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TODO E L MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO 4 4 4 DE TODO EL MUNDO POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y 4 I 4 TELEFONO ft t i, -o EL P A N T E Ó N GERMÁNICO EL WALHALLA, EN DONAUSTAUF, SOBRE EL DANUBIO, DONDE ACABA DE SER COLOCADO CON GRAN POMPA EL BUSTO DE B 1 SMARCK Fot. Geb- Laif! e, comunicada por Trampus. EL PLEITO DEL REGIONALISMO PEQUENECES Lo son algunos hechos de que hoy vamos á hablar, en cuanto ni quitan ni ponen ápice de razón á los argumentos en pro del regionalismo, ni agregan ni restan fuerza á las impugnaciones de él. Y, sin embargo, pesan por ser humano que quien padece de otro injusticias ó agravios, más que pararse á demostrar con juicio sereno la falta de razón de que se le hace víctima, propenda, por sugestiones de amor propio, á devolver injuria por insulto, á contestar con la malevolencia á la injusticia. Así agriadas las relaciones entre quienes sustentan discordantes criterios, suele ocurrir que las razones pasan obscurecidas á lugar secundario, reemplazándolas incidentales disputas provocadas por menudencias que, envenenando la discusión, la sacan de los cauces que pudieran llevarla á meditada transacción ó avenencia, y truécase la di- vergencia en contienda de bandos; y ya nadie se preocupará sino con las ofensas recibidas, ni tratará sino de buscar otras que escuezan más á los adversarios. Cuando éstos son españoles, véase si á un español deben ó no importarle tales pequeneces. Es preciso que todos meditemos un poco antes de afirmar nada de ligero, y es sobre todo imperioso deber de patriotismo de los que escribimos para muchos millares de personas no dejarnos llevar de fogosidades capaces de encender peligrosas hogueras. Cntre pequeneces vamos á examinar al gunas. Por falta de suficiente noticia, confusión, y tal vez alguien por poca escrupulosidad que desfigura hechos para hallar argumentos en pro de la campaña que sostiene, se dice que en los presentes momentos están desatendidas necesidades de toda la Nación para cuidar tan sólo de complacer á Cataluña, llegando, en el afán de dar pruebas de ello, á decir que si Barcelona realiza su reforma interior inaugurada en el anterior viaje del Monarca á dicha población es porque el Estado le prestó ayuda con sus recursos. La afirmación es totalmente inexacta, pues á tal obra, realizada por entero con los recursos de Barcelona, no ha contribuído el Bstado con una sola peseta, reduciéndose toda la cacareada ayuda á aprobar ls reforma, es decir, al trámite meramente oficinesco de permitir á los barceloneses que con su dinero se arreglen la casa: que hasta para eso necesitan los pueblos en Uspaíla la venia del Gobierno central. Consecuencia de esta inexactitud es suscitar infundados celos en otras poblaciones, haciéndolas creer que á los españoles no catalanes se los sacrifica á Barcelona, y otra, que en Cataluña digan que les negamos el reconocimiento de lo que con su esfuerzo ganan, fundadas quejas de que desfiguramos los hechos para perjudicarles, que miramos con enemiga todo lo suyo; en suma, reconvenciones que se cruzan, sentimientos qne ae agrias.