Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C DOMINGO 8 DE NOVIEMBRE DE 1908. EDICIÓN i.8 PAG. 5. no suele haber inás que el oso, el madroño y el pendón morado. A nadie le extraña eso. En Barcelona ya es otra cosa, hay un recejo latente, una preocupación constante. ¿Y por qué ha de continuar ese recelo y esa preocupación? Porque así conviene á quienes con malos fines quieren explotarlos. Pues no es motivo suficiente para que log hombres imparciales les hagamos coro: máxime cuando del teatro Romea no se habían excluido los emblemas nacionales, como en esos otros casos á que alude El País. Felizmente, ya se va viendo claro, y buena prueba de ello la da La Correspondencia Militar al consignar que cuando desaparezcan las prevenciones (para lo cual han de ayudarnos los buenos españoles de Cataluña) el catalanismo sería una fórmala política que nada apasionaría los ánimos, y la Solidaridad quizá un gran dique contra la autoritaria acción del centralismo. Estas palabras, dichas por tal periódico, no son algo, son mucho que pueden meditar los que se lisonjeen con la esperanza de hacer del Ejército instrumento de jugarretas políticas, y deben entender los que allá en Cataluña se figuren que aquí todo es ciega pasión 5 enemiga contra ellos, 7 DON ÑUÑO á la fuerza; ¿no ves tú que en mi vida los toreo? -Entonces, ¿tú qué toreas, por casua 1, por esos pueblos? -De sobra lo sabes: vacas procedentes de un incendio, y ya ves tú que las mato, y ya ves que no me quejo -No digas que no te quejas, que cuando lo de Hornachuelos exhalabas unos ayes prolongaos y lastimeros. -Que te tiren á tí un banco del Municipio, y veremos. -No era pa tanto el chichón, no exageres. -No exagero; ya ves tú como sería, que el de la posa del pueblo tuvo que ponerle al sastre tres alinohás y un pie derecho pa sostener la cabeza, y en la cuenta que paguemos me puso catorce ríales de sopas de ajo y de queso, y treinta duros de árnica, de vendas y trapos viejos; ahora dime si el chichón de marras no era de peso; lo que es, que uno es un pipioK y uno peca de modesto, y uno mata dende el hambre al buey de mayor respeto, y uno no dice ni pío, 3 uno calla, mientras que ellos tienen dehesas y brillantes y se peinan con cosmétieos, y no comen caracoles porque es comida de cuernos; pero el día que yo expulse la pereza de mi cuerpo, y me dé por ser moñoso y por ocugar mi puesto, se acabarán estas cosas y daré fin á estos miedos. y mandaré un telegrama á Miura, en estos términos: -Pepe López Calomarde, servidor, picapedrero, ia un dia dee sios. ANTONIO C A S E R O COPLAS DEL DOMINGO POR TELEHRAFG Sevilla, 6, t, 4 m. eSe h a confirmado el acuerdo adoptado t or todos los matadores de alternativa de pedir doble precio cuando toreen Miuras (El JUbemlen Sevilla) -Conque dime, Calomarde, ¿qué te parece el acuerdo á ti, que te traes lo tuyo en el arte del toreo y has toreao este año cineo con la de Pozuelo, y sabes lo que son toros, y sabes lo que son cuernos? -Gracias, Satanás. -No es coba. -Se te agradece el requiebro. Conque dime, ¿tú qué opinas? ¿A qué obedece ese acuerdo? -A ¡mama, que viene el coco! -Perdóname, no te entiendo. -Pánico mal reprimido. ¿Lo comprendes ahora? ¡Meaos! -Con frases de medecina oue tienen que hacer excesos de salicilato sódico y horchata de arroz! -No entiendo -Porque eres de Alcomocape y criao en Navalpuerco. que una muchedumbre de labriegos y de pobres de espíritu forjen una leyenda y crean á cierra ojos en hechos quiméricos y absurdos; pero, ¿qué decir de estas alucinaciones de gentes cultas, ilustradas? Se decía ayer que los corresponsales de los periódicos madrileños en Barcelona estaban perfectajnente enterados del hecho relativo al teniente de la Escolta Real; se añadía que uno de ellos tenía su habitación en el hotel junto á la de dicho señor teniente y advirtió los gritos y carreras de los servidores del hotel. Se añadía también que en el teatro de Barcelona que ha figurado en estos relatos reinó durante toda la noche un gran entusiasmo. Se acababa afirmando que todos estos rumores parecían obedecer á un plan cuyos fines se ignoran. El hecho es que el jefe del partido liberal recibió de Barcelona una oarta en que se consignaban estos ¡rumores. El Sr. Moret es hombre en cuyo espíritu hacen mucha mella los rumores. A esta impresionabilidad obedece sin duda el que el jefe del partido liberal, en vez de esperar prudentemente, hablase de esta carta. D. Melquíades Alvarez- -según me ha manifestado- -recibió también una carta parecida; el ilustre orador se impuso una discreta reserva. El Sr. Moret, en la tarde del viernes, después de suspenderse la sesión, sostuvo un diálogo en el salón de sesiones, al pie de la presidencia, con el ministro de la obernación. El Sr. Moret se dolió de que el Gobierno no desmintiese los rumores; el ministro manifestó que ya él, por su parte, los había desmentido rotundamente. Un periódico dice que el Sr. Moret, indignado, volvió la espalda al Sr. La Cierva. No es exacto el hecho; quien escribe estas líneas se hallaba presente, con otros diputados, en la conferencia. La pregunta ó interpelación anunciada para ayer no se ha- realizado. El viaje del Rey por Cataluña ha sido un éxito. El Rey ha paseado victoriosamente, entre ovaciones entusiastas, por las montañas abruptas que hicieron célebres las guerras carlista? AZOR 1 N BU IMPRESIONES PARLAMENTARIAS O DE BARCELONA La sesión de ayer L tarde se ha abierto cerca de las tres. Había muchos diputados en los pasillos. El Sr. Maura ha entrado en el salón de sesiones. Entraba sonriente; se han acercado á él los diputados; todos estrechaban su mano y le daban la enhorabuena. El presidente ha abierto la sesión. Se veía en los escaños noventa ó cien diputados conservadores; republicanos no había ninguno; carlistas, uno; liberales, seis. Ha comenzado la sesión con algunas preguntas. En el banco azul, además del presidente del Consejo, estaban los ministros de la Gobernación, de Fomento y de Gracia y Justicia. En la tribuna de la presidencia figuraban bastantes señoras. La sesión se ha ido deslizando tranquilamente. Lo que se esperaba, no plegaba. Ya desde primera hora se sabía que no ocurriría nada. Los diputados entraban y salían al salón de sesiones. En los pasillos se comentaban los sucesos del día. Los rumores alarmantes circulados en los días anteriores quedaban desvanecidos. Se abría paso la verdad. En nuestros días, con tantos y tan rápidos medios de comunicación, ¿cómo pueden sostenerse, no durante una hora, sino durante dos ó tres días, fantasías tan estupendas como las que han corrido estos días de boca en boca? Se extraña uno de INFORMACIÓN POLÍTICA SIN DBBATB ¡Miá que eres bruto! -Te acafs, porque tú lo dices; bueno; pero en presumidas cuentas, ¿cuál es la causa ú el hecho? ¿No tiene el Miura toros como los tenga el primero? ¿no son bravos y no acuden correztamente al terreno? ¿no comen los mismos pastos que los de otros ganaderos? -No, porque los alimentan, según ni ha dicho el Galgueño, con creminales en salsa, que es comida de respeto y da cólicos. -Mía que eres chuuguista. -Pues te hablo en serio. ¿Y tú te adhieres al azto? -Hombre, claro que me adhiero, recurrió ayer lo que ocurrir suele siempre que se anuncia algún acontecimiento parlamentario: que todo se quedó en anuncio. Se creía que ea el Congreso iba á ser tratado el tema de lo que haya ó no haya sucedido estos días en Cataluña, y ante pro grama tan sugestivo, y ayudando el tiempo lluvioso, propio para que la gente se cobije en lugares confortables, se llenó, desde muy temprano, el palacio de las leyes. Había gran interés por presenciar la íorma en que el Sr. Moret ú otro señor cuaU quiera de la primera fila de las oposiciones interpelaría al Gobierno acerca de lo que se ha dado en llamar los sucesos de Barcelona. Y escaños y tribunas aparecían completamente llenos en el momento de abrirse la sesión. El presidente del Consejo estaba en el banzo azul, dispuesto, según confesión propia y de los amigos, á contestar á cuanto se le preguntara. El Sr. Soriano andaba por los pasillos desde primera hora. ¿Va usted á hablar sobre lo de Barcelona? -le preguntamos, Yo, sí, en cuanto venga el Sr. Moret, porque en este debate yo no tengo otro papel que el de iniciador; los que deben hablar son los Sres. Moret y Maura; el primero, para ratificarse en todo lo que estos días