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DE TODO E L MUNDO POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUNDO POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELEFONO LOS PERIODISTAS MADRILEÑOS EN ZARAGOZA FIESTA DE LA JOTA CON QUE FUERON OBSEQUIADOS EN EL CIRCULO MERCANTIL Fot. R. Cifuentes. 1 a enfermedad que aquejaba al ilustre ca tedrático y senador D. Alejandro San Martín y Satrústegui tuvo ayer un funesto desenlace. El respetable ex ministro y famoso cirujano falleció á las tres de la tarde. Frisaba ya en los sesenta años, y (jasi nunca tuvo un punto de reposo en su dilatada carrera científica y política. Aun en el ajnbiente parlamentario, su representación y sus campañas apenas fueron sino académicas. Nacido en Ulzama (Navarra) cursaba ya á los nueve años la segunda enseñanza en el Instituto de Pamplona, y una vez bachiller, matriculábase en el colegio de San Carlos y aquí hacía sus estudios de Medicina en el período borrascoso que comenzó con te jornada luctuosa de San Daniel. Joven y estudiante aún, fundó en los días que precedieron á la Revolución un perió dico escolar de Medicina, cuya supresión forzaron las tendencias políticas de aquella Época agitada. Volvió entonces á su país y se acogió á su título profesional, siendo mé Jico de Ituren durante dos años. péutica, destacada de un concurso y galardonada por la Real Academia de Medicina Su Memoria sobre Las aplicaciones de la Química orgánica á la Fisiología y á la Tera- DON ALEJANDRO SAN MARTIN de Madrid, le abrió camino para su regreso á esta corte y le valió que los doctores Méndez Alvaro y Nieto Serrano le confiasen la dirección de El Siglo Medico. Desde 1874 pertenecía á nuestro profesorado de Universidades. Una lucida oposi- D. ALEJANDRO SAN MARTIN ILUSTRE CATEDRÁTICO Y EX MINISTRO FALLECIDO AYER EN ESTA CORTE Fot. López. ción le llevó á la Facultad de Medicina de Cádiz á ocupar la Cátedra de Terapéutica, y otra oposición brillante le incorporó al claustro de San Carlos, como profesor de Patología quirúrgica. De aquella larga fecha vino su fama de operador consumado y hábil, que confirmaron y acrecentaron experiencias verdaderamente difíciles. Un 1885, cuando el cólera hacía estragos en Valencia, fue comisionado oficialmente para estudiar en la ciudad levantina las causas y efectos de la terrible enfermedad, así como los ensayos profilácticos del doctor Ferrán, y cinco años más tarde se trasladó á Berlín, con igual honrosa representación, para investigar los descubrimientos del doctor Koch. Provechoso fruto sacó de tales enseñanzas y de otras disciplinas científicas su intelecto sabiamente cultivado. De aquí el interés y estimación que alcanzaron en el Ateneo madrileño sus conferencias sobre el cólera y las tentativas de Koch para la curación de la tuberculosis, así como las en que trazó la historia de la Medicina en el siglo xix, y otras en que desenvolvió materias no menos importantes. Presidente de la sección de Ciencias Naturales de este citado Centro de cultuia, académico de número de la Real de Medicina desde 1888, director, nombrado al año siguiente, de la Escuela Central de Gimnástica, donde creó un gabinete de Autropolo-