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A B C V I E R N E S 3o D E OCTUBRE D E 1908. EDICIÓN i. PAG. 4. tístico efecto oratono que al raciocinio, á costumbre en un periquete y para diez y ingeniosidad de frase que á solidez de eon- ocho millones de españoles, que tomar en cepto; pues es sabido que en cuanto se pro- cuenta lo útil en Galiciajr lo perjudicial en nuncia en nuestras Cámaras un discurso Cataluña; mucho más fácil afirmar muy documentado con datos y observacione orondo que lo que es bueno para Asturias en cuanto el orador exige á sus oyentes que tiene que serlo para Andalucía. mediten, discurran y estudien, se aburren El derecho escrito debe responder á nelos representantes de la nación, yéndose á cesidades anteriores á su promulgación; si los pasillos ó al salón de conferencias á cri- esas necesidades son real y generalmente ticar á aquel latoso que tuvo la candidez de sentidas, la ley que las atienda será oporestudiar muchos días el punto debatido, y tuna; si sólo se dicta porque á los legislaque después de recitar su discurso á los dores se les antoja creer en su teórica bonmaceros se sienta, sin que nadie se entere dad abstracta, será uno de tantos preceptos del concienzudo trabajo: precisamente por sin eficiencia en una sociedad que no neceserlo, y porque, á despecho de su talento, la- sitándolo no lo usa. Porque todo el poder boriosidad y dominio del asunto, no es el del legislador no basta á crear necesidades orador, ni con mucho, Cicerón ni Demós- cuando los pueblos no las sienten, ni á esteaes. tablecer, costumbres sin base de aspiraciolevántase á replicarle un maestro de la nes sociales. oratoria ó un charlatán travieso. Aquél no De tres modos pueden hacerse leyes: lií abe del asunto sino lo que en diez minutos mitándose á registrar en el derecho escrito de palique le ha contado su ¡secretario ó al- prácticas que las costumbres consagran, y ¿ún diputadillo novel á quien encargó que entonces la fuente del derecho es meramenle informara; el segundo, ni aun eso, pues te histórica, y la sociedad marcha delante los únicos datos que posee son notas toma- del legislador; atendiendo tan sólo á considas del discurso de aquel pobre 5 hombre, algu- deraciones filosóficas, casi siempre influina frase que rápido apuntó por resultar ri- das por prejuicios de escuela, convirtiendo dicula y tal cual incongruencia meramente la función legislativa en especulación teóle frase. rica, que desligada de la realidad quiere Pero uno y otro tienen otras armas: con adelantarse á los pueblos; ó, finalmente, por ocasión del arancel de las naranjas, de la un sistema mixto que tomando por base el industria taponera, habla el primero de evo- elemento histórico atienda á la situación y luciones históricas, del Cosmos, de Antro- necesidades actuales, armonizando su satispología de Aristóteles y I, eibnitz, de Baton facción con él ayer, el hoy y el mañana, en y Mendizábal, de Felipe II y Robespierre, la prudente medida que el carádter del puedel Sinaí, de Atenas. Todo con surtféina blo y las tendencias de época y lugar conelegancia: ora con meliflua voz, ora con sienta y así puede el legislador mejorar arrogante acento, ora con dejos de irónica paulatinamente las costumbres, porque en conmiseración por el desdichado que, tar- vez de destruirlas tómalas por base sólo tamudeando, amontonaba datos y razones, con el intento de moldearlas en provecho sin saber remontarse del corcho al darvi- de los más, que arrollarán las existencias de nismo ó á Carlomagno; que hablaba enco- los menos. gido, que ignora el arte de echar atrás con Pueblos que sólo atienden al firmar su aire la levita, el de dejar caer lánguida- derecho al elemento histórico, tendrán lemente los brazos á lo largo del cuerpo y yes respetadas, eficaces, pocas veces infrin tr s es- énicos recursos. gidas; pero durante largas épocas quedarán ¿yue importa que en el monumental dis- numerosas necesidades sin satisfacerse, procurso del maestro n haya ia? ón ni dato gresarán despacio, viviendo, en swtua, vida sólidos? enmohecida. Pueblos cayo derecho mane ¡Es una maravilla! tan sólo de fuente filosófica, de lucubracio ¡I,o lia aplastado, lo ha aplastado! cla- nes agrión de letrados, no de experiencia man los que al otro no oyeron y llenan aho- de jurisconsultos, tendrán leyes que pugnara el salón de sesiones. ¡A votar, á votar... rán- con las costumbres, perturbando la vida Y se vota, y así resulta casi siempre Ib que en vez de regularla, siendo estorbo y no se vota ayuda; traba, no garantía; su falta de adapSi la réplica corre á cargo del orador ig- tación al medio las impedirá servir á la sogenioso, pierde en solemnidad lo que gana ciedad ni al individuo; falsearán disimulaen gracejo. No amontona los siglos d la damente, se violarán á cada paso, las rechahistoria, no evoca batallones de héroes, ni zará el pue blo y frecuentemente las modifilegiones de sabios, para aplastar al pobre cará el Gobierno, si es que no llega á anuhombre que tuvo la malaventurada preten- larlas. sión de interesar á los representantes del Ivos anteriores rasgos son los característipaís en prosaísmos de los pueblos; pero cos de nuestra legislación, disformemente asaeteándolo á donaires, chistes y cuchufle- copiosa, contradictoria, alambicada, en la tas, súbelo á la picota del ridículo, para que que pueden hallarse los más antagónicos allí sea befa de salón y tribunas... Y se vota preceptos para echar mano del que rqás coa en seguida, y así suele salir lo que se vota. venga á quien desde lo alto quiere servir á Claro es que de uno ú otro modo la vícti- amigos, correligionarios ó paniaguados. ma decide no meterse en nuevas aventuras Es natural: aquí se hacen las leyes sin voly arrinconar su talento, su voluntad y su ver atrás la vista para darles sóiido asiento, ciencia donde nadie los vea. sin mirar alrededor para apreciar necesidaCon tal sistema de interpretar el régimen des; aquí las discuten, enmiendan ó deroparlamentario, lo que priva en él son afir- gan, gentes que en su mayoría sólo son semaciones rotundas, conclusiones de escuela, micultas, apara las cuales el colmo del saber grandes síntesis, especulaciones teóricas; en se encierra en unas cuantas afirmaciones suma: palabrería, oropel, relumbrón. Gentes generales; gentes incapaces de analizar dos que se han asomado á muchas ciencias sin minutos seguidos; que en la uniformidad ahondar- en ninguna, hombres conocedores creen hallar la suma perfección, sin ver que por el forro de muchas cosas cuya medula el mundo es eminentemente vario, que en la les es desconocida, que con fácil memoria, vida real suelen servir de poco las generaun diccionario enciclopédico y lengua suel- lidades. ta salen gallardamente de cualquier apuro, Ni derecho petrificado por falta de quien ¿por qué han de molestarse en estudiar he- lo modifique al tenor de los tiempos, ni chos, indagar costumbres, analizar ventajas derecho arbitrario desligado de historia, ó ínconyenientes, pesar consecuencias? No; costumbres, caracteres, variables necesidaes mucho más gallardo fallar de plano y des de una jr otra región, ni derecho elabopronto, diciendo en seco que Bastiat afirmó rado por teóricos que, viviendo apartados esto ó Burgess negó lo otro; muchísimo más de la realidad y de los pueblos, ni pueden, cómodo hilvanar una ley. ó deshilacliar una ni saben, ni quieren preocuparse- de lo que á éstos interesa, sirven para que prosperen las regiones, cuya vida es vida de España. ¡I, a uniformidad, el ordenl La uniformidad es yugo que ata y no une, que sujeta en trailla á quienes viven de muy diversos modos, con actividades diferentes y aun á veces contrapuestas necesidades. El orden es que cada herramienta sirva á los fines que ha de cumplir, no emplear la misma en obra de carpintero ó de herrador, no ponerla indistintamente en manos del albañil ó el relojero. Tienen razón sobrada los solidarios al pedir para las regiones que tienen diferentes legislaciones organismos que reposadamente, con el conocimiento necesario de aquéllas, de los pueblos y los tiempos, estudien y propongan cuanto á ellas se refiere. DON ÑUÑO NUESTROS GRABADOS 1 os Reyes en Zaragoza. Solemnísima ha sido, como no podía menos, la inauguración del monumento á los Sitios de Zaragoza, presidida por los Reyes, en la inmortal ciudad. De ella damos en el presente número dos notas gráficas, la primera de las cuales es una instantánea de los Monarcas en la tribuna que se les preparó al efecto, y la otra una fotografía de conjunto de la hermosísima obra de Querol. El Heraldo de Aragón describe sobriamente el monumento con estas palabras: Arriba, la figura de taragoza, serena y majestuosa, ofreciéndose al sacrificio en aras de la patria; en el fuste, esfumado, el fondo donde se desarrollaron las escenas trágicas de los Sitios, y al pie, los grupos de combatientes luchando con frenesí, corriendo al combate poseídos de heroica locura hasta caer rendidos, resolviéndose el esfuerzo en un poema de dolor maravillosamente representado por una madre que besa con unción el cadáver yerto de su hijo. En el acto inaugural pronunciaron discursos el vizconde de Espés y los Sres Moret y Maura. p l petardo de Barcelona. Reproducimos fotografías de los lugares en que estalló y cayó el petardo puesto anteayer en Barcelona; uno más de Ia- serie, con lo cual parecen haberse propuesto demostrar los enemigos de la tranquilidad pública que no hay posibilidad de atajarlos en sus criminales propósitos. Por fortuna, el petardo de referencia no ocasionó victimas. INFORMACIÓN POLÍTICA EN EL CONGRESO pjl Gobierno e ha dirigido á los diputados de la mayoría encareciéndoles la necesidad de que acudan diaria y puntualmente á las sesiones, para que no se repita el hecho acaecido ya dos días consecutivos de tener que ser aplazada una votación nominal ante la carencia de número suficiente en las filas ministeriales. Surtió efecto el aviso, porque ayer, desde muy temprana hora, los pasillos y el salón de conferencias se vieron bastante concurridos. El programa de la tarde se cumplió al pie de la letras primero, la interpelación del señor Nougues acerca del cambio de uniformes militares, y después, el debate sobre el proyecto de alcoholes. A este debate asistió ayer bastante concurrencia Corrió á primera hora la versión de que el ministro de Hacienda pensaba retirar el proyecto, tal vez para modificarlo de manera radical; pero luego se comprobó que el Sr. González- Besada no piensa, en semejan-