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A B C MIÉRCOLES 4 DE NOVIEMBRE DE sQo 8. EDICIÓN 3 PÁG 1; p s í a mañana, á las once, tornó posesión de su cargo el general Sestoa. Le dio posesión el almirante Sr. Cervera. El Sr. Sestoa se presentó después al ministro, y seguidamente pasó á conferenciar con el jefe del Estado Mayor. yámbica ha visitado hoy al general Fe rrándiz el intendente general de Marina Sr, San Román, ha celebrado una larga E 1 obispo de Sión el ministro de Marina. entrevista con A jas once de la mañana se ha verificado hoy el acto de recibir el Municipio el monumento erigido á la memoria de las víctimas del 31 de Mayo en la calle Mayor. r í, a Junta de damas hizo la entrega oficial al Ayuntamiento. Al acto asistieron la duquesa de la Conquista, presidenta de la Junta; la marquesa de Alinaguer, condesa viuda de Torrejóny la marquesa de Martorell, el alcalde, el gobernador civil y el obispo de Madrid- Alcalá, quien revestido en Santa Maria, y seguido por el párroco v el cabildo, bendijo el monumento. Además se hallaban presentes el arquitecto Sr. Repullés, el escultor Sr. Marinas, el alcalde del barrio Sr. Mestre, el teniente de alcalde Sr. Díaz Agero y representantes de la Prensa. Después de bendecir el monumento, y tras breves palabras del conde de Peñalver, en el atrio de Santa Marina firmóse el asta, que suscribieron todas, las aut ndades, Junta é invitados u el expreso de Andalucía llegó esta rna ñaña á Madrid el infante D. Antonio. onducción á Sevilla. Al llegar el tren de Málaga á la estación de Utrera, la muchedumbre asaltó el coche donde iban los criminales. Los custodiaban tres parejas de la Guardia civil. Iban atados cte manos y pies. Se notaba en el Laureano mucho abatimiento; el Cojo, en cambio, reía ante los insultos que el público, indignado, les dirigía. Al entrar los bandidos en Sevilla, una multitud enorme invadió la estación y las calles próximas á ella. Una sección de la Guardia civil de Caballería y fuerzas de Orden público cuidaron del orden. JEREZ D E LA FRONTERA, ION. c SE H. a, 3, O 1 psperando á los presos. Como de rumor público se había dicho que los criminales capturados en Pedrera llegarían á esta población en el expreso de Sevilla, las gentes llenaron las calles por donde se suponía que debía pasar la conducción. La decepción fue grande al Saber que no venían en dicho tren. SEVILLA 3, I J f tra versión de la captura. La aprehensión de los dos criminales ha dado motivo á que circulen numerosas versiones, aun cuando todas ellas coincidan en elogiar como se merece la conducta de los guardas rurales que han prestado el servicio. El alcalde de Pedrera da la siguiente explicación de cómo se realizó la captura. Dice que uno de sus hijos iba acompañado de un amigo por un olivar, en el que vieron moverse un bulto que les infundió sospechas. Los dos amigos, sabedores de qae se decía que los criminales vagaban por el cercano pueblo de Aguadulce, montaron las escopetas para defenderse si el bulto aquel se OR TELÉGRAFO dirigía hacia ellos. DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR Otro hijo del mismo alcalde faé á referir SEVILLA, 3 6 T. á su padre qne había visto ocultos en el uez especial. Han conferenciado los señores capitán campo á dos hombres. del pueblo de PeLa general, gobernador y presidente de la Au- drera, primera autoridad ante manifestaciones de sus dos diencia, y han acordado que los presos que- hijos, llamó las los guardas, recomendándoá den á disposición del capitán general. La conducción se hará por separado, cus- les la más celosa vigilancia por los contodiando una pareja de civiles á cada pre- tornos. El cómo los guardas capturaron á los banso. Créese que llegarán á Sevilla en el tren didos, ya lo he comunicado en anteriores de mañana. Se ha acordado pedir al juez de instruc- despachos. cárcel, la autoridad municipal Ya en la ción de Jerez que envíe todo lo actuado sobre este asunto y que en Sevilla se nombre interrogó á los detenidos, los cuales, en un principio, negaron ser los sujetos á quieun juez especial. nes se perseguía; pero, al fin, confesaron SEVILLA, 3 8 M. ser ellos, y rogaron con lágrimas al alcalde etalles de la captura. que no los entregara á los guardias ciDesde Pedrera comunican detalles de viles. a captura de los criminales. Se quejaron de hambre, y les fmé ofrecido Próximamente desde las tres de la tarde chorizo y pan, que devoraron. de ayer empezó á circular por el pueblo la Cuando se presentó el jefe del puesto de versión de que los fugitivos merodeaban Güeña reclamando á los bandidos, el alcalpor aquel término, pues habían llegado dos de se negó á entregarlos. nombres sospechosos al olivar llamado Llegó el capitán de Osuna, y le dijo tam Viña del Carretero situado á un kilóme- bién que no los entregaría sin orden del gotro del pueblo, donde trabajaba una cuadri- bernador. lla de operarios en las faenas aceituneras. Se pidió la orden por telégrafo, y, una vez Los desconocidos pidieron agua á los tra- recibida, el alcalde entregó á los bandidos bajadores. Luego uno de ellos se acostó en capturados. una choza próxima al sitio donde se hallaban los jornaleros. ómo se cometió el crimen. Interrogados los bandidos, manifestaEl otro salió por aquellos contornos. Al poco rato pasó cerca del olivar una ron que no estaban convenidos para realipareja de guardas jurados, que, al ver el zar el crimen, y que Herrero fue quien se traje de presidiario que llevaba Coneiero, lo apoderó del machete, matando á los guardias civiles, limitándose la intervención de detuvo. Después la pareja citada se dirigió al cho- los otros dos á sujetar á las víctimas. El Cojo se hirió en una mano al tratar de zo y apresó al Cojo de Bailen. Ambos forajidos fueron conducidos á la coger el otro machete. En la cárcel había manifestado Conejero cárcel de Pedrera, en donde quedaron inque él fue quien agredió á los guardias, y comunicados. Al Cojo se le encontró en el momento de al hacerle notar esta contradicción en sus declaraciones, invitó el Cojo á su compañero la detención una navaia. AGRESIÓN A LA GUARDIA CIVIL J D á que recordase que llenero se quedó en el vagón cuando ellos se habían arrojado ya á la vía. Ambos dicen que naca saDen respecto a la suerte conida por Hcneio desde que en el término del Cotonil tuvieron un encuentro con los guardias civiles de Caballería que los perseguían. Agregan que en ese encuentro se vieron precisados á atravesar á caballo uu ai royo, y que el Herrero se escondió er. aquellos contornos. Por último, lian manifestado que ctesüe hace ocho días dormían en las alcantarillas y que han padecido hambre y sed, Oetición denegada. El alcalde de Pedrera solicito el gobernador que los guardas jurados aprehensores condujesen á los criminales á Sevilla; pero considerando que e to hubiera ido temeridad, no accedió á ello dicha autoridad superior. Curiosidad pública. Habíase eonvenido en que na íic supiera el traslado de los presos á Se ilia; pero no han podido lograrse tales propósitos, pues todo el pueblo de Pedrera presenció el desfile de los criminales desdeula cárcel á la estación, y al paiür el tren c he ron muchos ¡vivas! á los guarde lo1- rf órno vestían los criminales. El Cojo de Bailen llevaba pantalón de pana sucio y roto, americana de un color indefinible é iba sin sombrero. Laureano Conejero conserva el traje de presidiario y cubre su cabeza con un sombrero ancho. Detrás de los civiles iban os guardas jarados. os presos á Sevilla. En el andén de la estación, el alcalde hizo entrega de los presos al teniente coronel Sr. Manzano, capitán Gon ález v un teniente. Darante la conducción Conejero apaiecía abatido y el Cojo muy comunicativo. Ya en el tren, insistieron en qae líerieio fue el autor mate ial de la agresión. En las estaciones del tránsito, el público, muy numeroso, dirigió imprecaciones á los forajidos. En el empalme de Moión invitó afumar á los presos el alcalde de Pedrera; pero el cabo de la benemérita opúsose á ello. Los presos pidieron agua en varias esta ciones, no pudiéndosela dar porque era imposible bajar de los coches á causa de la afluencia de gente. En la estación de Sevilla esperaban la conducción el auditor de este Cuerpo de Ejército, el general de Estado Mayor señor Iriarte, el comandante de la benemérita señor Simó, teniente de la línea Rauzán, y otras autoridades. Costó grandes esfuerzos despejar el andén. Conseguido esto, bajaron los presos, y rodeados de guardias civiles de Infantería y Caballería, fueron conducidos por las afueras á la cárcel, siguiendo á la comitiva más de i.ooo personas, p n la cárcel. Los criminales han ocupado celdas de la planta alta, distantes unas de otras y completamente incomunicados. Mañana será nombrado juez especial en la causa, que comenzará á instruirse ea Jerez. Existe el piopc sito de que el consejo de guerra se celebrará dentro de la próxima semana. Como luego pasará al Supremo de Gue rra el fallo del consejo, créese que la terri ble sentencia que se espera será cumplida en la primera decena de Diciembre próximo. Sr. Gargallo, con guardia á sus órdenes, ha salido c E n busca del otro bandido. El teniente de la benemérita