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A B C S Á B A D O 3 J D E O C T U B R E D E 1908. EDICIÓN i. P A a 4. Ai presente, en esta época de positivismo, en que el prestigio y respetabilidad de las naciones descansan sobre sus condiciones económicas, base de toda la sociología moderna, no se comprende cómo en Portugal se persiste en la insensata teoría de que el dinero sólo se puede obtener por medio de operaciones bancarias. Es tal sistema un proceso desusado de que puede echar mano cualquier hombre poco escrupuloso en la cuestión de sus negocios; pero jamás debe ser aplicado á los de un Estado pequeño como el nuestro, porque con ello se pone en trance de perder la propia independencia. Y, con todo, en Portugal, cuyas condiciones físicas y naturales son propicias al fomento de la riqueza pública, sin más que atender al desarrollo y productividad de la agricultura, ni hubo ni habrá ministros resueltos á ejecutar un plan que, como en España, dé en este orden espléndidos resultados. Porque hay que decir la verdad. Nosotros no tenemos Bancos agrícolas regionales que fácilmente vayan á auxiliar la cultura de los pequeños terratenientes, proveyéndoles de dinero mediante un interés módico y poniendo los labradores como garantía parte de sus terrenos. Carecemos de escuelas prácticas que eduquen alumnos para el ejercicio consciente de la agricultura. Con haber aquí en vinicultura un exceso de producción, nadie cayo en la cuenta de preparar tipos fijos de vino para acreditar los caldos nacionales en los mercados extranjeros. Por su parte, los Gobiernos, para hacer frente á esta crisis de la abundancia, no encuentran mejor remedio para el mal que prohibir ab trato la plantación de viñas. Pasma ver cómo entre nosotros es todavía labrada la tierra y cómo el agricultor desconoce la calidad del terreno á que ha de dedicar sus afanes y esfuerzos. ¡No puede adquirir maquinaria agrícola si no la importa á peso de oro; no sabe graduar la intensidad de los cultivos, bien con la selección de las semillas, bien con la adopción de abonos químicos ó naturales que ha de menester la tierra! Por otro lado, los Gobiernos, descuidando estos intereses, no proveen de ingenieros agrónomos á todas las regiones en que el problema cultural ofrece más dificultades para instruir al agricultor en lo que más le importa, auxiliándole y guiándole por medio de consejos, conferencias y prácticas. Todo ello está fuera de aquí olvidado de puro viejo y sabido; pero en Portugal es letra muerta porque así conviene á li política del Gobierna central. AFFONSO GA, O cien pedazos? ¿Hablaremos de esas bocas de riego, sin tapa, ya inútiles, que se encuentran colocadas en medio de las aceras, con peligro de los transeúntes? ¿Haremos mención de las pescaderías y carnicerías que hacen sobresalir sus géneros sobre la acera, de modo que los viandantes los rozan y tropiezan? Y, ¿qué decir de la total falta de higiene de las casas, de las sombrías é infectas escaleras, de la ausencia de agua é inodoros? ¿Qué decir de la lenidad incomprensible que respecto á este punto se tiene con los propietarios de casas? Sobre los medios de locomoción y transportes urbanos, se ha legislado mucho; pero, ¿no van en las plataformas de los tranvías más viajeros de los que es permitido? ¿No se escupe en el interior de los coches? Sabido es que los horrendos y estruendosos carromatosjde dos ruedas destrozan los pavimentos de la ciudad. ¿A qué se espera para prohibir su circulación interior? Cosa importante en una ciudad son los espectáculos. ¿Tienen todos los teatros de Madrid las condiciones que la seguridad y la higiene requieren? Se intenta y se ha intentado tener estas condiciones al corriente; mas, ¿qué autoridad ha intentado jamás ni soñad intentar el hacer que las empresas codiciosas, desconsideradas, pongan entre fila y fila de butacas el espacio necesario para que los espectadores no permanezcan toda la noche apretujados, agobiados? X, os cafés, ¿no merecerían también unas líneas? ¿No la merecerían también las peluquerías, los restaurante? 1,0 breve de su reinado no les causa sentimiento, porque si una vez se ablandan, en mieles se truecan presto. Venga á nos enhorabuena, por dar á los dientes juego, el madrileño paquete de los buñuelos de viento. RODOLFO 1 L A BSUELTO En la tarde de ayer terminó en la Sección segunda la vista de la causa seguida contra Pedro Bricio por muerte de Ramón Molero. El presidente de la Sección de Derecho, Sr. Marquina, hizo con imparcialidad y elocuencia el resumen de los debates, y el Jurado, tras breve deliberación, emitió un veredicto de inculpabilidad para el procesado. I a Sala absolvió á Pedro Bricio. SECCIÓN CUARTA En la madrugada del 19 de Agosto del año 1907 salieron al campo Armados de perro, fusil y canana los vecinos de Buitrago de la Sierra Marcelino Gil y Pablo Arias. Recorrieron durante el día los rastrojos del término municipal, cazaron escrupulosamente las acequias en las horas de calor, y después de tirar una veintena de codornices partiendo coa el campo, porque estaban muy castigadas, según expresión de los aficionados que yerran el tiro con frecuencia, emprendieron el regreso al hogar cuando clbase hundiendo el sol en el ocaso. Cerca ya de las eras del pueblo había un rastrojo de trigo que los cazadores creyeron conveniente registrar, pues, al parecer, los perros venteaban pieza. Prepararon las escopetas, pusiéronse en mano y á los pocos momentos, rápida como una flecha y sin aguantar maestra, salió una codorniz, que por el tamaño parecía una pava. Marcelino echóse el arma á la cara, y súbitamente, sin encañonar ni menos hacer puntería, disparó un tiro, que fue á herir en la cara á Pablo Arias. Este perdió un ojo á consecuencia de la perdigonada, y Gil fue procesado. En la vista de la causa, celebrada ayet 1 tarde en la Sección cuarta de la Audiencia, sostuvo que el heeho era constitutivo de m delito de lesiones graves coa deformidad. El acusador privado informó en el mismo sentido, si bien pidió mil pesetas más de indemnización que el representante de la ley, abogando por último el Sr. Pavón, defensor del procesado, por la absolución de Maree lino. La vista quedó para sentencia. C ALA PRIMERA Vióse ayer tarde enésta DE LO CIVIL I a apelación interpuesta contra u n a sentencia dictada por uno de los Juzgados de esta corte en cierto asunto de compraventa mercantil. Aquel Tribunal falló que este contrato se había substituido en el caso á que nos referimos por una nueva convención, y contra tal sentencia se interpuso la apelación, que ayer sostuvo á nombre del subdito suizo Mr. Bulmman el joven letrado D. Miguel Cabrera, quien, á pesar de que informaba por primera vez, pronunció un brillante discurso Se opuso á la apelación el abogado señor Nogueras. CUPREMO í? a la Sala primera vióse un recurso interpuesto por don Bruno Fernández Miranda, como representante legal de sus hijos menores, en au- TRIBUNALES No hay capital del mundo en que se goce de más libertad que en Madrid; los progresistas y sentimentales se quejan por atavismo. En las calles de Madrid se puede hacer todo: vocear, cantar, tocar ensordecedores organillos, blasfemar, dirigir insolencias alas mujeres, hacer gestos procaces. Si alguna vez la Policía detiene á algún viandante soez, malhechor, todos los transeúntes, comadres, obreros, porteras, exclaman á coro: ¡pobrecito! é insultan y denostan al polizonte. En ninguna parte hay más libertad que en Madrid. Pero la libertad de unos pocos es la opresión de todos. Que queden oprimidos, reglamentados, fuertemente sujetos unos pocos- -vividores, industriales, caciquillos, bravucones, -y podrá venir la verdadera libertad: que es el respeto profundo hacia el rierpcho ajeno. AZOR 1 N POPLAS DEL SÁBADO. BUÑUELOS A la puerta están los Santos llamando al bolsillo quedo, que es la tradición tirana que á su ley rinde los pueblos. ¿Quién resibte á la costumbre que imponen los madrileños cuando se entran por los ojos los buñolicos de viento? De la dulce mercancía los escaparates llenos se desbordan, y su rubio color, que tomó del f uego cosquillea en la moneda y hace al gusto su escudero; que es siempre goloso el gusto y almíbar son los buñuelos. Por su hinchazón vanidosos, cuando os salen al encuentro, no os llaman en las esquinas con pregón populachero; con empaque aristocrático, tras del cristal, en silencio, se entregan á quien los busca en el umbral del invierno; que es vísperas de los Santos y no ha de faltar el pueblo á dar al plato del día culto, homenaie y recuerdo. COBRE MADRID Comenzó ayer en ei -Congreso una discusión interesante; los escaños estaban casi desier. tos. Se trata de la salubridad de Madrid un diputado liberal expuso varios hechos relativos al caso. Madrid ha adelantado mucho desde hace algunos años; falta aún bastante por hacer. Un observador que dé un paseo por nuestras calles, sacará al cabo de unahorauna provechosa enseñanza. Primero tenemos una extensión céntrica en que la policía y el ornato parecen no desmerecer de otras ciudades extranjeras; luego vienen los aledaños de este radio, las calles excéntricas, donde el descuido y la negligencia son notables. I o mismo, poco más ó menos, sucede en todas las poblaciones; existe un foco central cuidado y existen suburbios sucios y hórridos. Lo malo es que el tono general, el matiz que se observa en unas y otras ciudades no es el mismo. Hay que trabajar mucho por el ornato de la corte. ¿Diremos, por ejemplo, que muchas aceras céntricas están rotas, partidas en u IMPRESIONES PARLAMENTARIAS