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DE TODO EL, MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y DE TODO EL MUNPOR CABLE, POR TELÉGRAFO Y AGRESIÓN A LA GUARDIA CIVIL SALA DEL HOSPITAL DE JEREZ DONDE SE ENCUENTRA HERIDO EL GUARDIA ANTONIO RODRÍGUEZ MÁRQUEZ (X) Fot. Lozano. NUEVO PUENTE SOBRE EL TAJO VISTA DEL PUENTE INAUGURADO EL DOMINGO ULTIMO v EN LA CARRETERA DE TOLEDO A NAVALMORALES Fot. R. Cifuentes. EL ENTUSIASMO EN BARCELONA ferente á la entrada de los Reyes en Barcelona he apartado yo dos párrafos muy significativos; ellos me han demostrado una vez ruás lo poderoso é incontrastable del entusiasmo en las muchedumbres, ese entusiasmo parecido á un soplo del cielo, que es capaz de operar en los hombres las más iraras y excelsas transmutaciones. Dicen los telegramas que ocurrió un momento en que la multitud, transportada de emoción, quiso y trató de desengachar los caballos que iban uncidos al coche regio, y cargar luego sobre sus hombros con el coche y con las personas reales. Esta es la más alta demostración que puede hacer de su entusiasmo una multitud. Porque si se mira bien, ¿qué es lo que distingue al hombre de los animales domésticos? Le distingue radicalmente la repugnancia ál yugo. Hay en el hombre un sentido atávico de protesta contra todo intento de yugo; si el hombre ha domesticado á las bestias, es sólo con la intención de que nunca más tendría que uncirse á ningún carro, y así como en los tiempos primitivos se veía el hombre obligado á cargar sobre sus hombros los fardos, ó arrastrarlos por el suelo junto con algún otro amigacho, después, cuando se inventaron los bueyes, los caballos, las muías, etc. el hombre renunció para siempre al yugo. Desde entonces, el hombre siente una aversión implacable contra eso, que califica, con razón, de estigma bestial. El yugo, las cinchas, los aparejos de pNTUSlASMO, DIV 1- De la relación que han hecho NO TESORO los periódicos re- guarnicionería, le recuerdan su estado antiguo de barbarie y de bestialidad; mira esos adminículos primarios, y su orgullo de hombre inteligente revienta. Ahora bien; ocurre un suceso extraordinario; es preciso corresponder á ese moj mentó trascendental con algún acto sobresaliente: entonces el hombre, como palpable demostrauión de su sacrificio, ofrece en holocausto á su admiración el orgullo. Se desprende del orgullo, se retrotrae á su estado anterior, se desnuda de todos los atributos que le ha concedido la civilización en el transcursso de tantas generaciones, y así, desnudo de toda soberbia, aparta á un lado á las bestias y colócase en el lugar de ellas. ¡Este es el sacrificio máximo á que puede llegar un hombre! Dice otro telegrama que la muchedumbre no titubeó en permanecer quieta al aire libre, á pesar de una lluvia menuda y fría que calaba los huesos. Esta es otra palpable demostración del entusiasmo agudo. Porque el hombre civilizado, ¿á qué enemigo teme más, descontada que sea el hambre? Teme á la lluvia. Ved la cantidad de defensas que ha inventado el hombre para huir de la lluvia: la tejavana, la choza, la marquesina, el paraguas, el capote impermeable, los chanclos de goma, etc. etc. l, a lluvia, esa enemiga de la salud, madre de los catarros, incubadora del reúma; lá lluvia es nuestro adversario mortal; en cuanto amanecemos, salimos á la ventana á consultar el cielo, y si lo vemos azul sonreímos, mientras que si lo vemos anubarrado ponemos el gesto de vinagre. Si camina nos por la calle, aunque sigamos el rastro de la más bella mujer, al caer un chaparrón huímos, nos guarecemos como un gato melindroso. Sin embargo de todo esto, ¡ahí tenéis á los barceloneses calándose hasta los huesoi. con tal de vitorear á sus Reyes! Ninguna mayor prueba de heroísmo podría dar un pueblo. ¡Oh, entusiasmo, divino tesoro, soplo sagrado, que así conduces al hombre á los más grandes sacrificios, como á las más grandes heroicidades! J. M. a SALAVERR 1 A DE NUESTRO CORRESPONSAL A B C EN ROMA señor Pignatelli Granito di Belmonte, ha llegado á Roma. Oicen que su viaje se relaciona con una mejora en las relaciones, hasta ahora algo frías, entre Austria y la Santa Sede. Hay que reconocer, y en Austria están convencidos de ello, que la anexión de Bosnia y Herzegovina á la Monarquía austro- húngara ha sido preparada durante treinta años por los obispes, católicos de Mastar, Serajevo y Banjaluka y por los misioneros, que han sido grandes propagandistas del espíritu austríaco. El favor de que gozaban los misioneros ha impuesto en varias ocasiones el silencio á la Congregación de obispos y regulares acerca de las fantasías á an que en el terreno religioso han solido entregarse esos misioneros. Pío X tuvo que intervenir hace dos años, porque algunos de ellos habían introducido modificaciones en la liturgia de la misa, adaptándola á las costumbres del país. Y entonces hubo disgustos con el GoA CUESTIÓN DE ORIEN- E l n u n c i o apostólico en 1 E Y LA SANTA SEDE Viena, mon-