, cuidando que Su Majestad D. Manuel dejase entrever, en los discursos con que ha de contestar á los que se le dirigen, sus ideas de protección decidida á todos los ramos de la actividad nacional. Pero, contra lo que era de esperar, el Rey se ha limitado á remembranzas históricas, comparando épocas felices de la nacionalidad, en vez de salir de tiempos medioevales para entrar de lleno en el presente y poner la vista en el porvenir. Bien que un Gobierno compuesto de hombres viejos no podría menos de contar cosas del pasado, por ingénita propensión de la ancianidad á refugiarse en la Historia y resucitar aun los recuerdos inútiles, que á sus ojos toman valor extraordinario. He aquí el caso de un Monarca joven, dondequiera aclamado entusiásticamente, y cuya espléndida mocedad contribuye en gran macera al ambiente caluroso de tales homenajes. Parecía natural que, por su propia juventud, S. M. D. Manuel, que por mero acaso ha venido á ceñir la corona, se dirigiese con los generosos impulsos de la adolescencia al corazón de los portugueses, hablándoles de la vida de hoy, sugiriéndoles su grande amor por esta raza de héroes deprimida eii nuestros días por el virus de la política. Decididamente, la retórica ministerial está en baja. Sin el carácter imponente de la recepción hecha á la persona del Soberao no, el presidente Ferreira doiAmaral hubiese perdido de una vez su nombre de orador. Entre las múltiples y variadas inanifesta ciones de afecto y simpatía de, que ha sido objeto S. M. D. Manuel, registra la Prensa portuguesa, -con no contenida satisfacción, un telegrama de felicitación de S. M. D. Alfonso XIII y otro del jefe del Gobierno español al presidente Amaral. En todo el país repercute el viaje regio, y no hay entre nosotros asunto periodístico que inspire mayor entusiasmo, pues la Prensa apenas dedica á otra cosa singular atención. CUBS 1 DIO A LOS DIPUTADOS Ba la pasada legislatura propuso un diputado á la Cáma- ra la iyación y votación de un subsidio s los representantes de la nación, como compensación á sus sacrificios, para dedicarse con regularidad á los trabajos parlamentarios. Entre los diputados que apoyaron calurosamente tal proposición hallábase un republicano, que adujo razones convincentes y muy justas. En aquel entonces pareció que el Gobierno estaba conforme con el espíritu de la proposición, no vacilando en ampararla como propia dentro del Parlamento; pero á última hora la echó en saco roto, y ya pueden esperar sentados el anhelado subsidio los diputados. No será por esta pequeña economía por io que logrará el Gabinete Amaral disminuir la Deuda flotante, la cual, por cuanto aumenta y sube de continuo, bien podría ser llamada propiamente aerostática. No se observa seguramente en parte alguna del mundo civilizado el triste y alarmante espectáculo de la mendicidad como en Lisboa. Contra ello clama constantemente la Prensa, pidiendo enérgicas tñedidas contra la desidia de las autoridades, que para nada se ocupan de poner coto á tamaña plaga. De hecho, aunque la caridad pública sea PLAGA DE MENDIGOS