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A B C V I E R N E S 3o D E OCTUBRE D E 1908. EDICIÓN i. P A G 14. OTRO PETARDO EN BARCELONA MftT S SITIO DE LA CALLE DEL CALL DONDE ESTALLO ANTEAYER UN EXPLOSIVO la nía; grande velocidad, y quien dice velocidad dice potencia; por consecuencia, hay nececesidad de un motor tan potente como sea posible. Vamos á usar de algunas cifras para ver lo difícil que es asegurar esta velocidad, y supongamos un dirigible que posea una velocidad de cinco metros al segundo, ó sea 18 kilómetros á la hora, y que q ieramos que la velocidad sea de 10 metros al segundo ó de 36 kilómetros en la hora. ¿Que potencia nos será necesaria para el motor? ¿Doble, como parece corresponder á una velocidad también doble? Nada de eso. I a resistencia que ofrece el aire al globo es proporcional al cuadrado de la velocidad, que en este caso es 4, y la potencia para vencerla, igual á esta resistencia multiplicada por la velocidad, y por lo tanto, igual á 4 x 2 8; es decir, que nos hace falta un motor de potencia ocho veces mayor, y si antes empleábamos uno de 10 caballos, ahora nos será necesario uno de 80. El peso del motor crece mucho con este hecho, y no se pueden aumentar las dimensiones del globo para ser más fácil su transporte, pues la presión del gas spbre las paredes s proporcional á la sección del globo, por lo que no pueden rebasarse ciertos límites; he aquí, pues, las dificultades con las cuales se tropieza para hacer del globo una máquina perfecta. El dirigible militar, según los hombres de guerra, es una máquina nueva, cuya aparición ha de ocasionar una revolución completa en las tácticas conocidas, y cuyo papel no es posible fijar del todo; pero claro es que en esto hay exageraciones. ¿Será el dirigible el explorador del porvenir? Creemos que éáta será su principal aplicación, pues así como el globo cautivo no puede elevarse á más de 300 á 400 metros, y que no puede resistir un viento de velocidad superior á 10 metros por segundo, y tiene el inconveniente de indicar al enemigo nuestra dirección de marírha, el dirigible viene de todos los lados del hori- SITIO DE LA CALLE DE FERNANDO DONDE CAYO EL CASCO DEL EXPLOSIVO DE LA CALLE DEL CAUL F. ots. Baljelt. zonte sin Udiclonar á- sus amigos, y marcha á todos los vientos y en toda dirección. En cuanto á usar de ellos como baterías para el bombardeo de plazas y concentraciones enemigas, lo creemos irrealizable, ya que para ello será necesario el conocer su velocidad de marcha con relación á la tierra, cosa muy difícil; la velocidad del viento, cosa imposible, además de que le sería imposible poder rectificar el tiro, pues á cada golpe pierde peso, lo quepfoduce un cambio de posición, lo cual quiere evitarse con los ventiladores, haciendo entrar en el globo á cada pérdida de peso una cantidad de aire que lo rinde. Por el contrario este desplazamiento incesante en todos sentidos, y el destacarse sobre un fondo uniforme, hace imposible el fijar sobre el tiro. Estas son las aplicaciones que los dirigióles podían tener en la guerra. rarse de ellos? ¿Podrán desempeñar con más economía un papel análogo al de los dirigibles? J No hay que soñar tampoco en enipléáries como baterías aéreas, pues si á los dirigibles, con una fuerza ascensional muy superior á la de los aeroplanos para poder transportar y arrojar proyectiles, no les es posible obtener eficacia ninguna, más impos ble será en estos aparatos, que no dispondrán más que de una capacidad de, transporte muy pequeña. El abandono de un peso cualquieraprbduce un desastre, y, por consecuensia, un cambio del ángulo de ataque de los planos del aeroplano, lo que compromete su estabilidad. No hay, pues, que pensar en emplearlos como baterías aéreas. ¿Pueden desempeñar el papel explorador? Creemos que no, ya que no puede elevarse á grandes alturas por la disminución de la densidad del aire, que lleva consiga la disminución de la resistencia que es utilizada como punto de Aeroplanos. Así como los dirigibles han tenido una apoyo de los planos del aeroplano. aplicación inmediata en el Ejército, los aeAdemás de esto, no pueden cambiar la veroplanos parecen destinados á ser utiliza- locidad indispensable á su equilibrio, y les dos todavía como un medio de sport; así que será imposible disminuirla y menos pararse es prematuro el poder fijar su aplicación á para efectuar la observación de los puntos la guerra. que interese. Claro es que los aeroplanos de hoy día Por el contrario, los aeroplanos parecen tienen que ser perfeccionados, pues todavía destinados á servir de medio de comunicano son más que máquinas de experiencia, ción; pues poseyendo una gran velocidad, debiendo reunir vanas condiciones para podrán asegurar la trasmisión de órdenes llegar á ser considerados como instrumen- entre los Estados Mayores de los Ejércitos tos prácticos, y estas condiciones son: fa- y servir para esto mismo mucho más útiles cultad de elevarse á alturas en que no sea que los automóviles, que ligados al camino vulnerable, facilidad para elevarse y des- tienen que seguir sus variadas direcciones, cender, funcionamiento asegurado durante alargando el trayeeto. varias horas, con lo que se conseguirá que En resumen: los aparatos de aviación potenga un radio de acción de algunos cien- drán desempeñar importantes servicios en tos de kilómetros; capacidad para transpor- el Ejército cuando reúnan ciertas condiciote, y, por último, estabilidad absoluta. nes que hoy no poseen, si bien estos serviMientras estas condiciones no sean las cios serán distintos de aquellos que suporeunidas por los aeroplanos, no podrá pen- nen los que han creído ver en la navegasarse en ser utilizadas estas máquinas por ción aérea la resolución de las futuras conel Ejército. Pero el día en que esos aparatos tiendas. llenen esas condiciones, ¿que podrá espe QUINTANA PALACIOS. 7